Llegué con un poco de miedo, nervios, pero sobretodo emocionado. “Tirso de Molina, dos calles y voltear a la derecha”, mi mantra por esos días.Era la primera vez que viajaba absolutamente solo y mi prioridad era no perderme, no antes de encontrar el hostal y dejar la maleta de 12 kilos; 12 kilos de cosas innecesarias, soy un amigo del “…por si acaso”.Primer paso, llegué a Tirso de Molina,luego, seguir dos calles y voltear a la derecha, y ahí estaba un cartel grande diciendo que había llegado.En la recepción un colombiano, cuarto 17, subir escaleras, abrir la puerta, todo estaba solo.Era uno de esos hostales con habitaciones compartidas, camarotes, y gente de todo el mundo: muy barato. Mi habitación tenía lockers, una ventana con balcón y unas 6 camas. No había nadie en el momento pero vi maletas, toallas y sandalias. Dejé todo en el locker y salí a caminar por Madrid, tenía que darme prisa para alcanzar un tour.
Todo pasó como en un sueño borroso, no estaba ahí, estaba cansado y más distraído que de costumbre. No hablé con nadie, no puse atención, solo seguí a la gente con la cabeza en otra parte.Iba a estar 3 días en Madrid y luego me encontraría con un amigo en Barcelona, supongo que solo pensaba en como encontrar el tren para ir allá y esperar no perderme y meterme en un problema. Se acabó, salió la gente con nuevos amigos, planes para la noche, y yo seguía sin darme cuenta plenamente que estaba en vacaciones. Caminé al hostal solo, viendo la puerta del sol que se parece a San Victorino, y escuchando ese acento tan divertido que hace de las primeras películas de Almodóvar algo soportable.En la noche había un Pub Crawl.Subí al cuarto a sacar dinero. La luz prendida, movimiento adentro. Un coreano… ya.
-Hola- me dijo, en español.
-Hola- le contesté- Cómo está?
-Sorry, what?- Hasta ahí llegó su español.
Me contó que era de Corea del Sur y que iba viajando por Europa unos dos meses, Mañana iba a Barcelona y luego iba a Londres a estudiar.Le dije que ya venía, bajé a comer. En el lobby una australiana muy linda, tipo tierna,me saludó y fuimos a comer. Hablaba un español espantoso, yo intentaba que me hablara en inglés pero ella insistía. Había tenido un novio colombiano y ahora iba a ir a Colombia a estudiar, le dije que muy bueno eso y quedamos de ir al Pub Crawl con otras personas que ella conocía.Faltaban unas dos horas hasta salir,así que al volver al hostal subí al cuarto para dormir un poco. Luz prendida, movimiento adentro. El coreano se había ido, pero estaban dos chicas.Anna y nunca supe como se llamaba la otra. Eran de Eslovaquia o Estonia o de otro país rarísimo.Anna era muy rubia, grande,muy alta, unos senos enormes, ojos azules y muy habladora. La otra, la del nombre impronunciable, era castaña, ojos azules también, senos enormes también, grande, delgada, menos habladora pero nada tímida, miraba, fijamente a los ojos, a toda hora.Se estaban arreglando, tenían muchas cosas, mucha ropa, muchos zapatos, muchas maletas.Iban al Pub Crawl? Que no, que fueron ayer. La amiga de Anna se agachaba y sus senos parecían crecer, no era justo conmigo. Quise seguirle hablando pero ya estaban muy ocupadas y parecían con prisa, Que se iban a encontrar con unos españoles que conocieron ayer. Pues que bueno, que disfruten, les dije y me acosté en mi cama.“See you later” dijeron sonriendo y se fueron. Silencio.
Llevaba mucho tiempo sin tener sexo, la tesis me tomó TODO , tiempo, dinero, sexo, y en el ambiente del hostal se respiraba una cierta libertad absoluta, jóvenes desprendidos, jóvenes en vacaciones, jóvenes en Europa, algo mejor que el anonimato, una colisión única, cómplices sedientos, todos, un deseo de entrega rápida, vertiginosa, sin consecuencias, algo perfecto. Dormí poco, pensabaen sexo, en el tren a Barcelona, en sexo, en el tren, en sexo, en el tren, en sexo en el tren,en sexo ahora, en el tren, se abrió la puerta y… entró el coreano.
