Desires IV
Relato de comunidad Fantasíasschedule 9 min de lectura calendar_today Junio de 2011

Desires IV

Es un día gris, helado, el cielo plomizo y oscuro anuncia que prontamente caerá una tormenta, de esas que me intimidan tanto en días tristes como los que corren…Mi ánimo, muy decaído, es esa nostalgia sin sentido que viene a mí sin pensarlo, tal vez ayuda la música que escucho, tal vez....

nadinne

Soy hombre heterosexual

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Es un día gris, helado, el cielo plomizo y oscuro anuncia que prontamente caerá una tormenta, de esas que me intimidan tanto en días tristes como los que corren…

Mi ánimo, muy decaído, es esa nostalgia sin sentido que viene a mí sin pensarlo, tal vez ayuda la música que escucho, tal vez ayuda no haberte olvidado.

“Te deseo tanto… No puedo olvidarte…” Y de repente, empieza a invadirme estas ansias de ti, de tu cuerpo; es algo extraño, esta vez es diferente, siento mis propias caricias como si fueran golpes, de mis propias manos se vale la Tristeza para seguir infringiéndome este tormento, me duele no tenerte y no poder sentirte, pero continúo… Estoy muy abrigada, hace frío, pero este calor de nuevo invade mi cuerpo, siento mi rostro caliente mientras mis manos recorren por debajo del suéter esta piel hambrienta de tus caricias, despacio, me quito el sostén, ya mis senos han respondido a mis manos, la piel me duele, cada caricia arde y el dolor en el alma también…

Empieza a llover… Sé que más tarde la lluvia va a arreciar, tal vez el hielo celeste empieza a caer, llenándome más de frío y de temor… Ya nada suena, la música cesó, para mí nada más existe que mis manos y tu recuerdo, y el sonido de la lluvia… ¡Es tan extraño sentir tantas cosas tan disímiles al mismo tiempo! Siento deseos de llorar, de gritar a cada paso de mis manos por mi cuerpo, siento frío en el aire, pero mi piel quema… Llueve más fuerte, y a cada gota que cae más y más aumenta mi ansiedad… Hago a un lado mi ropa interior, ya no hace falta poner más barreras, te siento recorrer mi sexo a través de mis dedos, mientras sigo aquí, sentada, deseándote como siempre, extrañándote como nunca…

¿Dónde estás ahora que te necesito tanto? ¿No puedes escuchar los lamentos de mi cuerpo clamando por tu ausencia? Ahora pienso en tu mirada ajena, en tus palabras leídas a través de la pantalla de la computadora, en la expresión de tus ojos… ¿Dónde estás? Mis caricias se aceleran, siento como mi humedad, mi calor llenan todo el ambiente, mientras afuera la tormenta está en su apogeo… Llueve y dentro de mi alma hay un vacío, llueve y en mi cuerpo está a punto de brotar aquel grito de placer solitario, ausente de caricias ajenas, ausente de dueño, sin ti…

Pienso cada vez más intensamente en tus palabras, en lo que me deseas y el calor se hace insoportable, mis manos acarician con fuerza y locura mis senos, bajan de nuevo, entran en mí, pienso tu nombre, te llamo con la fuerza de mi deseo, mientras los gemidos llegan a mi garganta, invadiéndolo todo, aún más altos que el ruido de la tormenta…

Tus besos… Esos besos que tanta falta me hacen, daría lo que fuera por que suavizaras un poco todo este placer con un beso profundo, largo, suave… No puedo parar, todas las luces en el interior de este cuarto están apagadas, sólo la caída del agua refresca un poco este calor insoportable, te deseo con tanta fuerza, que creo que no podré contenerme por más tiempo…

¿Qué es lo que está sonando? ¿La puerta? ¿Pero quién será con este modo de llover? Interiormente maldigo a aquel que se atreve a interrumpirme… “Tal vez sea algún vendedor, ojalá tuviera la fórmula secreta de la felicidad”… pienso mientras me pongo un pantalón y salgo a atender… Pregunto quién es pero no puedo escuchar, abro con precaución y cuando veo casi no doy crédito a mis ojos…

