Apenas habian trascurrido escasas dos horas despues de que la ajustada faldita roja y la escotada camiseta blanca de Claudia, habian llamado poderosamente la atencion de los turistas alemanes, franceses, rusos, canadienses y algunos colombianos presentes en el bar del hotel Playa Caleta en la ciudad de Varadero en Cuba, donde el ron, la cerveza y la piña colada volaban de copa en copa, y algunos ebrios turistas miraban ya, descaradamente, los cuerpos en movimiento de las diferentes parejas bailando al ritmo del sabroso son cubano o del pegagoso reggaeton caribeño.
Las bondades de su cuerpo de mujer barranquillera saltaban a simple vista y mucho mas cuando su bien atrevida y escotada camiseta mostraba orgullosa el resultado de su cirugia de aumento de busto, un especial y costoso regalo con motivo de nuestros 10 años de matrimonio.
La ajustada falda roja se pegaba perfecto a esas gruesas caderas costeñas y mostraba el porque ese culazo currambero de Claudia seguia manteniendose en forma, despues de 10 años dedicado solo para mi verga. Sus paradas nalgas eran destacadas por la vaporosa pieza de ropa y era sutilmente visible como una fina tanga cubria parcialmente ese trasero de ex-jugadora de softbol del barrio Modelo, donde la conoci y me flecho con sus encantos fisicos.
Para los turistas, ajenos a la rumba cubana y al baile caribeño, ver las parejas moviendo sexy y alegremente sus cuerpos al ritmo de la musica era novedoso. Y mucho mas cuando en una de ellas, se sacaban a lucir las dotes de una buena bailadora barranquillera.
Muchos me miraban con envidia y yo no los culpaba. Claudia para nada mostraba que a sus 32 años de edad era la orgullosa madre de mis dos hijos, Lorena de 9 años y Julio de 8 años, quienes se quedaron al lado de mi suegra en Monteria mientras nosotros celebrabamos nuestro aniversario. Tampoco ella mostraba que los 15 años de diferencia de edades que nos llevabamos eran algun obstaculo para ser una pareja feliz. A mis 47 años de edad, ya medio calvo y con barriga de respetado comerciante de San Andresito, orgulloso y vanidoso sali del bar del hotel tomado de la mano de Claudia con la plena seguridad de que mas de un par de masculinos ojos estaban puestos sobre el moldeado culazo y las exhuberantes tetas de mi esposa. En el ambiente se respiraba un aire de que mas de uno de ellos daria lo que fuera por subir comigo a la habitacion del hotel y en la cama, culearse a Claudia toda la noche.
Ahora, dos horas despues, me sentia el rey de Varadero. Y si que lo era.
Ahi, de pie, desnudo, justo al lado de la amplia cama del comodo hotel. Sobre la mesa de noche, una botella de buen ron Cubano y una tarjeta de aniversario. Y alli al borde de la cama, acomodada en cuatro, el cuerpo desnudo y sudoroso de Claudia, mi esposa, lucia majestuoso. Tiradas sobre el piso yacian su falda roja, la blusa blanca escotada, esa tanguita blanca y el delicado brassier media copa que amarraba sus pechos, femeninas piezas las cuales unas horas antes causaron la atencion de turistas europeos y personal cubano del hotel.
La ventana entreabierta dejaba ver como en la penumbra nocturna cubana, las bellisimas playas de la ciudad de Varadero mostraban el ambiente de rumba y una noche de ensueño. La suave brisa entraba a la alcoba y su fresco ruido hacia un perfecto eco con los sonoros y eroticos gemidos de placer de Claudia.
Su femenino cuerpo se mecia cadencioso a la misma velocidad que mi obeso abdomen golpeaba su moldeado trasero de mujer barranquillera. Y complementando ese coro celestial, el acuoso sonido de su dilatada vagina, ya llena de mi esperma, y mi erecta verga, entrando y saliendo de ella, mientras yo hacia infructuosos esfuerzos por contener lo que era imninente para un hombre que, a sus 47 años, podia sentir mientras su verga clavaba, placenteramente, el sexo de su joven esposa.
