Amor y Sexo con mi Prima Amelia: Parte I
Comenzaré diciendo que provengo de un hogar Católico, donde el respeto y el temor por lo prohibido, impartido desde lo mas recalcitrante de los valores religiosos son el eje central en la educación y es la tara con la que hemos crecido, quienes vinimos al mundo en esta época llamada Moderna, marcada por los acelerados cambios tecnológicos y el abatimiento de viejos Paradigmas, pero imbuida aun en no pocas oscurantistas y retrógradas maneras de pensar y vivir.
Así las cosas, crecimos relacionándonos con las primas a quienes nos enseñaron simpre a ver como criaturas vedadas y prohibidas desde el punto de vista sentimental y sexual, solo para descubrir muchos años mas tarde que no pocos casos de matrimonios o relaciones entre primos cercanos, habían tenido lugar en la familia o en las familias de conocidos en años anteriores, donde las personas eran aun mas conservadoras y escandalizables que en la época donde sucedieron lo hechos que me propongo relatar aquí. Pero es que en eso termina la mojigatería y la actuación hipócrita que desde los púlpitos de todos los credos religiosos se promueve.
Tenía yo unos 19 años y vivia con mi familia en Cali, en casa de una tia, donde además de los dos hijos de ella y su esposo, había llegado Amelia, una agraciada chica de unos 15 años, que se había quedado a estudiar, pues en el campo donde ella vivia y dadas las condiciones limitadas de sus padres, no le era posible continuar estudiando. Amelia era nuestra prima y constantemente surgian conflictos entre ella y nosostros, por las mas pequeñas nimiedades y como es común entre los adolescentes. Yo estaba recién graduado de mi Bachillerato y despues de trabajar en diferentes empleos sencillos y sin ningún porvenir, por fin me había ubicado a trabajar como Técnico de TELECOM, en esa época empresa 100% del gobierno y que momopolizaba las comunicaciones de larga distancia nacionales e internacionales en Colombia. Ese empleo me llevó a Bogotá a capacitaciones y me permitió mejorar mi ingreso al devengar ahora un buen sueldo, que me catapultó a la posición de "Estrella" en el ranking de la familia, pues mis otros primos no habían logrado ubicarse en un empleo como el mio. El hecho de tener ahora dinero en mis bolsillos, me permitía invitar a salir a mis amigas o invitar a mi fammilia a comer un helado etc etc, lo que en un entorno de limitaciones económicas, como el que nos había tocado vivir, era otra dimensión.
Un buen día de Mayo, mi prima Amelia cumplió 16 años y yo quise hacerle una atención con motivo de su Onomástico, para lo cuál consulté con mi tía si estaría bien que yo la invitara a Cine o a bailar, a lo cual ella accedió y mi prima gustosa, se arregló y salimos a bailar a la Discoteca mas cercana que encontramos. El sitio se llamaba Marte y quedaba justo en la esquina irregular que existía donde se junta la Avenida Pasoancho y la Autopista Sur Oriental, en Cali. Como la inseguridad en el Cali de esos años no había alcanzado los ribetes de caos y peligrosidad que tienen al momento de escribir esta historia ( Julio de 2011 ) nos fuimos caminando y entramos a la discoteca, pedimos una caneca de Aguardiente, conversamos, bailamos un poco y entre charla y baile surgió espontáneamente un dulce beso que fue el primero de muchos mas. En esto se nos hizo tarde y decidimos irnos de ese lugar y como intempestivamente empezó a llover muy fuerte,nos refugiamos bajo una cubierta plástica que suelen tener los negocios en algunas ciudades de Colombia, para decorar mejor la entrada. Allí con la complicidad de la penumbra nos acaricimaos tiernamente y pudieron mis inquietas manos avanzar a tocar esos firmes volcancitos que eran sus senos, apenas si teminándose de formar. No tengo que decir que la bella Amelia se opuso al pricipio a mis intentos de tocar sus pezoncitos, pero como todo un seductor que hacía sus primeros pininos en las artes del amor, detuve por unos minutos mis intentos de llegar a ese, por ahora prohibido lugar, y continué en cambio besándo sus orejitas y haciendo que mi lengua recorriera sus lóbulos y detras de ellos, al tiempo que musitaba dulces palabras en sus oidos, percibiendo cómo su cuerpo se estremecía de placer y gozo. Cuando estuve seguro de haber elevado unos cuántos grados mas esa pasión desbordante, intenté de nuevo llegar a sus pezones y aunque aun hubo un poco de resistencia, fue cediendo ante lo inexorable y mis dedos se regocijaron al sentir aquel tejido suave y duro por el placer que sentían, que eran sus pezones y el área que les rodea. Al arrimarla contra mi cuerpo sentí sus partes bajas contra mi pene y no necesito decir que a esa altura del juego yo sentía húmedos mis canzoncillos.
