Ay Manizales Del Alma...
Relato de comunidad Fantasíasschedule 21 min de lectura calendar_today Julio de 2011

Ay Manizales Del Alma...

-“Te ves espectacular muñeca... me siento orgulloso de ti por permitir que esto lo vivamos los dos juntos”, me dijo Alvaro colocando su mano en mi cadera, mientras me arreglaba el vestido en frente del elegante espejo redondo de la sala de nuestro apartamento en el suroccidente de Bogota,....

julio08

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-“Te ves espectacular muñeca... me siento orgulloso de ti por permitir que esto lo vivamos los dos juntos”, me dijo Alvaro colocando su mano en mi cadera, mientras me arreglaba el vestido en frente del elegante espejo redondo de la sala de nuestro apartamento en el suroccidente de Bogota, antes de salir con mi esposo ese Sabado.
-“… y tengo la plena seguridad de que esta hermosura va a levantar muchos admiradores…”, agrego el dejando que su mano se escurriera por mi cintura, acariciando generosamente mis paradas nalgas, como sabiendo que el ajustado vestido azul de su esposa atraeria las miradas atrevidas de los hombres esa noche.
Media hora mas tarde, nos bajamos del taxi y entrabamos a un conocido bar swinger de Bogota, en donde por primera vez Alvaro, mi esposo, y yo, explorabamos curiosamente ese mundo.
Casados hace 12 años, con dos hijos de 11 y 10 años de edad, mi esposo llegaba a sus maduros 47 años cumpliendo un deseo reprimido desde hacia muchisimo tiempo, cuando empezo a comentarme las ganas que el tenia de que tuvieramos una experiencia ‘picante‘ con alguien mas.
El tema del trio con otro hombre o del intercambio de pareja lo tenian superemocionado, y de forma cansona y repetitiva, habia sido nuestro topico privado de conversacion de pareja en los pasados 4 años, desde aquel mes de Febrero de 2007 cuando uno de sus amigos de confianza de la oficina le conto que el tuvo un espectacular trio de sexo con su esposa y un joven salvavidas de un hotel en Cartagena.
Despues de mucha insistencia de parte de Alvaro para que yo me acostara con uno de nuestros amigos de confianza, siempre el recibio mi negativa respuesta a esa loca idea. 4 años viendolo como un deseo imposible jamas cumplido, Alvaro ahora veia con jolgorio y cierta dicha como finalmente su atractiva esposa caldense aceptaba, inicialmente, ir con el a un bar swinger para empezar a descubrir ese mundo tan ajeno y diferente al nuestro.
La verdad sea dicha la idea de encamarme con alguien diferente a mi esposo, sexualmente me atraia, y mucho mas cuando Alvaro era el promotor de ella. He sido fiel a el en estos maravillosos 12 años, pero no puedo negar que las ofertas e invitaciones a motel de mis amigos y gente de la oficina donde trabajo, es especial mis jefes, eran tema mensual con Alvaro y notaba en el, el morbo y la envidia de la buena de saber que muchos conocidos y amigos nuestros, querian acostarse conmigo. Tampoco puedo negar que el hecho de que Alvaro, a sus 47 años, habia reducido notoriamente la actividad sexual y esos 2 polvos semanales eran cosa del pasado. Yo, en plena cumbre de mi vida sexual, obviamente no obtenia lo que mas deseaba y Alvaro, en la cama, ya se agotaba rapido. Definitivamente, esos 12 años de diferencia en las edades, pasaban ya factura.
-“que rico… tus jefes deben vivir con esa arrechera diaria de imaginarse que algun dia podran meterte la verga por entre esa cuquita tuya mi amor…”, eran las palabras que siempre Alvaro repetia cuando le comentaba de las invitaciones de ellos a motel.
Dejandolo a mi entera discrecion, en los pasados 4 años, el siempre me pedia que lo pensara seriamente y me comentaba con morbo detalle como sus amigos sin disimulo me devoraban viva con su perversa mirada cada vez que yo me iba de falda corta o con pantalones ajustados y la blusa escotada a las reuniones que nos invitaban. Claro, a Alvaro eso le encantaba y lo excitaba muchisismo.
