Tome la foto de Raquel, mi ex, la cual aun yo conservaba en la mesita de la sala y por enésima vez esa mañana la observe de nuevo. Allí aparecíamos los dos abrazados en el grado de bachiller de mi hija Valentina hace 4 años. Raquel lucia su sexy, elegante y ajustado vestido rojo, que recuerdo ese día atrajo muchas miradas masculinas.
-“Ha vuelto a saber algo de Raquel?’, pregunto mi amigo Sergio, quien estaba sentado esa mañana ahí conmigo en la sala antes de irnos a jugar un picadito de futbol en el parque La Florida.
-“no compadre… nada… pero me la imagino que el costeño ese le debe estar dando verga por esa cuquita y ese culo de lo lindo”, respondí con rabia, celos y natural molestia.
Sergio río un poco y luego ese silencio de culpabilidad y pena de los dos lleno la sala.
-“Usted cree que lo que paso esa noche afecto la relación de ustedes dos?”, pregunto Sergio.
Guarde un silencio cómplice mientras yo seguía mirando la foto en la que Raquel y yo aparecíamos sonrientes y orgullosos por el grado de nuestra hija.
-“Creo que si… después de esa noche, Raquel se empezó a sentir mal conmigo… me decía que estaba incomoda y nuestra vida de pareja y la parte sexual se fue al piso”, respondí suspirando.
-“Ella me dijo que se sintió muy apenada conmigo y con usted por lo de esa noche”, agregue.
-“bah… fresco Guillermo… ese era el riesgo que se corría y usted, Raquel y yo lo sabíamos… si a ella le gustaba la idea del trío HMH pues hubiera sido una puteria y rico que entre los dos nos la hubiéramos culeado, pero si a Raquel algo le incomodaba pues ahí si jodidos los tres… aunque la verdad compadre disfrute muchísimo clavándomela ahí en la cama… con ese cuerpazo de Raquel, quien no iba a antojarse de comerse a su mujer”, dijo Sergio.
Me dolía hasta el alma el comentario pero era la verdad. Después de pedirle por mas de un año a mi, en ese momento esposa, que hiciéramos un trío HMH con uno de mis mas cercanos amigos, Raquel, dubitativa y con muchos temores, lo acepto. Esa noche de Febrero, luego de llevar mas de 30 minutos teniendo sexo con ella en nuestra cama mientras Sergio nos miraba, Raquel se notaba extraña y con obvia dificultad parecía no disfrutar para nada que los dos estuviéramos teniendo sexo mientras una persona, ahí en nuestra alcoba, nos observaba. Ella con dificultad llegaba a su orgasmo y con pena y vergüenza miraba de reojo a mi amigo Sergio, quien también desnudo, masajeaba su firme y erecta verga, preparándola para la vagina de la mujer de su amigo de confianza.
Lo que para mi empezaba a ser una de las mas exquisitas experiencias y yo disfrutaba a pleno llegando a mi orgasmo, al mismo tiempo que mi verga sin condón explotaba en la vagina de Raquel, ahí encima de ella en la cama en posición misionero, también yo de reojo miraba como Sergio se saboreaba y chorreaba la baba al saber que su verga estaba a solo segundos de hacer lo mismo, allá enterrada dentro de la vagina de mi esposa.
Justo cuando me di cuenta que después de 30 minutos encima de ella, 3 cargas de mi espesa y caliente leche eran por ahora suficiente recompensa para el sexo de Raquel, le susurre a ella, esas mágicas palabras que en menos de 2 segundos se convirtieron en una maldición, de la cual hoy aun pago su alto precio:
-“Ponte en cuatro bebe… que creo que Sergio esta ya listo para consentirte esa belleza que tienes entre las piernas”, le dije retirandole mi verga con cuidado y por unos segundos viendo el espectacular y bellisimo cuerpo de Raquel, desnuda, con sus senos naturales bien erectos y sus piernas completamente abiertas, dejando a la vista esos dos gloriosos, hinchados y gruesos labios vaginales, su enrojecido clitoris y cubriendo su sexo parte de mi viscosa esperma.
Tan pronto ella su acomodo en cuatro, como rana en celo, esperando a que su sapo macho la montara, saltando en su privilegiado charco de agua, Sergio, en dos segundos se ubico detras del culo de mi esposa, para abrir las nalgas de Raquel y empezar a devorarse su humeda vagina llena de mi esperma.