-Hola- dijo.
-Hola -le dije. Se acostó en su cama, yo salí.
Pub Crawl, la australiana, unos brasileros, un polaco y un gringo que habían vivido en Colombia, italianos, muchos, demasiados, un canadiense y otros, muchos hombres. Claro, por supuesto.Pintaba desfavorable la noche. Llegamos al primer bar, la cosa no cambió.Hablo con unos mexicanos, me aburro, cambio, hablo con un alemán, llega una brasilera, alta, muy alta, delgada, cabello largo, crespo, una sonrisa bellísima. Le hablamos, sonríe, se distrae, nos habla, sonreí, se distrae. Cambio de bar, mucha gente ya algo tomada. Escuchó a unos colombianos hablar, no, son costarricenses. El segundo bar es muy bailable, latino, yo no se bailar. Me beso con la australiana, está algo tomada, la dejo con una amiga y luego me aburro. El alemán y la brasilera otra vez. Hablamos, tomamos, ella se distrae, llega una italiana con su amiga, de mi estatura, pelirroja, bellísima, nos habla, quiere que le gasten, le seguimos hablando a la brasilera el alemán y yo, ella sonríe y se distrae, una española me habla, me fastidia un poco, voy al baño, vuelvo, el alemán está con la española hablando, la brasilera ya no está tan distraída, está con una colombiana dándose besos, hablo con una polaca, la brasilera y la colombiana se van del bar, el alemán se está cansando de la española, la besa igual, la polaca me presenta a su amiga, no entiendo como se llama y me recuerda a la amiga de Anna en mi habitación del hostal y como miraba fijamente siempre. Salgo del bar, y me voy caminando.
Llegó al hostal, abro la puerta. Luz apagada, todo quieto.Prendo la luz pero dejándola tenue. Un bulto en una cama es el coreano durmiendo, otro bulto es otro tipo durmiendo, no hay nadie más. Que afortunados esos españoles que conocieron a Anna y su amiga, unas chicas sensacionales. Cepillo de dientes, y salgo al baño. Hay unos argentinos tomando afuera y hablando de política, me limpio los dientes, se me cierran los ojos, que cansado me había dejado el viaje! Me miro al espejo y se me cierran los ojos, basta, me voy a la cama. Entro, me quito el pantalón con mucha calma, me voy a poner la pijama, se abre la puerta, me pongo la pijama rápido y entra Anna y su amiga, un poco tomadas, muy felices, riéndose mucho pero en susurros pues ya es muy tarde. Me ven, sonríen y dicen hola. Les sonrío y les devuelvo el hola. Se hacen detrás de su camarote. Se abre la puerta nuevamente y llega otra chica, se ve asiática, muy bonita, muy seria, dice hola y se va a su cama. Hay movimiento de nuevo en el cuarto, el coreano se mueve debajo de las cobijas acomodándose en la cama, las chicas en sus maletas buscando cosas y yo sentado guardando mi ropa en el locker. Anna no me ve, su cabeza da con la cama de arriba del camarote, se baja el pantalón y se va a poner la pijama. Tenía una ropa interior negra, muy trabajada, con encajes, me encanta su piel, yo quedó sorprendido de que se cambien frente a mi. La amiga si me ve, solo sigue mirándome fijamente. Yo me concentro un poco más en mi locker preguntándome si Anna sabe que sigo despierto y mirándola. Anna se pone la pijama y sale, nada ha pasado. Sigo con el locker, intentando demorar cada cosa que hago, un perfeccionismo falso, la amiga sigue con sus cosas. Anna entra, la amiga me mira, hablan un poco, vuelven a sus cosas,la amiga se quita el saco, y deja sus senos al aire, desnudos, sus senos gigantes, muy blancos, bien formados, sus coronas rosadas, se ven suaves, firmes se mueven mientras ella se quita el saco. Que hace?? Se quita el pantalón ,tatuaje en la pantorrilla, ropa interior también negra, encajada, deja ver su piel debajo. Que hace?? Se pone un saco larguísimo. Guarda sus cosas, sigo sentado en la cama, no estoy seguro de lo que acaba de pasar, ella habla con su amiga, me mira, yo no se que pasa con ellas, tengo una erección enorme de repente, me voy a la cama rápido, se apagan las luces 5 minutos después, y solo pienso en sus senos, los de la amiga de Anna. Suerte? Que pasó?
