Esa Noche La Conocí...
Relato de comunidad Fantasíasschedule 5 min de lectura calendar_today Enero de 2012

Esa Noche La Conocí...

Era un jueves, el día de mi cita con aquella chica que había conocido un par de semanas atrás.Semanas atrás:Conversaba con uno de mis amigos gays y le pregunte:-No tienes una amiga para que me presentes? con la que pueda pasar un rato divertido.El respondió:-Sí, tengo la perfecta y sé que....

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Era un jueves, el día de mi cita con aquella chica que había conocido un par de semanas atrás.

Semanas atrás:

Conversaba con uno de mis amigos gays y le pregunte:

-No tienes una amiga para que me presentes? con la que pueda pasar un rato divertido.

El respondió:

-Sí, tengo la perfecta y sé que tú le vas a gustar.

Pasaron los días y Ale me llamo para decirme que me iba a presentar a su amiga, me dio la hora y el punto de encuentro. Como siempre suelo ser muy cumplida y estuve a la hora indicada en el sitio acordado; Ale estaba allí pero su amiga aun no había llegado. Nos sentamos y tomamos un par de cervezas mientras esperamos, pasó una hora y apareció allí; sus ojos eran grandes y brillaban, su mirada era un poco déspota, traía una actitud que me hacía parecer que no le importaba mucho la cita y que me hizo comportarme de igual manera.

Ale se esforzó mucho para que conversáramos y compartiéramos nuestros números de móvil. Luego de un rato no muy agradable cada una tomo su rumbo llevando consigo un número más en sus agendas telefónicas.

Volvamos al jueves. El punto de encuentro de nuestra cita fue en una estación del tren las 8:00 pm; yo me encontraba allí, sentada en una banca, arreglada para la noche; fumaba un cigarro tras otro mientras pasaba el tiempo y ella nada que llegaba, tome mi móvil y le marque para preguntarle si iba a cumplir la cita; ella me respondió con su voz un poco agitada diciéndome que no me moviera de allí, que pronto estaría conmigo. Al parecer pago la novatada con el uso de las estaciones del tren.

Yo seguía esperando, confieso que estaba un poco ansiosa, trataba de borrar el no agradable recuerdo de la actitud que tenía el día que la conocí. Le puse esta cita para darnos otra oportunidad de explorar si podíamos conseguir divertirnos juntas.

Luego de 2 horas de larga espera y de pensamientos revoloteando en mi cabeza ella estaba allí, descendiendo por las escaleras de la estación del tren, con sus ojos más hermosos que nunca, su caminar sensual y su cabellera brillante bajo la luz de una noche despejada y tranquila.

Caminamos juntas hacia un lugar donde ordenamos un trago e iniciamos una conversación muy apagada, ambas sentíamos nervios.

Una vieja amiga pasaba por allí y se acerco para saludarme, nos invito cortésmente a fumar un porro y a que nos integráramos con el grupo de amigos con el que ella se encontraba. Estuvimos allí un par de horas y decidimos dirigirnos todos a un sitio cercano donde bailamos toda la noche hasta la madrugada, nuestros cuerpos estaban sudados, emanaban nuestros aromas que hacían química logrando despertar el deseo de que nuestras pieles se rozaran y las respiraciones se cruzaran.

Todos se despiden, ya era hora de irse a casa. Ella se me acerco y quiso despedirse de mí, pero logre notar en su mirada que no quería irse, quería continuar conmigo. La invite a mi casa sin imaginar que iba a suceder.

Al llegar a mi casa, ella se sentó en mi ordenador para poner algo de música y clickeo en “play” al primer ítem de mi lista de videos, se pudo ver allí una escena de sexo duro donde un hombre penetraba intensa y fuertemente una mujer colgada de un columpio…

…hice parecer que estaba apenada, pero en realidad no era así; sentí una excitación profunda al ver como su mirada y su sonrisa se transformaban al ver dicha escena. Me acerque a ella y bese sus labios apasionadamente, la arroje sobre mi cama sin detener aquel beso explosivo que nos hacía temblar, sentía como una sensación de desenfreno recorría todo mi cuerpo arriba-abajo y el calor invadía la zona de mi pelvis. Rozaba mi cuerpo contra el de ella mientras mis manos quitaban sus ropas y las arrojaban por toda la habitación. El ruido de su respiración zumbaba en mis oídos y hacia que la música se perdiera en el ambiente, su cuerpo se contorneaba pidiendo ser invadido por mis manos, mi lengua y la pasión que se me desbordaba.

Toque todo su cuerpo, roce con mi lengua sus pezones mientras que mis dedos delineaban sus costados y sus brazos; baje hasta su ombligo haciendo un recorrido por cada parte de su tronco; mis dedos acariciaban suavemente su vagina hasta que sintieron la humedad que salía de ella, acompañada de un olor a mujer, fascinante y excitante que invadió mi olfato hasta lo más profundo de mi activando toda la producción eléctrica y molecular de mi cuerpo. Estaba completamente enloquecida por ella. Introduje dos de mis dedos en ella con gran facilidad, la humedad de su vagina permitía que se movieran hacia adentro y afuera, con movimientos circulares de las yemas de mis dedos cuando estaban totalmente hundidos en su cuerpo.

Ella gemía de placer, su cuerpo se contorneaba cada vez más como si fuera una serpiente viajando a través de una enorme duna del desierto. Se desato de mis dedos y me obligo a recostarme en la cama tomándome por mis brazos y postrándose sobre mí, me miro y vi en sus ojos la picardía, sensualidad y ternura de niña inocente que la poseía por completo. Deseaba tocarme, hacerme sentir placer con sus manos y sus dedos en mi vagina; pero no se lo permití, esa noche solo quise darle placer hasta que su cuerpo se sintió satisfecho y ella quedara dormida, exhausta de una noche llena de lujuria y placeres carnales.

Muy temprano en la mañana me despertó y con un afán indescriptible se despidió de mí y salió corriendo tras haber cerrado la puerta. Desde mi ventana pude ver cuando tomo un taxi y partió sin que ninguna palabra saliera de su boca, olvidando sus preciosas medias entre mis sabanas, con las que tuve fantasias durante varias semanas.

Aquella noche olvide todo lo malo del dia que me presentaron a esta chica, es como si hubiera conocido a otra, una mujer llena de sensualidad y perfectos aromas, que me hizo sentir un formidable placer al compartir su bello cuerpo conmigo...

— nanometrik

9 de enero de 2012

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nanometrik

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Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • opinador
    opinador · 9 de ene de 2012

    Para mi ese relato es copiado de alguna página de internet. En que ciudad de Colombia hay estaciones del tren, en la única es Medellin y nadie usa la expreción TREN sino metro, además no hay tantas como para perderse por mas de dos horas jeje. Otra expresión que no es colombiana es eso de fumarse un porro, y eso de una serpiente sobre una duna ni hablar, yo creo sin demeritar a mis compatriotas que casi nadie sabe que es una duna. Pero si sabemos que es una donna. 

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