Era el velorio del abuelo de Francisco, este señor vivió todo lo que se soñó vivir, fue pobre en los primeros años, eso le permitió hacer amigos de verdad, aquellos amigos de toda la vida, de esos que siendo rico no puede hacer porque no sabe si los que se le acercan es por puro interés. Siendo joven y pobre tuvo muchas mujeres, muchas amantes, cuando ya sus hijos eran grandecitos, recibió unos recursos millonarios del estado por una demanda que hacía muchos años había interpuesto su padre y él como el único hijo vivo, fue quien recibió esa indemnización, con ello les dio a algunos de sus hijos una educación de primera en excelentes universidades, otros prefirieron no estudiar y quedarse en el campo a vivir de la tierrita, ya con dinero, vino su segunda época dorada en la que además de multiplicar ostensiblemente el dinero recibido invirtiendo acertadamente en ganadería y proyectos agroindustriales, disfrutó montones, al final no quería morir siendo un viejo senil. La muerte le sentó tan bien que el mismo dijo:
-Me velarán las 9 noches, en esas noches, deben llegar todos mis familiares cercanos, lejanos, hasta aquellos que nunca conocí pero sé que tienen algo de mi sangre, deben estar todos mis amigos, no importa que ustedes les tengan que pagar los pasajes para que puedan venir, para eso les dejo plata, a todos los deben tratar bien, no debe faltar la comida, maten ganado, carneros, gallinas, debe haber mucho café con pan, el trago no debe faltar en ningún momento, hagan fiesta, pongan música, que sea tan bueno mi velorio que hasta la gente que ni me conoce llegue nada más para comer, tomar y pasarla bueno, ojo con los gamines que se asomen, háganse a la idea que soy yo mismo materializado en esa forma y me aparecí para vigilarlos, mi velorio quiero que sea la fiesta más grande, mejor que todas las que hice en vida, este es mi regalo para todos los que de una manera me hicieron feliz, esta es la forma como quiero agradecerle a Dios por todo lo que me dio, y espero que lo hagan para que Dios y yo desde el cielo velemos porque ustedes también tengan buena vida, sino, yo mismo me les apareceré en las noches y les jalaré las patas, así que obedezcan, es mi última voluntad.
Algunos se acercaban a la casa del agonizante a preguntar si ya se había muerto, el señor escuchaba y se reía, decía que todos estaban a la expectativa de la fiesta, que la querían tanto que hasta eran capaces de acelerar el proceso. Se sentía satisfecho de la expectativa creada, murió sonriente pensando en la fiesta, preguntando hasta el último momento por los detalles de los preparativos.
En la madrugada, una de las actividades del velorio, de esas que nacen espontáneamente con algunos traguitos de alcohol encima, fue hacer la ronda, en ella contaban chistes e historias recordando momentos graciosos, fechorías y demás cosas que hizo que aquella persona le imprimiera a cada uno, una sonrisaen cierto momento, una sonrisa inmortalizada en los recuerdos, había amanecido y eran las 7:00 de la mañana cuando llegó el turno de Francisco de contar un chiste:
-Una vez Aladino se encontraba en medio del desierto, el sol era despiadado, pero también la tremenda arrechera que le dio a pleno medio día, por eso puso la montura en el suelo y desde allí se dispuso penetrar a la camella, esta esquivaba todos los intentos, hacia un lado, hacia el otro, ya llevaba una hora y se estaba empezando a desesperar, de repente ve desde lejos un polvorín y mientras se va aclarando todo, alcanza a distinguir a una hermosa damisela, esta estaba vestida como princesa árabe, detrás la correteaban como demonios arrechos, Alibaba y los cuarenta ladrones, ellos se la querían comer, hasta se les veía las babas chorreándoseles y esos ojos saltones. Aladino agarró su arma de fuego e hizo un disparo al aire, inmediatamente todos se dispersaron, la princesa llegó hasta donde aquel valeroso caballero, miró hacia su entrepierna y se dio cuenta de esa enorme herramienta que en su descuido había dejado al aire, la princesa sorprendida y emocionada le dijo:
Has salvado mi vida,estoy en deuda contigo, quiero agradecerte, pídeme lo que quieras, estoy dispuesta a hacer lo que me pidas.
¡En serio!, si, en serio, lo que quieras…
Bueno, entonces aguántame esta camella que me la quiero culiar y no se deja.
Entre tantas risas, Francisco distinguió una risa suave y delicada que venía de sus espaldas, al voltearse la vio a ella, divina, jamás en su vida la había visto, quedó algo avergonzado por la historia que había contado, pero fascinado con su belleza y su gracia, se presentaron y supo que era una prima lejana que había llegado desde Venezuela.
