Éramos jóvenes, ninguno pasaba de los 19 años y la vida nos presento una oportunidad que no podíamos desaprovechar.
Quedamos con mi amigo de encontrarnos para pasar una tarde agradable, nos conocíamos de mucho tiempo y vivíamos cerca el uno del otro así que era habitual encontrarnos; ese día nos vimos en el parque del conjunto donde solía vivir. Como siempre nos sentamos en aquel parque a comer un helado y charlar. Entre juegos y mimos nuestros labios solían encontrarse por algunos segundos en un coqueteo inocente, quizá no era la primera ves que esto sucedía, pero en esta ocasión el ambiente era propicio para el romance.
Luego de algunos juegos y ya terminando el helado el día se puso frio y con disposición de llover, lo mas prudente seria entrar al apartamento a escampar. Entramos y se encontraba la empleada lista para salir, me saludo como siempre y nos advirtió q no demoraría, he hizo una sonrisita maliciosa, en ese momento pensé "y a esta señora que le pico" pero después de lo que sucedió creo que ella sabia lo que estaba por pasar.
Sin mas ella se fue y nosotros un poco mojados por la llovizna decidimos entrar a la habitación a despojarnos de chaquetas y demás e intentar secarnos un poco, claro esta que sin ninguna malicia ya que no era la primera ves que nos veíamos algo desnudos, termine de secarme y le pedí que me prestara una pantaloneta el me la paso y me la puse, me quede en camiseta y pantaloneta mientras a el solo lo cubría el bóxer. Nos acostamos en su cama y nos cubrimos con una sabana, puso la tv y cambiaba y cambiaba de canales hasta que me quede dormida. No se cuanto dormí, pero cuando desperté sentía sus manos acariciando mis pechos, me voltee a mirarlo y sin pensarlo empezó a besarme suavemente, medía con exactitud cada movimiento para que yo me sintiera plena.
Después de largos besos y yo aun entre dormida, empezó a bajar su mano a mi entre pierna y a acariciarme por encima de su pantaloneta, empezó a introducir su mano entre mi ropa interior y sin duda alguna puedo decir que tenia unas manos expertas por que sus dedos eran suaves y sabían exactamente donde tocar. No se en que momento la ropa se me cayo pero el estaba sobre mi y yo solo en ropa en interior, abrió mis piernas con sus muslos y rosaba su pene contra mi vagina, la sensación era indescriptible, éramos un par de inexpertos y vírgenes intentando sentir un poco de placer.
Sus dedos se deslizaban entre mis cabellos, sus labios no soltaban los míos y yo deseando que ese momento nunca acabara, era una sensación mas que placentera, era pasión y deseo, sus manos tironeaban mis cabellos y los cuerpos pedían mas, así que decidió empezar a bajar, quito mi sostén y besaba mis pechos, mis pezones duros sentían sus mordidas, su lengua que no paraba de excitarme y su boca que chupaba mis senos como un niño hambriento. Me pose sobre él y lo besaba incontrolablemente, besaba su cuello y halaba su cabello rizado, bajaba cada ves un poco mas hasta llegar a su pene, empecé a juguetear por encima del bóxer, no sabia que hacer, era la primera ves que tenia un pene a la altura de mi cara, aun así solo me deje llevar, retire sus bóxers y empecé a besarlo suavemente para luego pasarle mi lengua de arriba abajo sin dejar un centímetro de piel sin saborear mientras el se estremecía e intentaba no gritar del placer, se sentó en el borde de la cama y allí continúe saboreando lo jugoso de su pene erecto mientras el tocaba mis senos.
Pasado un rato de tener su pene en mi boca me levanto del suelo y empezó a besar mi cuerpo, me tiro sobre la cama boca abajo y rosaba mi espalda con sus labios subía y bajaba por mi columna hasta llegar a mis nalgas, allí con sus dientes empezó a retirar mi tanga y a pasar su lengua por mi protuberante trasero, subía de nuevo y al oído me decía lo rico que sentía estar en esa situación, mientras tanto se masturbaba con mis nalgas una y otra ves. Me puso boca a arriba y siguió besándome, bajaba por mis pechos, rosaba mi ombligo con su lengua y llego a mi vagina, húmeda y ansiosa de sentirlo empezó a pasar sus dedos a tocar mi clítoris con tanta suavidad como fuera posible y empezó a poner su lengua en mi clítoris de una manera que a pesar de que ya pasaron cinco años no puedo olvidar, subía y bajaba por mi vagina, la humedecía y saboreaba mis jugos como el mas delicioso néctar y no soltaba ni por un segundo mi clítoris, su principal deseo era hacerme tener mi primer orgasmo. Y sin duda lo consiguió, mis piernas empezaron a temblar y mi pelvis quería enloquecer, dos minutos más y grite de una manera ensordecedora.
Se levanto de entre mis piernas aun saboreando sus labios y me beso profundamente mientras frotaba su pene contra mi vagina y en el momento menos pensado sentí como el se venia sobre mi llenado toda mi vagina con su leche tibia.
Bueno esta es la historia de mi primer orgasmo a los 19 años, próximamente les contare como paso con mi primera ves. Pero si quieren saber que termino de pasar ese día…. Pues la empleada llego así que nos toco vestirnos de carreron y hacernos los dormidos, días mas tarde la empleada lavando la ropa pregunto de que era esa mancha en las sabanas blancas!!!








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1 comentario
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login EntrarDelicioso... Muy bien !!!