Explorando La Sexualidad De Una Madurita
Relato de comunidad Sexo con madurasschedule 8 min de lectura calendar_today Mayo de 2012

Explorando La Sexualidad De Una Madurita

Mi historia inicia hace 4 años, acababa de romper con mi novia (una negra de rostro impecable y cuerpo espectacular) y estaba dedicado a hacer negocios con los artículos que en ese entonces importaba. Una de mis mejores clientes era una morena de unos 48 años muy bien conservada (con un par de....

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Mi historia inicia hace 4 años, acababa de romper con mi novia (una negra de rostro impecable y cuerpo espectacular) y estaba dedicado a hacer negocios con los artículos que en ese entonces importaba. Una de mis mejores clientes era una morena de unos 48 años muy bien conservada (con un par de cirugías encima, pero nada extravagante) con la que tenia mucha empatía pues a ambos nos interesaba la arquitectura y la gastronomía. Gracia a esta afición por la gastronomía fue que nos vimos involucrados en esta historia.

Recibí la invitación para ir a cocinar a su casa y en general fue una velada bastante tranquila; empecé a cocinar al medio día y destapó una botella de licor para mí; hicimos la pausa para sentarnos a comer, llegaron unos amigos de ella que se unieron a la comida y continuamos tomando. Como el ambiente ya estaba mucho mas relajado salimos a buscar un lugar donde escuchar música y bailar.

Estuvimos en el sitio cerca de 1 hora y regresamos a la casa de ella; en este punto sucedió lo que definiría el desenlace de la velada; me dio dos opciones: podía irme con las amigas de ella que vivían cerca a donde yo vivía y me dejaban en casa, o me quedaba en su casa en el cuarto de huéspedes. Las amigas de ella insistían en que me fuera con ellas, sin embargo yo fingí estar alicorado y les dije que prefería pasar el malestar ahí; me llevaron al cuarto de huéspedes y ellos continuaron hablando y despidiéndose ( duró como media hora esa despedida….!).

Ya empezaba a ser vencido por el sueño, cuando siento que tiembla la cama, abro los ojos y alcanzo a distinguir la silueta de esta mujer avanzando con movimientos felinos hacia mi; casi de inmediato siento un aliento cálido frente a mí y enseguida unos labios carnosos y ávidos de pasión se posan sobre los míos. Nos fundimos en un beso largo que nos indicaba que era imperativo saciar ese deseo de inmediato. Al saber que ella iba a jugársela toda conmigo esa noche no vacilé y empecé a tocar sus senos que eran enormes, gracias a unos muy adecuados implantes; su respiración cada vez se entrecortaba más y yo solo quería explorar hacia el sur de su cuerpo; quería saber qué efecto había tenido ese beso. Efectivamente ella ya estaba húmeda y yo estaba listo para disfrutar de su sexo; ella se apresuró a desembarazarse de lo que le quedaba de ropa y automáticamente se posó sobre mí dejándome apenas tiempo de ponerme protección. Estábamos ávidos de placer y empezó a cabalgarme con movimientos desesperados; yo no suelo ir al grano tan pronto, así que la tomé por la cintura, realicé un giro y quedé sobre ella; así podía tener yo el control de la situación. Continué penetrándola, pero esta vez con movimientos mas profundos, pero pausados, mas cadenciosos. Busqué una almohada y la puse bajo sus nalgas, de esta forma el ángulo de penetración cambia y puedo estar en contacto con su punto G. el efecto fue inmediato: estaba excitada como nunca antes lo había estado y propuso que nos cambiáramos a su habitación, con una cama mucho más grande donde podríamos estar aun más a gusto. Eso me parecía excitante y bizarro, pues en las habitaciones contiguas dormían sus hijos.

Ya en su habitación retomé desde el inicio ya que me moría de ganas de catar el sabor de su sexo; así que le puse sus rodillas en el pecho (o en un lenguaje mas castizo “le puse de aretes las rodillas”) para poder contemplar el delicioso espectáculo de su vulva y me lancé a saborearla toda.

Yo libaba sus jugos, mis dedos estimulaban sus paredes vaginales las cuales sentía a punto de convulsionar en un delicioso orgasmo como sería el primero de la noche debía ser apoteósico así que sin perder un segundo la penetré sin compasión, hasta la empuñadura y ella me recompensó con un magnifico baño de sus jugos; salió un chorro que inmediatamente me bañó el abdomen; yo me sentía extasiado, sin embargo ella estaba petrificada, avergonzada porque creía que se había orinado. Tuve que hacer una pausa para explicarle lo que es un squirt y cuando ya comprendió solo me dediqué a que tuviera otro, pero esta vez ya tuviese ella conciencia de ello. Ya habiendo superado su timidez le ofrecí compartir la poca experiencia adquirida para que tuviera una velada inolvidable.

