El viernes no prometía mucho, mi plan era alquilar un par de películas para hacerle el quite a la aburrición. La lluvia no ayudaba mucho, estar en la cama viendo tv era el único plan. El teléfono había timbrado un par de veces pero no tenía noticias extraordinarias, sin embargo hubo una llamada que terminó por colmar mi paciencia: era un amigo que me llamaba desde un bar y con voz emocionada me decía que estaba con una amiga que, en medio de los rones, le estaba confesando que quería ir a un bar swinger.
De dientes para afuera le dije que muy bueno, que pasara muy rico y que luego hablábamos para que me contara todos los detalles.La llamada lo único que logró fuegenerarme mucha rabia ¡Cómo me iba a llamar para humillarme de esa manera! , yo que estaba en mi casa acompañado solo de Will Smith y su “Soy Leyenda” .Lo que pensaba era que el Legendario iba a ser yo con esa aburrición tan grande mientras otros llamaban para matarme de la envidia.
Pero ni siquiera la película podía ver tranquilo, mi amigo seguía llamando a contarme la manera como iba su plan para ir al bar swinger. Ya eso era infamia, no podía dejar de pensar en la noche que tendría mi amigo mientras que mi única compañía era Will, pero ahora era peor porque me ilusionó diciendo que yo podía ir con ellos. Con la propuesta me dio risa nerviosa: era una delicia ir a un bar swinger después de haberlo querido tanto tiempo pero por otro lado el susto de enfrentarse a lo desconocido. De todos modos me preguntaron si quería ir y no lo dudé
Aunque me parecía un poco raro ir dos hombres con una mujer y no quería pasar la vergüenza de que nos devolvieran en la entrada, pura novatada. Una vez confirmado que se podía ir en trío HMH arrancamos. Llegamos y lo primero que nos advierten es que debemos desnudarnos, nos entregan unas toallas y las llaves de un locker, nuestra chica que ya estaba super animada no tuvo problema en quitarse la ropa, pero por otro lado quitarse la ropa delante de un amigo era algo que hacía por primera vez y no fue algo cómodo pero fue cuestión de un par de minutos todo pasó.
Era la primera vez de nosotros tres en un bar swinger, no sabíamos como comportarnos entonces nuestro buen amigo el ron nos ayudó, mientras tomábamos algo sólo nos dedicabámos a mirar para tratar de entender la dinámica del lugar. A medida que el licor iba haciendo efecto en nosotros nos desinhibíamos más. Entramos al turco y medio de ese vapor denso escasamente se podía distinguir la silueta de las personas, yo callado me senté y una mano me tomó fuertemente en el brazo. Yo me sentí desconcertado, no sabía bien que estaba pasando, cuando reaccioné tenía mi mano sobre los senos de una mujer que no conocía, la visibilidad era poca la imagen que podía ver era ese torno desnudo lleno de manos .
Otra mano salida de la mano subía por mi pierna y se enredaba en mis testículos, yo miraba para todos los lados y veía cuerpos desnudos, gemidos por todos lados y una atmósfera de sexo total. El único pensamiento que se me pasaba por la cabeza una y otra vez era: “seguro que esto es lo más parecido a una orgía romana”. Me hubiera encantado tener un espejo para ver la expresión que yo tenía en ese momento.
Todo pasaba muy rápido, no había tiempo de pensar en nada, las cosas simplemente iban pasando y mi mano que acariciaba esos senos desconocidos ahora ya hacía parte de un solo cuerpo que respiraba placer. La erección que tenía era increible, la mano femenina que se enredaba en mi pierna ahora tenía control total de mi pene y testículos, sentía como se resbalaba por su abdomen. La excitación era total, no tenía el control de la situación, no era capaz de decidir nada, las cosas simplemente llevaban y yo me dejaba llevar por esa ola sexual. En medio de ese frenesí me cruce la mirada con mi amigo, él besaba como un vampiro el cuello de la mujer que estaba llena de manos....








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