Este relato voy a dedicárselo a una persona de guía que tuvo demasiado que ver con todo lo que pasó: a YELAHIA.
A ella la conocí en el municipio donde trabajo. El día de mi cumple fue muy linda conmigo, me invitó a comer pescado y me hizo pasar una tarde genial, en esa misma semana me invitó a tomar unas cervezas (ella pagó) y nos dimos un beso.
Ella tiene un hijo de 5 años, hace tres años se separó y desde ese entonces se ha dedicado a su hijo. Este año, un nuevo propósito entro en su vida, tener casa propia, pero no comprar una lista, sino hacer una a su gusto, con un bohío bien lindo y con piscina porque le encanta el agua. A veces cuando quiere relajarse y escaparse del mundo, se va para su casa en construcción, se acuesta a dormir en una colchoneta y mira a su alrededor para sentirse orgullosa de ella misma y de lo que sola es capaz de hacer. Ese día se escapó a su guarida conmigo y pasó lo que tenía que pasar, hubieron muchas interrupciones, entre ellas, la visita de su mami mientras, yo me quedé semidesnudo sin hacer ruido en el cuarto. Al mirar las uñas de sus pies me di cuenta que tenia dibujitos artísticos, enseguida le pregunté:
-Oyee, ¿quién te hace esas cosas todas lindas?
Ella me respondió:
-Yo, yo misma me hago el manicure y el pedicure.
Me pareció interesante, sorprendente, escondí mis pies ya que hacía mucho tiempo que no me cortaba las uñas, estas ya parecían las garras de un ave de rapiña, no pude esconder las de mis manos que parecían las de una bruja, ella al mirarlas me dijo que eran preciosas, que no era justo que un hombre como yo tuviera las uñas que muchas mujeres sueñan tener, me dijo que recordó que su hermana y ella eran uña y mugre, obviamente su hermana la uña. En ese momento, mi sentido del romanticismo llegó a mi corazón y le dije:
-Tu y yo podemos ser uña y mugre, obviamente yo soy la uña, mi uña y tú, eres la mugre que sale cuando me rasco la bola después de dos días sin bañarme.
Ella entre risas me dijo:
-Que tipo tan ordinario, tú sí que no sabes que es ser romántico, no tienes sentimientos, eres como una piedra, siempre siento que hay una muralla entre tus sensibilidad y yo, eres demasiado frío, de vainas te dejas consentir después de hacer el amor. No hables, no hagas nada, no salgas con otra ordinariez.
Ella tiene razón, no soy tan romántico, soy una piedra, son pocas las que han tenido mi ternura, debo cuidar mi imagen de chico rudo. Yo no soy de los que andan brincando y repartiendo margaritas, es más, jamás en mi vida he regalado una flor, eso no es lo mío, no soy el que regala ositos de peluche, chocolates, serenatas, yo regalo otras cosas más lindas como un mensaje de texto XXX o un video porno protagonizado por mí, una llamada para hacerle una propuesta indecente, eso, eso sí que es ternura, cariño, ese soy yo, doy lo que me gustaría recibir, aunque a veces me atrapan y caigo en la cursilería y hago cosas de las que nadie se debe enterar porque si fuera información de dominio público, me la montan.
Días después, ella inventó una excusa para estar en mi ciudad, viajó desde el jueves, el sábado estaría yo en Cartagena, pero se me presentó un incidente de último momento y me tocó viajar a otro municipio, a otro departamento, la llamé al cel y le comuniqué todo, ella con suma tristeza me dijo que aceptaba que habían cosas que se me salían de las manos, pero que tuviera en cuenta que su motivo para estar en Cartagena era yo y había viajado solo para encontrarse conmigo, que la debía compensar y el domingo debía ser solo suyo día y noche y hasta me iba a hacer desayuno para que estuviera con ella desde temprano.
Ella me llamó el domingo a las 8 de la mañana, a esa hora miré mis pies y decidí empezar consentirlos, me hice el pedicure y manicure yo mismo, no busqué a una de esas chicas que lo hacen porque en una ocasión alguien de guía me dijo que hacerse el pedicure era algo maravilloso, que uno se sentía fresco, liberado, renovado, en esa ocasión me lo hicieron y en realidad fue algo doloroso, admiro a las mujeres, hacen cosas como depilación con cera, se sacan las cejas, se hacen el pedicure, el manicure, el blower, la exfoliación, dan a luz hijos, sin duda son todas unas valientes.
