Me acuerdo mucho la primera vez que me masturbe, fue una paja tímida, inexperta, curiosa pero con uno de los mejores finales de mi vida.
Fue una paja que nació de recordar una conversación con un primo en el que el me explicaba como se masturbaba el. Fue en mi cama, a media noche, de improvisto, sin haberlo planeado. Solo sentí mi verga grande y dura y empecé a acariciarla arriba, abajo, arriba, abajo y así inspirándome en las imágenes de un libro de biología y pensando que la penetración era un proceso largo y tedioso que pasaba por los labios mayores, cruzaba los labios menores y por fin accedía a la vagina termine viniéndome encima mío en medio de un gran orgasmo. Desde ese momento, y hasta ahora, la masturbación paso a ser parte de mi sexualidad.
Me acuerdo mi primera culiada, con una prostituta, indagando solo en la vida, en el peor lugar, a la peor hora, pero creo que corrí con suerte con la puta que me toco, aunque no recuerdo haberme venido si creo que fue muy "pedagógico" el momento, caro también.
Era una veterana, de tetas blancas y cuerpo un poco regordete. que me hablaba como su sobrino y preguntaba por mi papá diciendo: su papá la debe tener muy grande, su papá debe estar muy bueno, su papá debe culiar muy rico. Todo eso intercalado con, si quiere se lo mamo, pero le vale tanto, si quiere me lo mete pero el vale mas y así hasta que me dejo casi sin un peso de una insípida quincena que había ganado como mensajero.
Me acuerdo mi primera vez con un hombre, en la penumbra de un cine de función doble continua. Allí solo, sin pensarlo, sin creerlo, una silueta se sentó a mi lado y empezó a rosar mi pierna con la de él, y yo coquetamente viendo hice como que no vi (jaja) de un momento a otro su mano se coló por mi pierna y se abalanzo contra mi bulto, lo froto y lo hizo crecer aún mas, de repente mi cremallera estaba abajo, mi verga al aire y su boca se la tragaba con un gusto desenfrenado hasta hacerme venir. Se trago mi leche, saco un pañuelo y me dejo la verga tan limpia como si me acabara de bañar, y sin decir nada se paro y se alejo. Desde ese día me volví un cliente frecuente de aquel lugar.
Me acuerdo mi primera vez con una novia. Era una chica un poco mas alta que yo. De tetas maravillosas, grandes, redondas con la dureza de sus 16 años. Ya habíamos experimentado los juegos del amor en el hall de su casa, pero esa noche fuimos a la mía, a mi cuarto y poco a poco como los mas expertos, sin afán, disfrutando cada momento nos desnudamos y sin ver nuestros cuerpos, solo besándonos llegamos al momento en que su humedad venció mi dureza y la llevo dentro de su cuerpo. Seguimos sin afán, con la ternura de la adolescencia y la paciencia de una madurez que nunca supimos de donde vino. Nos tardamos un rato en venirnos, y cuando lo hicimos nos miramos sin decir nada, solo nos besamos nuevamente y nos tumbamos uno al lado del otro, sin soltarnos las manos hasta quedarnos dormidos. Desde esa noche, ella durmió muchas veces en mi cama, nunca mas de noche, pero si muchas veces.
Hay otras primeras veces, que les ire contando. Se animan ustedes a contarme una de sus primeras veces?
Nos vemos pronto








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