Todo comenzó cuando me trasladaron de área en la clínica donde trabajo, siendo el nuevo en esa área ella fue una de las que con su amabilidad me dio una cálida bienvenida, una mujer blanca, delgada, unos centímetros mas alta que yo y mas bien muy normalita como para dar un calificativo masculino, pues debajo de su uniforme se escondían muchos encantos.
En muchos de esos trasnochos por turno que tenemos al mes coincidimos y hablamos de todo un poco hasta entrar mas en confianza, ella ya sabia que yo tengo novia, que incluso trabaja allí mismo, el hecho fue que en un primer trasnocho terminamos todo lo pendiente como a las dos de la mañana y buscamos una habitación vacía para descansar un ratico, la única que estaba disponible la ocupamos nosotros. Esa noche ella ocupo la cama y yo el sofá del acompañante.
Unas semanas después de saludarnos por internet y comentar fotos de cada uno fuimos entrando mucho mas en confianza.
Coincidimos nuevamente de turno, termine temprano todo lo pendiente y estaba buscando donde descansar unas horitas, esta vez había unas tres habitaciones disponibles asi que busque la mas cercana posible, ella me dijo: -lo espero para que me acompañe a dormir-.
Le respondí con un si moviendo la cabeza y sonriéndole por su propuesta espontanea, sin imaginar nada mas claro esta, porque pensaba que al ella saber que tengo novia y además la conoce, seria un hombre prohibido para ella.
Desapareció por el pasillo hacia la habitación con unas sabanas y una almohada, mientras tanto terminaba de verificar que todo estuviera en orden y no correr a ultima hora antes de entregar el turno. Busque una sabana para dirigirme a una de las habitaciones disponibles llegue a la primera que recordé estaba disponible, entre pensando que ella estaría allí pero no, estaba vacía, sin pensarlo dos veces me acomode en esa y cerré los ojos.
Unos minutos después recibí un mensaje de texto: -Tranquilo que yo no muerdo, estoy en la 07-.
Sonreí pensando que estaba bromeando, le respondí –Pero yo si, usted vera-. Y cerré los ojos.
Sonó el timbre de mensaje, era ella –no me deje dormir sola, aquí a veces asustan-.
Esta bien pensé para mis adentros, a ver si así logro dormir un ratito al menos.
Me fui para esa habitación, estaba la luz del baño encendida, me ubique en el sofá del acompañante y le dije: -Ahora si buenas noches-.
-Venga que en la cama hay espacio-.
Como llevado por inercia me acomode a su lado, ella me dio parte de su cobija y se acomodo boca arriba, para finalmente decir: con cuidado que a veces dormida me gusta entrepiernar.
-No hay problema por eso- Le respondí.
Fue entonces que me dio la espalda y se acomodo dejando su trasero muy pegado a mi pene, fue entonces que poco a poco se me fue quitando el sueño a mi y se fue despertando mi amigo, de eso ella se dio cuenta, ya que en un movimiento sutil y ligero se movió para frotarme nuevamente su trasero.
Mi amigo ya estaba muy despierto así que sin pena se lo hacia sentir tan cerca como ella quería, estuvimos así unos minutos hasta que ella tomo mi mano para que la abrazara, fue entonces que me di cuenta que se había quitado la blusa del uniforme y estaba con una corta blusita de tiritas, la abrace por el abdomen, cuando mi mano toco mitad piel mitad tela para dejarse llevar hacia la piel muy despacio dando suaves caricias, poco a poco se deslizaba en ese suave abdomen plano, ella siguió haciendo movimientos suaves de su trasero en mi amigo, mientras tanto para mi adentros pensaba: - Aquí fue, es esta una oportunidad-. Ahora si el sueño había desaparecido.
Progrese con mi mano hacia sus pechos amasándolos por encima del brasier, mi boca ya estaba en su cuello, ella empezaba a respirar profundo, mi mano se deslizaba por todo su vientre y su pecho mientras su cuellos era un dulce en mis labios.
De repente se giro hacia mi para unir nuestros labios cruzar su pierna en mi cintura y acariciarme, mientras yo acariciaba su espalda y desabrochaba su brasier (técnica que ya he dominado), recorrí toda la piel de su espalda, llegue a su trasero la acaricie y agarre sus nalgas sobre la tela para acercarlas mas a mi amigo, era una combinación exquisita de besos, caricias, movimientos de pelvis y sobre todo de un momento espontaneo y excitante.
En un movimiento rápido me hice sobre ella e inmediatamente le retire la blusita y el brasier, a mi merced quedaron ese par de pechos los cuales bese, acaricie y me sacie hasta hacerla respirar muy profundo, estaban duritos sus pezones y entre esa luz tenue de la ventana del cuarto podía ver su piel blanca, estaban aumentados de tamaño artificialmente pero eso no importo, estaban bien hechos.
