Para los amables y queridos lectores que deseen leer la primera parte de éste relato, lo pueden hacer ingresando a éste link: 🔗
Pocos minutos antes de iniciarse el segundo tiempo, mi querida esposa me lanzó la dulce propuesta que hizo que por primera vez en mi vida mezclara las dos pasiones que nos mueven inevitablemente el piso a nosotros los hombres, varones, machos, sementales y viriles! Jajaja!
“Papi, mi amor, aunque sé que nunca lo hemos hecho, pero que te parece, si mientras tú ves el partidito juiciosito, me dejas a mi juguetear un ratico contigo?, te prometo que serán solo caricias y carantoñas, nada más allá, con eso si está muy aburridor el partido, por lo menos por éste lado te puedes, y me puedo divertir y entretener, y la pasamos rico los dos, qué opinas?”
Ay mi negrita!, tu si definitivamente eres todo un estuche de monerías, las cosas que se te ocurren!----Papi, ahí está!, me dejas a mi jugar contigo, y pase lo que pase, pues tu no me pongas cuidado, concéntrate en el partido, que yo me concentro aquí en mi “jueguito” debajo de las cobijitas, vale mi muñeco?.
Y como dicen, pensando, pensando, y elucubrando en esos segundos antes de que empezara el segundo tiempo, en que de verdad de pronto el partido siguiera aburridor, pues qué carajo!, pensé: “Del ahogado, el sombrero!”, y como el hombre siempre tiene, y tendrá el derecho a decir esa mágica y última palabra, le respondí: ¡Bueno Mija! Jajaja!
Y como no!, el segundo tiempo comenzó, y fue otra cosa, las acciones en el campo de juego se pusieron muy buenas y mejoraron ostensiblemente, y mi esposa mientras tanto ya no tenía su cabeza recostada en mi pecho, sino en mi estómago, mientras sus curiosas e inquietas “garritas” empezaban a recorrer su propio “terreno de juego”, y yo, desentendido de ella, y muy atento al desarrollo del partido en el televisor!
De pronto en el televisor, en una jugada del partido, un tiro pegó en el palo, y exclamé: “Huyyy, H.P!, se salvaron!, pegó en el palo!, y de debajo de las cobijas me llegó el murmullo de una voz traviesa y pícara que me respondió: “Si allá pegó en el palo, yo estoy aquí a punto de pegarme a mi travesaño!” Jajaja!
De pronto sentí que mi “Ronaldito” y mis dos “baloncitos” debajo de las cobijas estaban empezando a ser sometidos a una serie de caricias, manoseos, inspecciones y manipulaciones táctiles para nada desagradables, siendo manejados por una mano diestra que parecía que estuviera jugando “futbolín”, y poco a poco iba despertando a mi “Ronaldito”, que en ése momento se encontraba sentado y aletargado en la “banca”, esperando ser llamado a ingresar a “jugar” ése partido.
En el televisor el partido era intenso, jugado con ardor, con jugadas de riesgo en el área de candela del Real Madrid, mientras en mi propia “área de candela”, todas las “cosas” se me iban calentando, generando también “ardor” de una manera rápida, eficaz y certera. Jajaja!
Cada avance del equipo Barcelona con riesgo, se reflejaba también en mi “Ronaldito”, pero a ésas alturas yo ya no sabía si las reacciones de mi “ jugador y crack”, eran por lo que estaba viendo en la pantalla, o por lo que estaba sintiendo debajo de las cobijas, o por las dos cosas mezcladas.
Y vino una jugada maestra y decisiva en la cancha de nuestra cama, sentí que mi “Ronaldito” de un momento a otro fue absorbido por la dulce y glotoncita boca de mi mujer, y empezó mi “Ronaldo” a padecer y a sufrirrrrr… en ése momento se convirtió en un jugador de los que llaman en el argot futbolístico “tronco”, aunque yo más bien diría “retroncazo” , y empezó a ser sometido a todo tipo de “gambetas”, “fintas”, “regateos”, “túneles”, “meleo”, “taquitos”, y “baile”, por parte de la dulce lengua y los labios de mi esposa, Jajaja!.