Nos encontramos en la India Catalina, de allí tomamos un bus hasta las playas de la Boquilla, al llegar, alquilé una carpa y ella me dio el desayuno que me había preparado, tan divina, eran dos pescados enormes en viuda mmm, con yuca y plátano maduro, mmm, quedé llenísimo, como si hubiera almorzado y desayunado al mismo tiempo, me dediqué a comer concentradísimo en el pescado sin siquiera espabilar, es cierto que la comida tiene una influencia grande en los sentimientos del hombre ya después de un detalle tan maravilloso, solo pensaba en hacer algo lindo por ella ese día.
Le mostré mis pies y mis manos para decirle:
-No eres la única, yo mismo mi hice el manicure y el pedicure.
-El pedicure me sorprende, no está tan mal para ser hecho por un hombre, pero el manicure si se nota que lo hiciste tu mismo, dame tus manos yo te las arreglo.
En su bolso entre tantas cosas, llevaba su Kit para hacer manicure y pedicure, esa fue la primera vez que me hacen el manicure, me dolió alguito (las primeras veces siempre duele), ella se reía de mi cobardía, pero cada vez que me dolía, me daba un beso y me acariciaba, muchas veces fingí que me dolía, es delicioso un manicure en la playa lleno de cariñitos.
Nos quedamos un rato mirando el mar mientras hablábamos y nos besábamos, ella me dijo que se quería bañar, pero en realidad yo no había llevado ropa de baño, y me daba algo de pena andar en pantaloncillo, que tal que se me tendiera la carpa con una de sus caricias ante la mirada de muchos bañistas. Ella necesitaba ir al baño, fué y al regresar, después de mucho tiempo, llegó con una pantaloneta y sin su bolso que dejó guardado donde un señor, me dijo:
-Tú no te me escapas, nos vamos a bañar, me encanta el agua.
Aunque soy cartagenero, no acostumbro a ir a bañarme a la playa, voy a ese lugar más bien a tomarme unas cervezas mientras la brisa golpea mi rostro y el olor del mar me hace sentir múltiples sensaciones, quizá me transporta a las emociones de mi niñez, hacía tiempo que no me metía al agua, éramos dos niños jugueteando.
Estábamos empiernadísimos en la orilla, cuando ella me preguntó:
-¿Qué se siente tener sexo en la playa?
-No lo sé, aún no he tenido mi primera vez, pero podemos averiguarlo, vamos, acompáñame, esa fue mi respuesta.
Buscamos una porción de playa en la que estuviéramos solos, ella me decía que la olas del mar no lo permitirían, un no se puede para mí significa: "aunque si se puede y varias personas lo han hecho, no creo que tú puedas", por eso con toda mi determinación, nos fuimos a ese rincón de playa donde los dedos de mis manos pasaron de estar inmersos en el agua del mar, para estar inmersos en su humedad, mientras le decía que si se podía, saqué de mi bolsillo un salvavidas, vestí de látex a mi amigo, la besé y abracé con pasión para luego introducir mis ansias en su humedad que se mesclaba con el agua del mar, ella me abrazó con sus piernas, yo más que penetrarla me esforzaba por mantenerme en pié y que mi pene no se le saliera. Era algo incómodo, además mi primera vez y desconocía cualquier técnica para hacerlo en la playa, o en cualquier escenario lleno de agua.
Me ubiqué de espaldas a la playa y frente al mar, en ese momento ella se movía suavemente según el vaivén de las olas, cuando las olas bajaban la podía penetrar más cómodo, cuando subían nos calmábamos un poco. Un grupo de niños se nos acercó por eso decidimos alejarnos, caminaba mientras la penetraba, estaba funcionando, lograba penetrarla bien, y la sentía gemir, llegamos a un lugar más solo, allí nos quedamos, y nuevamente seguimos al vaivén de las olas, estábamos en una zona algo más profunda y una gran ola logró desestabilizarme, quedamos flotando en el agua pero yo no quería sacársela, aproveché que mi cuerpo estaba totalmente libre para penetrarla con todas mis fuerzas, fueron quizá unos 30 segundos debajo del agua penetrándola, guao, una penetrada submarina, era genial, al levantarnos la ola estaba baja y seguí penetrándola, tomé algo de aire y nuevamente debajo del mar, logré coordinar una serie de penetradas debajo del agua y otras arriba, era muy bueno, en ocasiones ella se tiraba al agua agarrada con sus piernas mientras yo la penetraba, luego subía y era yo el que bajaba, éramos dos peces haciendo el amor en el mar, estuvimos en esas tal vez una hora, sentí su gemido cuando mi verga explotaba mientras vaciaba dentro del condón ese semen producto de un gran momento, si ven un condón flotando en las playas de Cartagena ese, ese no es el mío, mi sentido de conservación del medio ambiente me llevó a salir del mar aún con el condón puesto, vimos muchas parejas abrazadas en un rincón solitario, definitivamente estuvimos en uno de los dos motetes más grandes de Cartagena, el motel Playa brisa y mar. Caminábamos rumbo a nuestra carpa y pensábamos que nos habíamos perdido ya que llevábamos mucho tiempo de estar caminando y no la encontrábamos, luego nos dimos cuenta que en realidad habíamos recorrido una distancia bastante larga mientras hacíamos en amor.
