Tengo una amiga, Ofelia con la que tenemos encuentros llenos de sensualidad y calor.
Hace 15 días me llamó para preguntarme si estaba disponible para el fin de semana, que quería venir a quedarse conmigo.
Yo estaba encantado, cómo no tenía ningún compromiso, le dije que la esperaba....
El viernes a las 7:45 pm. estaba en el terminal, la recogí, estaba hermosa, el pelo castaño le caía sobre los hombros y resaltaba su hermosa sonrisa sus labios carnosos y sus bellos ojos café llenos de una mezcla de dulzura, picardía y deseo.... Nos besamos, primero muy suavemente, nuestros labios apenas se tocaban, rozandose, acariciandose, como pidiendo campo para lo que vendría después, nuestras lenguas fueron saliendo tímidamente y se fueron trenzando en una lucha sensual y un tira y afloja que no quería terminar, yo quería seguir besandola por todas partes, solo que no eran ni el momento ni el lugar, nos separamos con una sonrisa, nos miramos y seguimos para la casa.
Al llegar, lleve a la habitación la pequeña mochila que Ofelia había traído con alguna ropa para el fin de semana.
Ella fue conmigo, la abrió, sacó un paquete que me entregó; eran unas achiras y bocadillo Veleño, que en encantan, se lo agradecí con un beso y los deje en el pollo de la cocina.
Cuando volví a al habitación, Ofelia ya se había quitado los zapatos y empezaba a desabotonarse la blusa, muy suavemente retiré sus manos y proseguí con la tarea...
-me encanta desnudar, quitar la ropa, ir descubriendo la piel- tenía un brasier bordado que solo le cubría por debajo y un poco mas, dejaba ver sus hermosos pezones en unos senos redondeados, no muy grandes -como me gustan- los bese al tiempo que le desabrochaba el brasier para dejarlos libres, los seguí besando suavemente uno y luego el otro, con las manos le empece a quitar los jeans cuya textura áspera contrastaba con la suavidad de su piel tiene un bello vientre rellenito sin ser gordo.
Quedo en cucos, una tanga, blanca de encajes, que realza su figura y deja entrever una promesa de algo muy rico que grita por ser comido.
Ofelia había estado ocupada, mientras tanto había desabotonado mi camisa y desabrochado la correa de mi pantalón, que cayo al suelo, dejandome en calzoncillos.
Hice un alto para quitarme los zapatos y las medias, para permitir que salieran los calzones.
Nos recostamos en la cama, Ofelia estaba acostada boca arriba, nos besamos en los labios por un largo rato, unas veces suavemente apenas tocando los labios, otras un poco mas fuerte, atrapando cada uno los labios del otro con los propios, dejando que nuestras lenguas jugaran en un va y viene exquisito.
Después de un largo rato, besé su mejilla, sus cejas, sus orejas siguiendo el contorno por encima para terminar en el lóbulo, besando y chupando, baje por el cuello, ese cuello largo que la hace ver tan elegante, muy suavemente por detrás de la oreja -cosa que aveces le causa cosquillas- y otras veces la enloquece de placer, su respiración ya se sentía agitada, con los ojos cerrados estaba entregada al placer que sentía.
Mi mano mientras tanto acaricia sus senos, los senos de una mujer que tiene un hijo ya grande y que siguen siendo hermosos.
A este punto le pedí que se volteara, pusimos una toalla grande y ella se acostó encima, le había prometido un masaje y era lo que iba a hacer.








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