Desde pequeño sentí gran placer por realizarle sexo oral a una mujer, claro que mi timidez no me ayudaba demasiado a conseguir pareja, afortunadamente me considero atractivo y eso me ayudo un poco.
Recuerdo cuando estudiaba a mis compañeros de clase , como borboteaban a las chicas de mi salón queriéndolas penetrar como bestias, mientras yo soñaba en plena clase con quedarme a solas con mi compañera, amor platónico judy a si era su nombre, solo deseaba subirle esa faldita y verla con las medias azules bien largas del colegio, sentarla en la mesa del profesor y besarle toda la mañana si lo pudiera su vagina toda completa. Rozar con mi lengua todo su clítoris y hacerla venir cuantas veces fuera, sin necesidad de penetrarla, ese era mi mayor deseo lamentablemente nunca lo pude realizar pero fue el comienzo de mi irresistible deseo de realizar sexo oral.
Me gradué virgen a los dieciséis años y mi único medio de satisfacción eran las películas porno, especialmente las de lesbianas las predilectas de nosotros los hombres, además en esa clase de películas abunda el sexo oral, solamente quería aprender, quería entrenarme para el día de mi debut, repetía una y otra ves las partes que mas me excitaban, Miraba como lo hacían, como empezaban, miraba como con la lengua podía provocar sensaciones tan irresistibles de placer.
A mis 18 años de edad y de frustración, se paso a vivir una nueva vecina en el tercer piso de mi casa, ella tenia 29 años era mayor que yo casi por una década, pero eso no me importaba, físicamente estaba bien era linda voluminosa grandes senos y caderas, mis amigos decían que estaba muy buena y solo me visitaban con el preteto de verla. Cierto día estaba con mis amigos escuchando música y bebiendonos unas cuantas cervezas acompañado de otros tipos de licores, me sentía ya tomado en ese momento vi que ella llegaba de trabajar e inmediatamente la aborde y decidí hacerle la invitación de que nos acompañara, además ella se encontraba con dos amigas mas y nosotros éramos cuatro hombres solos. Me acepto la invitación pero con un poco de vergüenza ya que ellas eran mayores para nosotros, pero a que hombre le va a importar eso de lo contrario era mucho mejor.
Ella tenía una falda que dejaba ver sus grandes piernas y su cadera mientras yo pensaba toda la noche en su vagina y clítoris deseaba sentirla en mis labios.
Después de varias horas de charlar, bailar y reír, mis amigos se fueron retirando de mi apartamento, al igual que las amigas de ella, yo estaba supremamente excitado solo con saber que estábamos solos, tenia una gran erección y no quería que ella lo notara. Hablamos de muchos temas pero no era capaz de besarla o de hacerle alguna insinuación, ella me dijo que la acompañara un momento a su casa, cerré la puerta suavemente para no levantar sospecha y me dirija a su apartamento. Ella me tomo de la mano y yo la seguí por las escalas hasta llegar a la puerta donde nunca pudo abrir, ya que había dejado las llaves en su oficina, ese era el momento la oportunidad perfecta para perder mi virginidad y realizar mi mayor deseo sexual .Al ver que no podíamos ingresar a su apartamento y como eran las tres de la mañana, no dude en besarla en las escalas, inicié por su cuello aunque ella me decía que en ese lugar no, pero yo seguí, con mis manos le tocaba sus caderas sentí que ella estaba mas excitada que yo, ardia de calor, le bese los senos e inmediatamente la senté en las escalas, estábamos incómodos pero yo me sentía en un colchón de agua de lo excitado que me encontraba, no me importaba la incomodidad solo con saber que estaba apunto de hacerle sexo oral a una mujer todo cambiaba, le quite las tanguitas todavía recuerdo su color eran negras y me mande suavemente a besarla, empecé por su ombliguito y fui bajando no decía nada, después ella hizo algo que me éxito mucho más, metió sus dedos en mi boca para remojarlos y empezó a masturbarse, con su otra mano me agacho la cabeza y me la puso de frente a ese manjar. Ella gemía del placer y yo era calladito ni lo creía, con mi lengua recorría toda su vagina le hacia suavecito hasta llegar a su clítoris donde incremente la velocidad, ella me apretaba la cabeza con mucha fuerza recuerdo que dure muchos minutos haciéndole sexo oral, ella logro llegar dos veces seguidas y yo disfrutaba solo con el placer de ella. Ese día también perdí mi virginidad, en pocas palabras había conseguido lo que mas quería.
Ese fue el comienzo de mis fantasías, ya han pasado muchas y siempre quiero mas, quiero besar mas clítoris, sentir como si fuera la primera vez, escuchar los gemidos de las mujeres, la risa de la excitación, el agradecimiento por ser el mejor sexo oral que les han realizado. Me pregunto si abra alguien con los mismos deseos que los míos, por que mi gran placer es poder dar placer.








Comentarios
1 comentario
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login Entraruffffffffffffffff me encanto tu relato, me parecio super; es algo fascinante saber que existen hombres como tu; pues muy pocas veces uno como mujer sufre mucho con hombres que no les gusta hacerlo o solo se interesan en penetrarte gracias por existir y aunque no te conozco creo que las mujeres que han estado contigo han sido afortunadas