Las Cuatro Citas De Sayde: Segunda
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 5 min de lectura calendar_today Octubre de 2011

Las Cuatro Citas De Sayde: Segunda

Estos dos escenarios y esa pregunta eran planteadas mientras encendía el computador, me quitaba el jeans como hago todas las noches y dejaba el vaso de café a mi lado. Conectarme al msn ahora tenía un valor agregado. El día anterior, por cuestiones varias, no lo había hecho. Mi esperanza,....

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Estos dos escenarios y esa pregunta eran planteadas mientras encendía el computador, me quitaba el jeans como hago todas las noches y dejaba el vaso de café a mi lado. Conectarme al msn ahora tenía un valor agregado. El día anterior, por cuestiones varias, no lo había hecho. Mi esperanza, encontrarla ahí.

Hola

Hola mujer, cómo estas

Muy bien, aquí molestando en el face y esperando a ver si aparecía

Al menos algo positivo: me estaba esperando también. Uno supone que cuando una mujer espera es porque se ha sentido bien, por tanto el trabajo inicial fue bien hecho. Avanzamos y avanzamos, pero no nos demoramos en plantearnos la siguiente cita. ¿El momento? Ya ¿El lugar? Cercano y algo solitario. Todo propuesto por ella, lo que sin duda indicaba que deseaba algo. La mejor loción, buena ropa y, ¿Por qué no?, el bóxer más sexy… ese que se ajusta a mis piernas y que deja un espacio para que mi miembro lo ocupe y quede más libre, lo que a su vez lo hace ver más natural y en sus dimensiones reales. Como era ya, salí apenas quedé bien.

Cita 2:

8 de la noche, mucho frío, varios carros y ella acercándose. Otra vez sus risos, sus labios delgados y rojos, sus caderas, sus senos, su lunar… otra vez Sayde. Esa noche, espectacular: Minifalda de jeans, sandalias y un buzo que moldeaba su cuerpo. No se cómo describirla con exactitud… estaba una mujer que limitaba entre el estilo, la elegancia y la sensualidad. Sus piernas, sus piernas lectores, una delicia: delicadas, delgadas y firmes, lizas. Sus piernas me dejaron volar por un momento mientras la imaginaba sentada en el parador de autobuses abierta y yo dándole unas deliciosas caricias linguales. Eso es lo que despierta ella sabiendo lo que busca; si no lo sabes pasará como una dama hermosa de esas que uno desea cuidar (entenderán más lo hombres). Ese era el misterio de Sayde, ese era su límite.

¿Hace mucho estás aquí?

No mucho. Pero tranquila, sé que ustedes las mujeres gozan de hacer esperar.

Es que una se arregla…

Uyyy… no estoy arreglado. Qué pena

No, no, no. No quise decir eso. Me gusta tu pinta hoy, está más elegante.

¿Qué tal un coctel?

Llegamos a un bar, de esos que ponen música de los Beatles, Enrique Bunbury, Salsa… de esos que, según me enteré después, le encantan a ella. Como mandado a separar: en una esquina estaba la mesa, no sé si porque el bombillo no servía o los dueños habían previsto este tipo de citas, pero aquel lugar gozaba de una luz sepulcral. Pedimos una bebida al afán, se notaba que no nos importa ello. La gente en su cuento; nosotros en el nuestro. Llegó el pedido y con él el arranque de esa noche. Uno de sus pies salió de las sandalias y recorrió mis piernas hasta llegar a mi pene; mientras me hablaba de su gusto por el sexo oral, el único que, según ella, había practicado.

Sí, me encanta tenerlo en la boca. No sé, eso duro, la puntita suave, su líquido y, lo mejor, mirar cómo ustedes lo disfrutan.

Ufff que rico. Me encanta que una mujer me lo haga y a la vez lo disfrute como se ve que lo disfrutas.

Uyyy… se siente duro (risas)

En ese momento, se pasó a la silla de mi derecha (la que estaba más en el umbral) y lanzó su mano a mi verga. De nuevo su mirada examinando el entorno.

¿Te gusta?

Ufff se siente rico. Lo tienes rico.

Cuando me dijo eso la cara de morbosa era impresionante y la intensidad del masaje en mi pene era cada vez más fuerte. No aguanté y envíe a mi mano a explorar. Toqué sus piernas suaves, lizas, firmes. De vez en cuando tocaba parar porque las meseras pasaban. Después en lo que estábamos. Se acercó, me dio un beso: de nuevo me hizo el amor con la boca. Concentrados en el beso y sonó una canción de Armin Van Buuren, la gente se paró a saltar. Ese fue el momento. Me bajó el cierre, yo le di la espalda a la gente. Lo sacó y me empezó a masturbar. Que delicia: ver su cara de bandida, la emoción con que lo cogía “lo quisiera en mi boca” dijo. Yo seguí con mi mano el punto medio de sus piernas hasta llegar a su sexo. Sentí, era una tanguita la que tenía. Estaba mojadisima, “me estaba masturbando en la tarde”. Frote su clítoris (claro ella se había acomodado mejor). Siguieron con Dj Tiesto. No sé si nos miraron. Igual no importó. Estábamos en nuestro mundo.

Que delicia, ¿Nos vamos de aquí?

Page la cuenta y salimos. Estaba lloviendo, me preocupé un poco. Ahora tocará pagar taxi y para la casa, pensé. Pero no, era el clima perfecto. Encontramos un lugar, cerca al bar, que si uno no anda en esos afanes pasa por desapercibido: no caía agua, el poste no funcionaba y como estaba lloviendo solo pasaban carros. Seguimos nuestra faena. Pude ver su ropa interior: tanga pequeña blanca; se abrió un poco y movió su tanga a un lado, la poca luz me permitió ver un coño rasurado, con labios rosados. Se sentía mojado. Se lo ofrecí para que me lo mamara. Entendió, se abalanzó sobre él y lo metió a la boca: su lengua por mi verga, lo sacaba de la boca y lo masturbaba mientras me miraba. Volvía y lo metía, lo hacía para un costado de su boca y me sentía a punto. Lo intentaba meter todo. Los carros pasaban. Que rica mamada me estaba dando esa mujer en plena zona pública.

Quiero que te vengas…

Sigue que ya voy

Quiero aquí

Y me señalaba su boca… siguió con tanto esmero que logró que llegara. Como estaba lloviendo no dude en gemir. Ella también lo hizo mientras miraba mí semen salpicar por todas partes (nunca había salido así cual juegos pirotécnicos)

Se sentó y yo seguí tocando su concha, la tenía mojada. Se abrió para mí (había más confianza) y empecé a jugar con si clítoris. Le bese su concha deliciosa. Intenté meter un dedo: Error.

¡No! Te dije que soy virgen y eso duele.

Up´s, discúlpame, es la emoción

Palabras absurdas. Ahí terminó todo. La había cagado, sin embargo ella seguía hablándome normalmente, eso sí ya no de sexo. De todos modos, esa cagada me había sacado de la duda: SI ERA VIRGEN y me quedaban dos citas. Lo que pensé, lo que planeé y lo que en realidad pasó es lo mejor. Ya viene lo mejor.

— angelver

13 de octubre de 2011

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