Habíamos celebrado mi cumpleaños jugando desnudos toda la noche la cama y habíamos despertado el domingo a media mañana. Nos habíamos reunido en un apartamento prestado por un amigo mío, un tercer piso cerca a una urbanización. El bordo de la cama daba a la altura de la ventana nuestras cabezas estaban a la vista de otros apartamentos
Hacía un tiempo espléndido después de una semana de lluvias, y las familias se habían echado en masa a la calle, todos hacia el parque.
Cuando salí del cuarto de baño, vi que se había puesto mi camisa y que estaba asomada a la ventana, recibiendo el cálido sol de la mañana. Desde atrás tenia un aspecto soberbio, pues por debajo de la camisa se veía la redondez de su trasero suave, su cintura se transparentaba en el contraluz. Pese a la noche tan sexual que habíamos pasado, o quizá precisamente por eso, mi pene reaccionó como un resorte, poniéndose erecto casi de inmediato.... tenía deseos de volver a empezar a jugar y darle rienda suelta a mis deseos una vez más.
Así que me acerqué a ella, y le dije "no te muevas y por favor, que nadie note nada" y me arrodillé tras de ella.
Primero puse mis manos abiertas en sus nangas y comencé a acariciarlas, suavemente, en círculos, con la palma de la mano. Son tan suaves... Luego aumenté un poco la presión, por lo cual la rajita se separaba brevemente y se volvía a cerrar.
Yo notaban cómo se empezabas a mojar, pero no podía hacer ningún gesto, prácticamente estaba en la calle, y aunque había poca gente a escasos metros de ella, algunos incluso te miraban brevemente.
Ella respiraba muy fuerte, por la nariz, intentando no gemir. Quiso girarse, pedirme que la tumbase, pero se lo impedí, hice que volviera a ponerse en la ventana, y seguí besándole el trasero y mientras tanto muy suavemente le pasaba mi mano por su húmeda vagina que a estas alturas ya estaba empapada.
Introduje mi dedo corazón dentro de su culo y empecé a agitarlo, mientas que con la otra mano empecé a tocarle la vagina y el clítoris
Ella no gemía, pero tenía la boca entreabierta y los ojos cerrados. Enfrente, al otro lado de la calle, pasaba la gente sin darse cuenta de lo que estaba pasando.
Yo me había sentado en el suelo, de espaldas a la ventana, y estaba entre sus piernas, que ella había separado para hacerme hueco. Estaba lamiéndole la vagina, los labios mayores, el clítoris, los labios menores, metía mis dedos y mi lengua y mi nariz por su vagina. Su flujo caía por toda mi cara, la habitación olía a mujer. Mis manos acariciaban sus muslos, sus corvas, sus pies.
Estaba muy excitada, tenía la boca abierta y respiraba por ella. Veía cómo su pecho subía y bajaba, como las aletas de su nariz se separaban al respirar, y como los pezones se apuntaban en el algodón de la camiseta.
Ya no pudo aguantar más, se corrió, clavo los dedos en el marco de la ventana, cerro los ojos, echo la cabeza hacia atrás con la boca abierta y un gemido escapó de su boca; dos adolescentes te miraron con asombro y mi boca se inundó con un chorro de flujo, con el orgasmo de una mujer excepcional.
Eso fue una de esas experiencias que nunca se olvidan y el mejor regalo de cumpleaños que me han dado.
Espero que lean y les guste mi relato.








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1 comentario
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login Entrarque regalo te dieron y se dio ella tambien. Felisitasiones