El Crucero (I)
Después de tantos años de vivir al norte del país del tío Sam me trasladé al sur a la bella ciudad de Orlando, en el no menos bello Estado de la Florida, había trabajado como todos los emigrantes duro y tendido, a base de muchos sacrificios había ahorrado un poco de aquellos verdes por los cuales viajamos muchos..Nuestros trabajos son los que rechazan los monos pues el país es de ellos y ellos no tienen porqué hacer esos trabajos tales como limpiar oficinas, bancos etc. En las fábricas todos los trabajos que son más duros nos los dan a nosotros, pues los dueños del país no se le miden….Sí, fueron varios años comiendo de la que pica el pollo, no solo yo, sino todos los que buscamos el famoso sueño Americano, vivir en aquel país no es tan fácil y más si tu eres Colombiano,
Si amables lectores, ser Colombiano en el país del norte es un delito, te asocian con todo especialmente con la maldita droga, si alguien que lee esta página y ha viajado o estado allá sabrá que no estoy mintiendo, no tengo nada contra el país pues allí aprendí muchos valores que antes no tenía, allí encuentras, Médicos, Enfermeras, Profesores, Abogados, Profesionales de varios campos, que aquí serian más útiles y no allá limpiando baños, pues allá no pueden ejercer la profesión pues tienen que tener mucha experiencia, algunos lo logran pero se pueden contar con los dedos de la mano.
En Orlando tuve la fortuna de conocer unas personas de mi querida Colombia que trabajaban con el turismo y con la ayuda de ellos aprendí mucho de ese campo que es lo que más dinero mueve en la Florida, como guías de turismo se nos abren muchas puertas pues nos toca trabajar para personas de muchos países que visitan los atractivos parques.
Teníamos contactos en varios países del mundo que nos remitían los turistas a los cuales los asesorábamos en todo lo referente a hoteles, entradas a los parques, transporte, restaurantes y todo lo que ellos solicitaran, en uno de esos trabajos me tocó servirles como guía en un crucero a cuatro parejas de Cali, bella ciudad de mi amada Colombia, cuatro lindísimas chicas con sus respectivos acompañantes, no sé si novios, esposos, o amantes, eso a uno no le importa ni tampoco se les pregunta, dicho crucero partía de Cabo Cañaveral en la Florida sábado en la tarde.
La primera noche viajaríamosa República Dominicana o sea que sería una noche larga y de mucha fantasía, pues el enorme barco tiene de todo y para todos los gustos, una de las cosas que más atraen es el casino donde la mayoría de pasajeros dejan los preciados dólares, allí era donde tendría mi primera asesoría como intérprete del idioma inglés, pero como yo sabía que no me necesitarían pues el noventa por ciento de la tripulación es de origen hispano me limité a hacer acto de presencia por si a los caleños se les ocurría algo, después de media hora de estar a su lado se dieron cuenta de que no me necesitaban a lo cual me dijeron que podía retirarme.
Tiempo que aproveche para ir a mirar una película en el teatro del barco, después de la película recorrí las tiendas de ropa, y perfumería, lo mismo que los hermosos pasillos y escaleras completamente entapetados, y mirar las paredes bien decoradas todo un lujo de barco surcando las lindas aguas del Atlántico, a la medianoche abren el restaurante para un esplendido bufete donde se puede degustar de lo que tú quieras pescados, y mariscos, carnes rojas y blancas, ensaladas y todo tipo de aderezos, es decir lo que tú paladar quiera, después de comerme una rica ensalada con una rica salsa rusa acompañada de muslitos de pollo rostizado y tomarme una Heineken bien fría me trasladé a la cubierta del bote para mí uno de los mejores sitios del barco por la diversidad del ambiente, pues escuchas hablar en varios idiomas, la gente se deleita bailando, tomando toda clase de licores.
Tomé asiento en una de las altas butacas de la barra y pedí un Screwdraiver( Destornillador), ese licor es vodka con jugo de naranja, gotitas amargas, y mucho hielo, después de varios tragos y observar las parejas que bailaban, observé una linda chica qué estaba al otro lado de la barra, tomaba budweiser, estaba sola, de pronto nuestras miradas se cruzaron y sonrió a lo cual hice lo propio, después de varias miradas y sonrisas de parte y parte, tome mi trago y caminé a donde ella se encontraba al llegar le pregunte:
¿Puedo sentarme a tu lado?--- Si siéntate--¿De dónde eres tú?--Soy de Puerto Rico, ¿Y tú?---De Colombia, ¿cuál es tu nombre?
Me llamo Diana, y alargó su delicada manito para tomar la mía, a lo que respondí mucho gusto mi nombre es Nelson, apreté un poco esa delicada mano y sentí recorrer por mi cuerpo como un piquiñita deliciosa, lo cual me indicó que tal vez el encuentro seria para algo, pedí otro trago y cerveza para ella y empezamos a dialogar, como si nos conociéramos de mucho antes, las parejas bailaban al son de varios tipos de música, disco, rock ,baladas. Música mexicana también sonaba.
