Mi sueño siempre había sido hacer un trío MHM, pero siempre lo veía demasiado complicado, pues no tenía confianza con nadie y mis novias hasta ese entonces, jamás me hubiesen permitido siquiera la insinuación de una propuesta como tal, así que me consolaba viendo los videos que me excitaban mucho e incluso guardaba uno en especial donde dos hermosas mujeres, se lo maman a un tipo con una sensualidad, que de solo verlo cualquiera podría derramarse. Video que por algún descuido deje abierto en mi portátil alguna vez y se dio cuenta mi novia (hoy esposa) lo que me generó una discusión de meses, pero que al final trajo consigo una conversación donde yo le explicaba que este era mi fantasía sexual desde niño y que añoraba vivir un momento así, lo cual al final asintió y quedamos de realizar una experiencia, pues me confesó que ella sin ser lesbiana, en algunas ocasiones había sentido atracciones por una que otra mujer, pero que hasta ahí.
Sucedido esto, comenzamos en principio a fantasear mientras teníamos sexo, diciéndonos lo que le íbamos a hacer a aquella chica cuando llegará el momento, y reconozco que era máximo, impresionante, la capacidad sexual entre nosotros aumentó desmedidamente y eran horas seguidas de sexo que teníamos. Al tiempo iniciamos la búsqueda de nuestra acompañante en la ventura sexual propuesta, cosa que no fue fácil, buscamos por internet, pero nuestras inseguridades de conocer a alguna extraña “peligrosa” nos frenaban, no lo hacíamos de frente pues no apenaba y tratábamos de concretar una que otra cita que nunca se daba.
Sin embargo, había una amiga de mi esposa, muy hermosa con un rosto hermoso y un cuerpo escultural, bastante promiscua, la cual desde que me conocí con mi esposa, siempre me bromeaba de que a mí me gustaba ella, y yo naturalmente, lo negaba, sin embargo dada la ocasión, le insinué que le propusiéramos a ella, pues era de confianza y seguramente tendríamos más tiempo y oportunidad para ejecutar nuestra fantasía sexual. Mi esposa, inició la misión de manera muy prudente, hasta que la amiga le insinuó su aceptación, reconozco que hoy en día ni siquiera sé como la convenció, pero al final quedamos de salir el fin de semana a rumbear y ver qué pasaba.
Largos días pasé en espera de ese tan anhelado fin de semana, incluso problemas financieros tuve, para lo cual recurrí a préstamos con altos intereses, “era mi oportunidad soñada y no podía dejarla escapar”. Hasta que llegó ese Sábado, (día del amor y la amistad por cierto) los bares llenos y con sus altas tarifas aprovechando la fecha especial, salimos los tres a una discoteca a la cual ya había ido en un par de ocasiones con mi esposa y mientras ellas se tomaban unas cervezas, yo pedí un whisky, y en ocasiones se los mezclaba “para que el alcohol, surtiera mejor su efecto”, rumbeamos y mi esposa como cual sparring me indicaba que bailara con ella, que fuese más atento, que me moviera así, que la atendiera mejor (reconozco, que en esos momentos mi timidez aumenta al 1000%), la noche casi se daña cuando un tipo que estaba en otra mesa, comenzó a coquetearle a la amiga de mi esposa y esta le correspondía a las intenciones del otro, por lo cual puse en marcha, mi plan de salida, para garantizar que nada saliera mal, dos canciones y nos vamos les dije a mi esposa y su amiga.
En efecto, cuando comenzaba a sonar la tercera canción, ya iba con mis niñas en el taxi, con destino a uno de los mejores moteles de la ciudad, mientras nos dirigíamos pensaba interiormente en otro posible sitio, pues me podrían decir que estaba lleno, como suele suceder para estas fechas, sin embargo, no fue así, llegamos y subimos hasta el tercer piso donde estaban las habitaciones presidenciales y vaya que casualidad, nos tocó la habitación 333, y al mirar mi reloj eran las 3:33 a.m., entre en cuanto pude y vaya que indiscreción la mía, producto de la arrechera y de los tragos, en menos de cinco minutos ya estaba completamente desnudo, la amiga de mi esposa, se comenzaba a arrepentir y mis planes comenzaban a dañarse.
Mi esposa utilizando sus métodos de convencimiento, le insinuó que nada pasaría y suavemente la llevo al jacuzzí, y le dijo que se bañaran un rato para que los tragos se bajaran, luego mi esposa me insistió en que me alejara de por ahí que ellas iban a hablar y yo ansioso, arrecho, tragueado y preocupado solo las veía conversar, preguntándome todavía hoy ¿de qué carajos estarán hablando?, solo importa que me llamaron, mi esposa mi hizo señas de que fuera despacio y que besara a su amiga suavemente, lo cual fui haciendo, poco a poco, me fui tomado confianza y la acaricie y consentí de tal manera, que al poco rato ella sola, dirigió su boca a mi pene y comenzó a besarlo de una manera deliciosa y le dijo a mi esposa que la acompañará, y ambas con sus lengua recorrían desde los testículos hasta la punta de mi verga, acompañadas de unas miradas perversas.
Para mí era impresionante, ver dos mujeres divinas chupando mi pene, me hacían sentir muy bien, lamieron tan provocativamente que tuve que hacer esfuerzos para no venirme en sus caras, lo que hubiese puesto fin a una faena impresionante que apenas debía comenzar, sobretodo cuando se trenzaron en un beso entre ellas, donde mediaba mi pene y ellas cruzaban sus lenguas haciéndome sentir maravillas, luego mi esposa, le besó los senos y le pidió a su amiga que le besará la vagina, lo que la amiga luego de mostrar su renuencia, accedió de manera muy tímida, mientras tanto mi esposa no dejaba de acariciarme y besarme el pene.
Después de eso mi esposa le pidió a su amiga que se montara, ella misma le abrió la vagina e intrdujo mi pene erecto y yo comencé a cularmela y besarle los senos, al tiempo que entre ellas se acariciaban y besaban de una forma impresiónate, yo aún no podía creer lo que estaba viviendo, pero me disfrutaba cada momento, al máximo, se lo hice a la amiga de mi esposa en diferentes formas con la complicidad de ella, hasta que de pronto mi esposa, en un ataque de celos o de arrechera, la bajó de manera delicada pero fuerte y poniéndose en cuatro me pidió que me “la culiara como yo se culiarmela”, lo que aumento a mil mis ganas y ahora era su amiga quien nos veía culiar y mi esposa gemía fuertísimo y le decía a su amiga que la mirara como su marido se la culiaba tan delicioso, que esa monda era solo de ella y que ella decidía a quien yo me culiaba.
Fueron momentos tan intensos y tan excitantes para mi, que no resistí y me derrame por completo, dentrode mi esposa, y luego ella me saco mi pene y le dijo a su amiga que lo lamiera por completo, lo que hizo que encendiera nuevamente haciendo locuras esa noche hasta que llegó el medio día del domingo.








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1 comentario
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login Entrarhola muy bueno pero me da la impresion que es tu fantasia no mas y ella que tal un hmh seria genial no te parece preguntale a ella y asi no quedas como egoista o machista un abrazooooo