Por mi cabeza aun rondaban esas calurosas y espectaculares escenas de los cuerpos desnudos de Raquel y Sergio entregados el uno al otro de forma desenfrenada en la cama del motel de Melgar, donde después de unos tragos y motivados por la excitacion masculina que la atrevida minifalda de mi esposa nos causaba esa noche, ella acepto acostarse con mi amigo. Por mi cabeza aun rondaba esa bien gratificante escena donde yo de pie, desnudo, al borde de la destartalada cama disfrutaba de una buena mamada de Raquel, mientras ella, en cuatro, con su mano derecha aferrada a mis guevas y toda mi verga atragantada en su boca, con su cabello ensortijado suelto y humedo y esas gotas de copioso sudor escurriendo por su cara, tambien con sus ojos cerrados, dejaba escapar esos inocultables y melodiosos gemidos y sonidos de una mujer bien arrecha llegando al orgasmo, mientras Sergio, tambien con sus ojos cerrados y su cabeza mirando al techo de la habitacion, repetia una y otra vez el nombre de ella, mientras su abdomen unido al culo de Raquel, me daba a entender que su verga sin condon, enterrada en la vagina de mi esposa, explotaba en ese momento, vomitando a chorros su espesa leche caliente.
Por mi cabeza aun rondaba la ludica e increible expresion del rostro de Sergio, al verlo como disfrutaba de ese intenso momento en que su verga finalmente reventaba a chorros en la vagina de la mujer de su mejor amigo. En su gloriosa mirada de desespero y gratitud se veia como el reaccionaba a ese momento que llevaba soñando por mas de 10 años.
En los dos meses siguientes a esa noche salvaje, mi esposa Raquel desenvolvio de repente su oculto ego sexual como una desenfrenada mujer que pedia a gritos ser satisfecha por aquellos que, en silencio, durante tanto tiempo lo ocultaron y la desearon. Sin pena ni gloria, ella me dijo que queria acostarse con su jefe, dos de sus compañeros de oficina y uno de mis clientes del trabajo.
Al yo, estupidamente negarme, a satisfacer esos largamente reprimidos deseos sexuales, nuestro matrimonio se desmorono en menos de cuatro meses y allí termino esa dolorosa experiencia swinger.
El silencio culposo de Sergio y yo en la sala fue, de repente, bruscamente interrumpido.
-“Hola Primito… como amaneciste?”, me saludo Natalia amigablemente saliendo de su habitacion y caminando hacia la cocina.
-“Hola Nati... como te fue anoche?…”, le respondí colocando de nuevo la foto de Raquel, ahora mi ex, de nuevo en la mesita de centro del apartamento donde ahora yo vivia en arriendo.
-“Bien… fuimos a rumbear con Joaquín y sus amigos y llegue como a las 2 am”, respondio ella gritando desde la cocina.
-“Hola Sergio... listos para el partido de futbol?, pregunto ella volviendo lentamente a la sala con un vaso lleno a medias de jugo de naranja.
Diez años pasaron raudos por mi cabeza. Tiempo en el que Natalia, la hija de mi prima, había pasado de niña a mujer, ya que aun la recordaba cuando a sus 12 años ella discutio con mi hija Valentina, tambien de la misma edad, por una bicicleta. Tiempo en el que yo pase de vivir con mi familia, a enfrentar la soledad del divorcio y la separacion.
Vivo solo desde mas o menos dos meses cuando mi ex, motivada por la curiosidad del trío con Sergio y las ganas de acostarse y repetir el trío con sus amigos y su jefe, se dejo caer en la trampa y la tentacion, y me dejo por un costeño, mucho mas joven, y seguramente con una verga mas grande. Llegaba yo a los 44 años de edad, consagrado profesionalmente, pero con la rabia y frustacion de tener a mis hijos fuera de mi alcance y sin la estabilidad emocional que da el vivir en familia.
Ahora con Natalia, compartiendo el apartamento en el sector de El Salitre en Bogota, sabia que las cosas iban a cambiar un poco, y eso me animaba y me daba otro aire.
Natalia y yo teniamos algo en comun. Respirabamos aire de libertad y rebeldia, como queriendo romper los esquemas. Ella, ahora a sus dulces 22 años, acababa de salir de la casa de mi prima por una pelea familiar con sus padres. Natalia llevaba una dificil y tortuosa relación de noviazgo con un comerciante de 42 años, 20 años mayor que ella, y eso ofuzco demasiado a mi prima Luisa. De la discusion se paso a los hechos, y ahora ella, después de pedirmelo y con el consentimiento de ella, llegaba a vivir a mi apartamento de divorciado.
