También Somos Lo Que Hemos Perdido
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 13 min de lectura calendar_today Enero de 2012

También Somos Lo Que Hemos Perdido

El día que la vi por primera vez sus lindos ojos me sorprendieron, me encantaron y hasta me inquietaron, luego cuando fui conociendo ese maravilloso ser detrás de esos expresivos ojos me di cuenta que seria una mujer muy importante e inolvidable.Su forma de mostrarme lo importante que era para....

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Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

El día que la vi por primera vez sus lindos ojos me sorprendieron, me encantaron y hasta me inquietaron, luego cuando fui conociendo ese maravilloso ser detrás de esos expresivos ojos me di cuenta que seria una mujer muy importante e inolvidable.

Su forma de mostrarme lo importante que era para ella y cuanto me demostró lo que sentía por mi hizo despertar algo nuevo en mi corazón.

Es una mujer sencilla, humilde, trabajadora, cariñosa, luchadora y con muchas expectativas en la vida, una mujer que estaba esperando toda la vida.

Conquistarla no fue difícil y fue lo mejor de todo, me deje llevar por lo que sentía y en eso fui muy sincero al decirle cada palabra, al mirarla con un profundo sentimiento y al tocarla con delicadeza.

Mis sentimientos eran correspondidos por lo que cada día a su lado fue pasando de la manera mas espontanea hasta llegar a esa relación única e inolvidable, hasta llegar a ese sentimiento desconocido hasta ahora y que con su poderosa fuerza se apoderaba de todo mi corazón y de todo mi ser.

Nos aventuramos a conocer sitios nuevos para ambos, lugares para dejarnos llevar por la locura, vivimos momentos de incontrolable adrenalina y sobre todo experiencias inolvidables.

Pero desafortunadamente también hubo circunstancias que llevaron a cometer errores, a sentir mucho dolor, a derramar lágrimas y a experimentar perdidas imposibles de olvidar.

Su corazón estaba muy dolido, con muchas heridas y hasta se sentía vacio, como remediar lo hecho inconscientemente, por andar recolectando piedras no supe conservar el único diamante que halle.

Después de tanto daño y dolor esa historia de amor que nos unía parecía caer en un abismo del cual no podría salir.

Pasaron los días más solos, dolorosos y vacios en esta era para mí, todo lo hermoso que tuvimos se había desaparecido, ahora solo me quedaba dejarla ir y que fuera feliz así no fuera a mi lado.

Le llego una oportunidad de hacer algo que quería en otra ciudad donde su padre cuidaría de ella, era lo mejor no quería volver a causarle daño y este era el mejor camino para ella, lejos de mí.

Después de casi dos meses sin vernos me llamo para que nos encontráramos en nuestro lugar favorito ese con un lago, unos peces, unos arboles frondosos y un cómodo césped para apreciar la tarde con su brisa de la montaña.

Estaba hermosa a pesar de sus ojitos tristes, me conto todo lo que había pasado en esos días sin vernos y como esta oportunidad muy lejos de aquí le brindaba un nuevo comienzo.

Solo atinaba escucharla en silencio apreciando quizás por ultima vez a esa hermosa e importante mujer para mi, ella me miraba como preguntándome que debía hacer, quedarse o irse.

Tome sus manos entre las mías, la mire fijamente a esos lindos ojos y le dije: solo tú puedes tomar una decisión y saber que es lo que quieres para tu vida, quizás ya la has tomado, solamente que aun no te atreves a aceptarla.

Me abrazo muy fuerte, sentía su dolor, sentía sus lágrimas y no quería dejarla apartarse de mí.

Fue un abrazo muy largo, luego buscamos la comodidad del césped se acostó en mi regazo mientras acariciaba sus cabellos y su cabecita, me pidió que le contara una historia, le hable sobre los días en que estuve lejos de casa buscando el nacimiento de los grandes ríos y como sentí un cambio en aquel lugar místico.

Llegaba la noche a ese día, se puso de pie me tomo de la mano y me llevo hacia la salida.

-Me voy mañana y quería despedirme de ti, quería verte por última vez-.

Sus ojos expresaban esta vez tranquilidad e inquietud.

-Mañana salgo a las diez del aeropuerto por si quieres acompañarme-.

Solo asentí con la cabeza porque no podía decir nada, mi capacidad de decirle lo que quería se había ido al saber de su pronta partida.