Sobra decir que los amigos de mi esposo son sus ex-compañeros de Universidad y algunos de trabajo, algunos casados, otros divorciados o separados, cuyas edades oscilaban entre los 40 y los 50 años. Yo, era la esposa mas “polla” y causaba cierta envidia entre las esposas de ellos, pero eso no me incomodaba para nada. Aunque no lo niego, el hecho de sentirme ‘observada’ por ellos, me subia el ego y la vanidad femenina.
Nacida en ese Manizales del alma, llegaba a mis 35 años con las mejores virtudes de la vanidad femenina, agradable rostro, simpatica y conversadora, y a pesar de que mis desafortunados gorditos sobresalian a simple vista, me trataba de cuidar y mantenerme en forma, aunque lograrlo con un hogar con hijos entrando en la adolescencia no es facil en nuestro pais y mucho menos con un salario de empleada oficial. Un 100% natural y sobresaliente busto, y un parado, bien formado y orgulloso trasero caldense eran, despues de 12 años de matrimonio, mis armas de conquista para Alvaro, aunque me causaba un poco de repudio y asco pensar el hecho de que mi cuerpo podria cambiar de dueño por una noche.
-“Una de aguardiente”, pidio Alvaro sentandonos en un comodo sillon, en esa amplia sala donde ya varias parejas charlaban en grandes, rectangulares y coloridas poltronas y puffs que invitaban a que mas de una persona los usara.
Los dos, mirando como turistas gringos recien llegados a la destruida y averiada Bogota, escudriñabamos como parejas jovenes y maduras intercambiaban risas, charla y alcohol en un ambiente extrañamente familiar, donde ese aire enrarecido a sexo, placer y erotismo flotaba visible y se colaba por entre nuestros cuerpos. Me impacto y a la vez me gusto, ver como gorditos y gorditas, flacos y flacas, feos y bellos y robustos cuerpos femeninos se entremezclaban sin apuro ni dolor, ni mucho menos incomodidad para mostrar que en el mundo swinger lo importante es la seriedad y la madurez de la pareja, y no la belleza.
Alla en otra sala conjunta, algunas parejas bailaban al ritmo alegre de la musica y entre abrazos y pasos no era posible identificar quien era el cortesano y quien el cortejado.
Por su parte, Alvaro permanecia serio mirando la variedad de cuerpos femeninos de todos los tipos que pasaban cadenciosamente en frente de el, mientras yo observaba la variedad de parejas y dejaba que sus actos coquetos pusieran a volar mi imaginacion.
Tras mas o menos 15 min de silencio complice, con un par de guaros adentro y miradas a todo lado, una voz ronca nos interrumpio:
-“Les molesta si los acompañamos?”.
-“No… no hay problema.. sientense por favor”, respondio Alvaro amigablemente mientras una pareja se sentaba a nuestro lado.
En los siguientes 15 minutos, luego de romper el hielo, nos presentamos mutuamente y empezamos a conocernos, Hugo y su novia Milena , compartian con nosotros sus previas experiencias swinger como pareja. El, bogotano de 43 años, comerciante de SanAndresito y ella, cartagenera de 31 años, parecian amigables y decentes, y me daba seguridad y empatia quimica el hecho de que entre ellos existieran los mismos 12 años de diferencia de edades que habian entre Alvaro y yo, aunque me empezaba a sentir incomoda por la forma como Hugo me observaba las piernas y el busto, y obviamente me daban tontamente celos de ver como Alvaro parecian embobado con la costeña, mientras aun seguiamos sentamos alli en nuestra mesa.
-“Sera que Don Alvaro me permite una pieza de baile con esta bella manizalita?”, pregunto el sonriendo, de forma intempestiva poniendose de pie en frente mio y ofreciendome su mano.
Ya con el calor del ambiente y los estupidos celos de ver a mi esposo y Milena charlando, acepte. Ella era delgada, alta, con largas piernas y tipica cola costeña, lo que la hacia ver estilizada, aunque tenia muy poco busto, ya que dificilmente su brassier llegaba a una talla 32.