-“Te vas a montar bicicleta a la ciclovia?”, pregunto Sergio mirandola de forma descarada de arriba a abajo.
-“Si… quedamos de vernos con mi novio”, respondio ella vanidosa volteando su cuerpo y regresando a su alcoba, al ver como mi amigo la miraba detalladamente.
Mientras ella caminaba por la sala hacia su habitacion, me quede mirandole el movimiento de sus firmes nalgas al caminar, y por un segundo me olvide de que yo era el primo de su madre. Ella lucia ese Domingo un espectacular, sexy y bien apretado pantalon deportivo de lycra blanco. Sus bien formadas y duras nalgas se gimnasio lucian majestuosas y se movian cadenciosas al mismo tiempo que su juvenil cadera se mecia de un lado a otro. El ajustado pantalon deportivo dejaba visible de forma parcial como una fina tanga cubria su trasero. Un top blanco apretado destacaba esas majestuosas tetas de silicona que su novio le había obsequiado de cumpleaños.
En mi mente en ese momento, se peleaban encarnecidamente dos pensamientos. Uno, el del primo, que firme queria callar el grotesco y vulgar comentario. Y el otro, el del hombre maduro, divorciado y necesitado, quien a sus 44 años, veia en Natalia a una joven robusta y tierna diosa. Finalmente, este ultimo gano la batalla y perversamente mi mente volo:
-“erghhhh… que rico debe ser abrirle esas nalguitas de diosa y hundirle la verga toda hasta el fondo…”, pense mentalmente.
Claro, mi mente no era la unica que fantaseaba en ese momento en la sala.
Durante esos 5 segundos que el juvenil y voluptuoso cuerpazo de Natalia desfilo por la sala, Sergio y yo, hipnotizados y perplejos la observabamos. Tan pronto ella entro a su alcoba y se perdio de vista, Sergio hablo sin tapujos:
-“Increible como pasa el tiempo… hace unos años Natalia era una coqueta coleguiala y mire hoy día que mujerononon… diosito… como envidio a ese novio de Natalia, no me joda… ufff… quien tuviera 20 años menos...”, dijo el.
Guarde silencio.
Me di cuenta que a pesar de que era mi prima en segundo grado y por sus venas recorria mi propia sangre, era imposible no mirarla con los ojos de un hombre maduro, quien a sus 44 años, divorciado y sin relación sentimental estable, veia en su juvenil y robusto cuerpo toda una hembrota. De contextura mediana, mas o menos 1,65 m de estatura, cabello negro largo, con unas piernas bien formadas y un espectacular culo, producto de su estricta dedicacion diaria al gimnasio, el cuerpo de Natalia no podia pasar desapercibido. Su novio, o mejor, el man divorciado con el cual ella salia, le había pagado el año pasado la cirugia de aumento de busto, asi que esos voluptuosos pechos de Natalia ahora lucian divinos, dignos para la lengua y la verga de un hombre.
Ella completaba escasos 5 dias en mi apartamento y por primera vez yo me daba cuenta, que su cuerpo y las tentaciones masculinas me empezaban a jugar una mala pasada.
Era un soleado domingo y siendo casi las 11 de la mañana ella se alistaba a salir con su novio, asi que su ajustado y espectacular pantalon de lycra blanco destacaba mucho mas ese delicioso, fantasioso y paradito trasero.
-“A Natalia se la come un traqueto de 42 años”, dije escuetamente.
-“Que… queeee???... no le creo guevon… El novio de su sobrina tiene 42 años?”, respondio Sergio con cara de natural sorpresa.
-“Si… asi como lo oye cabezon… es un comerciante que trabaja con unos negocios raros creo… tiene mucho billete el boyaco ese, divorciado y con hijos ya grandes… asi como usted y yo…”, respondí suspirando.
-“Tengo que admitirlo Sergio y perdoneme si suena feo… que rico uno con harta plata, a los 42 años, gozandose a pleno a una mujercita como Natalia…”, dije.
-“Pues dejeme decirle con franqueza Guillermo... sabe que soy su amigo y usted me conoce bien… con todo el respeto que ella se merece, pero no me imagino lo delicioso que debe para uno de hombre a sus 42 años pasar toda una noche encima de Natalia… con ese culazo tan perfecto, debe ser una puteria bajarle ese pantaloncito apretado, ponerla en cuatro, abrirle esas nalgas de reina de belleza y hundirle esa verga por entre esa cuquita hasta el fondo…”, agrego Sergio destapando su bien oculto deseo masculino.
