Treavesura Con Madurita Traviesa
Relato de comunidad Sexo con madurasschedule 9 min de lectura calendar_today Julio de 2012

Treavesura Con Madurita Traviesa

Tenía yo entonces 19 años. Siempre me había fijado en las mujeres maduras a las que admiraba por su cuerpo suntuoso al mas puro estilo de la pintura flamenca. Mi vecina Amalia era una de ellas, y estaba dotada de un cuerpo que parecía la imagen de la diosa de la fertilidad, con unas tetas....

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Tenía yo entonces 19 años. Siempre me había fijado en las mujeres maduras a las que admiraba por su cuerpo suntuoso al mas puro estilo de la pintura flamenca. Mi vecina Amalia era una de ellas, y estaba dotada de un cuerpo que parecía la imagen de la diosa de la fertilidad, con unas tetas grandes, caderas anchas y un culo precioso. Siempre que había coincidido con ella se había mostrado muy cariñosa conmigo.En una ocasión, me la encontré en el portal de casa descargando las bolsas de la compra, mientras su marido, sin bajarse del carro, esperó a que Amalia acabara de descargar el carro para marcharse. Tan cariñosa como siempre ella me saludó, y yo le correspondí con una sonrisa y me ofrecí para ayudarla a llevar las bolsas hasta la puerta de su casa. Metimos todas las bolsas en el ascensor, quedando un espacio muy ajustado para que entráramos los dos, pero los dos pusimos mucha voluntad. Allí dentro el roce era inevitable y estábamos con un cuerpo pegado al otro.Notaba su aliento en mi cuello, y me invadió la dulce fragancia que ella desprendía. La excitación que sentí fue tanta que me empalmé rápidamente, cosa que me violentó muchísimo, porqué ella soltó una sutil sonrisa. Ese día no pasó nada más, salvo que al llegar a casa tuve que masturbarme pensando en ella. Ese día empezó mi obsesión por ella.Ella vivía justo debajo de mí, y si me asomaba por la ventana del patio interior podía ver su tendedero, y mi tentación por conseguir una pieza de su ropa interior era superior a mi. Un día, mi obsesión por ella hizo que no me lo pensara dos veces. Cuando miré por la ventana vi que se estaba broncando con traje de baño de seda de color rosa. De repente llamaron a la puerta, y fuí a abrir. Me quedé de piedra cuando al abrir la puerta me encontré de frente con Amalia. Intenté actuar con naturalidad, pero mis palabras titubearon al saludarla. Ella estaba sonriendo y me pidió un tazón de arroz y eso hizo serenarme. Me preguntó como me iban los estudios mientras yo le llenaba el tazón, y le contesté que estaba de exámenes y que por eso me había quedado el fin de semana a estudiar en vez de bajar a playa con toda la familia. Entonces ella se acercó hasta la cocina y me dijo que ella también tenía que haber salido a comer con unas amigas, pero que lo había tenido que cancelar porque las bragas que tenía puestas esperaba que se las quitara me puse un poco inquieto.Supongo que por los nervios me puse a reír, y ella también lo hizo. - Entonces, ¿No llevas nada debajo de la falda?- Le dije, y ella me contestó que no llevaba pantys. Ella me hizo una mirada de complicidad y fui a cerrar la puerta. Me acerqué a ella y la besé. Ella enredó sus manos con mi cabello y nos besamos apasionadamente. De nuevo me empalmé, pero esta vez, en vez de contestarme con una sonrisa, llevó su mano a mi paquete y me desabrochó los pantalones, yo le correspondí zambullendo mi mano debajo de su falda.Comprobé que efectivamente no llevaba pantys al l encontrarla desnudas las nalgas de su culo. Después de acariciarlas enérgicamente, deslicé mi mano hacia su coño. Acaricié su monte de venus tan afeitado y rasurado de pelos y enseguida metí un par de dedos dentro de su conchita. estaba muy mojada, y me empapé los dedos de sus jugos vaginales para llevármelos rápidamente a la boca.Mientras los estaba saboreando me di cuenta que ella no había perdido el tiempo y se estaba ya metiendo mi verga erecta dentro de la boca. Su lengua juguetona untó toda mi vega que se puso erecta como de 24 cms y grosor la lleno de saliva, y mientras yo le acariciaba la cabeza ella empezó a moverla hacia adelante y hacia atrás mientras miraba mi cara de placer. Le dije que fuéramos a un sitio más cómodo, y ella me