Empecé a besarle las piernas hasta llegar a esa hermosa y sabrosa fruta llamada vagina. Ella solo decía que la hiciera completamente suya y no la volviera a dejar jamás.
Dejamos el cachondeo del jacuzzi y pasamos a la cama. Se acostó boca abajo. Parando un poco el trasero. Empecé a darle nalgadas y besos. solo se quedó callada y me dijo: 'hasme solo tuya'. Y de una manera violenta empecé a atarle las manos y toda mi lengua empezo a deslizarse por su cuerpoo... Todos sabemos lo placentero que le es a las mujeres cuando la lengua hace de las suyas.
Así solo el silencio se irrumpía con sus gritos. Recordando todos esas sesiones de sexo casual que habíamos tenido a lo largo de estos años. Mientras combinaba hasta la ultima posición añadía un toque especial con mis dedos.
Nos acostamos de ladito sin dejar de apretarla, con sus ojos vendados para ella todo era pasión. En medio del coito en unos de esos movimientos rápidos se me salio la pija y se metió de golpe por la vagina. Ella solo exclamó ¡Idiota así no, me duele! Pero esto no impidió que siguiéramos con nuestros movimientos. Me pidió algo que nunca habíamos hecho, que le pegara en la cara unas cachetadas. Eso no lo hicimos nunca en todos estos años. Me quede callado y seguía embriagado con su cuerpo. Me volvió a pedir que la castigara y ahí si, no lo dude... Se la di un poco dura y ella respondió ¡Así no! Y yo le volví a dar otra [...] mientras se retorcía de un lado a otro. Se subió arriba de mí y empezó a cabalgar,Tardamos como 5 minutos cuando empezó a venirse... tenía más de año y medio que no sentía un orgamasmo de ella y no duré mucho en acabar al mismo tiempo. Mezclamos nuestros dos orgasmos y quedamos acostados.
De la nada habían pasado 2 horas y media desde que entramos al motel. Dormimos juntos, subimos al carro, la fui a dejar hasta su casa y yo a la mía (una 1 hora de distancia). Habíamos dejado las cosas casuales, para encontrarnos cada vez que la noche ameritara una nueva aventura.







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