Beatriz (Parte II)
Relato de comunidad Bisexualesschedule 10 min de lectura calendar_today Abril de 2011

Beatriz (Parte II)

2 meses despues de esa gloriosa noche de sexo mutuo y consentido en que por primera vez en nuestro matrimonio, Beatriz y yo fuimos complacidos sexualmente cada uno en camas separadas, y tuve la maravillosa oportunidad de disfrutar entero el voluptuoso cuerpo de Monica, mientras Beatriz hacia el....

julio08

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2 meses despues de esa gloriosa noche de sexo mutuo y consentido en que por primera vez en nuestro matrimonio, Beatriz y yo fuimos complacidos sexualmente cada uno en camas separadas, y tuve la maravillosa oportunidad de disfrutar entero el voluptuoso cuerpo de Monica, mientras Beatriz hacia el sueño realidad de Felipe, doy gracias a Dios por amar a mi esposa de la forma que hoy lo hago, y doy gracias a Dios por entender y complacer a pleno sus deseos sexuales, sin afectar para nada nuestra solida relacion matrimonial, muy a pesar de su declarado pero bien oculto lesbianismo.
Llegamos ese Sabado a la finca de mi ex-jefe, el doctor Suarez, como a eso de las 9 pm, despues de habernos tomado unas copas en un barcito popular de la hermosisima Villa del Rosario.
Nos bajamos los tres de la costosa camioneta 4x4 ultimo modelo y de inmediato la voz del Doctor mostraba su afan e impaciencia.
-“Doña Maria... ya llegamos… ya creo que se puede ir…”, dijo el gritando.
-“Si doctor… los estaba esperando… el nene se tomo el tetero y quedo dormidito en la pieza de atras…”, salio Doña Maria rapidamente de la casa, bajando las escaleras que daban a la entrada de la amplia casona.
Beatriz subio las escaleritas y entro buscando a nuestro hijo Pablo que estaba bajo el cuidado de la dulce señora, en la pieza de la parte trasera de la amplia casona de la finca.
Justo detras de ella, acompañandola como fiel escolta esa noche, el Doctor Suarez, sin disimulo y de forma descarada y atrevida, con su cabeza baja, no le quitaba ni un segundo la mirada del culo de mi esposa, mientras Beatriz caminaba a la alcoba a chequear a nuestro hijo.
-“Gracias doña Maria… muchisimas gracias”, le respondi dandole dos billetes de 10 mil pesos por el favor de cuidarnos al pequeño Pablo esa noche.
-“ayy doctor que pena…”, dijo ella amablemente sonriendo al darse cuenta de mi modesta pero especial recomenpensa economica.
-“Es un simple y pequeño detalle de agradecimiento por el favor recibido”, le respondi tambien sonriendo.
Entre a la casa y el doctor Suarez y Beatriz aparecieron de nuevo en la sala. Para envidia de muchos hombres en la hermosa Villa del Rosario, Beatriz se veia espectacular esa noche. Su vaporosa blusa amarilla clara dejaba entrever esas pequeñas y no muy bien desarolladas tetas de colegiala, mimetizadas detras de un bien visible brassier blanco. Asi como mi Dios le dio esas imperceptibles tetas, a la vez la premio con esas patas y ese trasero de reina. Cubriendo sus piernas, ese matador y bien ajustado pantalon deportivo de lycra negro, el mismo que ella lucia cuando Felipe la conocio por alla a principios del 2010. Sus bien moldeadas, contorneadas y femeninas piernas, trabajadas en gimnasio, lucian majestuosas, y ese parado y redondo trasero de mujer Ibaguereña, como el pico Nevado del agreste volcan del Tolima, se destacaba divino e inalcanzable. La ajustada y sexy prenda deportiva destacaba plenamente esas paradas y redondas nalgas, las cuales como un apetitoso durazno, sobresalian armoniosamente de su femenino cuerpo. El trasero de Beatriz se lucia hermoso y envidiable, y justo en medio de sus paraditas nalgas era parcialmente notorio como una delicada tanga, coqueta y sexy, cubria sus tesoros. Beatriz lucia esa noche unas largas y elegantes botas negras de cuero que le llegaban abajo de la rodilla. Se veia bellisima y sexy, como celebrando el hecho de que esa noche su femenino cuerpo tendria un solo dueño.
Y justo al lado de ella, acariciandole descaradamente el culo con su mano derecha, el Doctor Suarez recorria sin escrupulos las hermosas nalgas de mi esposa, quienes como empinadas laderas de ese volcan aun dormido, se preparaban para ser coronadas por la verga del unico montañista que esa noche se atreveria a conquistar su sueño, un sueño por el cual el espero mas de 5 años.
-“Te amo”, dijo Beatriz acercandose a mi y dandome un beso.
-“Y yo a ti belleza”, le respondi mientras ella regresaba rapidamente a los brazos de su nocturno, afortunado y fugaz amante.