Me deje llevar por el corazón para hacer la razón a un lado y fue cuando le dije:

-No quiero que este día termine ya para los dos, quédate a mi lado un poco más-.

-Entonces no me dejes ir-. Dijo con voz entre cortada.

No me solté de su mano para llevármela a un lugar solo para los dos.

Nuestros besos no se hicieron esperar, apasionados, tiernos, llenos de lujuria y amor. Sus labios no eran suficientes para saciar mi sed de ella, los besaba sin control, los mordía hasta casi herirlos. Mis manos con delicadeza grababan en su memoria cada forma curvilínea de su delicado rostro y de su delgado cuerpo. Nos retirábamos cada prenda sin afán, disfrutaba con todos mis sentidos de cada parte de su cuerpo, de cada aroma, de cada movimiento de ella y de todo su ser.

Mis labios recorrieron cada centímetro de esa silueta blanca y delgada, sus senos pequeños con pezones rozados y planos fueron saciados por mi boca, hasta con pequeños mordiscos suaves.

Su cuello delicado, sus orejas pequeñas, su abdomen suave y delicado, su espalda tersa, sus magnificas piernas delgadas y blancas, sus nalgas voluptuosas y hasta sus delgados pies fueron disfrutados por todo mi ser para que no se me olvidaran nunca.

Jadeos y gemidos suaves salían de su boca, sus manos acariciaban mi torso y mi cara, sus besos eran intensos, me mordía con fuerza los labios y su cuerpo me pedía a gritos que me saciara de el hasta dejar una huella imborrable.

Todo su ser es un elixir para mí, no quería que este día tuviera un final, quería que el tiempo se quedara congelado en ese instante para los dos.

Mis labios volvieron a recorrer su cuello, sus senos, su abdomen, dirigiéndome poco a poco con besos y caricias hasta su sexo depilado, que ya esperaba con impaciencia mis atenciones, muy delicadamente con mis dedos pude comprobar su humedad que ya mojaban todos sus labios, hice unos masajes suaves sobre ellos y su clítoris sobresaliente, ella retorcía su cuerpo acompañado de jadeos y respiraciones profundas, mi boca se acerco a esa delicada y excitante piel, unos besos iníciales fueron mi presentación con sus vagina húmeda, luego mi lengua la recorrió toda haciendo estremecerla mucho mas y aumentando mi placer al lograr eso en ella. Sus líquidos eran el premio a mis espontáneos movimientos, sus gemidos y los movimientos de su pelvis me alentaban a seguir a no detenerme.

Mi lengua y mi boca no querían detenerse, disfrutaban de cada sabor y aroma de ella, de cada centímetro de su sexo y haciendo grandes esfuerzos para no morderla fuerte y lastimarla.

Su cuerpo se estremecía de una manera muy excitante, todo su cuerpo disfrutaba de mis atenciones, esa era mi objetivo, que no se le olvidara nunca que este hombre entregaba todo por hacerla gozar completamente.

De pronto sus fuertes gemidos se detuvieron me tomo del cabello para que me detuviera y mirándome dijo:

-¡Penétrame! ¡Penétrame ya!-.

Su voz entrecortada diciéndome eso me hacían sentir único, alentaban mi espíritu y me proporcionaban la satisfacción de vivir un momento tan hermoso como este con ella.

Avance por su abdomen, sus pechos, su cuello hasta llegar a su boca nuevamente, me envolvió en sus piernas, acomode mi falo erecto en la entrada de su sexo y poco a poco fue entrando en sus entrañas, su humedad hicieron placentero la unión de nuestros sexos, cuando llegue al fondo ella dejo salir un gemido y cada vez que la embestía se repetían sus delicados gemidos.

Con cada penetrada me sentía mas vivo, mas eterno y mas cerca del cielo, todo lo que sentía por ella hacían posible que este momento fuera inolvidable.

Aceleraba más el ritmo de nuestro acto de amor, cada vez lo hacia con más fuerza y ella lo complementaba con los movimientos de sus pelvis al mismo ritmo, sus gemidos eran más fuertes y sus manos querían arrancar la piel de mi espalda.

