LA PRACTICANTE
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 9 min de lectura calendar_today Febrero de 2011

LA PRACTICANTE

LA PRACTICANTE.La historia que hoy quiero compartir con ustedes me ocurrió hace algunas semanas. Trabajo en una empresa metalmecánica en la ciudad de Bogotá y me ocupo de coordinar las aéreas de producción y mantenimiento. Hacia el mes de julio del año pasado ingreso a la compañía un nuevo....

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LA PRACTICANTE.

La historia que hoy quiero compartir con ustedes me ocurrió hace algunas semanas. Trabajo en una empresa metalmecánica en la ciudad de Bogotá y me ocupo de coordinar las aéreas de producción y mantenimiento. Hacia el mes de julio del año pasado ingreso a la compañía un nuevo practicante, que digo una practicante, sobrina de uno de los dueños de la compañía. Andrea es una mujer de 22 años, con ojos cafés, cabello de color negro, liso, a media espalda, de más o menos 1,65 m de estatura, con un cuerpo hermoso sin llegar al tipo de reina, pero de esas mujeres que no pasa desapercibida y este fue el primer problema que identifique: la mano de operarios distrayéndose de sus actividades por causa de ella! Mi primera impresión no fue la mejor, me la imaginaba como la niña de papi acostumbrada a que el resto de la humanidad le resuelva sus problemas y con la mano de trabajo acumulado para el nuevo practicante….en fin lo que me imagine fue un caos. Sin embargo, la situación fue totalmente diferente: resulto ser una mujer absolutamente colaboradora, cordial, atenta a sus asignaciones, que siempre llegó a la fábrica muy bien vestida con sus jeans y sus zapatillas y que asumía la jornada laboral con un overol con la cremallera hasta el cuello y sus botas de seguridad; siempre dispuesta a aprender lo que se le enseñaba y lo mejor…con ideas innovadoras que mejoraron los procesos de mantenimiento. La historia se “retuerce” a principios de Diciembre del año pasado: por ser la única mujer en el equipo de trabajo no había vestidor disponible para ella, así que se cambiaba de ropa en mi oficina en las mañanas y en las tardes. Ese día terminé ronda casi a las 7 de la noche y me fui a la oficina para recoger mis cosas y salir para mi apartamento; al acercarme me llamó la atención que la luz estaba encendida y por esto entre rápidamente pensando encontrar a algún operario allí. En lugar de esto encontré a Andrea literalmente con los pantalones abajo, es decir quitándose el overol: al verme de sorpresa se fue hacia atrás cayendo sobre el escritorio presentándome una vista perfecta de la que recuerdo su sostén de color rosado y una tanguita diminuta del mismo color enmarcando su entrepierna. Uau, como estaba enredada en su overol al tratar de pararsese giro dándome una vista insuperable se su trasero. Creo que fueron no más de 30 segundos de este incidente pero les juro que esa noche no pude dormir tranquilo pensando en ella.

-perdón jefe...qué pena, me cogió de sorpresa.

-qué pena contigo, no sabía que estabas aquí…estas bien? (rebuena es que veía)

Entonces le di la espalda y espere a que se parara, para salir de la oficina y permitir que se cambiara. Al salir estaba sonrojada totalmente, me dio un beso en la mejilla y se fue casi corriendo.

