HISTORIA DE UN REENCUENTRO
Resulta que hace más de cinco años no veía a esta mujer; rubia, ojos verdes, los senos más hermosos que he visto en mi vida, vale aclarar que no es muy alta, más bien de talla normal, no es flaca pero está muy bien. Eramos compañeros de trabajo y aunque mientras trabajé en esa empresa la veía todos los días, tuvimos un romance pero desafortunadamente se tuvo que acabar.
Un jueves, no hace mucho tiempo, recibí una llamada de un teléfono que no tenía registrado en mi celular, al decir aló, oigo una voz que me dejó literalmente paralizado por su dulzura pero sobre todo por su sensualidad, al principio no se identificó y yo no fui capaz de terminar la llamada, su voz era hipnotizante.
Sin saber quién era, duramos hablando más de veinte minutos hasta que ella me dijo que adivinara. No es de creer, lo sé, pero el primer nombre que dije fue el de ella, Martha dije, por favor entiendan que nunca me la he podido sacar de la cabeza.
Hubo un silencio de unos eternos y desesperantes cinco segundos, de pronto oigo nuevamente esa voz que me dice: "por qué sabes que soy yo?" en ese momento, sentí un frio que recorrió todo mi cuerpo, el corazón comenzó a latir como si el infarto fuera inminente y la erección que tuve fue tan fuerte que dolía. Escuche de nuevo esa voz como si fuera la de un ángel que venía a sacarme de la muerte momentánea que estaba sufriendo, decía, “quiero verte”, ahí la parálisis fue total, no sé de donde vino a mí un último aliento y pude decirle, “yo también”. Sin hacer ningún comentario más, me dijo “te espero mañana en un bar cercano al parque de la 93 a las 9:30pm, chao no me falles”
Como se podrán imaginar, esa noche no dormí casi nada, lo único que tenía en la cabeza era a esa mujer; como estaría, sería igual de bella como la última vez que la vi? que querrá? por qué quiere verme? Finalmente creo, me dormí sobre las cinco de la mañana.
Pase todo el viernes pensando en ella, pero a la vez tomando la decisión de ir o no ir a la cita, podrán estar pensando cómo es posible que este tipo esté pensando en si va o no al encuentro con la mujer que me quitó el aliento durante dos años y medio?, pues bien, me toca aclararlo SOY CASADO!!!. Ahora si entienden mi dilema?
Al final de mi jornada laboral tomé una decisión que sabía me iba a arrepentir el resto de mi vida, no ir a la cita con ella. Es más. Ni siquiera tendría la cortesía de llamarla a decirle que no iría porque sabía que con su voz sensual me convencería en tres microsegundos.
Juicioso salí del trabajo, hice algo de mercado y me fui para mi casa con la firme intención de acostarme a dormir, en este momento es cuando todos los que están leyendo me deben estar insultando por estúpido.
Estaba metiendo la llave en la chapa de la puerta cuando escucho sonar mi celular, era ella y no le contesté.
Dos horas más tarde, más o menos a las 10:00pm esta mujer vuelve a llamarme, en esta oportunidad atendí la llamada, sin dejarme decir nada, me dijo que me estaba esperando y que no se iba a mover de el sitio hasta que yo llegara, le dije que estaba ocupado haciendo un informe de la oficina y que al otro día debía madrugar. Lo único que me dijo fue “vente”. Tratando de ser chistoso, le dije: “nome digas eso que suena muy morboso”, a lo que me contestó: “entonces vente, vente, esta noche te puede ir muy bien”. En ese momento tuve una erección muy fuerte y más me demoré en colgar el teléfono que estar montado en un taxi camino al bar.
Al llegar, recorrí todo el lugar y no la encontré, lo único que pensé es que me había tomado del pelo y con mucha rabia me dirigí a la salida, cuando estaba a punto de salir tomé la decisión de dar otra vuelta, cuando pasé por la pista de baile la vi; estaba hermosa, con una blusa que dejaba ver un escote espectacular y absolutamente sugestivo, un pantalón que dibujaba como lo haría el más cuidadoso pintor, una silueta en la que se resaltaban las curvas más peligrosas que jamás había visto.
Estaba bailando, al verme se lanzó sobre mí y con un abrazo muy fuerte me dio un beso en la mejilla, con un leve roce de sus labios con los míos. En ese momento se me olvidó mi vida, solo quería verla, hablarle, abrazarla, besarla y por supuesto hacerla mía. Comenzamos a bailar, lo hacíamos como si lleváramos bailando juntos muchos años, un entendimiento total, ritmo y sensualidad a flor de piel. Mientras estábamos en la pista de baile, a mi no me importaba nada de lo que sucedía alrededor nuestro; nos besamos, nos tocamos y por supuesto nos decíamos cosas que hacían que el momento se hiciera cada vez más excitante. Ya estaba claro para ambos, esa noche terminaríamos en la cama.