Llegamos al lugar donde ella guardó el bolso y conocí a la persona quien nos prestó la pantaloneta que yo usaba, allí puse el cuerpo del delito dentro de una bolsa que guardé en mi bolsillo, esperando encontrar una caneca donde depositarla. Nos atendieron súper bien, nos vendían la cerveza más barata y hasta nos brindaron de un trago que estaban consumiendo, nos sentimos bien, tanto que yo mismo sacaba las cervezas de la nevera.
Allí, sentados en ese lugar, tomándonos unas cervezas ella me dijo que no se imaginaba haciendo algo tan loco como tener sexo en la playa y con gente alrededor, ella me recordó que aunque separada, era una mujer con un hijo y debía ser un ejemplo para su hijo, una mujer honorable y aunque le gustó mucho lo que pasó, sentía algo de vergüenza porque esas cosas no las hace una mujer decente.
Recordé nuevamente a YELAHIA, a sus entradas de blog, a su historia de la época gris, a su drama referente al tema ser madre o mujer, recordé muchas de las palabras que yo mismo le dije, recordé a mi mami y al tremendo sacrificio que hizo por nosotros, le hice una pregunta:
-¿Tu mamá se quedó sola?
-Sí, mi papa por algunos años se fue con la amante y nos dejó, volvió con mi mamá ya viejo.
-¿Y tu mamá buscó a otro tipo?
-No, pero nosotros si queríamos que tuviera a otro tipo, es más, deseábamos que se consiguiera un novio que se la llevara un fin de semana de viaje y nos dejara la casa sola para que mis hermanos y yo hiciéramos fiesta jeje, era algo que todos queríamos.
-Si vez, cuando tu hijo llegue a los 15 no serás tan joven como hoy y los tipos no te lloverán como ahora, en ese momento tal vez tu hijo necesite que te consigas un novio, que te pierdas con él y le dejes la casa sola para que el haga de las suyas, nada le importarán los sacrificios que haces por ser mamá, para él no significan nada, así como para ti tampoco tuvo mucho valor el sacrificio de tu mami, está bien que quieras ser todo un ejemplo, pero no debes ser perfecta, o bueno, la perfecta monja que ni las mismas monjas son, eres un ser humano con virtudes, con fortalezas, con necesidades, con defectos, una persona como cualquier otra, ser ese ejemplo de mártir en realidad no es algo que haga diferencia, para él, pero para ti si, significa renunciar a ser mujer, a vivir lo que anhelas vivir. Tal vez por pretender hacer feliz a mucha gente cercana, te has abandonado a ti misma, dime: ¿a quién de ellos le importa cómo te sientes?, ¿a quién le importa que eres una mujer y que necesitas que te coman?, que necesitas el cariño de macho y que necesitas espacios para ti misma, que necesitas pensar en ti, ellos piensan en ellos y satisfacen sus necesidades, de ti reciben muchas cosas lindas y ellos también te aportan cosas muy lindas, pero hay otras que tú necesitas y que no te pueden brindar y a las que no es necesario renunciar, si tu no piensas en ti misma y en lo que realmente quieres y anhelas, nadie lo hará por ti, las personas que tu quieres si importan pero tú también importas, estas muy joven para renunciar a ti.
Ella me miró con los ojos aguarapados y solo atinó a decirme gracias y luego se quedó en silencio.
El día apenas empieza, falta la noche la segunda parte: Sexo con significado (Parte 2: las chicas malas).








Comentarios
1 comentario
Inicia sesión para dejar un comentario.
login EntrarHola, que relato tan bonito. Te haz inspirado, y esa perla que nos has dejando es cierta.... Gracias por compartir esa parte de tí con nosotros.