-“Gracias Julian… muchisimas gracias”, me dijo el doctor Suarez por permitir que Beatriz jugara con el, solo esa noche, el papel de puta.
-“Es un simple y pequeño detalle de agradecimiento por el favor recibido”, le respondi tambien sonriendo, recordandole que gracias a el hoy tenia el cargo de Contador en la empresa para la cual trabajo.
-“Vamos?”, pregunto el Doctor nervioso y supremamente excitado.
Sin dar espera ambos se voltearon camino a la alcoba principal y con envidia machista, pero mucho morbo, vi como la mano derecha del Doctor Suarez no se despego ni un solo segundo del culo en movimiento de Beatriz, dandome a entender que luego de tanto tiempo deseandolo, esa noche finalmente, ese bien parado y sexy trasero tolimense era solo para su verga.
Durante esos 15 minutos, sentado al borde la cama donde mi hijo Pablo profundo dormia, con mis manos sudorosas, escuche en silencio inicialmente solo risas, susurros y palabras ilegibles y sin sentido que salian de la alcoba del Doctor, mientras muy seguramente el cuerpo de Beatriz era desnudado y esos dos ocultos tesoros, escondidos en medio de sus gruesas piernas, devorados por las manos y la lengua de mi ex-jefe. Luego un largo y quejumbroso quejido se escucho perfectamente, tipica señal de que la estrecha vagina de Beatriz, aun seca y sin buena lubricacion, se acababa de atragantar con la erecta verga de un hombre. Tipica señal de que en su afan y desespero, los mas de 5 años en los cuales soño con meter su pipi en la cuquita de la mujer mas rica de uno de sus empleados, finalmente se hizo realidad, y sin esperar a que los fluidos y dulces liquidos de la vagina de mi esposa cubrieran su tesoro antes de que una masculina verga se escondiera en sus entrañas, el Doctor Suarez no dudo un solo segundo en montarse encima de Beatriz y hasta el fondo de su cuquita meterle su envejecida verga.
Luego, cortos y cadenciosos quejidos humanos, deliciosamente mezclados y acompañados por los ritmicos sonidos de un viejo y desvencijado colchon con sus resortes corroidos ya por los años y la humedad de la casona, que daban a entender que sobre la amplia cama, el cuerpo desnudo de Beatriz empezaba a ser sacudido por la desesperada verga de mi ex-jefe, la cual firme y erecta, entraba y salia de su estrecha vagina.
Sin aguantarme las ganas de mirar, me puse de pie y sali de la alcoba donde Pablo placidamente dormia, caminando por la sala y acercandome en silencio a la puerta ligeramente entreabierta, de la habitacion donde su madre estaba siendo salvajemente clavada por uno de los hombres que mas la deseaba, para ver ese espectaculo unico de pasion y erotismo. Por el pequeño espacio vi como el apretado pantalon de lycra negro de Beatriz y su tanga del mismo color, asi como su blusa amarilla, su blanco brassier y sus botas negras, estaban tiradas en el piso justo cerca de la puerta, donde muy seguramente ella fue rapidamente despojada de sus sexys ropas. Y alli como una exclusiva, costosa y fina puta, desnuda, acomodaba sobre la amplia cama, las gruesas piernas de Beatriz lucian bellisimas, ligeramente entre abiertas.
-“Que puteria no me joda…”, pense perversamente al ver en vivo y en directo como la gruesa verga sin condon del Doctor Suarez entraba y salia parcialmente de la vagina de Beatriz.
Una sensacion mezclada de rabia y envidia de la buena me dio al ver como Beatriz, no muy convencida despues de haber aceptado acostarse con mi ex-jefe, se dejaba montar del Doctor Suarez sin proteccion alguna, muy seguramente al darse cuenta de que la verga de su afortunado amante era mucho mas gruesa que la de su amado esposo.
Como un corcel de paso fino, el cabello largo y rubio de mi flaca se movia lento y cadencioso. Acomodada en cuatro, con su delgado y femenino cuerpo sacudiendose al mismo ritmo que el obeso abdomen de mi ex-jefe machacaba sus moldeadas nalgas, Beatriz con placer se quejaba, al sentir como la verga de un hombre se sacudia en las entrañas de su estrecha vagina. Parecia de que el bien reprimido abdomen del doctor Suarez, martillaba con rabia las duras nalgas de Beatriz en señal de molestia por haberlo hecho esperar tanto tiempo, mientras ella disfrutandolo pacientemente, recibia su merecido castigo.
Al mismo tiempo que la cadencia de movimiento del abdomen del doctor aumentaba y los golpes de su abdomen contra las moldeadas nalgas de mi esposa eran mas ruidosos, mi verga reaccionaba poniendose bien dura al ver como mi silenciosa y escudriñadora visita a la alcoba donde Beatriz, bellisima y sexy, en plan de puta, empezaba a compartir uno de sus mas preciados tesoros con uno de los hombres que mas la deseaba, en señal de agradecimiento con la persona que le habia conseguido trabajo a su esposo.