¡¿Será posible?! Sí, ¡¡Eres tú!!...-“¿Puedo seguir?” –“¡Claro!, discúlpame, es que de verdad no te esperaba…” Ja! Gran mentira, siempre te espero, siempre pienso en ti, siempre te deseo… -“Quítate esa ropa mojada, ya te traigo algo para que te seques… Iré por un café” –“No, no te vayas…”

Justamente cuando estoy saliendo, me tomas por la cintura, parece que puedes percibir mi olor de hembra en celo, parece que adivinas qué estaba haciendo ante de que llegaras… Solamente me miras a los ojos, puedes percibir esta tristeza que no me abandona en días así… No sonríes, no me hablas… Retiras el cabello de mi cara con la punta de tus dedos, ése solo contacto ya hace que retorne aquel calor, aquella ansiedad por sentirte…

Me miras, y te acercas aún más, pones tus manos heladas contra la piel candente y desnuda debajo de mi suéter, un quejido ahogado brota de mi garganta, me estremece sentirte al fin después de anhelarte tanto; tu expresión tan seria, tan varonil me pone más ansiosa… Mientras me acaricias la espalda no dejas de mirarme… Empiezo a retirar la ropa mojada que cubre tu cuerpo, tú haces lo mismo, adivinas que no traigo nada debajo de lo evidente, así que acaricias mis senos con tus dos manos, los sientes duros, erguidos, anhelantes… Seguimos sin sonreírnos, sin hablar, no tiene caso entrometer palabras en algo tan claro, tal delicioso…

Apenas tienes tu ropa interior puesta, tienes la mano metida dentro de mi pantalón, sobre la cama empezamos a dejar salir este deseo que sentimos que nos consume, que cada vez es más grande… Te abrazas a mí con mucha fuerza, como si con esta estrechez quisieras llenarme toda, sacando de mi alma el frío de la lluvia,o tal vez, el helado pasado que siempre me acompaña en días como estos.

Siento tu piel aún fría por el agua, estás húmedo y yo también… Me quitas lo que me resta de ropa, me fascina sentirme así para ti, desnuda, invadida por tus caricias, por tu deseo… Separas una de mis piernas, y empiezas a hacer magia con una de tus manos, mientras con la otra acaricias mis senos…. ¡Lo haces con tanta suavidad, con tanta dulzura! Parece que quisieras meter este dolor que traigo dentro en tí, para que los sintamos juntos, al unísolo…

Esto me está llevando casi al límite, y lo sabes, me sueltas…. Me volteo… Todavía me parece increíble tenerte así para mí, después de tanto clamarte en mis días eternos a solas… Seguimos con nuestras miradas fijas, con una expresión ansiosa, expectante… Bajo mis manos, mientras nos abrazamos y nuestras bocas se juntan de nuevo en la unión eterna de los que mueren de deseo; despacio, mi mano se desliza por dentro de tu bóxer… Cierras los ojos al contacto, tu respiración se hace más pesada, tus gestos me demuestran cuánto te gusta lo que te hago…

Mi mano, sin piedad, recorre tu pene, duro, caliente, húmedo… Me parece sentir su olor, me encanta, no puedes evitar gemir y suspirar, eso hace que la intensidad de mis movimientos aumenten, apreto un poco más fuerte y muevo mi mano más rápido, más, y más… Me detengo, mientras me miras de nuevo, me abrazas… Sé que ya no podemos más, pero me encantan sentir tu piel, acariciarte, quiero aprenderte de memoria, sentirte hasta la saciedad, si es que tal cosa es posible entre nosotros…