Repentinamente después de pensar que no podía aguantar mas ella me tumbo hacia un lado, se puso sobre mi rápidamente para hacerme una cabalgada que tanto me gusta, mi manos se apoderaron de sus hermosos senos y mi boca no se hizo esperar, me incorpore para llegar como sediento hacia ellos, nuestra posición cambio a una muy sensual con sus piernas envolviendo mi cintura, sus nalgas sobre mi regazo, sus senos en mi cara, acariciando mis cabellos y sus movimientos de cadera para la perfecta unión de nuestros sexos.

-Serás mío siempre, nunca te olvidare-.

En medio de tan hermoso momento llegaron las palabras espontaneas para no olvidar jamás que también siento y pienso lo mismo.

Con sus manos me tumbo hacia la cama, se acerco para besarme como solo lo sabe hacer ella, mordió mis labios, beso mi cuello, beso mi pecho, mordió mis tetillas, beso y dio pequeños mordiscos a mi abdomen, llego a mi falo me lo acaricio suavemente por unos instantes y luego me dio una magnifica mamada, haciendo estremecer aun mas todo mi ser, mire el espejo al lado de la cama para deleitarme con esa escena tan sensual y excitante, su blanco cuerpo acomodado perfectamente para darme placer, su cabecita moviéndose en mi pelvis y su boca envolviendo mi falo, eso nunca se me olvidara, como no he olvidado todo desde la primera vez que la vi.

La tome de sus cabellos y su cabecita para traerla hacia mí, la bese con intensidad, pegue su cuerpo junto al mío y al abrace fuertemente casi hasta estrujarla.

Nuestros labios no querían separarse un solo momento, rodamos en la cama luchando por querer estar arriba como en una lucha divertida, la cual ella siempre ganaba.

-Tú sabes como me gusta mas, compláceme-. Me dijo con un gesto de picardía y lujuria.

Me incorpore para arrodillarme, ella dejo a mi vista la posición que me hacia perder completamente la razón, dejando sus nalgas, su chiquito y su sexo a mi merced, su espalda la bese con intensidad nuevamente, sus senos sensualmente colgantes acariciados por mi manos al igual que sus nalgas.

La tome de la cintura, la traje hacia mi, tome mi falo para deslizarlo entre sus labios y su clítoris, su humedad permanecía abundante, tanto que mojaba su chiquito, al cual también acaricie con el glande de mi falo, busque nuevamente la entrada de su sexo para arremeter nuevamente con suavidad inicialmente y después con todas mis fuerzas.

Cada embestida era más fuerte, sentía que dejaba una parte de mí en ella, que estaba dejando escapar mi alma a través de la unión de nuestros sexos, ella gemía muy fuerte, me pedía mas y mas, hundía la cara en la almohada, en ocasiones con una de sus manos agarraba fuertemente la mía que tenia en su cintura, mi ritmo aumento tanto que sentí que el corazón se saldría de mi pecho, que ya estaba en el cielo sin estar muerto sintiéndome mas vivo que nunca y que ella se había apoderado de mi alma sin oposición alguna.

Como describir ese momento tan sublime, es imposible, es como si el tiempo se detuviera para que en ese momento solo nuestras almas fueran una sola y no olvidaran jamás todo lo hermoso que había pasado entre ellas al encontrarse en esta vida.

Solo recuerdo que ella grito fuertemente y después dejo caer su cara completamente en la almohada respirando muy fuerte, la penetre unas cuantas veces mas suavemente y me deje caer sobre su espalda, sin fuerzas, con el corazón acelerado, sintiendo cada latido en mi mente, con la conciencia regresando poco a poco a la realidad y con una felicidad inmensa en todo mi ser.

La abrace, acaricie sus cabellos claros y su cabecita en mi pecho, sintiendo nuestros cuerpos unidos, sintiendo el calor mutuo, regresando a la calma después de un viaje a la eternidad y con nuestras mentes pensando en una dolorosa despedida muy cerca.

Tuvimos tiempo para amarnos una vez más, tanto o más maravillosa que la anterior, tan inolvidable como la primera vez y muy satisfactoria como las otras veces, pero esta vez había un inevitable momento, uno que no quería pero que debía aceptar, el momento del adiós.

Nos vestimos sin decir nada, solo nuestras miradas hablaban por nosotros, nos tomamos de la mano y nos fuimos para su casa.

Cuando el taxi se detuvo frente a su casa nuestras miradas ya eran diferentes, había nostalgia, algo de temor, ternura y ganas no dejar de mirarnos, me beso apasionadamente, me sonrió tiernamente y con unas lágrimas en sus ojos se despido.