En el medio del desayuno empezaron a conversar, al principio escuchaba las palabras que salían de su boca, que actuaban en él como el mejor de los afrodisiacos, pero luego ya no podía escuchar, solo mirar el sexi movimiento de sus labios rojos. Hacían seis meses que su novia adorada se acostó con un ex - peón de la finca, uno feo, con varias mujeres e hijos regados por todas partes, con él se fue a vivir, desde ese tiempo su verano era inclemente y esta prima removía toda su libido reprimida, ella le había contado que iría al medio día a la casa de su abuela, una prima del difunto abuelo de Francisco, allí iría a almorzar algo que ella le había preparado y también descansaría un poco.
Estaban varios carros, dos motos, pero él prefirió transportarse en Zoraida, su primer amor, aquella con quien perdió la virginidad, le quitó la montura, la idea era utilizar la excusa de que la enseñaría a montar en burra, para recostarle su sexo, abrazarla, tocarla y poder así seducirla en el camino, todo marchaba bien, el tocaba su mano para ayudarla a halar la rienda, su cabeza estaba sobre sus hombros, disque para tener buena visibilidad, allí el olor de su piel bañada por el sol de medio día, el sudor y tal vez algunas feromonas hacían su cuello irresistible, empezó dándole besos, disque como premio por lo bien que lo hacía, pero notó que ella se emocionaba con cada beso, por eso se arriesgó a darle un beso más agresivo, en este saboreo con su lengua el saladito sabor de aquellas sustancias, junto a eso se escuchaban unos géminos que sonaban al ritmo de los besos y el galopar, allí, se dio cuenta que casi estaban llegando por eso aprovechó que andaban por una trocha solitaria para dejar sus senos desnudos y acariciarlos, allí mismo le puso freno al galopar de la bestia, la amarró en una cerca, y a su prima la recostó sobre unos matorrales. Con todas sus ansias reprimidas, la penetró bestialmente por más de una hora, la burra simplemente miraba como aquel que antes la buscaba en cada momento, estaba allí, haciendo el amor con otra, aunque se excitó, no pudo hacer más nada que añorar aquellos viejos tiempos.
Luego de esa faena, él aún con lo suyo erguido, le dijo:
-Pilas, vamos por el otro.
-Dame un respiro, vengo cansada, mira como me dejaste, llévame a casa y nos vemos en la noche.
Francisco la dejó en casa de la abuela, esta le ofreció comida, comida que recargó sus baterías, su prima y su tía le pidieron que se quedara unas horas más, pero Francisco les comentó de sus responsabilidades en el velorio y que aunque tenía motivos para desear con el alma quedarse en ese lugar todo el día y la noche, debía regresar, así que se despidió de la prima y emprendió su viaje de regreso al velorio.
En el camino, el estaba feliz, desde la cintura para arriba estaba acostado sobre el lomo de la burra, la abrazaba en el cuello y le daba besitos, recordando cada uno de los momentos vividos con su prima, el falo de Francisco estaba tan erecto como cuando estaba acompañado de su prima, la burra no era insensible a las caricias que estaba recibiendo y a lo que sentía durito en su lomo, por eso se detuvo y no quería seguir andando por mucho que Francisco la presionara para que caminara, la burra tenía su cola levantada, Francisco supo lo que pasaba, la verdad es que el alas 2 de la tarde había quedado arrecho, su prima nada más aceptó una ronda y él se acordó de las delicias que vivió junto a Zoraida en sus primeras experiencias sexuales, por eso así como Aladino, buscó la manera de acomodarse y se dispuso a penetrarla, Zoraida no esquivó su primer intento, mientras era penetrada, esta movía los dientes como si estuviera masticando hierba, Aladino, digo Francisco sentía como si un brazo suave se lo agarrara y lo halara hacia adentro, la sensación de placer era indescriptible, tanto que tan solo duró 5 minutos, el final de su orgasmo coincidió con un grito atronador:
-FRANCISSCOOOOOOO, eres peor que Aladino,regresé corriendo por ti, para alcanzarte y comerte de nuevo, pero ya veo porqué te querías ir pronto…
Esta historia la escribí mamando gallo, es que mi chica me dijo que con el anterior relato recibiría muchas visitas y comentarios, yo le dije que no era así y me iría mejor si escribo algo así como: me comí a la novia de mi mejor amigo, me comí a tres mujeres el mismo día, o aún mejor: Una burra, una prima y un funeral, nos reímos tanto que se me dio por escribirlo y aquí estoy compartiéndoles esta historia.








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1 comentario
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login Entrarque buena histotia me hizo reir sigue escribiendo que son muy divertidas