Cuando quise avanzar y apretar sus nalgas, Amelia fue contundente y retiró mi mano de su trasero, pero fue suficiente para crear en mi el sueño de poseer semejante criatura.Luego escampó y nos fuimos de regreso a la casa y allí terminó todo... al menos por esa noche, porque en las semanas siguientes se dió una feliz coincidencia y ya verán cómo nos favoreció a Amelia y a mi que ello pasara.
El esposo de mi tía se había jubilado hacía unos meses y había decidido probar suerte en un negocio de Abarrotes que con un primo de él montaron en Jamundí. De cuando en cuando mi tia viajaba a Jamundí a pasar el fin de semana con su esposo y como mi tia dormia en uno de los dos cuartos de adelante de la casa, cerca a la puerta principal, mi prima Amelia dijo que le daba miedo quedarse sola en esa parte de la casa, que a decir verdad sí quedaba aislada de los cuartos de atrás donde mis primos y yo dormíamos en un salón grande. Por lo anterior mi tia dispuso que mi prima se pasara a dormir a su cuarto y yo me quedara a dormir en el cuarto que usualmente ocupaba Amelia,a lo cual gustoso cedí en un gesto que mi tia interpretó como muy altruista y de buena voluntad y no tengo que aclararles que no bien mi tia había terminado de aprobar este guardia de honor para proteger a la doncella, ya mi ladina mente estba calibrando lo que vendría mas adelante.
Para resumir un poco y avanzar en esta historia, les comento que dado que mi prima era vírgen, yo no me sentia seguro de querer desflorar aquella criatura y cargar en mi conciencia ese complejo de culpa por el resto de mi vida y ya sé que mas de uno me tildará de pendejo como mínimo, pero lo cierto es que nos pegábamos unas calentadas tremendas en el silencio de la noche y mientras mis primos dormian al otro lado de la casa. Pero todo se limitaba a chuparle esas teticas tan deliciosas y a besarnos muy apasionadamente y nada mas, pero eso bastaba para que copiosas descargas de albúmina seminal dejaran mis calzoncillos con los mas sinuosos mapas y tan almidonados que casi se paraban solos al día siguiente.
Así pasó el tiempo y mi prima Amelia se fue a vivir a Ibagué con otra tía y no nos volvimos a ver en muchos meses, hasta que un buen día mi jefe de TELECOM me llamó en Cali a su oficina y me preguntó si no me gustaría irme a trabajar al Tolima, que me aumentaban el sueldo y me daban una bonificación extra, pues necesitaban un Técnico con sede en Melgar que le diera servicio a todos los municipos aledaños y de nuevo ví a mi hada madrina ayudándome y por tanto acepté la oferta y en pocos días estaba instalado en Melgar y como mi nuevo jefe estaba en Ibagué, ya se imaginarán cuánto me demoré en visitar a miotra adorable tía en cuya casa estaba Amelia. Los ojos nos brillaron a los dos de felicidad al volvernos a encontrar. Amelia tenia ahora unos 18 años y su cuerpo se había terminado de madurar y era un espigada chica con un silueta voluptuosa que destilaba sensualidad y vitalidad por donde se movía. Y por supuesto que invité a mi tia y a sus hijos a salir en varias ocasiones, pero claro que eran movimientos calculados para ganarme la voluntad de mi tía.
Un día, uno de mis compañeros del Distrito de Ibagué nos invitó a su Boda, para lo cual con suficiente antelación hice los arreglos con mi tía para invitar a mi prima como mi acompañante a la fiesta que daría mi compañero con motivo de su casorio. Amelia estaba primorosamente arreglada y era el centro de las miradas de los asistentes, pues las chicas la miraban con esa manera de escanear que tienen las mujeres cuando ven a otra que las supera y la analizan de arriba a abajo en una rápida y cruel evaluación de ropa,maquillaje,joyas, maneras, forma de bailar, de caminar y mil aspectos mas. Y los hombres no ocultaban sus lascivas miradas a mi chica y de cuando en cuando alguno se aventuraba a invitarla a bailar una que otra pieza. No necesitábamos comentarlo uno con el otro, pero yo creo que los dos teníamos en la mente la misma idea y como la música se tornó cansona y aburrida, buscamos la manera de escabullirnos disimuladamente y sin esperar la comida y aun sin despedirnos, pusimos pies en polvorosa y nos fuimos de allí a nuestra luna de miel mucho antes que los novios de aquella boda.