Su bien apretado bluejean, destacaba ese tipico trasero de cartagenera, y arriba tratando de ocultar su pequeño busto, un top blanco. Hugo por su parte, de contextura mediana y con poco cabello, mostraba una barriga pronunciada y medio descuidada, lo que le daba un aspecto de mas edad.
Camine hacia la sala de baile con Hugo, justo detras mio, sintiendo de forma perfecta que el no despegaba sus ojos de mis nalgas al caminar.
Empezamos a bailar y el se pego confianzudamente a mi cuerpo, mientras yo veia como a lo lejos Alvaro le colocaba la mano en la rodilla a la costeña. Por momentos mis senos rozaban su pecho y sin problema alguno Hugo miraba mi bien coqueto y abierto escote y luego bajaba su cabeza para mirarme la cadera y las nalgas en medio del baile.
-“Increible que tengas dos hijos ya mayorcitos… luciendo ese vestido tan bacano y con ese cuerpazo de reina que tienes Claudia, no reflejas para nada los 35 años…”, me dijo Hugo al oido, mientras la musica dificultaba la conversacion
-“Gracias”, le respondi su decente piropo tambien acercandome a su oido.
Luego nuestros cuerpos se dejaron llevar por la musica, el baile y el ambiente en esos 2 o 3 minutos.
-“Me alegra por Alvaro… 10 años de estable matrimonio al lado de Claudia, y tu con ese cuerposote… me imagino que debes tener admiradores por montones”, volvio a decirme Hugo mientras incomoda senti su pecho juntandose con mis senos.
-“Si… el es un muy buen esposo… y yo trato de ser una buena esposa… por eso espanto de una esos atrevidos admiradores con mi mirada…”, le respondi a Hugo riendome justo en el momento en que la musica de Victor Manuelle llegaba a su fin.
Me voltee y camine hacia los sillones donde justo en ese momento Alvaro y Milena, tomados de la mano, se ponian de pie y caminaban hacia la pequeña sala de baile.
-“uyyyy Don Hugo… con esa manizalita suya como pareja de baile… tiene a mas de uno aca mirando con envidia de la buena el vestido de Claudia”, dijo mi esposo en tono sarcastico mientras ellos pasaban en el camino contrario.
-“Pero claro Alvaro… es que es imposible pasar por alto esa cintura y ese movimiento de cadera de Claudia al caminar… y obviamente el vestido destaca a pleno sus sobrados atributos fisicos”, dijo Hugo detras mio riendose.
Nos sentamos y Hugo me ofrecio mas guaro, mientras mi estomago se retorcia al ver a lo lejos a Alvaro y Milena bailando demasiado apretados.
-“Te noto un poco incomoda Claudia y medio tensa conmigo… es por ver a tu esposo bailando con Milena o algo mio te molesta?... dimelo… no hay problema… para dejar las cosas claras..”, me dijo Hugo dejando sus ojos fijos en mi pronunciado escote.
-“si… creo que si… es nuestra primera vez en un sitio de estos y aun me siento rara… pero no te preocupes… no tiene nada que ver contigo…”, le respondi.
Hugo, sabiendo que yo lo miraba y muy a proposito, bajo su mirada y repaso la totalidad de mis piernas, las cuales semiabiertas y sexys quedaban expuestas en la poltrona roja en la que me sentaba.
-“Te entiendo… no te preocupes Clau... fresca… de todos modos para uno como persona swinger es muy motivante ver una mujer como tu, madura, bella, agradable, orgullosa madre, luciendo a pleno esas bendiciones que mi Dios generosamente te dio y que en tu cuerpo se manifestaron al 100%”, dijo el muy decentemente.
-“Siiii?... y como cuales son ahhh?.. “, pregunte con tono de niña tonta consentida.
Hugo se rio y guardo un poco de silencio al ver que Milena y Alvaro se entrelazaban mas en su baile.
-“Con todo el respeto que te mereces Claudia y considerandome una persona decente y sin ser atrevido, pero tengo la certeza que no soy el primero ni sere el ultimo hombre que te dice que tienes unos senos espectaculares y que aun no me explico como una mujer a sus 35 años, madre de dos hijos, tenga un culazo tan rico como el tuyo”, agrego Hugo.