Me detengo, ahora te tengo recostado, sin ropa, mostrándome toda la dimensión de tu deseo por mí, beso tu boca, tu cara, tu cuello, tus manos se deslizan por mi espalda, siento tu ansiedad, tus ganas de tenerme ahora mismo… Sigo bajando, beso tu pecho, tu abdomen… Hasta que llego, me quedo mirando, lo acaricio de nuevo mientras no dejo de verte a los ojos, lo beso despacio, paso mi lengua por la punta y puedo saborearte, poco a poco lo pongo más adentro de mi boca, y empieza a salir y a entrar de ella, cada vez más rápido, cada vez con más fuerza… La lluvia cae con mucha más intensidad que antes, afuera la gente se moja con el agua del cielo, aquí, sobre esta cama, nuestros cuerpos empapados en sudor no cesan de acariciarse, cada cual quisiera estar dentro de la piel del otro… Mi boca continúa acariciando tu pene sin cesar… En uno de tus quejidos se escucha un por favor, apenas perceptible, mientras tus manos acarician mi cabello de una forma desesperada… Entiendo, yo también me muero por sentirte dentro de mí…

-“Siéntate”. Son las únicas palabras que he dicho y las únicas que diré por este día… Hoy sólo deseo escuchar las palabras de mi piel, lo que tus caricias me digan, nada más… Te recuestas en la cama, ya estoy sobre ti… Tus manos siguen sobre mí, me invaden, me seducen, me vuelve loca su suavidad, su destreza… Poco a poco me siento sobre ti, todo mi cuerpo espera con impaciencia el sentirte completamente, pero disfruto mucho de nuestra desesperación compartida…

Me atas en un abrazo fuerte, tus manos me agarran por las nalgas y empujan todo tu ser dentro del mío, con tanta fuerza, con tanta pasión que un grito sale de lo más profundo de mis ser… Me tomas por los hombros y empujas más, los dos gemimos, los dos nos quejamos, es tanto este placer, es una sensación extrema, deliciosa e insoportable…

Tengo los brazos alrededor de tu cuello, tú controlas mis movimientos con tus manos sobre mis caderas… Arriba, abajo, más y más rápido… Me dejo caer completamente sobre ti, te siento tan profundo… Qué delicia… Teniéndote dentro completamente, muevo mi cadera hacia delante y hacia atrás, mi clítoris duro y sensible se electriza al contacto con tu piel, estamos muy unidos, nos pertenecemos, nos sentimos como nunca… Tus movimientos se aceleran, yo siento que mi respiración se pierde con la tuya, el calor, ese calor que invade mi cuerpo cuando son mis manos las que me hacen vibrar llega en oleadas sin control… Mi cuerpo se mueve con el tuyo en una danza sin fin ni comienzo, nos perdemos en este placer sin límites… Apoyo mis manos en tus muslos, te siento tan profundo, no me puedo controlar, mi satisfacción llega a la cumbre junto con la tuya, nos perdemos en el orgasmo del otro… Esto es increíble…

Me atraes hacia tí, me besas con fuerza, siento como tu lengua invade mi boca… Me tumbas sobre la cama, te abalanzas sobre mí… Afuera, la tormenta está en el clímax, al igual que nosotros, -“Abre las piernas”me susurras, yo obedezco, mientras siento como si perdiera la conciencia, me penetras con fuerza, como si quisieras ser un con mi cuerpo, levantas mi cadera y sigues haciéndome vibrar… Mi cuerpo se mueve al compás del tuyo, ya casi, ya casi… Con tu pulgar, acaricias mi clítoris con una suavidad inesperada para el momento, sabes hacerme enloquecer y dentro de poco todo habrá terminado…Estamos a punto, tu rapidez al moverte, mi calor y respiración irregular, todo ahora, alrededor nuestro no significa nada…Siento tu fuego unirse con el mío al mismo tiempo, me abrazas con mucha fuerza y yo a ti, nos duele, nos encanta, no sale de lo más profundo del ser, nuestro grito es uno, se pierde en medio del ruido de los truenos cayendo del cielo…Estamos estrechamente unidos, siento como me llenas, como mi propia humedad se funde con la tuya… Qué sensación… No hay palabras, ni tiempo, estamos completamente perdidos dentro de nuestro propio ser

Afuera ha dejado de llover.

— nadinne

27 de junio de 2011

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nadinne

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • polo62
    polo62 · 27 de jun de 2011

    Excelente relato. Definitivamente Guia Cereza cada vez tiene mejores relatos, gracias a personas como tu. Que maravilla que sigas escribiendo. Saludos

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