Pasada la 1:00am le dije al oído, vámonos de acá y ella asintió con la cabeza, pagué la cuenta, recogí las chaquetas y salimos. Fuera del lugar nos fumamos un cigarrillo y finalmente tomamos un taxi, le dije al chofer que nos llevara a un motel al norte de la ciudad, el maldito viaje fue eterno, yo solo quería llegar allípara poder consentir a esa mujer y hacerle lo que durante cinco años soñé que le haría algún día.
Finalmente llegamos al motel.
Ella se bajó del taxi y entró a la habitación, yo iba detrás no mirando, “admirando” sus curvas, su movimiento de cadera y el hermoso color de su pelo.
Al cerrar la puerta la tome en mis brazos y le di un beso en el que nuestras lenguas se juntaron y entrelazaron en un sin igual concierto de movimientos que lo único que sugerían: “quiero que hagamos el amor de la manera más exitante y lujuriosa que podamos hacerlo”.
Estando todavía vestidos le metí las manos por debajo de la blusa y sin quitársela, le desabroché el brasier, ella en un gesto complaciente se lo acabo de quitar, la forma en que sus pechos se marcaban con la tela y sus pezones sobresalían es una imagen que se quedó anclada en mis ojos y mi cerebro como una marca indeleble que nunca podré borrar.
Comencé a besarle el cuello, le quité la blusa y con mi lengua recorrí sus senos haciendo énfasis en sus pezones que para ese momento estaban totalmente erguidos, sus manos se apoyaron en mi espalda como señal de aprobación y de gusto. Me senté y quedando ella de pie, sin blusa con los senos al aire, le desapunté el pantalón y se lo quité dejando al descubierto una hermosa tanga blanca que le marcaba los labios de su vagina y que en el lenguaje más sensual me decía cómeme. Pues eso hice, le quite el panty, con mucha suavidad la puse en la cama y le di un beso en la boca. Me retiré un poco para desvestirme.
Al estar completamente desnudo, con mucha ternura me hice encima de ella y con mi lengua saboreé cada milímetro de su pecho, de su vientre, de sus muslos y finalmente me encontré con su vagina, que como una rosa roja me invitaba a mirarla, a observarla, a besarla, cuidadosamente puse mi boca en sus labios, metí mi lengua hasta tocar la base del clítoris, que inmediatamente se puso duro, igual que yo.
Mientras la besaba, levanté la mirada y pude observar por entre sus senos que ella estaba disfrutando del sexo oral que yo le estaba dando, con sus manos se acariciaba los senos y sus dedos retorcían los pezones, eso fue muy exitante.
En un momento sentí el deseo de acariciar sus nalgas, de consentirlas, así que mis manos empezaron a apretárselas, de pronto ella toma uno de mis dedos y cuidadosamente lo acerca a su ano, mi dedo se lo acarició pero ella sin decirme nada lo tomó nuevamente e hizo que entrara, se lo metí hasta la palma de la mano. Mientras tanto yo seguía chupándole la vagina, saboreando todos los jugos que en ese momento le salían, succionando su clítoris y mi dedo en su ano.
Luego de un rato en el que ella se retorcía de placer, me hizo frenar todo lo que hacía y al ponerme boca arriba, comenzó a darme el mejor sexo oral que he recibido en mi vida, se lo metía en la boca como quien saborea el más delicioso manjar, su lengua se detenía en la punta del glande y la movía de arriba abajo, fue absolutamente delicioso.
Después de esa mamada excepcional, la puse en cuatro, se lo metí por la vagina que para ese instante estaba en tal grado de humedad, que sus jugos hicieron que mi pene entrara con una suavidad indescriptible.
Su ano se veía hermoso, rosado, exigiéndome que no me olvidara de él y lo entendí, pasé mi dedo humedecido con sus propios jugos y se lo lubriqué, mientras le metía el pene por la vagina, mi dedo gordo entro por su ano y me dediqué a meterlo y sacarlo al mismo ritmo que lo hacía con mi pene.
Después de unos minutos en esta posición, ella se volteó, quedo tendida en la cama mirándome con cara de placer y de aceptación, sus piernas se posaron en mis hombros y le dije que quería metérselo por el ano, ella solo dijo: “dale”.
Se lo metí y ella comenzó a gemir de placer, sus ojos se cerraron y su boca se entreabrió y dejaba ver una sonrisita de complicidad por lo que en ese momento yo le estaba haciendo, sus senos se meneaban de arriba abajo y sus manos agarraban las sabanas por todo lo que estaba sintiendo. Ella me decía: “dale, dale” y como si fuera una orden militar yo me movía con más fuerza pero a la vez con ternura.
En esta posición, tuvimos un orgasmo largo, sincero, agotador. Un orgasmo como el que hacía mucho tiempo no sentía, el orgasmo.
Y ese fue mi reencuentro con esta mujer, mujer que nunca olvidaré y que siempre será muy importante en mi vida.
Bruno42








Comentarios
0 comentarios
Inicia sesión para dejar un comentario.
login Entrar