Solte la risa al escuchar hablar a mi amigo de esa forma. Se le notaba de lejos las ganas que el le tenia a la hija de mi prima.
-“ufff… la envidia es mejor despertarla que sentirla decía por ahí una propaganda de shampoo en TV… pero no me imagino la sensacion de uno culeandose a Natalia… deber ser una ricura”, agrego el de nuevo.
Por mi mente paso el recuerdo de Joaquín, el novio de Natalia, que con su calvicie, obesa barriga, aspecto farandulero y guapachon, mezclado con un emporio de cadenas de oro colgando de su cuello y muñecas, lo hacian ver como una joyeria ambulante, dando a entender de que el era un tipo vividor con billete, y que el delicioso cuerpo de ella, era por supuesto su consagrado premio en la cama.
Triste admitir que Natalia, enceguecida por el signo pesos, la vida facil y las apariencias de una vanidosa estudiante de 22 años de clase media en costosa Universidad bogotana, dejaba que un descachado vividor con plata de dudosa reputacion, disfrutara cada centimetro de su delicado, fresco y sexy cuerpo, a cambio de obtener lo que ella le pidiera.
Triste admitir que Joaquín, a sus 42 años, con su dinero facil compraba las vanidades de mi prima con el solo objetivo de poner su verga en medio de esas artificiales tetas de diosa y alla en las oscuras y bien deseadas curvas del culazo de Natalia.
2 minutos después, Natalia, gloriosamente, nos interrumpio la charla.
-“chao primo... chao Sergio”, dijo ella saliendo sonriente de su cuarto, caminando por la sala en direccion a la puerta.
-“Chao corazon”, le respondí.
-“Diosito lindo perdoname…”, pense en voz baja mientras pasaba saliva pesadamente por mi garganta.
Natalia, luciendo su sexy pantalon deportivo blanco lucia preciosa. Su majestuoso culito saltaba a simple vista y ese par de firmes y paradas nalgas sobresalian de su cuerpo como un apetitoso durazno. El apretado pantalon destacaba las femeninas y sexys piernas y ese caminado de mujer fatal, agraciado por unos costosos tenis Nike, la hacian ver una diosa. Arriba de su cintura, una escotado top blanco mostraba a la perfeccion como ese par de melones de silicona no podian ser mejor lucidos. Voluptuosos y exhuberantes, llamaban la atencion y atraian la mirada de cualquier hombre, incluyendo la del primo de su madre. Su top deportivo dejaba entrever perfecto esos pezones amplios y de seguro el broche del brassier parecia estar a punto de estallar.
Saliendo por la puerta vi alejarse el cuerpazo de Natalia, y con rabia y frustracion, por segunda vez mi mente perversa volo de nuevo. Esta vez lo dije en voz alta, al ver que la puerta se cerraba, y al escuchar los pasos de ella alejandose por el pasillo, sin importarme que Sergio estaba allí a mi lado:
-“Natalia que pendeja eres… dejarte llevar por las apariencias… Joaquín… como te envidio… como te envidio… debe ser una puteria ponerla en cuatro en un sofa y clavarsela hasta el cansancio”, dije suspirando y aceptando que las bellas nalgas de la hija de mi prima de seguro estaban a pocas horas de ser consentidas por la verga de ese fantoche sin clase, y que ese par de tetas iban a ser devoradas por su dueño y promotor.
-“De seguro se la culeo anoche… y le apuesto lo que quiera que después de la montada en bicicleta en la ciclovia y verla con ese pantaloncito tan rico, se la va a llevar a montarsela de nuevo en un motel hoy…”, dijo Sergio atrevidamente.
El día paso sin novedad, jugamos sabroso con mis amigos de la oficina y como de costumbre perdimos por goleada. Luego hice mercado, almorze por fuera y como a eso de las 4 pm llego Elvira, la amiga paisa de 40 años, recientemente separada y con un hijo de 7 años, con quien yo estaba saliendo desde hacia mas o menos 1 mes. Al pan, pan y al vino, vino, como dicen por ahí. Ella de falda corta y con hartas ganas de hacerle saber mi desesperacion. Aquella tarde mientras yo permanecia acostado sobre mi cama y Elvira llegaba a su orgasmo sentada sobre mi abdomen, cabalgandose freneticamente mi verga, y demostrandome que una semana sin sexo para ella era demasiada espera, pense en lo rico que seria tener a Natalia ahí y por un segundo fantasie, perversamente, al imaginarme ese par de gloriosas tetas bailando y sacudiendose en frente mio.