Al día siguiente me evito casi todo el día, pero en la tarde nos encontramos en la oficina y nuevamente me pidió disculpas, a lo que le respondí que no se preocupara que no era para tanto y a manera de bromale dije: uau, no me imaginaba que escondieras todo eso debajo del overol, que cuerpazo el que tienes. Al terminar la frase me arrepentí…una niña de 22 acosada por un cuarentón?....y encima la sobrina de uno de los dueños….que embarrada!!!. No me esperaba estas palabras tuyas, durante estos meses escasamente me determinas para saludarmee instruirme en mi trabajo…pensé que era más un estorbo en esta área...me halagan tus palabras….y sin mediar más palabras se puso de pie, recogió su morraly antes de salir de la oficina me dio un “pico” en los labios y se marcho. Me quede desconcertado y con miles de pensamientos en la cabeza; carambas, será que después de los cuarenta, con algunos kilos demás, separado, con un genio de los mil demonios…será posible que…en fin. Al día siguiente, sábado, fue la fiesta de fin de año en la compañía, ya saben el típico asadito con música, palabras de los dueños, rifas y muchísimo trago. Tenía la esperanza de encontrarla para concretar lo que había ocurrido la noche anterior, pero como ella es la sobrina de uno de los dueños fue a sentarse a la mesa de la dirección y no con el equipo de mantenimiento. Ese día llevaba puesto un jean descaderado, con un top oscuro y unas zapatillas para la ocasión. Fue tema de conversación el piercing del ombligo, que ninguno había visto antes, pero que se veía totalmente sensual sobre ese vientre plano.Nuestras miradas se cruzaban durante el evento a tal punto que me sentí otra vez en mi adolescencia. De bailar…nada de nada…muchos pretendientes jóvenes antes del maduro…en la fila del almuerzo un par de roces y el saludo, por que los otros practicantes no la dejaron sola para nada…en fin. Hacia las 4 de la tarde sonó el celular, de la fábrica llamando por una urgencia en los compresores, así que por un momento me sentí tranquilo porque era la excusa perfecta para salir disimuladamente y ahorrarme una vergüenza. Llegue a la fábrica, cogí un radio y me dispuse a subir al sitio más ruidoso del planeta: el cuarto de compresores. Para llegar allí, hay que subir una escalera de gato (de esas pegadas a la pared)abrir una puerta metálica y entrar a un sitio caliente y bastante ruidoso. Cuando llegue al cuarto, note que la puerta estaba destrabada, lo que significaba que alguien ya había subido primero, que alivio por que por lo general estos son problemas que un mecánico entrenado resuelve rápidamente. Trabe la compuerta y me dirigí al tablero de control y para mi sorpresa ella estaba allí, de espaldas operando los pulsadores de acuerdo al manual. Me quede admirando su cuerpo cubierto con el overol, deseando (para mis adentros) que llevara solo su ropa interior. Cuando estuve atrás de ella, puse mis manos sobre sus hombros para avisarle que estaba allí y ella dio un respingo sorprendida, al girarse quedamos de frente y pude ver su cara sonrojada por el calor y gotas de sudor bajando por ella. No podría explicar cómo paso, pero en un instante estábamos abrasados y fundidos en un beso…no un beso tierno y suave, si no apasionado y fuerte, explorando su boca con mi lengua apretando su cuerpo contra el mío en un abraso.Bajé mis manos por sus costados en busca de sus caderas sin señales de rechazo y por primera vez pude sentir su culo, apretado...bien paradito, pero no quería solo sentirlo por encima del overol, así que sin dejar de besarnos y con sus brazos alrededor de mi cuello, baje la cremallera del overol descubriendo su torso, caliente y húmedo y metiendo mis manos pude alcanzar mi objetivo….que sensación tan deliciosa….abandoné sus labios en busca de su oreja, de su cuello para comérmelo a besitos mientras que mis manos acariciaban su espalda…como respuesta recibí un abrazo más fuerte; si me estaba diciendo algo, no escuchaba nada pero si podía sentir su corazón latiendo muy rápido y el ritmo de su respiración agitado. Llegue a su top, para descubrir sus pezones marcados sobre la tela….subí la prenda para dejar al aire un par de tetas hermosas, paraditas…coronadas por unos pezones cafés oscuros que resaltaban sobre su piel morenita….no color canela pero tampoco blanca. Los cogí con mis manos para apretarlos sobre mi cara mientras repartía besos y lametones, dedicándoles unos segundos a succionar esos hermosos pezones y al final un mordisco suave pero enérgico. Sus manos seguían apretando mi cara contra su pecho y seguí mi descenso hacia su vientre encontrando el mencionado piercing: un brillante que subía y bajaba al ritmo de su respiración…seguí bajando por su vientre hasta encontrarme con la parte superior de su tanguita….pequeña…de color azul oscuro…con ese aroma inconfundible a mujer…a sexo…delicioso y no pude contenerme en morder su sexo por encima de la tanguita…ummm que delicia, como respuesta recibí una apretón de sus manos mayor sobre mi cabeza….baje su tanguita hasta sus tobillos liberando a la vez uno de sus pies para que pusiera esa pierna sobre mi hombro y me perdí entre su sexo…que mezcla tan deliciosa de sensaciones, la pude lamer…succionar…divertirme buscando su clítoris y si lo confieso: en un momento determinado fue ella quien impuso el ritmo en una mezcla de sexo oral y un ritmo frenético de sus caderas que marcaba su rajita sobre mi boca, mi cara y mi lengua….no se cuanto tiempo pudo haber pasado pero su orgasmo llego con una embestida fuerte y la presión única de sus manos que apretaron mi cara contra su sexo…fue una explosión única e inolvidable…yo seguía de rodillas enfrente de ella y en un instante también se arrodillo para fundirnos en un beso…Ya no me aguantaba más la presión de mi verga guardada entre el pantalón, así que me puse de pie para liberarla y a la vez para sacar un condón de mi billetera, el cual se cayó al piso por mi afán…Andrea lo recogió y mirándome a la cara lo abrió con sus dientes colocándolo en mi verga que no hacía más que pedir batalla. Ella se puso de pie, se apoyo con sus brazos sobre el tablero de maniobra inclinándose hacia delante, levantando esa rajita totalmente mojadita y guió con su mano mi verga hasta su sexo; la penetre despacio…pero la segunda envestida y las siguientes dieron rienda suelta a esas ganas acumuladas de poseerla…fuimos dos animales en celo satisfaciéndonos mutuamente, la cogí por sus caderas con mis dos manos como si quisiera evitar que se me escapara, no creo que pasaran más de 10 minutos hasta que con un grito sordo (que espero nadie haya oído) eyacule apretando mis caderas contra su culo, casi perdiendo el sentido, sintiendo la fuerza de sus manos sobre mis muñecas…quedamos exhaustos...cubiertos de sudor, me temblaban las piernas…pasaron unos minutos y de forma automática nos vestimos al mismo tiempo, nos dimos un beso y le pedí que bajara con el supervisor de línea mientras terminaba de arrancar el compresor. A pesar de concentrarme en el trabajo no pude bajar mi erección… me parecía increíble que esto me hubiese pasado a mí y que a pesar de ser tan estricto en este sentido con mis colaboradores yo hubiera caído en la tentación.

Baje a la planta a buscar a Andrea con el supervisor de línea y cuando lo encontré me dijo: uyyy jefe lo dejaron por fuera de la celebración? Los otros muchachos pasaron por aquí y se llevaron a la niña..jajajaja…buena que esta esa culicagada!!!...jajajaja. Ummm eso si fue como un baldado de agua fría, yo tenía pensado secuestrarla por el resto de la noche y encima nunca le había tomado el número celular…en fin…fui a dejar el radio en la oficina y salí para mi apartamento. Bueno…este relato ya se está poniendo largo…así que para no aburrir a nadie lo termino después….abrazos a todos…

— osort

11 de febrero de 2011

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osort

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1 seguidores ·Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • alejoflaco
    alejoflaco · 12 de feb de 2011

    Muy bueno, excelente relato. Muy real, muy bien escrito.

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