Baje recorriendo su vientre blanco y suave poco a poco con mis labios, ella se retorcía suavemente, llegue al borde de su pantalón y mordí por encima de la tela su sexo, ella se retorció un poco mas, me incorpore para quitarme la camisa del uniforme y la camiseta que tenia debajo de esta, volví hacia ella, me beso mas intensamente y esta vez todo mi torso estaba a merced de ella, me acaricio intensamente como plasmando mi piel en sus manos, mis labios recorrían los suyos y su cuello, sus manos llegaron a mi pantalón indicándome que me los quitara, obedecí retirándomelos muy rápido mientras ella hizo lo mismo con el suyo solo dejo su tanguita blanca, ya estaba completamente desnudo cuando volví hacia ella, recorrí acariciando esas delgadas, largas y blancas piernas que me recibieron entre ellas, ya podía sentir casi todo su cuerpo y mi amigo se restregaba entre su tanguita queriendo entrar ya en su vagina, se lo hice sentir como estaba de duro, ella respondía con un jadeo intenso, estaba embriagado de excitación por ese cuerpo femenino, mi boca recorrió otra vez su abdomen y sus pechos, sin pensarlo dos veces le quite el pantalón de uniforme, tenia unas tanguitas blancas diminutas (que delicia), acaricie sus delgadas y blancas piernas, le di pequeños mordiscos a su entrepierna suave, eso la hizo jadear suavemente, me quite la camisa y el pantalón del uniforme, volví hacia ella sintiendo su cálido cuerpo, le deje sentir mi pene muy erecto debajo del bóxer sobre su tanguita, la excitaba poco a poco para dar la estocada final.
Aunque la cama era para una sola persona no importo, así mas aprovechábamos el espacio, me incorpore y le retire lo único que tenia puesto sus tanguitas blancas, en esa tenue luz pude vislumbrar su vagina depilada con unos pelitos triangulares sobre su pubis, me quite los bóxers y mi falo quedo listo para entrar en sus entrañas, acerque mi mano a su sexo el cual estaba muy húmedo, acaricie sus labios mojados, deslice los dedos recorriéndola toda, llegue hasta su clítoris muy asomado para que lo acariciara, deslice circularmente la yema delíndice sobre el, a lo que ella respondió con una contorción extrema de su cuerpo y ese sonido de placer combinado entre exhalación y grito desde lo profundo de su ser –Hooooo, Hooooo-.
Después de unos instantes de complacer su vagina me deslice con besos por su cuerpo hacia su boca, me acomode sobre ella a lo que respondió con la bienvenida de su vagina abriendo sus piernas, ella estiro su mano hasta mi falo erecto y lo puso sobre su vagina e hizo los mismos movimientos que hice con mis dedos, froto mi glande con su clítoris mientras miraba su carita con sus ojos cerrados respirando muy profundo, estaba gozando mucho y eso me excitaba mucho mas.
De repente soltó mi pene y me dijo muy suavemente – penétrame - Obedecí de inmediato entrando suave y con fuerza hasta lo mas profundo de sus entrañas, se le escapo un grito de placer nuevamente esta vez con mas fuerza, salí y empuje con mas fuerza y detrás de cada penetrada un gemido de placer de ella, estaba contento porque ella estaba gozando conmigo.
Seguí dándole mas rápido y mas rápido, besando su cuello, su labios, ella gemía mas rápido y mas duro cada vez, yo quería cambiar de posición, a lo que me detuve y le pedí que se hiciera arriba, (una de las posiciones que mas me gustan) obedeció incorporándose besándome intensamente, se puso sobre mi tomo mi pene y lo guio hasta su vagina, se sentó completamente sobre y nuevamente empezaron sus gemidos, esta vez ella llevaba el control, así que empezó con un ritmo excepcional, me agarro de las manos y las llevo a sus senos, se sujeto de mi pecho y continuo con su movimiento de cintura enloquecedor (que experiencia tiene pensé), ese panorama era muy excitante, ver como nuestros sexos se juntaban y se mezclaban con su jugos, aumento mas el ritmo y fue entonces que me soltó para inclinarse hacia atrás y soltar unos gemidos profundos combinados con sus movimientos de cintura y la contorsión de su cuerpo, me incorpore beses sus senos intensamente y le susurre –Quiero que te pongas en cuatro-.
Se inclino hacia mi, me beso apasionadamente y se incorporo proporcionándome la imagen mas excitante de ella hacia mi, sus nalgas blancas sobre sus piernas, su vagina roja y húmeda, su ojito anal y su torso blanco y delgado. La agarre por la nalgas ubicando mi pene, lo empuje suavemente hasta el fondo, cambie mis manos agarrando su cintura y empecé a penetrarla muy duro, sentía como llegaba hasta lo mas profundo de ella, sus gemidos no tardaron nuevamente en llegar y esta vez mas duro a lo que afortunadamente ella quizás pensando que nos podían escuchar hundió su cara en la almohada para disminuir el volumen de sus gritos de placer.
Veía como sus labios envolvían mi pene y sus líquidos lo lubricaban todo, cada vez entraba mas duro y mas profundo, sintiendo así que estaba a punto de venir mi semen, entonces acelere hasta el fondo agarrándome fuerte de sus cintura a lo que ella respondió con gemidos sostenidos como gritos que escapaban de la almohada, fue cuando sentí que muy dentro de mi abdomen salía una sensación deliciosa que se escapaba por mi pene, estaba allí, salió muy fuerte y fue sentir como abandonaba este mundo en un instante tan corto.
Termine penetrándola muy despacio como la inercia que quedaba después de ese ritmo tan bárbaro, era volver a este mundo nuevamente, sentía el corazón a mil y la transpiración no se hizo esperar.
Ella se acostó boca abajo mientras permanecí inmóvil controlándome nuevamente, la mire y estaba con los ojos cerrados respirando profundo, me acomode a su lado sintiendo desacelerar mi cuerpo, un rato después ella dijo algo: -Gracias, lo necesitaba, hacia rato que no me hacían mantenimiento-.
Mi respuesta mental fue: gracias a ti, que afortunado al ser que te saca de esa abstinencia.
Me quede callado, ella un rato después tomo su ropa se vistió y salió de la habiatcion no sin antes decirme: -Nos vemos ahora-.








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