A veces sueño con encontrar un hombre que me domine. Que me ate a una cama y haga conmigo lo que quiera sin darme ninguna opción. Que se encargue de complacerme de tantas formas que al terminar no recuerde ni mi nombre. Que me obligue a enfrentar todos los deseos que por alguna estúpida razón no me atrevo a decir en voz alta.
Que me tome, simplemente me tome, que no espere a que le de permiso de nada, que sea duro, que sobrepase mis límites.
Otras veces me imagino cumpliendo mi fantasía de estar con otra mujer. Esta no debe ser una fantasía tan original... habemos tantas mujeres aqui buscando lo mismo. A contrario que mi (imaginario) amante dominante, mi mujer sería suave y sensual, tierna, recorrería mi cuerpo con su mirada y con una sóla sonrisa me diría todo lo que me quiere hacer con su lengua y con sus manos.
En algunas ocasiones mi mujer tiene un novio que nos descubre juntas (cliche, ya lo se) pero la idea de ser observada también me excita. La idea de sorprenderlo y hacer que se enloquezca viendome a MI tocando a su mujer, probando sus senos, lamiendo todos los rincones de su cuerpo. La idea de que no pueda soportarlo más y no sea capaz de decidir si castigarnos o premiarnos, que no sepa a quien desea más, si a su mujer o a su nueva amante.
En mi cabeza he tenido tantos amantes, he tenido dos hombres al mismo tiempo, tres, y más. Los he tenido llenando cada espacio de mi cuerpo, los he tenido cubriendome con su deseo, a veces suaves y tiernos, a veces duros y crudos. Los he tenido entre mis piernas, mis senos y en mi boca, los he tenido hasta que casi no podemos respirar.
Quisiera hacer realidad todas mis fantasías, quisiera sentirme segura de la persona (s) con las que la voy a hacer realidad. Eso es lo que busco, pero a veces parece una misión imposible.








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