Durante varias noches me conecte al Net Meeting pero no pude ubicarlo de nuevo, quería ver otra vez a mi nuevo amigo. En los días siguientes di muchas vueltas a todo, aunque me había dado rabia al principio por atrevido, luego me había gustado y admiraba el arrojo de mi amigo. Sentí deseos de ser yo el que tocaba esa verga y pensé que no sería mala idea ver eso en persona, se habían creado curiosidades en mi y quizás yo podría estar dispuesto a resolverlas. Durante esas noches contacte otras mujeres y debo confesarlo, me deje contactar por algunos hombres, pero como siempre todo en un tono muy amistoso. La verdad no estaba dispuesto, como hasta hoy nunca lo estuve, a compartir con alguien mi inquietud ni mucho menos sugerir algo similar a otra persona; he preferido siempre conservar para mi ese momento y de mi nueva curiosidad no se iban a enterar.
Una noche, después de dos semanas, un lluvioso sábado a eso de la 1.00 am, apareció mi amigo de aquella noche. En principio no me di cuenta de su presencia hasta que él me saludo de manera muy franca diciendo: “Quiere cámara?”. La verdad preferí estar seguro de saber que tanto se acordaba el de mi con la ilusa esperanza de que para él no hubiera sido solo un contacto más y esa esperanza la tenia no porque yo quisiera involucrar sentimientos con un hombre (Nunca ha sido ese mi objetivo) sino porque quería saber que no había detrás de la cámara un tipo que se masturba y que tiene contactos sexuales de manera promiscua.
Me sorprendió cuando la segunda frase que escribió fue:
-Qué pena con vos, ese día cuando me vine me volví nada y tenía que limpiarme, te busque mas tarde y no estabas.
Mi interés no pasaba por la apariencia física de mi amigo, sino por lo que yo sentía viendo esa verga lubricarse y explotar ante mis ojos, por eso entonces le envié solicitud de cámara y la sorpresa fue grande cuando lo pude ver completamente vestido, o bueno completamente es un decir, tenia pantaloneta y camiseta. Como intuyendo mi sorpresa, me dijo que el sabía que yo esperaba otra cosa, pero que quería saber más de mi, de lo que sentí, de mis reacciones y de lo que había sido esa experiencia de dos semanas atrás.
Fui franco y le confesé lo que ustedes ya saben, él por su parte se puso de pie y se volteo, se bajó la pantaloneta dejándome ver sus nalgas y se quedo quieto como esperando a que yo le dijera algo. Yo solo pensaba en una cosa…. En el susto tan tremendo que me daba el saber que me gustaba lo que veía!.
Dije quizás lo más obvio y trivial, pero solo se me ocurrió decir: “Buena nalga si tienes!”. El se volteo, dejo ver su verga flácida y me pregunto que si prefería verlo jugar con sus nalgas o con su verga a lo cual le dije, lleno de dudas, que ambas estaban bien, que era nuevo para mi y todo es ganancia… El empezó a jugar con su verga y a hacérsela parar, mientras me preguntaba si aun me gustaría ser yo el que se la hiciera parar y que si me gustaría mamar una verga y probar que se sentía, yo le dije que me gustaría verlo masturbarse en persona, que por ahora eso.
El siguió masturbándose lentamente y me pedía que me desnudara, la verdad no fui capaz, el entendió mi silencio y siguió jugando, se puso de pie se volteo y me mostro sus nalgas, se las abría y se las cerraba como invitándome a poner mi lengua y mi verga en ellas, yo empecé como por instinto a decir cosas como “Que rico!”, “Interesante” y “Delicioso”. Mirando en retrospectiva podía sonar mañe, pero era lo que pensaba en ese momento.
Se volvió a sentar y me dijo que el quería masturbarse para mi, pero sólo lo haría si le prometía que la próxima vez yo me masturbaba para él por cámara, yo acepté. Me salió barato pues él desconocía que mi intención iba mas alla y que le iba a proponer que nos encontráramos para verlo masturbarse, le saque barato el segundo polvo para mi, fue delicioso, sentía ganas ya de sentir un pene en mis manos.








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