Me sentia como el hombre mas afortunado del hotel por estar ahi, con mi cabeza agachada y mi mirada centrada en mi grueso y sudoroso abdomen, viendo como cada dos segundos, mi ya arrugada verga aparecia por entre el medio de las nalgas de Claudia y luego se perdia de vista, sintiendo como entraba hasta el fondo de su cuquita, y de paso disfrutando como mis gorditos se estrellaban cadenciosos contra ese duro culo de diosa.
Firmemente aferrado a la gruesa cadera de Claudia, mis manos querian estrujarla para asegurarme que cada segundo, mi dura, pero ya veterana verga, entraba todita hasta el fondo. Era una delicia escuchar ese corto quejido que ella dejaba escapar cada vez que mi abdomen de bebedor incondicional de Aguila golpeaba sus nalgas, al mismo tiempo que mi verga se escondia de nuevo en sus entrañas. Sus hinchadas tetas se mecian gloriosas y esos espectaculares y bien voluptuosos implantes de silicona estaban a punto de ser mi proximo objetivo.
Claudia, 15 años mas joven que yo, dichosa disfrutaba a pleno ese momento. Yo, extasiado y supremamente arrecho, finamente sucumbia.
-"Ayyyy bebe... bebe.... que delic..", fue lo que alcanze a decir con dificultad e intensa excitacion al sentir como mi verga sin condon exploto por segunda vez bien adentro en su vagina.
Senti de nuevo como mis piernas temblaron y parecian no soportar el peso de mi propio cuerpo. Durante esos 30 gloriosos segundos cerre mis ojos, abri mi boca, deje salir un bien pronunciado hijueputazo, levante mi cabeza hacia el techo de la suite y toque el cielo mientras las pocas fuerzas de mi cuerpo solo me permitian sentir como mi erecta verga bombeaba una y otra vez, cadenciosa, la escasa leche espesa e hirviente de mis ya reducidas guevas en el tesoro de mi esposa, al mismo tiempo que mi abdomen tenia las contracciones tipicas de un orgasmo masculino.
Cada segundo que paso lo disfrute a pleno, mientras sentia como mi verga vomitaba mi veterano y amarilloso semen, alla enterrada en la bien estrecha vagina de mi esposa. Cuando abri los ojos de nuevo, la espalda sudorosa de Claudia y mis manos resbalosas me daban a entender lo intenso del momento. Mi verga firme y escondida en su vagina, acababa de escupir por segunda vez su viscoza carga de esperma y pedia a gritos un descanso, que bien a mi edad, me llegaria.
Lamentablemente para Claudia la situacion era muy diferente. Ella, mucho mas joven y viviendo la plenitud de su vida sexual, pedia a gritos ser consentida y complacida.
-"Acuestate amor en la cama... me tienes super-prendida", me dijo ella dejando que mi verga saliera lentamente de su vagina.
Me voltee y me acoste boca arriba tratando infructuosamente de mantener mi verga erecta, asi que me la empeze a masajear, al mismo tiempo que veia un espectaculo en frente mio. El rostro angelical de Claudia y su cabello corto ensortijado lucian magicos al lado de su amplia sonrisa. Sus voluptuosas tetas 36D habian quedado como una pieza de arte, tres meses despues de que ella se hizo la cirugia de aumento de busto en la ciudad de Cali. Su amplia cadera costeña y esa dilatada vagina, donde sus gruesos y carnosos labios lucian sexys, humedos y dignos de ser devorados por una lengua masculina, estaban mejor que nunca.
-"Quedaste hecha toda una mamasota… no te imaginas como te miraban los manes abajo en el bar…", le dije al ver que ella, abriendose de piernas, se montaba sobre mi abdomen, tomaba mi verga con sus manos y acomodaba con cuidado la cabeza de mi pene en la entrada de su vagina, salpicada ya de semen.
-"Uyyy… que rico amor", fueron las palabras de Claudia, al mismo tiempo que ella cerraba sus ojos y dejaba escurrir su cuerpo sobre mi cadera, dejando que mi dificilmente erecta, pero agotada verga, se escondiera de nuevo en su tesoro.