Esas horas antes de amanecer fueron las mas largas de mi vida, ella se apodero de mi mente y de mis pensamientos, mi corazón me decía que fuera a buscarla y pedirle que no se fuera, pero la razón con su poderosa fuerza me decía que lo mejor era dejarla partir porque mi oportunidad de estar a su lado ya había pasado, porque ella tenia una oportunidad de volver a empezar para reconstruir su vida y porque quizás el destino solo quería que conociera una mujer así para que aprendiera que aun en esta vida tan caótica puedes ver la belleza de un alma, amarla con todo tu corazón y no ser egoísta para que ella sea feliz.

El corazón me llevo a emprender camino a media mañana para verla una última vez, pensaba en que le diría por ultima vez frente a ella, pero nada razonable se me ocurría y hasta paradójicamente la radio del vehículo en el que viajaba sonaba la canción “alguien la vio partir” eso parecía como una señal.

Llegue a la sala de vuelos nacionales con mucha gente como siempre, a lo lejos vi a parte de su familia y detrás de ellos alcanzaba a ver parte de su linda figura, caminaba despacio sintiendo una opresión extraña en el pecho, de pronto una mano me tomo del hombro.

-Espere un momento, necesito hablar con usted-.

Era mi suegra quien me había alcanzado rápidamente antes de acercarme a ella para hablar.

-Que viene a hacer usted aquí-.

-Vine a despedirme porque ella me lo pidió-.

-¿Y en realidad eso es lo que va a hacer?-

-No lo se-

-Mire joven ella fue muy feliz a su lado y también sufrió mucho, en este momento tiene una excelente oportunidad de hacer lo que ella quiere para su vida y aunque me duele que sea lejos de su casa se que estará bien, porque va a tener una nueva experiencia, estará en un nuevo lugar y eso le servirá mucho para olvidar y volver a empezar una vida-.

Sus palabras eran muy ciertas y viniendo de una madre con mayor razón tenían sentido.

-Por favor piense en lo que le digo y se dará cuenta que es lo mejor para ella-. Fueron sus últimas palabras antes de dejarme acercar a ella.

Me quede un rato a distancia mirándola como sonreía con su familia y sus amigos, hasta que vi que se despedía de todos con abrazos y lagrimas, agarraba sus maletas para dirigirse a la sala de abordaje y fue entonces cuando me acerque rápidamente.

Me miro con una tierna sonrisa e inmediatamente mas lagrimas brotaron de sus ojos

La abrace y le dije: -Casi que no llego a tiempo, fue muy difícil venir hasta aquí-.

-¿Y por que?-.

-No se si podre soportar tu partida-.

Su gesto tierno en su rostro y su mirada inconfundible hacia mi me daban fuerza para pedirle que no se fuera, que se quedara a mi lado para siempre, pero la razón y las palabras de su madre bloqueaban lo que quería que hiciera mi corazón.

-Que quieres decirme-. Me dijo mirándome con inquietud.

-Solo quiero decirte que te cuides mucho, que te diviertas, porque se que todo saldrá bien-.

No era eso lo quería decir pero era lo que debía decir.

-Estarás bien, harás lo que te gusta y podrás volver a empezar, porque quiero que seas feliz así no sea a mi lado-.

-¿Eso es lo que quieres?-

-Solo se que nunca te olvidare y siempre estaré aquí para ti por si algún día decides volver-.

Sus lagrimas me partían el corazón y una voz me decía pídele que no se vaya, pero la razón era mas fuerte y me hacia ver que eso era lo mejor para ella así mi sufrimiento sea eterno.

Nuestro labios se unieron en un hermoso beso, un ultimo beso para decirnos adiós, para darle fin quizás a esta historia de amor en este sueño y para recordar siempre que alguna vez nos amamos.

Un último fuerte abrazo y las palabras que quería decir: -Siempre te amare-.

Un ultimo encuentro de nuestras miradas y la vi partir hacia su nuevo destino, lagrimas caían por mis mejillas y al saber que la perdía la empezaba a amar aun mas.

“Mas vale haber amado y perdido que nunca haber amado”

No lo se, ojala no fuera así.

— tiago-hades

8 de enero de 2012

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tiago-hades

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • jpablo5162
    jpablo5162 · 8 de ene de 2012

    Perder a la mujer de tu vida, es casi que perder la vida misma!

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