Le pedí que se acostara de espaldas, para empezar por la espalda, lo que ella hizo con una sonrisa dejando entrever la satisfacción que sentía.
Ver a Ofelia acostada de espaldas es todo un espectáculo, aunque la he visto muchas veces, su hermoso cuerpo no deja de fascinarme, delgada - mas bien rellenita- no le sobra ni le falta nada.... Su espalda, la línea de la columna, las nalgas, ahh redondas, medianas, firmes -hace ejercicio- las piernas suaves desde el muslo hasta los pies, una suavidad que no me canso de acariciar con mis manos, mis labios y mi ser....
Usando aceite mineral, comencé masajeando la espalda, muy suavemente al principio, con movimientos ascendentes a los lados de la columna hasta llegar al omoplato, una y otra vez hasta lograr que sus músculos se relajaran deteniendome donde notara un nudo o cierta tensión.
En la cintura mis manos recorren los lados, subiendo casi hasta las axilas rozando los senos... sé que esto le encanta y a mi más el darle gusto!!
La base de la columna y los glúteos con movimientos circulares, suave y firme al mismo tiempo, a este punto, quiero bajarle ya! Comermela a besos...
Mis manos continúan su labor en las piernas, los muslos son un área que requiere máximo de atención, nos llevan de un lados otro y están trabajando casi constantemente, por esta razón me aplico a ellos uno a la vez, con caricias, golpecitos y pellizcos logro que sus músculos se relajen, le pido a Ofelia que abra un poco las piernas, la entrepierna es muy importante y una fuente de placer, subiendo desde la rodilla y hasta el niés, cuidando de apenas rozar su bellos labios... sé que podría quedarme allí por mucho tiempo, solo que debo seguir.
La pantorrilla recibe la misma dedicación antes de llegar a la planta de los pies, con el pulgar explorando cada centímetro, y luego los dedos, uno por uno con mis dedos, mis labios y mi lengua...
Amor, le digo, date la vuelta...y al hacerlo me mira, sonríe y tomado mis cara con una mano, me besa tiernamente como si no quisiera que ese momento pasara... yo le correspondo el beso, al tiempo que acaricio su mejilla con mi mano.
Después de unos minutos, Ofelia se acuesta boca arriba y yo continúo... mis manos recorren sus piernas, sus entrepiernas y sin dejar de acariciar suben a sus senos, redondos, bellos, aureola mediana, pezones duros anticipando la atención que están a punto de recibir, siguiendo el contorno, por debajo y subiendo por los lados repetidamente, firmemente, con ternura, una y otra vez como si no hubiera fin, no resisto la tentación de darles un beso y suavemente llevo mis labios a esos pezones que están a reventar!!! Los beso, los chupo los acaricio con mis labios, mi lengua los recorre, los rodea, los hace vibrar mi boca quiere meterse todo ese bello seno, comerselo, sin piedad ni miramientos!!
... en que iba? Ah si, después de no se cuantos minutos mis manos recorren su vientre, plano y firme, con movimientos circulares, usando las dos manos desde las costillas hasta el monte de Venus.
Le pido a Ofelia que abra un poco las piernas para finalizar el masaje del cuerpo y continuar con el Yoni...
Dejando caer unas gotas sobre él, lo cubro con mi mano derecha y me aseguro de que el aceite haya llenado todos sus pliegues, mientras que mi mano izquierda esta sobre su monte de Venus, acariciando todo sin llegar al clítoris.
Comenzando por los labios mayores los tomo entre el indice y el pulgar los recorro de arriba a abajo muy delicadamente con mucha paciencia sin prisa, alternando entre ambos por un buen rato, antes de seguir con los labios menores que Ofelia tiene protuberantes y bellos, a este punto le pido que respire profundo y por varias veces consecutivas, que se deje llevar por sus sentimientos y sensaciones estoy preparado para lo que venga.
Muchos minutos después, continuo con el masaje, mi mano izquierda sigue en su monte de Venus mientras el dedo del medio de la derecha comienza a explorar, entrando sin resistencia en su húmedo sexo, le sigue luego el anular , ambos de común acuerdo recorren y buscan el punto G al tiempo que su compañero el pulgar acaricia la base del clítoris compitiendo con su homologo de la mano izquierda... Ofelia sabe que esas ganas de orinar son el preámbulo ... de una gran eyaculación...
Así continuamos por largo rato Ofelia mantiene sus ojos cerrados, no puede evitar sin embargo morderse los labios de vez en cuando y que todo su cuerpo vibre de placer....








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