En mis primeras semanas en guía conocí a una chica negrita quien me dio su msn, luego su cel y le hice una visita en su casa, en esa ocasión fue que por primera vez escuché el término “bajo mundo”, se refería a la Cartagena pobre, a la Cartagena de Picots, de champeta, donde el día mas importante y rumbero no es el sábado ni el viernes sino el domingo, donde los niños sus primeros pasos no los dan para caminar sino para bailar, ese término bajo mundo es utilizado por aquellas personas que aunque no hacen parte del deplorable cinturón de pobreza extrema de Cartagena, no pueden resistir el encanto de la tremenda riqueza musical, el sabor y el erotismo que se encuentra encerrado en sus casas de pedazos de tablas, de cartones y bolsas de basura, en sus calles de barro y escombros, en sus redes eléctricas que parecen una telaraña y en los niños barrigones no por lo bien alimentados sino por el parásito, al final aunque se terminó el contacto con esa chica, se mantuvo mi interés por el bajo mundo.
Aclaro, este término "bajo mundo" no lo utiliza la gente que vive en el bajo mundo, según mi amiga lo usan personas que no viven en el bajo mundo pero lo frecuentan y lo usan tambien para despistar y como lenguaje clave para comunicarse con otras personas en su misma condición ya que es mal visto por la Cartagena de clase media y peor visto por la clase alta frecuentar ese tipo de lugares.
Conocí el bajo mundo en un mal momento , en el que necesitaba cambiar el hueco donde uno se sumerge a ahogar las tristezas, el bajo mundo surgió como un hueco diferente que me permitía además saciar mi curiosidad científica. Pude descubrir que a pesar de ser la misma ciudad, eran mundos muy diferentes, la forma de bailar era distinta, el vallenato lo bailaban con pasión y erotismo, la champeta y el dancehall se convertían en los ritmos de la sensualidad, bailaban como haciendo el amor con ropa, fue un gran descubrimiento, una buena experiencia, la oportunidad de conocer mucho de mi Cartagena y también mis primeras lecciones de la champeta del bajo mundo.
En otro de mis malos momentos pasé varios días en casa algo acongojado con una tristeza acumulada y se me ocurrió ir a mi nuevo hueco con la intención de tomar un nuevo aire y reflexionar un poco al frío de unas cervezas. Mientras miraba lejos, con mis pensamientos en el aire, pude notar a esas dos chicas, una de ellas era una negra de 1.60 m de estatura, delgada, un excelente cuerpo, un buen trasero, un jean, una blusita que dejaba afuera la espalda, las trencitas que junto a una boina blanca le daban un toque bohemio, unos ojos grandes, una sonrisa hermosa y un tumbado tremendo. Para caminar se movía de maneras exóticas, se sentía a su alrededor la fuerte carga sensual y sexual que poseía esa mujer, pude ver que se fue tal vez al baño, a su regreso pusieron algunas champetas, me dieron ganas de abordarla recordando que una de mis fantasías sexuales era tener algo con una negrita exótica, en serio, nunca me había metido con una chica de mi mismo colorcito y no por racista sino por no haber tenido esa oportunidad, en ese momento los temores se apoderaron de mi, había pasado por una experiencia triste y eso le baja a uno la seguridad en sí mismo y por otro lado aunque también soy negrito eso no significa que sea un duro de la champeta en cambio a ella nada más por su tumbado se le notaba que respiraba ese ritmo musical, para no pasar pena estuve esperando que pusieran otro tipo de música. Fue una salsa movida la que me dió la confianza para sacarla a bailar, ella accedió y disfrutamos de una maravillosa tanda de música salsa en donde nuestra química en la pista de baile salió al flor de piel. Quedamos algo cansados por la fuerte descarga salsera y por eso la invité a hidratarnos con unas cervezas, no lo podía creer, había bailado con el exotismo hecho champeta encarnado en ese cuerpo de piel negra.
Regresamos a la pista al ritmo de un dancehall, es algo parecido al reggaetón, en ese momento empecé con el estilo busca pico, mi cuerpo estaba cerca al suyo, mis labios rozaban con los suyos y al oír al DJ decir que ya casi eran las 12 y pronto cerrarían no dude en aprovechar esa cercanía de labios para darle un pico, esperaba que ella me respondiera con un beso profundo, pero tan solo me dijo: sabes mucho, eres malo y eso que tienes una carita de niño bueno que a cualquiera engañas, ella por el contrario tenía una cara y una pinta de niña mala que a nadie engañaba, luego cerraron el local y la invité a irnos a otro lugar a seguir con la rumba, ella llamó a su amiga y le extendió la invitación, la verdad es que me molestó que llevara rabo y más porque estaba algo corto de dinero, el rabo era su sobrina de 17 años.
Llegamos a la disco (la misma de botas marrones) y pedí una botella de licor para dar inicio a lo que sería una noche mágica, cuando empezamos a bailar champeta me sorprendió que pude acoplarme a sus pasos en cuestión de pocos segundos, no sé si es la fuerte química o que mis anteriores visitas al bajo mundo me permitieron aprender la parte básica de champeta, me sorprendió que los pasos me salían naturales, era como si llevara tiempo de estar bailando ese ritmo, me sentía cómodo, como si ese fuera mi terreno, el baile parecía un precalentamiento antes de ir a hacer el amor solo que al ritmo de la música y con ropa.