-“ayyy… que rico diosito lindo… que cosa tan rica… sigala moviendo asi”, fueron las bien arrechas palabras obsenas, cargadas de pasion y erotismo que salieron de la boca de Beatriz al sentir como la gruesa verga de su afortunado amante castigaba mas y mas duro su estrecha vagina.
Me voltee y camine hacia la sala, alejandome de la alcoba donde ya Beatriz y mi ex-jefe empezaban a subir el tono y la intensidad de sus gemidos, mientras sus cuerpos, mas relajados y lubricados se amoldaban mejor a sus sueños.
Cinco minutos mas tarde, el envejecido y agotado cuerpo de Doña Maria recibia el sagrado abrazo de sus nietos en la desvencijada casucha veredal a donde ella llegaba con su humilde recompensa, al mismo tiempo que ellos, con dicha plena, le pasaban su vaso de leche, despues de esperarla todo el dia ansiosamente.
Justo en ese momento, el femenino, sexy y desnudo cuerpo de Beatriz recibia sobre la cama de la lujosa casona, en cuatro, al mejor estilo perrito, como mi ex-jefe siempre lo deseo con ella desde que la conocio por alla a finales del 2005, con sus piernas entreabiertas, el salvaje abrazo del Doctor Suarez, al mismo tiempo que su verga sin condon, enterrada en la vagina de la mujer que mas deseaba y que yo mas amo, con dicha plena, le entregaba a chorros su primera brutal derramada, mientras que el dejaba escapar unas quejumbrosas palabras de agradecimiento al Todopoderoso por ese glorioso momento, al sentir como a sus 52 años su verga finalmente explotaba vomitando una hirviente y espesa carga de envejecida leche en la vagina de Beatriz, esa flaca rica, 20 años mas joven que el.
Tambien justo en ese instante, en que Doña Maria y Beatriz recibian cada una a su manera, esa bien merecida, humeda y generosa recompensa de vital leche, yo abrazaba a mi pequeño Pablo del alma, para junto a el, cerrar los ojos y dar por finalizado ese especial dia. Abrazados los dos en esa incomoda cama quedabamos en mano de la diosa del sueño, sabiendo que Beatriz, nuestra madre y bella esposa, galante y orgullosamente lesbiana, tenia aun una larga noche por delante.
Dos horas mas tarde, mientras su esposo y su amado hijo dormian profundos, ella, muy a su manera y como una exclusiva y elegante puta le daba un regalo especial a su afortunado amante. Un largo, ruidoso, ronco y quejumbroso quejido se oyo en la casona del Doctor, acompañado de un claro y bien entendible hijueputazo, el cual me desperto.
-“Ayy diosito que delicia…” fueron de nuevo las ruidosas palabras que escuche saliendo de la bien excitada y fuerte voz de mi flaca.
Aun medio dormido, sonrei. Alli, en medio de la oscuridad de la habitacion, aun abrazado a mi hijo Pablo, me imagine la escena que sucedia en ese momento en la alcoba del Doctor.
Me la imagine con su cabello rubio sacudiendose explosivamente y con un ruidoso y quejumbroso hijueputazo dirigido al techo haciendole saber a mi ex-jefe, con su apasionada reaccion, como la inmensa y gruesa cabeza de la verga del Doctor Suarez se empezaba a esconder lentamente en medio de sus nalgas, al mismo tiempo que el se aferraba a su estrecha cadera y con brusquedad y ansiedad masculina le empujaba su obeso abdomen contra sus moldeadas nalgas de gimnasio, al mismo tiempo que la afortunada, firme y erecta verga de mi ex-jefe se hundia en lo profundo de su bien torneado culo.
Con la respiracion entrecortada por la inmensa excitacion, el doctor Suarez levantaba tambien su cabeza al techo de la habitacion al sentir, despues de 5 largos años, como su varonil y veterano miembro, lenta y coquetamente se empezaba a hundir atrapado en medio del culo de Beatriz.
Levante mi brazo y vi mi reloj. 12:33 am. Los cuerpos desnudos de mi flaca del alma y mi ex-jefe completaban ya casi 4 horas de frenetica lucha sobre esa desvencijada cama donde ambos se entregaban de lleno en medio de esa batalla de sexo.
Alli, en la alcoba principal, mi flaca empezaba a compartir uno de sus mas preciados y ocultos tesoros con el hombre que siempre quizo meterle su verga por entre su atractivo culo. Nuevamente abraze a Pablo y cerrando mis ojos me di cuenta que para ellos la noche apenas empezaba…

— julio08

24 de abril de 2011

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julio08

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