Una Noche De Película
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 6 min de lectura calendar_today Mayo de 2012

Una Noche De Película

Arlena es fantástica: cabello negro rizado y olorosamente perfumado en una embriagante mezcla de flores, ojos pequeños, cafés, casi rasgados como suele verse en los orientales; en su boca siempre sonriente se dejan ver unos dientes impecablemente blancos y una lengua que, de vez en cuando se....

elsexosentido

Soy hombre heterosexual·1seguidores

menu_book Más relatos
18_up_rating

Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

Arlena es fantástica: cabello negro rizado y olorosamente perfumado en una embriagante mezcla de flores, ojos pequeños, cafés, casi rasgados como suele verse en los orientales; en su boca siempre sonriente se dejan ver unos dientes impecablemente blancos y una lengua que, de vez en cuando se recrea en recorrer la comisura de sus labios, advirtiendo el delicioso peligro de acercarte para besarla.

La conocí el martes al salir de cine. Había ido sólo como de costumbre; ella también y, coincidencias del destino, compramos boletas contiguas, con las que se presentó una pequeña confusión al inicio, pues me había sentado en su número de butaca. “Lo siento”, dije cuando la acomodadora me hizo saber de la equivocación. “No hay problema” dijo la recién llegada, advirtiendo que nadie me acompañaba y se sentó en la silla que me habría correspondido. “Mira que eres linda”, le dije recordando el primer verso de aquel bolero de Roberto Ledesma y ella me respondió con una sonrisa inmensa y una mirada encantadora y coqueta, al tiempo que puso su mano en mi rostro para contestarme el piropo con un “ay, tu tan tierno”.

Su mano, pequeña y cálida se me quedó acariciando mientras se retiraba lentamente. Me ruboricé como nunca antes me había ocurrido en la vida y ella lo notó. Siempre sonriente, acercó su rostro al mío y me beso en la mejilla. “No es para tanto”, susurró complaciente, con una voz suave y delicada, como un aleteo de palomas en un claro de luna.

“Empezamos bien” pensé mientras, entre tímido y atónito, me solazaba en la fresca madurez de esa muchacha que me había lanzado con desparpajo un beso tierno en la mejilla en medio de los avances de película. Dije mi nombre y pregunté el suyo. Turbado todavía, hice un comentario sobre el director de la película que veríamos y ella lo contestó con bastante aplomo. Parecía interesarse en esa conversación curiosamente técnica por lo que pregunté por su dedicación, evitando la típica pregunta de “¿estudias o trabajas?”. Arlena estudia artes en una universidad pública de Medellín y le interesa muchísimo la comunicación visual. ¡Suerte para mi! musité celebrando haberme inscrito en ese curso de análisis y apreciación fotográfica en las pasadas vacaciones.

La película empezó y yo le compartí de las crispetas que había comprado. Al querer tomarlas, no sé si por casualidad o con toda intención, algunas calleron en mi entrepierna. “Perdón” dijo mirándome y sonriendo, mientras pretendía recoger los granos de maíz que habrían explotado igual si hubiesen sido sometidos al electrizante roce sobre mi verga, tanteada sutilmente por esa mano que me pareció experta.

La miré. Hombre al fin y al cabo la recorrí en segundos, notando bajo su blusa la redondez de un seno firme, liberado del pernicioso sostén. Me encendí tanto que Arlena lo notó bajo mi pantalón.

La película había perdido cualquier interés en ese momento. La invité a salir y al pararse, el respaldo de la tenue luz que reflejaba la pantalla me regaló la vista de un trasero turgente, finamente cobijado por una falda de tela ligera y florecitas que se le habían hundido entre las cachas al sentarse. Era maravillosa aquella imagen de flores que no se marchitan, estrujadas con la dureza de ese par de nalgas provocadoramente golosas.

Volamos para llegar hasta mi apartamento. Andrés Calamaro nos acompañaba desde el teatro en casa instalado en mi sala, regalándonos su voz medio gritona y ronca “con el primer beso, casi siempre voy preso; socio de la soledad”. Me llevo a la nariz el corcho de un Beaujolais, dejándome inundar de la exquisita fragancia de su uva gamay noir à jus blanc, según me recomendó quien me la regaló en mi cumpleaños. Lo sirvo en las dos únicas copas que se salvaron de aquella fiesta y, torpe yo, tropiezo al intentar entregar una a Arlena. “Cuidado me mojas”, le escucho decir sonriente, mientras eleva la copa obsequiándome salud y permitiéndome ver su abdomen un poco flojo pero aun en forma. Lleva la copa a su boca, luego de inspeccionar el color del vino y disfrutar su aroma. Deja caer un poco sobre su blusa: “upps, me mojé” dice, mirándose el pezón humedecido por el licor. “Qué desperdicio”, le contesto mientras me acerco para regalarme el placer de darle un lengüetazo largo que terminó en un beso en el seno sinuoso y prominente, claramente visible bajo la blusa enrojecida.

