Anoche soñé con tu cuerpo envolvente,
cada vez que vamos a un sitio oscuro;
a consumirme con tu aliento,
con tus ojos que me queman, tocándome.
Manos pálidas como la nieve,
pero tan ardientes como brasas
y tu cuello, que me llama;
que hace salir la bestia que habita en mi.
Y tu cuerpo que me moja de sudor,
mientras tus labios consumen mi calor,
y tu cuello aún me llama
¡Cuando hacemos el amor!
Con tus piernas que me atrapan,
mientras tu tacto me inunda de color;
y tu lengua que recorre,
en una noche lo que nunca camino.
Llego a tu cuello que me nubla,
y el animal queda fuera de control.
Una llama que se enciende y queda en su punto la pasión.
Te siento cerca de mi cuerpo,
tu sangre llama lo que soy.
Y tu cuerpo que me moja de sudor,
mientras tus labios consumen mi calor,
y tu cuello aún me llama
¡Cuando hacemos el amor!








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