Serán acaso las dos o tres de la mañana... Ya estamos separados, profundamente dormidos, como buscando un poco de soledad después de lo que ha sucedido, después de invadirnos, de sentirnos todo el tiempo, de poseernos con furia, con apetito voraz, como siempre lo hemos fantaseado...
De pronto, así de espaldas, siento tus manos sobre mí de nuevo... Esta sensación no me cansa, me fascina que me acaricies, que me toques, que hagas tuyo mi cuerpo sólo con tus manos. Te acercas más a mí, trato de voltear pero no me lo permites; está oscuro y tú, pegado a mi cuerpo, me encanta tu proximidad, tu piel tensa, cálida, sensible a mis caricias... Tienes una de tus manos acariciando mis senos, la otra sostiene mi cabeza para que no voltee, siento tu pene duro, clamando por mí de nuevo, pareciera como si no tuviéramos suficiente el uno del otro jamás. Siento tu miembro grande... Acabo de despertar, y ya me tienes otra vez a tu merced... Te apretas todavía más a mí; abres mis nalgas y lo apoyas ahí, no ocultas ni por un momento el placer que te produce penetrarme por allí, sentir que es tuyo y que nadie ha estado jamás allí... Sigues aprentando... Tu otra mano está en mi sexo, que ya se encuentra muy húmedo... subes mi pierna, la acomodas detrás de las tuyas y sigues tocándome... Me fascina sentirte masturbándote contra mí, me fascina sentir tus manos recorriéndome.
Tus dedos tocan mi clítoris sin cesar, tu otra mano sigue en mis senos, los hace tuyos,tu pene atrás, haciéndome sentir... Qué deliciosa sensación!! Me abandono, dejo que me invadas de nuevo, pero esta vez es un poco diferente, ya no hay prisa, ni apetito voraz, me acaricias con calma, con dulzura, con pasión... Yo alcanzo a acariciar tu cabello, tu cara... Alcanzo la lamparita de mesa, la enciendo; no tienes idea de cómo me gusta ver cómo me tocas, quito la cobija, para ver con detalle, me fascina... Levanto más la pierna aún más porque me gusta que me acaricies, y lo haces muy bien... Estoy muy mojada, tus dedos entran en mí con mucha facilidad, primero uno, luego dos... No me dejas moverme, no me dices nada... No hay necesidad de palabras, hablamos sin decirnos nada, no me dejas mover, apenas un poco la cadera, acompasada con tu movimiento, siento tu pene cada vez más grande... Te deseo tanto... Gimes, respiras con fuerza, besas mis orejas, las lames, todo tan despacio que no puedo evitar sentirme cada vez más excitada, más húmeda... Lo notas y no quieres esperar...
Me pones boca arriba, al fin puedo besarte, es un beso suave, profundo, tomo tu lengua dentro de mi boca, la succiono... Te encanta porque dejas escapar un suspiro... De repente, siento tu muslo entre mis piernas, mientras tu continúas contra mí, siento tu miembro en mi cadera, sigues masturbándote, pero ahora lo haces conmigo... Me fascina, sé que te encanta sentir toda esa humedad contra tu pierna... Te pones cada vez más y más excitado y yo también... Siento tu semen en mi piel, apenas un poquito, está caliente... Qué rico...
Entrelazas tus manos con las mías, las pones detrás de mi cabeza, estoy inmovilizada... Me das la orden que jamás me cansaré de escuchar... Me dices muy quedito y con mucha ternura “Abre las piernas, mi amor”...Wow, no importa cuántas veces me lo digas, me encanta escucharlo. Obedezco, abro bien para sentirte, me penetras despacito, sin prisa, siento como tu dureza me invade… Me haces tuya con todo el poder de tu hombría, con toda la ternura de tu corazón…
Tus embates son lentos, puedo sentirte en toda tu magnitud, me miras a los ojos y la expresión de los tuyos me excita todavía más. No me dices una palabra, apretas mis manos, sigo completamente inmovilizada, mientras te mueves con destreza, con deseo dentro de mí… Otra vez me das esa maravillosa orden… “Ábreme las piernas, mi amor…” Sigo a tus órdenes, apenas siento tu pene más profundo, un gemido largo y ahogado sale de mi garganta, siento tu piel húmeda pegada a la mía, es algo tan íntimo, tan delicioso… Quisiera que este momento se prolongara para siempre…
Sigues, adentro, afuera, a veces siento tu respiración, tus quejidos en mi oído, eso me pone todavía más caliente, me enloqueces, me fascinas, me encanta que me poseas así… Estamos completamente descubiertos, puedo ver como te mueves, puedo verte enloquecido de deseo… Así también me tienes, loca por ti… Sigues moviéndote, cada vez más rápido, gemimos, suspiramos, nos pertenecemos. Agito mis caderas a tu compás, eso te excita, aceleras tus movimientos, se acerca el momento… Ahhhhhh… Estallas dentro de mí, profundamente… Qué sensación! Te abrazo con mis piernas, fuerte, no te dejo escapar…
Nos fundimos en un beso, profundo, apasionado, delicioso, me sueltas, nos abrazamos, nos sentimos, sabemos que nos pertenecemos, que hacemos el amor con nuestros cuerpos y nuestros corazones al unísolo…








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