-“Que excitante debe ser para Alvaro, saber que mas de uno de sus amigos, te quiere comer viva con la sola mirada… imagino que Alvaro daria lo que fuera por verte desnuda en un sofa, en cuatro y uno de ellos clavandote duro la verga por detras… Alvaro es de los tipos que les gustaria verte en una cama, tu sentadita encima de uno de sus amigos, con la verga de el toda enterrada adentro tuyo, mientras que el man ese se devora enteras esa hermosura de tetas”, dijo el.
-“Y que mejor forma de provocarlos que verte lucir ese vestido azul que tienes puesto hoy mi reina… se te nota ese culito y esos pechos… divinos…”, finalizo el.
En esos 15 segundos, Hugo, ese desconocido comerciante bogotano, sin ni siquiera conocernos, acababa de resumir en pocas palabras, los ocultos y privados deseos de mi esposo en los pasados 4 años.
Mi silencio complice y mi risa nerviosa asi lo advertian. Era la verdad.
-“Te lo digo asi porque a mi me paso lo mismo con Milena… ella 12 años mas joven que yo… despues de mi divorcio y que los dos nos ennoviamos, no te imaginas Claudia como mis amigos la miraban en las reuniones a las que ibamos… ella de minifalda y con ese cuerpo de costeña… por eso empezee a fantasear con la idea de ver a Milena con uno de ellos encima de ella… fueron casi 2 años tratando de convencerla de hacer algo asi… por eso cuando cuando ella me acepto lo del trio con mi amigo, fue una de las mas ricas experiencias sexuales que como pareja yo haya tenido… verla a ella desnuda y acostadita en una cama, entregada a plena disposicion de uno de mis mas cercanos parceros… No te imaginas como disfrute ver a Ricardo, mi compa, a sus 47 años montando encima de ella en la cama dandole verga de la buena toda una noche… fue una delicia ver como el se la clavo despues de empacarse medio tarro de Viagra… que a uno a sus 47 abriles le pongan una hembrita de 31 años desnuda en una cama es como miel para una abeja”, termino su declaracion Hugo riendose un poco mientras que Alvaro y Milena se acercaban de nuevo a la mesa.
La charla volvio a cambiar de topico en esas 2 horas en que estuvimos Alvaro y yo, conociendo y escuchando de primera mano las experiencias de Hugo y su novia costeña, aunque yo me guardaba con curiosidad el hecho de que Hugo, leyendo la mirada de mi esposo, en tan poco tiempo habia descrito al detalle y a la perfeccion cuales eran nuestras preferencias y deseos sexuales. Se seguro Hugo tambien se identificaba con Alvaro y coincidia en sus deseos, los cuales solo Milena habia cumplido.
Dos horas mas tarde a la salida del bar, Hugo y Milena nos dejaban una buena impresion:
-“Adios mamasota… y yo vere Alvarito… me consiente a Claudia como ella quiera”, dijo Hugo dandome un beso en la mejilla despidiendose y descaradamente dejando sus ojos sobre mi apretado vestido.
Esa noche al llegar al apartamento, despues de despedirnos de ellos en el bar, Alvaro y yo tuvimos sexo desenfrenado, rabioso y pasional en nuestra cama, como hacia 12 años no lo teniamos. Fue diferente y especial. El, sacudiendome con rabia su verga adentro de mi vagina, repitiendo una y otra vez que Hugo me tenia muchas ganas y que el tipo ese le habia dicho antes de salir que le encantaria tener el intercambio con nosotros. Y yo, celosa, disfrutando a pleno el hecho de que esa verga de Alvaro era solo mia esa noche.
Fueron 3 orgasmos deliciosos que los disfrute a pleno. 3 orgasmos que me cambiaron. 3 suspiros y 3 gemidos largos que me hicieron ver las cosas diferentes.
Esa madrugada, ahi en nuestra monotona cama matrimonial, acomodaba en cuatro, con mi vagina irritada y llena de la leche caliente de la verga de mi esposo, con mis ojos cerrados, mi boca torcida mordiendome los labios y mis manos apretando duro las desarregladas sabanas, mientras que Alvaro, encima mio, se aferraba a mi cadera, senti como su verga, aun sin condon, se empezaba lentamente a esconder en medio de mis nalgas, y con dolor e incomodidad esa deliciosa verga bogotana volvia a visitar las oscuras y coquetas entrañas del ardiente culo caldense de su esposa, previamente preparado con aceite Johnson para facilitar la penetracion.