Me haló con firmeza, dejándose oprimir por mi peso sobre su abierto cuerpo. Besos largos, húmedos e intensos acompañaban el viaje de las manos que subían y bajaban explorando los valles, montañas y lagos de dos cuerpos enfrentados al trajín de desnudarse y comerse con ganas. Ariano, me mata que me toquen la cabeza y ella parecía saberlo, interpretando el signo de mi destino colgado en la pared; por lo que me besaba el cabello, la oreja, los ojos, la nariz y el mentón.

Bajó mi cabeza hasta su pecho ya desprovisto de la inservible blusa, hundiéndome entre ellos. Mi boca era pequeña para la redondez de sus tetas deliciosas. Dejé que mis manos se ocuparan de ellas y me ocupé de viajar hasta su ombligo. Me encanta besar quedamente a mi amante en el ombligo y sentir como se arquea su espalda con mi lamida que desciende poco a poco hasta el borde en donde encuentro al clítoris más hermoso que había disfrutado hasta entonces. Redondo, empezaba a crecer como si fuese un monje saliendo de su trance. Lo beso, bajo mis manos y acaricio sus nalgas, las agarro firme para aumentar la presión que ejerzo sobre esa cuquita rosa y primaveral. “Huele a jazmín”, le digo y me responde abriendo sus piernas para que me adentre en su jardín recién depilado.

Está tan húmeda que mi lengua parece navegar en un río. Lamo su concha a diferentes velocidades y en diferentes lugares, saboreando la deliciosa sopa que nace entre sus labios. Siento como se viene varias veces por los golpecitos quedos que recibe mi rostro, hundido en su entrepierna arrebatada. Me aprieta y me asfixio; pero no quiero perderme el gusto de prodigarle semejante contracción. Mis manos, viajeras siempre, acarician sus nalgas con la pasión devota de un novicio en maitines.

Ella se dio vueltas para dejarme contemplar su trasero impregnado de sudor tras la faena que le había prodigado a su panocha fresca. Su ojal redondito y cerrado se abrió al toque de mi lengua insistente, mientras Arlena aplastaba mi rostro entre sus nalgas invitándome a internarme mucho más allá de lo evidente. “Me encanta que me den por el culito”, dijo, olvidada de todo recato; yo, obsecuente, obedecí la invitación de solazarme en el paradisíaco secreto de su rabo ganoso.

Por mucho tiempo, su culo redondo, rosado y rabiosamente hambriento se convirtió en la prisión de mi verga sin que pensara siquiera darle salida en libertad condicional; aquella noche de película.

— elsexosentido

20 de mayo de 2012

visibility 768 lecturas chat_bubble1
elsexosentido

Escrito por

1 seguidores ·Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

Inicia sesión para dejar un comentario.

login Entrar
  • francachela
    francachela · 20 de may de 2012

    Hola hola...yo por acá de nuevo.... Definitivamente... me gusta encontrar tus letras.... sabes.....no sé si es la manera pulcra y bien llevada en que describes lo que muchos convierten en un acto banal y un mete y saca sin magia....o...simplemente,  la atrayente manera en que un hombre lo ve.... Usas muy rico las palabras....los finales tienen clase...jajaja al menos para mí....  aclaro que no tengo ni la menor idea de lo que es escribir...pero sí encuentro el placer en la lectura y ....de historias o vivencias  que me hacen  adentrar en el mundo que inventan o describen  para ser recreado e imaginado.....y lo que tu escribes... es digno de hacerle la imagen mental.. Me llevo una,  muy grata en este momento....una fuerte y agradable imagen que lleva el estilo y marca de alguien que no conozco pero que toca cosas en mí

Sigue leyendo

Otros relatos hetero: general

Lo más reciente

Recién publicados por la comunidad

Ella es Mía

Sexo con maduras

Ella es Mía

Frank0922Frank0922·hace 10 horas
schedule 7 min
visibility 126favorite 0chat_bubble 0
Mujer Grande.

Fantasías

Mujer Grande.

elmen21elmen21·hace 12 horas
schedule 1 min
visibility 97favorite 0chat_bubble 0