De pronto sonó un hermoso bolero a lo que la invité a bailar, la tomé de la cinturita y la fui acercando hasta quedar bien pegaditos, pues el bolero que estaba sonando “”Campanitas de cristal“” precisamente de un paisano de ella Rafael Hernández, se prestaba para ello, al tomarla muy juntico sentí sus duros pechitos, deslicé mi mano por debajo de su cadera y pude apreciar la dureza de sus nalgas, ella se pegó contra mi pecho y bailamos como se dice por aquí en media baldosa, mi rodilla sentía el calor de su sexo y mi paquete creció al sentir su deliciosa pierna entre las mías, ambos aceptamos lo que estaba ocurriendo pero ninguno de los dos quería separarse. Terminó la pieza y nos sentamos de nuevo a dialogar a lo cual le pregunte cual era el motivo de su paseo, pregunta que me respondió diciéndome que estaba de paseo con su esposo, lo cual me sorprendió mucho, a lo que le pregunté ¿que donde estaba su esposo que no la acompañaba si estaban de paseo? ella me respondió que teníamos ocho días para explicármelo si yo quería, a lo que le respondí por mi encantado, seguimos departiendo y los tragos y lo entrado de la madrugada hacian mella en nosotros a lo cual me dijo que había sido un placer haberme encontrado, a lo cual le respondí que ese placer era mío, también me dijo que se retiraría a dormir un poco que por la mañana nos veíamos en la piscina, le di un beso en la mejilla y besé sus tiernas manos, y la vi alejarse en medio de mesas y parejas, me tomé algunos tragos mas y me retiré a mi camarote, me tiré en la cama y me puse a pensar en todo lo ocurrido, pero el sueño me venció y me dormí sin quitarme la ropa, los tragos hicieron su efecto.
Esa mañana de Domingo desperté con algo de dolor de cabeza producto de los tragos de la noche anterior, después de darme un duchazo me presenté donde los caleños, después de mi saludo les pregunté cual era el trabajo del día, a lo cual me respondieron jocosamente que podía seguir robándoles la platica pues no pensaban hacer nada, que se tomarían el día de descanso.
Regresé a mi camarote me puse mi pantalón de baño, una camiseta y subí a la cubierta del bote, desayuné con huevos revueltos, tocineta, jugo de naranja y café, y me trasladé a la enorme piscina, no había mucha gente pues era temprano, compré el diario y me dediqué a leerlo en una de las sillas al borde de la piscina, como a la hora de estar allí miré a la escalera y vi la linda figura de Diana, tenia puesta una salida de baño azul cielo y debajo un diminuto y por demás hermoso trajecito blanco de dos piezas que resaltaba lo precioso de su figura, estaba espléndida, a su ladovenia un caballero como de 50 años, piel trigueña, un poblado bigote, algo robusto, pero no tenia su abdomen muy pronunciado, era un tipo normal, Diana al verme sonrió, tomó aquel hombre de la mano, se acercó a mí y con un buenos días dijo: Te presento mi esposo, el me extendió su mano a lo que yo acepté estrechándola y al mismo tiempo le dije mucho gusto mi nombre es Nelson, me respondió el gusto es mío, soy José,nací en Cuba pero tengo mucho tiempo de vivir en los EEUU, a lo cual le dije que yo era de Colombia pero que como él, también tenía bastante tiempo de vivir allí.
Nos trasladamos a un lado de la piscina y ocupamos una de las mesas y pedimos (Bahama Mama), una deliciosa mezcla de vodka, ron blanco, licor de durazno, jugo de coco, jugo de naranja etc. Es decir una delicia al paladar, y a la vez bueno para el guayabo, los tres departíamos amenamente, nos preguntábamos nuestras profesiones y demás cosas para entrar en confianza, después de varios tragos y amena charla, Dianame tomó de la mano, miró a su esposo y me dijo: Acompáñame a la piscina, yo miré a José y el con un movimiento de cabeza asintió.
Tomé a Diana por la cinturita y le pregunté que si sabía nadar, ella sonriendo respondió que sí, junticos entramos al agua y nadamos de un lado a otro, yo apreciaba aquel hermoso cuerpo de Diana, sus perfectos senos, su cinturita, su hermosa cola, sus lindos muslos, sus bien torneadas piernas, y ese color terciopelo de su piel, y pensaba dentro de mí porque se había casado con aquel hombre, todo eso pasaba por mi mente cuando de pronto sentí una mano que tocaba mi entrepierna, era Diana que sonriendo tocaba mi dormido pene.
Que al roce de aquella manito se fue poniendo grande, despertando como de un letargo, yo a la vez metí mi mano en aquel triangulo apetitoso de Diana, y sentí los delicados y sedosos vellos de su pubis, no fui mas allá pues había mucha gente y me pareció de mal gusto esa acción.
Después de un buen rato de estar en el agua regresamos a la mesa donde estaba José, el cual nos recibió con una sonrisa y más licor. Pasamos toda la mañana en la piscina, Diana y yo estuvimos varias veces en el agua, pero José ni una sola vez estuvo en el agua.
De allí nos retiramos cada uno a su camarote pues era casi la hora del almuerzo, no sin antes prometernos que en la noche nos volveríamos a ver……………Continuará








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1 comentario
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login EntrarHola viejo Nelson,como vas?,sol,yate de recreo y romance,la historia promete,vamos a ver como te va de traductor de deseos,Ay Dios!,ya sabes el porque de mi exclamación,jajaja!,Te felicito,Un abrazo cordial.