Luego de tres minutos en que el delicado asterisco de mi ano se dilataba de excitacion al tener ese ilustre visitante, la verga de Alvaro, firme, cadenciosa y privilegiada, entraba y salia de mi culo como queriendo representar el monton de vergas que en ese momento soñaban con estar ahi. Luego, los 47 años de edad pasaron factura y por ultima vez en esa noche, senti el empujon de la cadera de mi esposo para hundirme su verga hasta lo mas profundo de ese trasero manizalita, que 12 años despues, aun se mantenia sexy, parado y femenino, y con un gemido, Alvaro me alcanzaba a avisar de que se derramaba.
En esos 15 segundos, en que el tenia sus sacudidas abdominales y su verga explotaba por cuarta ocasion, esta vez vomitando su veterano semen en lo profundo de mi trasero, comprendi que era tiempo de cambio.
-“Sabes cuantos manes me estan envidiando en este momento?”, pregunto Alvaro colocando sus sudorosas manos de nuevo sobre mi cadera y moviendo la suya con cuidado sin maltratarme al saber que su erecta verga permanecia enterrrada en medio de mis nalgas.
-“No te imaginas lo que Hugo daria por entar aqui encima tuyo dandote por el culo…”, agrego el.
-“No te imaginas mi vida cuantos de mis amigos me estan envidiando…”, volvio a decir Alvaro con su voz entrecortada mientras sus esporadicas contracciones abdominales aun me decian que su verga bombeaba sus ultimas gotas de esperma, alla enterrada en lo profundo de mis nalgas.
De pronto, Alvaro escucho esa pregunta por la que el espero 4 largos años:
-“Dime mi vida con quien quieres que me acueste?”.
Volte mi cabeza solo para ver su reaccion. El con dificultad acerco la suya a la mia y luego un beso pasional y erotico, en el que yo, Claudia Martinez, le daba a entender a mi esposo, que era tiempo de explorar nuevas cosas y romper con la rutina. Un beso, por el cual Alvaro espero 4 años.
-“eres tu la que elige Corazon… pero se que Alfredo o Juan Carlos o Pedro o Elias o Gustavo harian lo que fuera porque tu les des el chance de que te dejen esa cuquita llena de semen…”, respondio el.
Un mes despues, luego de invitar a almorzar a Juan Carlos, uno de los mas cercanos amigos de confianza de mi esposo, al apartamento y lucir atrevidamente mi sexy minifalda blanca para provocarlo, y luego de haber salido con el a bailar los tres un Viernes para dejar que las cosas se dieran por si solas, estaba alli, orgullosa de mi y de Alvaro, porque finalmente despues de tanto tiempo le daba gusto a mi amado esposo en sus cosas. El nerviosismo inicial de Juan Carlos y el mio eran ya cosa del pasado.
La cama era comoda y la alcoba fresca. Un helada y ligera brisa soplaba en la ventilada habitacion de la vieja casona de la finca de Juan Carlos. El frio de la sabana trataba de entrar a ese cuarto, pero la pasion de dos cuerpos desnudos y sedientos de pasion, no lo dejaba. Afuera los bien lejanos sonidos irregulares de los sapos y ranas de las desbordadas riberas del lago Tomine, cerca de Guasca, daban un concierto natural de vida. Adentro, los movimientos regulares y cadenciosos del cuerpo desnudo de Juan Carlos, con sus 97 kilos de peso, parecian aplastar el mio, asi como su obesa barriga se posaba sobre mi cadera. Yo, desnuda, acomodada en cuatro como una perra en celo montada por su macho varon, soportaba parcialmente e incomoda, el peso de Juan Carlos, mientras el se sacudia sobre el mio.
Abri nuevamente mis ojos y vi que el reloj de pared de la habitacion marcaba la 11:25 am. Completaba ya casi 3 horas ahi en esa alcoba, entregada completamente en esa cama a complacer y ser complacida. Juan Carlos, uno de los mejores amigos de Alvaro, a sus 48 años de edad, divorciado y con un hijo ya en la Universidad, disfrutaba a plenitud el hecho de que yo aceptaba con curiosidad femenina, el hecho de dejarme consentir por un hombre que sexualmente me deseara mucho. Y el, con unas pastillas de Viagra circulando por la sangre de su maduro y bien veterano cuerpo, me lo demostraba a la perfeccion.
