Alguien me pregunto si me gustaban los tatuajes, a lo cual respondí que sí, me comentaron de un tatuador con muy buenas maquinas y tintas, y pensé ¿porque no ya es hora de tatuarme?
Conocí al tatuador me dio confianza, acepto tatuarme me hiso el boceto el cual me encanto, inicialmente pactamos que me tatuaría en su local, pero luego cambio de opinión y me convenció de tatuarme en su casa, en su cuarto.
Al llegar a su casa me sentí muy nerviosa, mi cuerpo temblaba, creo que inconscientemente sabia que pasaría, me hiso sentar en su cama, maliciosamente me pidió que me quitara la blusa con la excusa que mientras me tatuaba no se manchara mi ropa, a lo cual obedecí sin contrariarlo.
Me pidió delicadamente que me sentara, comenzó a explorar mi espalda (lugar donde me tatuaría y unas de mis zonas más erógenas), recorría mi espalda con sus manos suavemente, para tatuarme era necesario acercarse, su respiración solo hacía que me excitara mas, él trataba de hablarme pero entre sentir la aguja de la máquina de tatuar en mi espalda, su respiración, sus manos recorriendo mi espalda, y mi corazón a mil, no me era posible decir gran cosa.
Cada vez sentía mas excitaba, me preguntaba si quería ver mi tatuaje como estaba quedando a lo cual aceptaba, me mostraba mi espalda a medio tatuar y en cuanto podía me besaba, esto sucedió varias veces, nos besamos, él mordía mis labios y mi espalda, cuando por fin terminamos ya le iba a pagar pero el aparte de dinero quería algo más.
Así que me voto bruscamente en su cama y con afán quito mi ropa, era demasiado tarde para negarme ya estaba muy excitada y el se había dado cuenta, solo quede en ropa interior. Metió sus manos en mis patines sus manos jugaban dentro de mí, estaba demasiado mojada solo quería que me penetrara, pero el quería hacerme esperar y jugar conmigo, se paro en frente de mi bajo su bóxer y oh por Dios veo ese gran pene erecto y sin preguntar empujo my cara hacia él , como estaba tan caliente le di una mamada de sueño, también logre desesperarlo, me pidió que pusiera en cuatro (una de las posiciones que más me gusta) me lo metió bruscamente, de una, duro, solo pude gritar de placer de la fuerza de este hombre...
Lo hicimos una, dos, tres veces, nunca pensé que un tatuaje pudiera demorarse tanto tiempo, los dos quedamos muy complacidos con el servicio, tanto que concretamos una cita para esa misma noche...








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