Despierto, solo el coreano sigue durmiendo, un holandés, el segundo bulto de anoche, me saluda y me hace preguntas de Colombia. Annay su amiga no están, tampoco la tercera chica. Le contesto al holandés mientras saco toalla y ropa nueva. Me cae muy bien el tipo. Salgo al baño, y en el pasillo encuentro a Anna. Sonrisa, hola, que chica genial. Entro al baño, duchas, muchas las están usando. Hay un par vacías, entro, me desnudo, agua caliente, y de repente recuerdo lo último de anoche. Me sigue pareciendo increíble. Cierro los ojos bajo el agua e intento recuperar cada detalle para dejarlo ahí para siempre. De nuevo una erección, no he tenido sexo en mucho tiempo, quisiera masturbarme, no aguanto más y lo de ayer no ayuda. Tomo mi pene con un puño firme, luego escucho mucho movimiento en el lugar y desisto, es muy público.Bueno, la amiga de Anna no entró a mi ducha diciendo “tómame”entonces cerré y me vestí.Salgo, ya hay más duchas libres, y debajo de una cortina veo el tatuaje en la pantorrilla. La amiga de Anna. Quiero entrar, quiero entrar, que pasa si entro? Que pasa si me desnudo y entro a su ducha? Se enoja? Le gustaría? Me saca? (Tú, lectora, existe alguna posibilidad de que dejes entrar a un hombre a tu ducha en un hostal sin que te diga ninguna palabra?) No hago nada de eso, pero ella me ve, mueve la cortina lo justo para sacar la cara y me dice hola, sonríe. Me habla un poco, de tonterías de la mañana,y mientras yo soy muy conciente de que ella al otro lado está desnuda, completamente, el agua sobre su piel y yo queriendo ser cada gota. Intento invitarla a algo por la noche, que no puede, que su amiga va a salir otra vez con los españoles de ayer y de anteayer y no va a dejarla sola. Le sonrío,le digo que hasta luego, no aguanto más,me sonríe, sabe que yo se que está desnuda,y yo se que ella lo sabe y le encanta hablar de tonterías como si estuviera vestida en un bus. Desayuno lentamente, sexo sexo sexo, donde estoy? En España? No lo se, solo se que sexo sexo sexo en mi cabeza. Subo al cuarto, solo está el holandés que me dice que buenas que están las chicas en la habitación.
Fotos turísticas, preguntas sobre las líneas de metro, caminar.
