Incendiémonos pronto antes de que nos alcance la noche
En las estrellas lejanas de esta ciudad
En las luces de neón seremos pálidos eclipses
Entre el ónix y la esmeralda, prodigios tropicales,
Y el cliché de tu corazón desecho en roció
Amangualémonos como sibaritas nigromantes
Y conjurémonos entre los agapantos
Jugando a los gatos y a las sangres desperdigadas
Porque esperar tanto por los labios
Que se rompen entre los cristales de esta luna
Porque esperar tanto para saber de las hiedras
Que anidan entre tus parpados
Porque esperar tanto para morir
Si La muerte no es como la escriben los poetas.








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