Al ritmo de un reggaetón empecé con una danza erótica, esta consiste en meras provocaciones y caricias suaves en zonas erógenas mientras bailo, la yema de mis dedos rozaba sutilmente su espalda desnuda, se abrían entre sus brazos y regresaban para pasar por la parte inferior de su espalda y alejarse antes de llegar a su bien esculpido trasero, mis labios rozaban sutilmente su cuello, acercaba mi nariz a su cuello para respirarle sobre la nuca, puede sentir como gemía, por eso le terminé echando algo de fresquito por toda esa zona, su respuesta fue recostarme con fuerzas su culo a mi zona genital, la tenia erecta y durísima por el deseo que ella me producía, ella volteó a mirarme y me lanzó una expresión de profunda arrechera, me tomó las manos y las ubicó en sus senos pequeños pero atractivos, me estaba excitando demasiado pero logré alejar mis manos de la tentación para masajear con suavidad su zona abdominal, ella se me puso de frente, me miró a los ojos y con algo de agresividad buscó mis labios pero yo logré esquivarla y me dirigí a su cuello, el cual rozaba con mi boca. Sin dejar de bailar ella me seguía buscando y yo esquivando.
Ella pudo comprender mi juego, tanto que pasó las yemas de sus dedos por la parte anterior de mi cuello para alejarlas de manera lateral y brindarme una sonrisa malévola descubriendo de esa manera uno de mis puntos más sensibles, luego se me acercó al oído y lo punteó con su lengua, lo mismo hizo en diferentes lugares del cuello hasta que no pude contener mis gemidos, en ese momento cambiaron las cosas y era yo quien buscaba sus labios y ella con una sonrisa picara me esquivaba hasta que terminé clavándome en su cuello, al mirar su rostro, este imprimía esa sonrisa que era como un parte de victoria por haberme ganado en mi propio juego, empezamos a besarnos y a acariciamos como lo sentíamos, sin importar que muchos vieran nuestro espectáculo.
Regresamos a la mesa y no nos molestábamos en ir a la pista de baile, allí bailábamos champeta y reggaetón con el mismo juego de seducción, ese jueguito nos encantaba, no solo a nosotros sino al publico que nos miraba, los chicos nos miraban arrechos, las chicas con una carita de ternerito degollado, la mesera que nos atendió, por un momento se concentró en vernos bailar, así seguimos bailando toda la noche, poco a poco la gente se iba yendo, allí estaba el rabito de la negrita y otro chico intentaba conquistarla y de una forma bastante osada buscaba robarle besos, en varias ocasiones logro tocar sus labios, pero en ninguna un beso profundo, en una de esas escuché las palabras del chico, “oye entre ellos si hay pasión, yo quiero eso contigo”, poco a poco sentía que todos centraban parte de la atención en nosotros, el DJ, los meseros, las meseras, el rabo, otra chica y un nuevo amigo de mi rabo quien llegó faltando poco para las 4 de la mañana pisando fuerte, brindando cervezas y todo, haciendo a un lado al pobre chico quien había pasado tiempo cayéndole al rabo.
Mi negrita y yo regresamos a la pista a bailar de una manera demasiado sensual, erótica, en ese momento se nos acercó un mesero y nos dijo, hey entren al baño que está solo, culeen ustedes se lo merecen, cuando regresamos a la mensa, el tema de conversación era el polvo que mi negris y yo nos íbamos a echar, todos hablaban de eso menos nosotros, el rabo de mi negris, dijo: ajá y pà donde es que van a coger ustedes a echar el polvo, mi negris dijo: yo no soy tan fácil yo no me acuesto con un tipo el mismo día que lo conozco, en ese momento yo intervine para aclarar que ya era otro día, pero ellos me ignoraron y siguieron con su conversación, el rabo(a quien quiero mucho) dijo oyeee, ustedes deben aprovechar que están como dos alka-seltzer, es decir están que se ponen efervescentes hasta con un poquito de agua, ella decía que debíamos aprovechar un momento así porque es en esos momentos cuando uno se echa los mejores polvos que después ya no va a ser igual, yo por mi parte aunque estaba bastante excitado, la veía como un gran manjar y prefería comerme ese manjar tan especial y exquisito en otro momento en el que hubiera superado algunos sentimientos que tenia por otra persona y pudiera concentrarme en disfrutarla a ella, por eso no busqué que pasara nada, en realidad no contribuí de a mucho a que algo pasara.
Ya estaban cerrando la disco y el amigo de mi querido rabo, se me acercó y en voz baja me dijo: oye vamos nos para otro lugar, yo conozco uno que además de bar, tiene habitaciones para que le hagas la vuelta a tu amiga. Más que hacer yo la vuelta, quiero que ustedes culeen, seria hasta vacano grabar lo que va a pasar entre ustedes, es que en verdad creo que deben hacerlo, se nota lo mucho que ambos quieren y que lo necesitan.
En ese momento sentí que el mundo y el destino estaban conspirando para que ella y yo termináramos en la cama, que era algo inevitable, y para no hacer el relato tan largo y mamón, los dejo hasta acá, luego continúo con la otra parte: Champetiando en las camas del bajo mundo, ni siquiera he empezado a escribir esa parte y ya le puse el título.








Comentarios
1 comentario
Inicia sesión para dejar un comentario.
login EntrarPesimo, yo que vivo en Cartagena, que relato tan mal escrito y pura fantasia nada real. dizque bajo mundo.