Apasionadamente los tres esculturales cuerpos desnudos se entrelazaron en un abrazo, se besaron, se acariciaron, se tocaron sus húmedas vaginas….Lina las tomó de la mano y las condujo al cuarto donde estaban los juguetes y empezaron aquel bacanal de sexo sin medida usando todo lo que allí había, consoladores, arneses, vestiditos de cuero y látex, todo lo usaron pues eran tres lobas hambrientas de placer y sexo, entrada la madrugada se fundieron en un profundo sueño cansadas de tanto ajetreo.
La primera en despertarse fue Sandra la cual calladamente se vistió, recogió sus cosas, y sin despedirse se marchó.
Lina y Marcela despertaron al mismo tiempo, al notar la ausencia de Sandra, la una a la otra se preguntaba por qué se había marchado sin despedirse, ninguna sabía la razón, solo ella lo sabía.
Después de ducharse y de un reparador desayuno, Lina tiernamente besó a Marcela y le dijo: Te contaré la otra parte de la historia……Sin miramientos le confesó a Marcela, como ella y Sandra habían sido las causantes del accidente donde había perdido la vida su marido, todo planeado por ella, Marcela escuchaba aquello que Lina le contaba y no lograba entender porqué le contaba eso a ella, pasaron el resto del día felices y recordaron todo lo que había pasado la noche anterior, al caer la tarde Marcela regresó a su casa.
El lunes siguiente en el bufete todo era normal, nadie de los otros abogados tenía la más mínima idea de lo que en realidad era Lina, nadie sospechaba nada, ni tampoco de Marcela, la relación era solo de trabajo, claro que ellas de vez en cuando se miraban y con picardía se reían.
En la mañana del sábado Lina llamó a Sandra para citarla al lugar de siempre y le dijo que iría con Marcela, lo que le encantó pues empezaba a sentir algo por Marcela……Lina recogió a Marcela y se dirigieron al elegante bar de lesbianas, donde las esperaba Sandra, al encuentro se besaron y se dirigieron a uno de los reservados allí pidieron una botella de fino Whisky y brindaron por encontrarse juntas de nuevo.
Lina le preguntó el motivo a Sandra por el cual no se despidió de ellas, a lo qué ella le respondió, simplemente por no despertarlas, las dos tomaron eso como una buena excusa y de nuevo brindaron.
La botella se fue acabando y el licor empezaba a calentar más los ánimos de aquellas chicas que se entregaron por completo a complacerse del más grande placer lésbico que podían darse, se bebieron otra botella y se embriagaron de licor y sexo.
Lina se enamoró perdidamente de Marcela que a la vez se enamoró de Sandra, los encuentros de las tres eran cada vez más pocos, la que si tenía problemas era Marcela pues tenía que darse a Lina y visitar también a Sandra cosa que no era tan fácil.
Fue tanto el enamoramiento de Lina, que Marcela poco a poco se fue adueñando de los bienes que Lina poseía, solo le faltaba adueñarse de la cuenta bancaria que Lina tenia y también lo consiguió con la ayuda de Sandra.
Marcela no quería a Lina, solo estaba con ella para apoderarse de su dinero, y ya se había apoderado, por lo tanto era hora de terminar todo, así se lo hiso saber a Sandra la cual la apoyó, y como ella sabía lo que había hecho con Lina,””Ese plan“” También se lo recomendó a Marcela, que estuvo de acuerdo, solo que tenían que esperar el momento oportuno y este llegó un mes después…..Lina tendría que salir fuera de la ciudad pues le habían encargado un caso y tenía que ir a ver de qué se trataba, ella debía de viajar lunes en la mañana, Marcela y Sandra le propusieron una despedida en la casa de Lina, pues estaría como un mes fuera a lo cual ella aceptó encantada, esa noche anterior a la partida de Lina se reunieron las tres y de nuevo recordaron y gozaron practicando los ires y venires del amor lésbico, Sandra y Marcela sabían que esa noche sería la última noche donde estarían las tres, cerca del amanecer Sandra fue al garaje donde estaba el carro de Lina y como ya lo había hecho antes con una hoja de sierra hizo el pequeño corte en la manguera de los frenos del carro de Lina que poco a poco fue botando el líquido que a la postre sería fatal.
Llegó la mañana de ese lunes Sandra y Marcela despidieron a Lina con un gran abrazo no sin antes desearle feliz viaje, Lina subió a su carro tomó la carretera y a velocidad moderada tomaba cada curva de la peligrosa carretera, en cada frenada sus frenos perdían potencia hasta que se dio cuenta de lo que pasaba, cerca del sitio donde su marido se había accidentado ella también se despeñó,¡¡¡¡ Había sido víctima de su propio invento!!!!!
Al día siguiente todos los diarios de la ciudad comentaban aquel parecido suceso a la pareja de abogados.
El sábado siguiente Sandra y Marcela en aquel bar de lesbianas reían y se besaban pues,””” ELPLAN“””a ellas tampoco les había fallado.








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