-"Aguanta mi vida", dijo ella empezando a cabalgar mi verga con pasion, mientras yo, enguevado y acostado, veia como esas fantasticas y redondas tetas empezaban a danzar coquetas y cadenciosas en frente mio, al mismo tiempo que Claudia, montada sobre mi abdomen, sacudiendose, disfrutaba al sentir mi pene entrar y salir de entre sus piernas.
Verla con sus ojos cerrados y sus labios de su boca fruncidos, mientras la comoda cama se movia a la misma velocidad que Claudia mecia su cuerpo sobre el mio era muy excitante. Ver como esos gloriosos y fantasticos pechos bailaban alegres en frente mio invitaban a dejar volar la imaginacion para cualquier hombre, asi que sin dudarlo coloque mis manos sobre ese par de melones saltones que parecian dos robustas y apetitosas frutas esperando ser devoradas.
-"No sabes cuantos hombres en mi oficina y cuantos de tus amigos te estan envidiando amor", dijo ella, buscando con celos excitarme, al darse cuenta que mi verga perdia ya firmeza y tamaño, en un momento cumbre en que ella, como mujer dominada por la excitacion, necesitaba mas que nadie de una buena y dura verga machacando ese tesoro oculto entre sus piernas.
El comentario de Claudia buscaba de alguna forma ponerme un poco celoso, despertar mi ego maculino y a la vez buscaba de nuevo poner erecta mi verga, al yo saber que las operadas tetas y el bien moldeado culito de mujer currambera de mi esposa, llamaban poderosamente la atencion de mis amigos y mis clientes en el almacen, asi como a un par de compañeros de oficina de ella.
Pero su oportuno y acertado comentario no funciono de a mucho.
Luego de 3 desesperados minutos en que ella sacudia su cadera con movimientos ascendentes y dejaba que mi ya flacida verga, entrara y saliera de su sediento y necesitado sexo, Claudia veia como perdia esa batalla por mantener de alguna forma dura la verga de su esposo, atrapada en medio de sus piernas. No fue suficiente dejar que sus voluptuosas tetas cubrieran mi rostro, al mismo tiempo que yo dichoso me devoraba enteros el perfecto resultado de esa cirugia de 3 millones de pesos que tanto sacrificio economico nos represento. Al final, sus rapidos movimientos y sus pasionales gemidos se juntaron y apretandome fuertemente, vi como ella, un poco frustada, llegaba a duras penas y a medias, a su deseado orgasmo.
Pasaron 2 o 3 minutos culposos en que ambos, en silencio, disfrutabamos de ese momento unico, aunque la verdad en nuestra cabezas rondaba otro tipo de pensamiento.
-"Te viniste?", pregunte con duda.
-"No... pero me hiciste muy rico corazon", respondio ella tajante dejandome mas frustado y convencido de que a mis 47 años tenia que empezar a aceptar la dura realidad de, luego de 60 minutos de sexo, yo me fundia y dejaba a mi esposa insatisfecha y mas prendida que arbolito de navidad.
Mas con rabia que con deseo, y mientras las suculentas tetas de mi esposa volvian a mi boca, estire con dificultad mis brazos y abri sutilmente las nalgas de Claudia y bajando mis manos senti como mi verga aun estaba alla enterrada en sus entrañas. Empeze a recorrer esas atractivas nalgas barranquilleras y acariciandole el culo y con delicadeza, le meti un poquito un dedo de mi mano derecha en ese coqueto y deseado asterisco de su ano.
-“Quieres empezar ya con el mi vida?, le dije mientras que ella me expresaba un poco la molestia de sentirse ligeramente penetrada por mi dedo en su trasero.
Claudia sonrio y se quedo mirandome a los ojos.
En su mirada ironica se sentia el desencanto de no haber llegado al orgasmo. En su tierna mirada se sentia la frustacion de darse cuenta que los 15 años de diferencia con su esposo pasaban ya factura y yo no respondia en la cama como ella mas lo demandaba. Pareciamos entender el uno al otro que yo ya empezaba a desfallecer justo cuando el sexo de Claudia pedia mas tiempo para ser consentido y, por ende, necesitaba de una verga mas firme y duradera para ser satisfecho.