Llegamos a un Motel que yo previamente había ubicado. Parqueé mi carrito y nos bajamos lentamente y dimos comienzo a nuestro mas dulce momento de sublime entrega de sexo y amor tanto tiempo represado y contenido. Me abrazó y me besó y permitió que mis manos se deslizaran para acariciarle sus firmes nalgas, le desabroché la blusa y al retirarse ésta dejó al descubierto sus dos hermosos volcanes que lucían espectaculares adornados por el fino encaje de su brazier. Con toda delicadeza giré su cuerpo para abrir los broches del brazier y una vez sus senos fueron liberados, Amelia se tumbó en la cama y sus senos fueron solo mios, pues me dí a la tarea de ejercitar con ellos mis mas altas habilidades en todos los estilos que boca y lengua que ser humano alguno pueda ejercer, mientras Amelia gemia de placer. Muchos minutos después procedí a desabrochar el botón de su falda y alzándo su trasero Amelia me ayudó a retirarla de su cuerpo, quedando la angelical figura solo en unos calzoncitos de fina seda, que dejaban entrever el vello genital que cubría el Monte de Venus de aquella exquisita mujer. De un momento a otro Amelia, se movió a un lado y me hizo saber que deseaba que yo me acostara boca arriba y como ya tenía mi camisa desabotonada, sus delicados labios se posaron en mis tetillas y actuaron succionando o mordiendome tiernamente, lo que me producía espasmos de placer. Seguidamente Amelia me desabrochó el pantalón y no se detuvo en separar éste de los calzoncillos, sino que con un solo movimiento me desnudó arrojando lejos mi ropa, para saltar sobre mi pene que parecía un asta firme y erguida y se entregó a succionarlo con un ímpetu inaudito, como si una sed endemoniada le obligara a chupar sin descanso mi magnífico falo que para aquel momento exhibia las venas enchidas y sus cuerpos cavernosos en todo su esplendor, coronado con esa maravilla de la naturaleza que se llama bálano o glande.
Como aquella maniobra de Amelia amenazaba con acelerar mi explosión, con todo tacto retiré sus labios de mi mejor amigo, y le hice saber que debia acariciarme el pene del cuello hacia abajo, teniendo cuidado de tratar de devolver los fluidos hacia la raiz. Esta maniobra como la mayoríade mis lectores sabrá, permite retardar el orgasmo y alargar el placer. Al mismo tiempo traté de desviar mis pensamiento y ocupar mi mente en algún asunto sin importancia, para restarle un poco de fuego a mi sistema, pero sin detenerme en continuar excitando a mi nena, para evitar que su fuego perdiera impulso. Me recreé en sus preciosos labios vaginales que al abrirse, exhibian la preciosura de un delicado color rosado en ese inmarcesible clítoris que invitaba al placer de succionarlo sin parar. Como aquella postura me causaba cansancio en mi nuca, por lo forzado del ángulo, tomé un par de almohadas y colocándolas bajo sus caderas, elevaron esa parte en que me encontraba embriagando con sus efluvios de hembra en celo y al mismo tiempo, me ofrecía la opción adicional de alcanzar con la punta de mi lengua su ano, que estaba totalmente limpio y puro. Luego que hube saciado mi sed en esa fuente de placer, procedí a introducir mi dedo corazón en su vagina, lo que arrancó gemidos de placer desde lo mas profundo del cuerpo de Amelia. Seguidamente y sacando un poco mi dedo de su vagina, busqué y alcancé su punto G, que para los que no saben es ese pequeño lugar situado debajo del pubis o bajo vientre, en su parte interna o dicho en otras palabras, entrando a la vagina y con mucha delicadeza, en la parte superior interna de la misma, se encuentra un tejido suave y de forma y tamaño de una moneda pequeña. Cuando me acomodé formando una perfecta L entre su cuerpo y el mio, pude con mi mano derecha continuar excitando su vagina al tiempo que besaba sus senos o su boca y cuello o cuando quería volver a su ombligo y con la punta de mi lengua, convertida ahora en un instrumento sexual altamente efectivo, literalmente oradaba su ombliguito, primorosamente adornado con un delicado vello que trazaba una línea descendente hasta su pubis aumentando su densidad a medida que se acercaba a esa gruta divina que nos subyuga y somete a los hombres.