Vuelvo al hostal a las 8pm. El coreano no está ni sus maletas. El cuarto solo, bajo a comer y hablo con la australiana, me encanta lo relajada que está, y me contagia. Subo al cuarto de nuevo por dinero y están mis favoritas. Sonríen siempre,de nuevo hola, de nuevo hablar un poco de todo, de nuevo se van.Bajo, vamos a un bar con la australiana y otra gente. Besos con la australiana, un poco más en el baño, sus senos sobre el saco negro, tocan la puerta, tomar un poco más, me aburro a las 12, “luego nos vemos”.Llego al hostal cansado, y algo aburrido. Un bulto, el holandés. Cepillo de dientes, otra vez los argentinos pero ahora peleando en un mal ingles con unos franceses con peor ingles.Vuelvo al cuarto y está la amiga de Anna. Que Anna se fue con uno de los españoles, digo que que rico, que ojala le vaya bien. La amiga me mira fijamente. Sale al baño,y yo otra vez me dedico al locker. Vuelve, hablamos un poco de lo que fue la noche. Que porque no me fui con la australiana, “no se” le contesto sinceramente, “talvez si debí haberlo hecho” pienso en el momento. Se va a su maleta, yo alargo mis movimientos nuevamente, quiero ver si se cambia otra vez frente a mi.El holandés se mueve un poco en su cama. Me quito el saco y el pantalón para ponerme la pijama, supongo que si ella se desnuda frente a mi para cambiarse no tendrá problema en verme en boxers. Pero ella lo hace otra vez antes que yo. La odio, no se que pasa pero eso no me ayuda. Afuera saco y otra vez esos senos preciosos y enormes, quiero morderlos, y con la lengua bajar por todo su abdomen…
Ahora se quita el pantalón. No más. Me quité el pantalón para ponerme la pijama, con boxers y todo y mi pene salió al descubierto. Ella se puso su saco larguísimo y yo sin prisa y desnudobusqué el pantalón de la pijama. Ella me vio, y me di cuenta que antes no lo había hecho porque soltó un sonidito de sorpresa. La vi, me miraba fijamente a los ojos, no supe que hacer, me senté en la cama y sentía a mi pene despertar rápidamente. Se acercó y no me lo mamó hambrientamente, ni movió a un lado su ropa interior rogándome que la penetrara, simplemente se sentó lentamente junto a mi en mi cama. Me miraba fijamente a los ojos, como siempre lo hacía. Y creo entenderlo en ese momento metido en sus ojos, me tenía, como quería, había ganado, y mientras yo rogaba que me dejara perder, que no me importaba nada, solo ella, que no podía más, que verla me destruyó las vacaciones, mi aguante, que es muy fuerte, ella, yo, ella dentro de mi cabeza, esa imagen, ese cuerpo, esa situación extraña, todo, que fui a ver Madrid y estando dentro de esa ciudad no podía pensar más que estar dentro de ella, la amiga de Anna, que el mundo es ella, que el mundo es interior y que yo no puedo DESEAR intensamente si ella no me deja.
Ahí me tenía, ganó, puede irse sin ninguna consecuencia, dejarlo, irse a la cama y ridiculizarme, lo logró, me desnude rogando por ella, es deseada, hasta los limites de lo absurdo.Pero… no se fue. Miró por primera vez mi pene, tan fijo como miraba mis ojos. Ahí, junto a mis muslos desnudos, y mi abdomen. Lo viode cerca ( y tu, lectora, imagínalo como si lo tuvieras al frente como ella lo tuvo, erecto, firme) . Se guía moviendo hacía arriba, duro, muy duro,tenso, firme, firme por ella.
Le cojo la barbilla suavemente y la acerco a mi boca, y me besa, tímidamente, labios lentos, pocos movimientos, pensados, fuertes, demorados, controlados, secos, mi labio entre sus labios y coge con su mano derecha mi pene, no me masturba, solo hala todo lo que puede hacía abajo con fuerza y aprieta duro ahí, en la base. Me gustó, mucho. Me levanté de repente, rápido, hale su saco hacía arriba fuertemente para dejarla desnuda, sus senos salieron moviéndose, saltando, unos senos maravillosos. Mientras le sacaba el saco me tuve que poner de pie frente a ella, que continuaba sentada, así que cuando saqué el saco por completo mi pene quedó frente a su cara. La miré a los ojos, me miró y miró mi pene por unos segundos, volvió a mis ojos y mordió su labio, muy tiernamente, y se acostó en la cama, lento, muy lento, y yo la