-“Solo recuerda que te amo”, me dijo ella dandome un apasionado e intenso beso, para luego levantar su cuerpo y dejarse caer a mi lado sobre la cama de nuevo.
-“Y descansa un poco… seria deli que te quedes a mi lado amor… quiero que estes bien prendidito para que mas tarde me des por detras”, dijo ella estirando su brazo a la mesita de noche y tomando un pañuelito Kleenex, al mismo tiempo que me recordaba que en esa noche su trasero recibiria el saludo de mi verga.
Me hice a un lado, me puse de pie, y de inmediato senti como cientos de finas agujas empezaron a puyar mi estomago sin compasion, al escuchar como Claudia lo llamaba:
-“Jorge… ven…”, grito ella en voz alta, mientras se limpiaba con cuidado sus labios vaginales de mi amarilloso y envejecido semen.
De inmediato en la puerta de la alcoba, aparecio ese sonriente y amable cubano de 30 años, que trabajaba en el bar del hotel y que hacia dos dias habiamos conocido. Desnudo, de piel canela, pechos marcados por el ejercicio, pelo crespo y esbozando con sobradas razones el porque su bien trabajado cuerpo lo hacian ver como un hombre atractivo para Claudia, su sonrisa iluminaba su cara y conquistaba de nuevo a mi esposa.
Su impresionante verga, ya firme y erecta, mostraba de lejos el porque Jorge no demostraba para nada que Claudia no era la primera turista que se culeaba en el hotel. La cabeza de su verga era gigante e hinchada y se veia perfecto las brotadas venas que la rodeaban. Sus guevas eran dos formidables y pesados sacos, afeitados y sanos, que de lejos se notaba que estaban llenos de fresca y viscosa leche, lista para ser vertida en la vagina de mi esposa.
-“Que panochota la que tienes mujer!!!”, dijo el con su agradable acento cubano, sin perder un instante y arrodillandose en frente de la cama, tomando bruscamente las dos gruesas piernas de Claudia y abriendolas mas, para colocar su crespa cabeza en medio de ellas y empezar a devorarse el humedo clitoris de mi esposa.
Porque nosotros no hablamos entre parejas? Porque comemos callado y no le expresamos a nuestra pareja lo que queremos? Porque tenemos que exponer la estabilidad de nuestros matrimonios y jugar sucio escondiendonos bajo el manto de la infidelidad?.
En ese momento, a mis 47 años, me senti orgulloso de poder finalmente satisfacer los deseos sexuales reprimidos por mas de 10 años de mi esposa. Claudia, excelente esposa, madre y fiel como un lazarillo, no sabia lo que era comerse una buena verga desde que nos casamos en Junio del 2001. Era raro decirlo, viniendo de una mujer costeña que sabia a la perfeccion lo que sus coterraneos le podrian brindar en la cama. Y mucho mas cuando su moldeado y bien parado trasero currambero tenia tantos admiradores, los cuales ahora aumentaban, al ver que las exhuberantes tetas de Claudia eran dignas de ser devoradas por la lengua de un hombre.
Por eso abri mi boca y tuve el coraje y la verraquera de enfrentar la realidad. Tarde o temprano sabia que los 15 años de diferencia en nuestras edades se iban a traducir en que Claudia no se aguantaria las ganas de culearse un tipo mas joven y caer en las garras de la infidelidad. Y por ende, tirarse el matrimonio. Y claro, yo no iba a esperar a que eso pasara, asi que de aniversario le ofreci la opcion de que cuando se quisiera comer una verga mas joven me avisara. Y ella, franca y frentera me lo acepto diciendo que, en esas vacaciones de aniversario en Cuba, ya estaba lista y con hartas ganas de hacerlo.