De un momento a otro, Amelia cambió la susesión de gemidos y suspiros, para agarrarme con inesperada fiereza y recorriendome ansiosamente, me fue llevando hasta hacerme cabalgar su cuerpo y casi obligándome a penetrarla, lo cual con mucha maña evité, para prolongar su ansiedad y deseo. Cuando ya mi criatura no pudo mas, empezó a musitar jadeando....ya por favor....no me hagas esperar mas...ufff...!!! Y yo fingiendo no entender, me negaba a penetrarla, hasta que Amelia tomó entre sus dedos la cabeza de mi pene y lo situó justo en la entrada de su gruta. Poco a poco y con calculada presión lo fuí empujando, hasta que se hubo acomodado totalmene en ese indescriptible y cálido lugar, para el que fue diseñado por la naturaleza. Para completar aquel prodigio de la creación, los jugos lubricantes tanto de ella, como los mios completaban el momento que ningún mortal quisiera siquiera alterar. Poco a poco y sin pensarlo siquiera, nuestros cuerpos se acoplaron en un ritmo acompasado, en el cual, mi pistón bombeaba en aquella vagina hambrienta de placer.
Cuando empezamos a sentir que el momento final se acercaba y sin cruzar palabra alguna, mis caderas aumentaron el ritmo y la fuerza de las embestidas, como si pretendiera taladrar sin piedad esa preciosidad hecha mujer. De pronto de las entrañas de mi hembra, empezaron a surgir unos espasmos que aumentaban en ritmo y fuerza. Y digo fuerza porque parecía como si una mano invisible me apretara el pene y succionara desde adentro, aumentando mi placer a niveles que este computador donde ahora escribo es literálmente incapaz de describir. Seguidamente, desde la profundidad de mi ser, una chispa pareció encenderse y como una ráfaga sin control aumentó hasta producir una explosión que me llevó a las estrellas, inundando copiosamente las entrañas de Amelia, que solo atinaba a expresar adjetivos como... riiiico...asiii papito....báñame...no me la saques por favor...no ahora al mismo tiempo que me clavaba sus uñas como garras en mi espalda, pero dado el mágico momento que viviamos, no me importó el dolor sentido y antes bien, una sensación de masoquista placer pareció aderezar apropiadamente el resto de mis sensaciones .
Y nos fundimos en un dulce momento, abrazados y sudando, pero bajando poco a poco las revoluciones de aquél frenesí.
Seguidamente, me propuse a terminar mi faena, como el mejor de los amantes; y es justo aquí donde la mayoria de los hombres falla, pues hasta este momento no hay mucha diferencia entre un macho animal y el macho humano. Si quieren, mis queridos congéneres, dejar una marca indeleble en el cuerpo y la mente de la fémina que te ha prodigado el placer de yacer con ella, dedica INMENDIATAMENTE despues de este, el acto mas sublime de la pareja humana, un periodo a mimar a tu chica ( cualquiera que sea la edad de ella ). Bésala con dulzura y dile lo maravilloso que fue para ti ese momento. Abrázala con generosidad y acércala a tu cuepo. Acúnala en tus brazos delicadamente pero con firmeza al mismo tiempo. La razón de ello es que acudirás a los mas elementales y primitivos roles de macho Alfa y ella sentirá la protección y el calor de un macho que la mima y le demuestra sentimientos mas allá de lo estrictamente animal o bestial, si se quiere, que tenemos en común los machos animales y los humanos, y te garantizo que esos momentos perdurarán por siempre en su mente y serán tu huella imborrable y habrás puesto un punto muy alto y hará que siempre te recuerde gratamente y te evoque con deseo, sin importar qué rumbos futuros tomen la vida tuya y la de ella y aun si ella forma una pareja mas adelante con alguien mas, dificilmente te olvidará y mejor aun, siempre estará dispuesta para tí cuando te cruces en su camino.
Hasta aquí la parte I. Les prometo una segunda parte aun mas ardiente y con una de mis fantasías predilectas...y las de ustedes también... se los aseguro. Hasta pronto y con afecto su amigo Adamastor








Comentarios
1 comentario
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login Entrarsencilamente excelente relato super excitante y bien redactado y creativamente contado felicitaciones-.