Asi como lo había hecho los 2 anteriores Domingos, le pedi nuevamente a Elvira un rato de sexo anal y ella nuevamente se nego. Medio frustado por no poderle dar por el culo a mi amiga, me toco conformarme con hacerla feliz con mi dedito alla en ese grotesco asterisco de su ano, con la estupida idea de que algun día ella dejaria que fuera mi verga la que se enterraria en medio de sus nalgas.
Esa noche, ya acostado y quedandome casi dormido, siendo las 11:30 pm pasadas, escuche la puerta e imagine que Natalia había llegado. Me sorprendio escuchar como ella sollozaba al mismo tiempo que conversaba a gritos por su celular:
-“Ya me mame de esas disculpas de siempre Joaquín… ya no mas…”, dijo ella llorando.
El sonido de la puerta de su habitación cerrandose estrepitosamente me termino de despertar. Luego un silencio extraño, acompañado por sus dulces, juveniles y tiernos sonidos de una mujer llorando.
Me levante y dudando si era lo correcto, sali de mi alcoba y me acerque a su puerta.
-“Nati.. estas bien?... quien hablar conmigo de algo?... si necesitas un hombro para desahogarte me avisas corazon…”, le dije en voz alta retirandome de la puerta y regresando a mi alcoba.
Luego de nuevo ese silencio comprometedor que dejaba la duda si mis palabras habian sido escuchadas.
Al ver que Natalia no salia de su cuarto empeze a pensar que era una tipica pelea de novios, y que sus lagrimas eran el producto del dolor de su inocente y ya corrompida alma, cerre mis ojos y me apreste a dormir de nuevo.
Pasaron creo escasos 10 o 15 minutos, suficientes para empezar a abrazar mi almohada y a soñar con angeles.
-“Primo… puedo pasar y hablamos?”, escuche de repente la voz de Natalia que me llamaba desde la puerta.
-“Si claro… entra… la puerta esta sin seguro…”, respondí poniendome de pie y tratando de ocultar rapidamente las envolturas de los condones que esa tarde use con Elvira, las cuales estaban aun tiradas sobre la cama.
Su esbelta figura aparecio en la puerta como un angel caido del cielo. Y asi lo era. Su delicada y coqueta pijamita transparente blanca cubria su torso. Bajo la sutil transparencia era perfectamente visible esos dos perfectos melones. Sus pechos, erectos y firmes, y finalmente libres de brassier, invitaban a ser devorados. Abajo, cubriendo ligeramente su sexo, una delicada y tierna tanga blanca.
Pase saliva pesadamente. No lo podia creer ver asi a Natalia, en frente mio.
-“Primo… no necesito de un hombro para desahogarme… pero necesito de un hombre que me haga entender la vida”, me dijo ella, despojandose de su pijama y dejando expuestos a mi vista esos exuberantes y bellisimos pechos de silicona.
Sude frio. Ver desnuda a Natalia en frente mio me hizo pasar un corrientazo por todo mi cuerpo. Sus ricas y redondas tetas esbozaban unos bellos y tiernos pezones. Mas abajo su fina tanga blanca semi-transparente dejaba al descubierto esa rajita de ensueño.
Sin dudarlo un segundo me acerque a ella y le dije mirandola a sus ojos:
-“Corazon… esta noche no soy el primo de tu madre… soy solo un hombre que quiere expresarte lo maravillosa que eres”.
Acto seguido me agache y coloque mi boca sobre sus senos para sentir el dulce sabor de unas suculentas tetas, mientras mis manos, temblorosas y dubitativas, acariciaban sus amplias y juveniles nalgas, y con torpeza, despojaban esa fina tanga de su cuerpo.
Sabiendo que esas tetas podian esperar, pero mi veterana verga sedienta por una vagina de escasos 22 años, no aguantaba un segundo mas, le di a Natalia la orden que siempre le quise dar:
-“Corazon… ponte en cuatro que te la quiero meter asi”.
Dichosa, aun con sus lagrimas cayendo por sus cachetes, Natalia, ya completamente desnuda, se subio a mi cama y se acomodo en cuatro, sabiendo lo que ese hombre, 20 años mayor que ella, queria.
Me voltee a la mesita de noche a buscar un condon, cuando ella me dio otra sorpresita
-“No quiero que uses condon… estoy en epoca segura y quiero que te derrames adentro… quiero olvidar a Joaquín esta noche”, dijo ella.