De tenerla en pollo asado paso a estas ella sobre mi, luego la puse en doggie style y aproveche esta posición para estimular su ano; cuando ya dos de mis dedos entraban con facilidad en su orificio dirigí la cabeza de mi miembro a su ano; era su primera vez y yo no podía sentirme mas emocionado por desflorar ese precioso trasero. Introduje solo el glande y retrocedí para ver si estaba relajada y no le producía dolor; al ver que estaba disfrutándolo continué con el movimiento de vaivén que felizmente permitió que paulatinamente sus paredes anales cedieran y pronto mi pene estuvo totalmente dentro de su ser. Fue una experiencia única el ver que en ningún momento experimentó dolor y, al contrario ella misma se movía, se empujaba contra mi miembro, queriendo sentirlo más profundamente. Ambos estábamos bañados en sudor y el sonido de su cuerpo estrellándose contra el mío me calentaba mas y mas; cada vez mis movimientos eran mas rápidos, ella estaba descontrolada, gritaba (en ese momento no recordábamos que estaban sus hijos en las habitaciones contiguas) hasta que tuvo su segundo orgasmo húmedo. Que puedo decir ante tal acontecimiento? Simplemente APOTEÓSICO (conseguir un squirt mediante una penetración anal solo lo he logrado en tres ocasiones). Ya no pude contenerme y me estallé dentro de su precioso culito. Caímos rendidos y muy satisfechos de esa primer faena, aunque cuando ya habían bajado nuestras pulsaciones ella rompió en llanto y empezó a culparse del fracaso de su matrimonio; me decía que ella nunca había hecho cosas así y que por eso su matrimonio no había resultado; yo simplemente le dije que eso es algo entre dos; que si no se tienen la suficiente confianza para comunicarse sus deseos no van a llevarse bien en la intimidad; por otra parte si el esposo no se esmeró nunca por hacerla estremecer en la cama, si nunca pensó mas allá de sus orgasmos y si se hubiese preocupado por satisfacerla primero a ella , tal vez las cosas habrían sido diferentes.

Una vez superado el tema dijo que estaba exhausta y que al día siguiente debía levantarse temprano; que yo podía dormir hasta la hora que quisiera, que no había problema. Era el indicio certero de que era algo de una sola noche, y yo recién estaba iniciando mi faena amatoria.

Yo estaba ansioso por reanudar, sin embargo ella estaba agotada y me enviaba señales ambiguas al respecto: mientras argumentaba que tenia que levantarse temprano ella masajeaba mi miembro así que le dije que si lo despertaba tenía que ponerlo a dormir de nuevo.

La sonrisa maliciosa que se dibujó en su cara era el preámbulo de una nueva sesión de desenfreno; ella atrapó entre sus labios mi erecto miembro y lo chupaba, lo acariciaba, lo lamía como si fuese el más preciado manjar que hubiese probado en vida. Yo me las arreglé para acomodar mi cabeza entre sus piernas para tener acceso a su jugosa gruta de placer y practicamos un estremecedor 69; mi lengua se retorcía con frenesí y alternaba sus dos orificios.

Ya habiéndola iniciado en los placeres anales, solo quería que continuara explorando ese nuevo mundo recién descubierto por ella, así que hice que clavara su cabeza en la cama, levantara su cadera para poder deleitarme con tan magnifico par de nalgas (difícilmente encontrarán a una negra que no tenga un trasero de ataque) y poseer nuevamente ese orificio recientemente desflorado; Yo ya había tenido mi primer eyaculación, así que esta segunda tomaría un buen tiempo para llegar. Aproveché para penetrarla en todas las formas que se pasaban por mi mente; cada que le cambiaba de posición mi lengua se clavaba en su palpitante vulva, era una cosa impresionante ver la cantidad de líquidos que emanaban de ella, estábamos bañados de nuevo en sudor, la temperatura de nuestros cuerpos parecía que nos iba a incendiar. Nos detuvimos para bajar a la cocina a buscar algo para calmar la sed pero terminando calmando nuestros deseos; estando en el primer piso seguimos con la calentura y nos íbamos a seguir comiendo en el cuarto del servicio, pero no alcanzamos a llegar pues la incliné sobre el mesón de a cocina y la penetré de nuevo; era muy excitante estar desnudos en la cocina, con nuestros corazones a mil por la posibilidad de que alguien bajara y nos encontrara en medio de ese ajetreo, ese rush de adrenalina terminó en un nuevo orgasmo para ella y un charco de sus líquidos en mis pies.

De la cocina pasamos a la sala, me senté en la esquina de un sofá de esos en “L” ella se hizo sobre mi, dándome la espalda, con un pie en cada lado del sofá, de esta forma lograba unas penetraciones extremadamente profundas ( la verdad no entiendo como nadie en esa casa se despertó) ella gemía, bramaba, ya no ahogaba sus gritos y cada que tenia un nuevo orgasmo me regalaba de nuevo un baño de sus fluidos corporales y ella quedaba en un trance, con la perdida del control de sus piernas, parecía una potra recién nacida (la ventaja del squirt es que, una vez alcanzado el primero ya los otros se consiguen con menos dificultad).

Después de haber regado la cocina y la sala con sus jugos, subimos de vuelta a su habitación para el gran final frente al espejo para que viera su gran culo como vibraba con cada embestida que le daba; mi verga ya no podía contenerse mas e inundé de nuevo las entrañas con calientes chorros de leche, no tan copiosos como la primera ocasión pero con espasmos mas duraderos.

Nos quedamos tendidos durante unos instantes en su cama besándonos, luego me pasé al cuarto de huéspedes y me quedé dormido.

A la mañana siguiente todo fue tal como ella había dicho: ella ya no estaba en casa, yo me di un baño, me vestí y dejé el lugar sabiendo que no volvería a esa casa en ese plan, sin embargo eventualmente hablamos y sabemos que para ambos fue una experiencia inolvidable.

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8 de mayo de 2012

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