veía a ella desnuda moverse, ojala fuera para siempre. Tenía una tanga negra, sus pies desnudos, sus rodillas suaves, sus muslos muy blancos, vaya muslos, y como se conectaban a esa zona en suspenso, oculta por esa tela negra.Me puse sobre ella suavemente,sin querer hacer mucho ruido para no despertar al bulto holandés de al lado.Nos miramos, me encantó como me miro, todavía fijamente. No le quise quitar la ropa interior, no quería tener tiempo para eso, toqué sus senos, los besé, los mordí y mi mano bajaba, hasta su vagina, cubierta, y sobre esa tela un movimiento suave, circular, firme, cada vez más firme, cada vez más concentrado, más fuerte, más rápido, hasta que olvidara respirar.Sus uñas se metieron en mi espalda desnuda, y mientras yo acercaba mi pene a su tanga. Miró hacía su pelvis cuando paré de tocarla con mi mano y vio mi pene cerca, justo entre sus muslos. Movió ahora sí su tanga al lado con la mano derecha, con la izquierda me tomó por la nuca y me acercó con violencia a sus labios, beso, labios, sus labios, húmedos, mi pene, su lengua dentro de mi boca, yo, adentro lento, caliente, la miró y sus ojos se abren de repente,me muerde la boca, un poco más adentro, lento, muy lento, centímetros, centímetros, casi duele, la piel nos duele… y nos gusta. La base de mi pene entra y nuestras pelvis se tocan. Ahora de vuelta y todo es más húmedo, sus besos, su vagina, mi pene, los movimientos.Sale casi por completo y lo vuelvo a meter ahora un poco más rápido, con más confianza, en ella, en la situación, en la dinámica. Ya no hay miedo, el silencio lo mato yo, cada vez con más fuerza, mis nalgas desnudas empujan mi pene cada vez más adentro, cada vez más de su vagina, chocamos las pelvis una y otra vez, cada vez más de sus besos dolorosos, busco que me bese de nuevo, mi mano sobre un seno y la otra tomando su cadera, acercándola cada vez más al centro mis vísceras, un movimiento repetitivo, un mantra violento.Me cambia. Mi espalda contra la cama, el sonido de los resortes, se sube sobre mi, alzo mi pene, totalmente vertical y ella suave lo desliza dentro suyo, uno, dos, y coge ritmo, rápido, fuerte, más fuerte, cada vezutiliza más su peso y se deja caer con fuerza, y todo entra, cada centímetro.El holandés despierta y se sienta en la cama viéndonos. No está feliz. Hasta aquí llegó esto. Bajo el ritmo y lo miro disculpándome con los ojos, él baja de la cama, ella sigue moviéndose, ahora más fuerte para compensar que yo no me estaba moviendo,mirando a la nada, él sale del cuarto enojado y ella sigue sobre mi, intentando encontrar más velocidad, nuevas profundidades, ahora sus nalgas mueven su eje, lo empujan hacia delante cuando quiere ir hacia arriba, cuando se vuelve a meter toda mi verga y baja mueve su cuerpo hacia atrás. Abajo, atrás, adelante, arriba, no voy a aguantar. Miro a las camas de al lado y me sigo moviendo,cada vez más loco, cada vez pensando menos, quiero llegar, lo necesito, y en la cama detrás de la del holandés un bulto que pasé por alto al principio, y una cara asiática, una chica bajo las cobijas, entre sus sombras mirando, no mi cara, no la cara de la amiga de Anna, sino el punto donde nos conectábamos, como su vagina desaparecía y devolvía mi pene, erecto, húmedo de ella, como ella intentaba retenerlo y cada vez intentaba tenerlo más adentro y como yo me movía,más rápido, más rápido, se me corta la respiración, sus senos saltando, sus nalgas sobre mis muslos, sobre mis manos, y la tomo fuerte de las piernas, levanto su peso y lo devuelvo abajo,y otra vez, otra vez, y lo siento, ella lo siente, dos más, una, dos, se levanta y mi pene sale, lo siento, me masturbo un poco, tres veces, y sale por fin, un salto increíble sobre mi pecho, mi abdomen desnudo, y las sabanas, y todo está bien. Ella suda, desnuda, brillante, blanca, cansada, sonríe, como siempre, me limpio, pantalón, me acerco, me mira a los ojos, sigue desnuda, sigue sudando, sigue mirándome fijamente, quise pedirle que me escribiera su nombre para saber al fin como se pronunciaba. Me dio pena.








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