Que espectaculo. Sus pesadas tetas caian producto de la gravedad y esos pezones se veian aun mas apetitosos. Su culo y esas nalgas de diosa no podian ocultar esos dos tesoros que allí, coquetos, se escondian. La inmensa y bien pronunciada raja de su vagina, dejaba entrever dos gruesos y exquisitos labios vaginales. Y allí, en medio de sus nalgas de reina, ese hoyito del culo, esperaba de nuevo a que una afortunada verga lo consintiera.
10 minutos después, senti como un delicioso corrientazo viajaba por mi cuerpo. Senti como mi verga explotaba enterrada en lo profundo de la estrecha cuquita de Natalia, al mismo tiempo que yo le empujaba bien adentro mi erecto y firme miembro para asegurarme que ni una sola gota de mi ya envejecida leche quedara fuera de su inmaculado sexo. Taladrandole su tesoro y mientras mi abdomen golpeaba esas nalgas de diosa, sentia perfecto como mi verga sin condon sucumbia a la intensa excitación y reventaba a chorros enterrada en las entrañas del sexo de la hija de Luisa, mi prima. Pasaron eternos esos 20 o 30 segundos en que solo yo escuchaba los gemidos de Natalia al sentir como su estrecho sexo era llenado por el abundante esperma calido de su primo segundo, mientras que mis debiles y ya reducidas guevas bombeaban la poca leche caliente que Elvira dejo esa tarde en ellas.
Coloque de nuevo mis manos en esas gloriosas tetas mientras sentia como nuestros desnudos cuerpos se sacudian lenta y cadenciosamente, al mismo tiempo que mi erecta verga terminaba de escupir su bien viscoza leche en lo profundo de su vagina.
-“Primo… primo… puedo pasar?... estas despierto?… ¡!!”, escuche los gritos de Natalia desde la puerta, mientras ella la golpeaba.
Desperte. Ahí, acostado sobre la cama, con la verga erecta y las sabanas y el pantalón de cuadros de mi pijama vueltos mierda después de haber eyaculado en medio de mi sueño erotico con Natalia, maldiciendo por haberme quedado dormido, me levante a tumbos de la cama.
-“Dame un momento corazon… ya te abro…”, le respondí a ella quitandome el pantalón empapado de mi semen, ocultando las humedas sabanas de mi cama y viendo que mi reloj marcaba las 11:50 pm. Habian pasado 20 minutos, yo ahí, dormido en mi cama viviendo como real, un perverso sueño.
-“hijueputa… esto solo me pasa a mi”, pense mentalmente mientras corría al closet a buscar una nueva pijama, y mi verga, aun firme, mostraba los resultados de esa humeda e imposible aventura con una mujercita 20 años menor.
Me puse el pantalón y note como mis guevas, eran ya dos pequeños, arrugados y desocupados sacos testiculares, en los que ni siquiera tenia esperma para un polvo mas ese día. Elvira en la tarde, y ahora este perverso sueño erotico con Natalia, habian desocupado por completo los pocos ahorros sexuales que aun me quedaban.
Mas por el susto que por otra cosa, y como mico bajando cocos, mi verga se redujo de tamaño y cayo a su escondite normal, bajo mi barriga de empedernido bebedor de cerveza. Mire todo a mi alrededor y en medio del desorden tipico de la alcoba de un hombre cuarentón separado, me di cuenta que ella ya podia pasar, asi que me acerque a la puerta para abrirle a Natalia.
Su esbelta figura aparecio en la puerta como un angel caido del cielo. Y asi lo era. Su delicada y coqueta pijamita transparente negra cubria su torso. Bajo la sutil transparencia era perfectamente visible esos dos perfectos melones. Sus pechos, erectos y firmes, y finalmente libres de brassier, invitaban a ser devorados. Abajo, cubriendo ligeramente su sexo, una delicada y tierna tanga negra que pedia a gritos ser despojada de su juvenil cuerpo.
Pase saliva pesadamente. No lo podia creer ver asi a Natalia, en frente mio.
Pase saliva pesadamente de nuevo. Esto ya no era mas un perverso sueño, y allí estaba yo haciendo el perfecto plan del bobo del pueblo, con la verga caída, sin una sola gota de esperma en las guevas, en frente de Natalia, quien semidesnuda, esperaba ilusamente que yo, Guillermo, esa noche me devorara enteros los dos tesoros de su cuerpo, que Joaquín, su exnovio, me había dejado esa noche solo para mi lengua y mi verga.








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