Tuve el coraje de mirar como Jorge se tragaba entero el clitoris y se devoraba sin piedad los labios vaginales de Claudia por espacio de cerca de 5 minutos, y luego cuando ella, super-arrecha y excitadisima, le pidio a el que se pusiera de pie para poder mamarle la verga. Duro para mi como un putas verla agarrando firmemente con sus manos ese vergononon cubano y arrecho verla con sus ojitos cerrados atragantada mamando de lo lindo ese gigantesco y erecto miembro. En esos 5 minutos, parecia que Claudia jamas en su vida se hubiera disfrutado mamarse una verga asi de grande. Verla como se la chupaba con fuerza y como sus cachetes se inflaban mientras la verga permanecia en su boca, me daba a entender que ella, mas que nadie en ese momento, lo disfrutaba al maximo. Pero tan pronto vi cuando ella se saco la verga de Jorge de su boca y se acosto boca arriba con sus piernas bien abiertas, pronunciando sus palabras de mujer encendida y mostrando en sus ojos brillantes la pasion y ese deseo desenfrenado que no habia visto en ella en estos 10 años, me di cuenta que aun yo no estaba listo y que no me creia capaz de presenciarlo, asi que sali de la alcoba tan pronto Claudia dio la orden que por tanto tiempo espero:
-“Ven papasote… hazme bien rico con esa cosota tan divina”.
Fueron 20 o 30 segundos en que el colchon de la cama dejo escapar los sonidos de dos cuerpos a punto de fundirsen en un soberbio abrazo, luego dos segundos de silencio, para de inmediato sentir como un frio cuchillo se clavaba en mi corazon:
-“uyyyyyyy… dioooooooosssssssssss”, dejo escapar Claudia debilmente.
La curiosidad masculina me mato y volvi y me asome de reojo por la puerta rapidamente para ver ese bien especial momento. El atletico y desnudo cuerpo de Jorge se terminaba de acomodar sobre el de Claudia. Sus femeninas piernas, completamente abiertas, parecian ya querer apresar como un alicate toda la noche a su amante. El torso desnudo de mi esposa formaba un arco hacia arriba soportando el peso de Jorge, al mismo tiempo que los rigidos brazos de Claudia parecian querer estrangular la masculina espalda que sobre ella se posaba. Sus espectaculares tetas, desde ya, quedaban expuestas ahora en frente de Jorge, solo para su boca.
Nunca olvidare esa cara de placer de ella. Nunca olvidare la intensa expresion de excitacion de su rostro, mientras la inmensa verga de Jorge, en frente mio, se perdia lentamente de mi vista y se abria paso con dificultad por entre las estrechas paredes de su vagina. Bastaron escasos 5 segundos para que esa gigante y gruesa verga cubana se escondiera en su totalidad en esa exquisita vagina barranquillera. Bastaron 60 minutos, para que la mujer de mi vida recibiera en esa cama, sin compasion ni medida, el castigo desenfrenado de un desconocido hombre que la deseaba, y que como premio a su sexualidad, descargo cuatro veces en su estrechita vagina su fresca, hirviente y espesa carga de leche.
Esa noche entendi que mi costoso sacrificio valio la pena. Esa noche comprendi que dejando de ser egoista, machista y dandole el chance a Claudia de que fuera feliz por esa noche con esa verga cubana en la cama, iba a fortaler mi matrimonio al lado de ella, asi tuviera que dolorosamente presenciar como la hinchada y gruesa verga de Jorge, cubierta con un condon azul, se escondia lenta, delicada y coquetamente en medio de las nalgas de Claudia. Ese paradito culo y en medio de esas nalgas de diosa, ese asterisco de pasiones ajenas, el cual por los pasados 10 años, y muy a pesar de las envidias de mis amigos y los de ella, fue solo para mi verga, por esa noche, cambio de dueño. Jamas yo me imaginaria que el mejor estimulante sexual, aquel que me puso excitado al 100% y con mi verga nuevamente dura y lista para la accion, seria ver como Jorge vaciaba en el ano de Claudia el poco aceite Johnson para niños que quedaba en el frasquito, para luego hundirle con propiedad esa verga azulosa por entre sus nalgas de reina. Gimiendo de lo lindo y con un par de bellisimas lagrimas de placer escurriendose por su cara, Claudia, 5 minutos despues de que Jorge taladraba ese trasero costeño, llego a ese verdadero orgasmo que espero por 10 años.








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