Desde la desvencijada puerta de la alcoba la vista de esa escena cargada de erotismo no podia ser mas maravillosa. Mis bien gruesos, carnosos y dilatados labios vaginales estaban cubiertos de una espesa leche amarillosa que como abundante crema, cubrian en su totalidad mi clitoris y la parte exterior de mi rojizo y carnoso sexo. Parecia que un tarro de yogourt de durazno hubiese explotado a la entrada de mi tesoro. Mi entrepierna, tambien salpicada del esperma de Juan Carlos, dejaba escurrir visiblemente la leche espesa de mi afortunado amante esa noche.
Adentro en mi vagina, ocultas y aun hirvientes, yacian ya tres poderosas cargas de veterano semen, 3 bombazos que Juan Carlos grito y gimio como unicos, para ruidosamente expresarle a toda la vereda que su verga sin condon explotaba dentro de la vagina de la mujer que el mas deseaba.
Mas arriba mi moldeado trasero quedaba escondido y solo eran visibles las dos velludas guevas de Juan Carlos, colgando de la base de su verga, la cual, lenta, cadenciosa, incomoda, pero bien placentera, entraba y salia por en medio de mis nalgas, al mismo tiempo que yo me quejaba cada vez que su verga se encondia en las profundidades de mi pompis manizalita.
En la alcoba solo se oian mis largos gemidos, los cortos quejidos de Juan Carlos y ese delicado sonido acuoso que salia cada vez que su firme verga se escondia de nuevo en medio de mi trasero, dandome a entender que mi ano, ya dilatado, estaba ya lleno de su asqueroso esperma.
Su gigante y horrible trasero quedaba expuesto y le daba a entender a la audiencia que su verga en este momento, alla enterrada en el rico culo de la mujer de su mejor amigo, era una afortunada. Justo, en la entrada de mi ano, donde la gruesa base de la verga sin condon de mi amante aparecia enterrada, una cremosa y espesa leche parecia salir de las entrañas de mi cuerpo.
-“15 años mamasita linda… fueron 15 años soñando con esto… Desde que te conoci siempre soñe poder meterte la verga por ese culito y derramarmele adentro Claudita rica…”, fueron las palabras que Juan Carlos, aun excitado, susurro con dificultad en mi oido, mientras su verga aun vomitaba su caliente leche, ahora alla hundida en medio de mis nalgas.
Alli, en las profundidades de mi parado trasero manizalita yacia espesa y viscoza, la primera carga de hirviente y amarilloso esperma, y esa noche en esa cama, terminaban para Juan Carlos, 15 años de larga e inutil espera, deseando siempre meter su veterana verga en la cuquita y en el culo de Claudia, la ‘rica’ mujer de Alvaro, su amigo.
Cerre mis ojos y gemi de nuevo fuertemente para hacerse saber a mi amante de que yo lo estaba disfrutando y que era una delicia para mi, despues de 12 años comiendome la misma verga, poder abrir mis piernas para recibir sin compasion ni medida el desenfrenado y salvaje deseo sexual masculino de uno de los amigos de mi amado esposo.
Luego abri mis ojos y gire mi cabeza sabiendo que alli, como fiel compañero estaria siempre a mi lado. Los ojos de Alvaro lo decian todo. De pie, justo al lado de la puerta, parado, con su vista inmovil e impavida en mi sexo salpicado de esperma y muy seguramente extasiado de ver como su amigo montaba en cuatro y ahora le hacia sexo anal a su bien deseada esposa, Alvaro terminaba de masturbarse y con su verga erecta, aun masajeandosela, parecia flotar en medio de un sueño.
-“arghhhh… que delicia… Jueputa… que delicia… dele duro por ese culo compadre que yo se que eso era lo que usted mas queria…”, dijo Alvaro aun emocionado y transtornado al ver desde la puerta, en pasivo silencio, como su amigo se devoraba entera y se clavaba salvajemente a su esposa.
Inmediatamente me acorde de Hugo y sus sabias palabras. Ponerle a disposicion a un hombre de 48 años el desnudo y moldeadoo cuerpo de la atractiva esposa de 37 años de uno de sus amigos, era un regalo unico y un momento para disfrutar a pleno.