Yo ya estaba corriendo también el riesgo de tener que visitar al otro día al oculista, porque no sabía para donde mirar, si para el televisor o para debajo de las cobijas, y pues estaba corriendo el serio peligro de quedar “bizco”, y mi “Ronaldito” solo atinaba a cabecear!, cabecear!. cabecear!, pero como estaba encerrado, y “marcado a presión” en el “medio campo” de la boca de mi mujer, pues no podía avanzar ni hacia el “área de candela contraria”, y a la “portería” rival mucho menos!, con el agregado que no sabía tampoco qué hacer con los dos balones que le colgaban en los guayos, Jajaja!
Y me tocó hacer lo que cualquier ser humano en unas condiciones tan difíciles y extremas hubiera hecho, y como el “compromiso” con mi esposa era no decir, ni hablar nada, pasara lo que pasara, no hablé, sino que actué, coloqué a mi esposa de lado, e igualmente yo hice lo mismo, para no perder de vista el televisor, y en la famosa y tan conocida posición de cucharita, cogí a mi “cabeceante” y “retroncazo” “Ronaldito”, y con una sola “finta”, lo interné en lo más profundo del las dulces entrañas de la “portería” de mi mujer!. Jajaja!
Ella solo se enconchó muy junta su espalda a mi pecho, y sus nalgas entre mis muslos mientras sonreía complacida, mimosa y cariñosa, y me decía, ¡No dejes de ver el partido mi negro!, y cerró sus ojos pretendiendo supuestamente que iba a dormir, como dirían en el argot gastronómico, “Como papa en tenedor!”, y estando nosotros en ésas, vino el primer gol de Messi del Barcelona, yo grité ¡Goooooool!, y obviamente por mi reacción física, y a su vez tan emotiva, con mi cintura y con mi “Ronaldito” penetré mucho más a fondo la dulce “portería” de mi mujer, y ella solo exclamó con sus ojos semi-cerrados, y apretándose mucho más a mi cuerpo: “ Huuy!, que rico!, ojalá haya unos cinco o seis goles seguidos!, y que el partido termine en goleada! Jajaja!
Ya después el Barcelona empezó con su fútbol exquisito, y esa manera de jugar y tocar el balón con tanta propiedad, lo que llamamos el toque-toque, y mientras los jugadores del Barcelona allá en el televisor empezaban con su tiqui!...- tiqui!...- tiqui!...- tiquí!...yo en nuestra cancha de futbol, en nuestra cama, intentando emularlos empezaba con mi esposa el taque!…-taque!...-taque!...-taque!....
Eso sí yo estaba teniendo mucho cuidado, ya que por estar con un ojo en el televisor y otro en la cama, corría el riesgo por la emoción y la intensidad de los dos partidos, el que estaba viendo, y el otro que estaba “jugando”, que de pronto terminara “descachándome”, y cometiendo algún “ foul”, o hiciera alguna “entrada fuerte, y mal intencionada por atrás”!,… aunque ganas de irrespetar el “fair play”, o el“ juego limpio”, no me faltaron!, Jajaja!
Ya cuando llegó el segundo gol del Barcelona, también de Messi, fue la locura!, el paroxismo total!, y ya el partido con ése marcador quedaba sentenciado, tanto allá en el televisor, como en mi cama, ya que mi “Ronaldito” con toda su inspiración, sacó también todo su repertorio, y empezó a hacer la 21,… una!,… dos!,… tres!,… cuatro!,… cinco!,….seís!,…. la bicicleta!,… la chilena!,… la chalaca!,…la media chalaca!,…. hasta que llegó un instante en que imparable, arremetió en busca de la profundidad de las exquisitas redes de la “portería” de mi mujer.
Y en el momento cumbre, en una zambullida espectacular, en un antológico “cabezazo de palomita” y como recordando las grandes transmisiones que el negro Edgar Perea realizaba en los partidos de la Selección Colombia, de las profundidades de la garganta de mi “Ronaldito”, brotó el grito enardecido y enfebrecido de su orgasmo, y que es a su vez, también, el grito del orgasmo en el fútbol…..Gol! Gol! Gol! Gol! Gol! Gol! Gooool! Gooool! Gooool! Gooool! Gooool!........!Gooooolazoooooooooooo! Jajaja! Fin! J








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login EntrarHombre Vini, con éste relato hiciste todo un "Gol Olímpico", buen final el de tu relato, mis felicitaciones.