EL viernes en la noche decidimos ir a un bar swinger con el fin de tomar algo, y pasar un rato agradable. Ella se puso un disfraz de camarera que le dejaba a la imaginación lo que se escondía bajo esa faldita.
Durante la rumba, se sentó a nuestro lado una joven pareja y empezamos a entablar una conversación respecto a lo sexy de los disfraces. No sé por qué razón, pero supongo que por acompañarnos, Diana que no está acostumbrada a beber mucho, se estaba tomando unos rones al mismo ritmo que nosotros y ya a mitad de la reunión se notaba que se estaba poniendo bastante sonriente. En el fondo me hacía gracia, pues nunca había visto a Diana con una copa de más.
Después de varias copas de vino mi mujer ya un poco mareada y alegre empezó a bailar sensualmente con aquella pareja. Contoneando su cintura y bajo el ambiente musical se acercaba sensualmente hacia ambos y dejando al joven en la mitad lo recorrían con sus manos. Ya habíamos hablado que algún día deseaba que fuera ella quien se llevara a la pareja hacia el cuarto de fantasías para que yo a lo lejos la pudiera observar.
Llego la hora cero y muchas parejas gemían al unisonó en aquella habitación y ambos tomaron de la mano a Diana llevándosela a un encuentro de fantasías. Yo me quede tomando un ron mas y dando tiempo a que el calor y la arrechera hicieran de las suyas. La morbosidad y deseo hicieron que pronto me asomara a la sala donde vi sobre esa cama el cuerpo desnudo de mi monita sentada en la cara de aquel joven, mientras en un beso profundo ellas unían sus lenguas y sus manos acariciaban los senos de cada una. El con sus manos separaba las nalgas de ella e introducía con bruscos movimientos su cara en la cuquita de mi monita. Ella sufría espasmos de arrechera y vibraba con cada latigazo que él hacía en su humedad.
Pronto la giro y con su lengua empezó a subir por su abdomen llegando a sus senos para disfrutar los hermosos pezones que posee Diana y su mujer besaba con pasión las nalgas de Diana y a la vez lamia la verga de su compañero. Más de una pareja se pajeaba ante tan cálido espectáculo. Fue en ese momento cuando tomándola por la cintura, la clavo dejándola caer sobre él y creando un temblor en mi mona pues sentía como esa verga despegaba su cuca ya llena de saliva y humedecida por sus fluidos. Diana empezó con suaves movimientosa menear su culito y dejarse caer hasta lo más profundo para que esa verga la penetrara en cada impulso más. Sus tetas eran besadas por aquella mujer y sus lenguas luchaban a ingresar cada una en la boca de la otra. Yo seguía en la puerta observando y masturbándome sin cesar ante ese digno show. Un trío solo para ella. Lo que siempre deseaba darle.
Sus sacudidas y el sentir esa verga ahí clavada hicieron que sus ojos me miraran en el momento del orgasmo, desorbitados, gimiendo llego apretando con su cuca la verga de su jinete. El se la saco, la paro al borde de la cama y tomándola por detrás la clavo, mientras Diana satisfacía sulengua con el sabor de la vagina de aquella mujer. Con suavidad algunas veces y con fuerza otras, este joven la embestía queriéndole meter hasta las testículos y Diana en cada embestida lamia con más fuerza esa húmeda chochita hasta hacerla venir en un gemido que soltó sonrisas de picardía en la sala. El agarrado del culo de mi mujer llego en un orgasmo al tiempo que ella volvía a gemir y a apretar esa verga.
Tomamos unos rones mas, satisfechos y felices de esa fantasía llegando a casa a tener un polvo evocando lo vivido minutos atrás.








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