Dos meses despues de ese delicioso y fantastico trio en el que Juan Carlos me demostro cuanto me deseaba y yo me entregue de lleno a su cuerpo y sus deseos, me sentia mas segura de mi misma y mas orgullosa por haber complacido las ocultas peticiones de Alvaro, mi esposo.
Dos meses despues estabamos celebrando el cumpleaños numero 44 de Hugo y junto con Alvaro y Milena, los cuatro, dabamos un paso mas adelante en consagrar la sana amistad que tres meses atras habiamos iniciado.
Sali del baño de la suite lista, pero tontamente nerviosa. Un delicado olor a perfume caro recorria mi cuerpo. Orgullosa y vanidosa, lucia mi sexy y coqueto corsete negro de Leonisa. Mis exhuberantes pechos parecian querer saltar del diminuto, transparente y ajustado brassier media copa talla 36C. Gran parte de mis voluptuosos senos quedaban expuestos, visibles, coquetos y sexys, asi como un hombre los quisiera tener. El fino corsete bajaba por mi cuerpo hasta el ombligo y dejaba expuesta mi cadera y mi cintura.
Mas abajo la delicada tanga negra transpararente lucia espectacular y dejaba parcialmente visible mi vagina y esos labios carnosos que aun no estaban listos para la noche. La tanga a sus lados estaba amarrada a un sexy liguero, tipo mediapantalon, que con motivos de grandes cuadros y mallas bajaba ajustada por mis gruesas piernas dejando al descubierto el porque a mis 35 años aun me veia muy bien fisicamente.
El sordo taconeo de mis elegantes y altos zapatos negros complementaban la escena. Camine como modelo prepago por la costosa suite del motel y me acerque a la amplia cama donde Hugo, completamente desnudo, me esperaba recostado contra la cabecera, mientras que el se masajeaba su ya erecta verga. Su obesa barriga era visible y su velludo pecho mostraban que los años le pasaban ya por encima. Su verga, gruesa y firme, me daban a entender que esa noche seria larga y deliciosa.
En la amplia y costosa suite, una comoda poltrona azul y un comodo sofa invitaban a ser usados y abusados. El ruido de la TV porno, donde los gemidos de dos parejas teniendo sexo en grupo fue cortado por las palabras de Hugo:
-“uyyyy virgensita linda… y que es todo esto ahhhhhh?”, dijo el sonriendo y recorriendo de pies a cabeza mi cuerpo, dejando estatica por unos segundos su mirada en mis senos y mi visible vagina.
Sintiendome observada, ver en sus ojos radiantes la pasion y el deseo fueron muy motivantes. De inmediato pense en Alvaro, mi esposo, quien en ese momento empezaba a vivir su sueño y de seguro disfrutaba ya del desnudo cuerpo de Milena en la suite contigua.
-“A ver mamasota rica… la vueltecita… la vueltecita… que quiero verle de nuevo esa belleza”, dijo el nuevamente poniendose afanosamente de pie y acercandose a mi.
Gire lentamente sabiendo que todos los cinco sentidos de Hugo estaban puestos en mi cuerpo, y en especial mi moldeado y redondito trasero caldense, mientras que en mi mano izquierda una delicada canastica cubierta con un trapito blanco ocultaba 7 condones, unos chocolates con sabor a menta, un cuarto de Ron Viejo de Caldas y dos pequeños frascos plasticos con gel lubricante calido que estaban a escasos minutos de ser vertidos en la entrada de mi estrecho, coqueto y bien deseado asterisco, mientras que en mi mano derecha una tarjeta de cumpleaños rezaba:
“…De Claudia y Alvaro para Hugo en sus 44 abriles…
… De Manizales con todo amor…
… un especial regalo…”.

— julio08

19 de julio de 2011

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julio08

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188 seguidores ·Somos pareja swinger

Comentarios

1 comentario

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  • vanesa1965
    vanesa1965 · 20 de jul de 2011

    Excelente me gustó. Felicitaciones

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