dijo que quería hacerlo en el sofá del comedor. la cogí de la mano y la llevé hasta allí. Me bajé los pantalones y los calzoncillos y me senté. Amalia se arremangó la falda y se montó sobre mí con los pies encima del sofá y agachada. con su mano cogió mi verga y la condujo hasta su coño, entonces apretó con fuerza y la penetré. Amalia cerró los ojos y suspiró profundamente. La agarré de las caderas y le ayudaba a subir para empujarla después hacia abajo. Una y otra vez y cada vez más rápido. Sus suspiros se convirtieron en una respiración fuerte y acelerada. Debajo de su blusa notaba como sus tetas botaban alocadamente.Le desabroché la blusa frenéticamente mientras ella no paraba de botar.Tampoco llevaba sujetador, tenía unas tetas grandes y preciosas. Las agarré con las dos manos y las aprisioné.Tenía los pezones erectos, y acerqué mi cabeza para lamerlos y luego mordisquearlos ligeramente.Ahora Amalia estaba más dilatada y yo la podía meter hasta el fondo. Ella tenía los ojos cerrados y empezó a gemir a la vez que empujaba contra mi más rápido y más fuerte, yo en cambio, no podía dejar de mirar ni un segundo su cara de placer. Parecía absorta pensando en lo que tenía metido entre las piernas, así que la agarré de nuevo de las caderas para ayudarla a conseguir su objetivo a la vez que arqueaba mi cuerpo tanto como podía que entrara aún mejor. Me agarraba fuerte a ella para intentar contener mi placer que pronto sería irremediable reprimirlo.Cerré los ojos y noté como todo mi cuerpo vibraba. Ella me susurró que quería que me corriera dentro de ella. Empezó a agitar su culo hacia un lado y hacia otro, haciendo que las paredes cavernosas de su coño acariciaran el glande de mi verga de una forma deliciosa. Su cuerpo se contorneaba encima haciendo que las paredes cavernosas de su coño acariciaran el glande de mi verga de una forma deliciosa. Su cuerpo se contorneaba encima de mi y me provocaba un placer muy intenso. Le advertí que no tardaría en correrme, y ella me dijo que también ella estaba a punto. Apoyé mis manos contra el sofá para poder impulsarme y tirar hacia arriba a la vez que ella bajaba con fuerza.Cada vez que chocábamos, los dos soltábamos un grito conjunto que cada vez se volvía más fuerte y continuó, entonces yo cerré los ojos y grité:-¡ Me coorrrrroooo!!!!- Entonces ella se aferró a mi mientras yo eyaculaba toda mi leche dentro de ella. Nos quedamos un par de minutos abrazados y sin movernos, yo metido dentro de ella disfrutando del calor que sentía en sus entrañas.Le ofrecí ducharse y ella me lo agradeció con un beso. Nos desnudamos los dos y nos metimos juntos en la ducha. Con tanto ajetreo y frenesí no había podido contemplar detenidamente el cuerpo que hacía tanto tiempo deseaba ver desnudo. Me qu Me quedé absorto mirándola mientras se enjabonaba y se me empalmó la verga de nuevo.Ella ahora también parecía complacida al contemplarme desnudo, y me dijo que si aguantaba el tipo, ella tenia cuerda para rato. Salimos de la ducha, y sin apenas secarnos, nos dirigimos a la habitación de mis padres. Amalia se tumbó en la cama y yo me puse de rodillas a su lado. Empecé a besarle en el cuello y subí después hasta la oreja y le lamí el lóbulo.Me tumbé encima de ella mientras ella recorría todo mi cuerpo con sus manos y me y me puso a mi entre ellas yo la agarré por la parte superior de los muslos y le levanté un poco las piernas.Contemplé su preciosa concha abierta que estaba frente a mi y arrastré su cuerpo hasta pegarlo a mi, entonces puse mi verga erecta y caliente entre los labios de su coño. Empecé a menearme hacia adelante y hacia atrás, acariciando su clítoris con el prepucio. Daba mucho gusto notar como mi polla se deslizaba y resbalaba por su húmedo coño y los labios acariciaban el glande de mi polla. Noté como se le hinchaba el clítoris y se hacia grande, y entonces me ayudé con dos dedos para acariciarlo más deprisa, ella mientras no dejaba de mirarme mientras se acariciaba los pezones y soltaba resoplidos. Su coño estaba a punto de caramelo y estaba todo empapado, entonces le eché las piernas un poco adelante y la penetré hasta el fondo de golpe. Ella soltó un gemido y contrajo ttodos sus músculos, y yo sacudía mis caderas adelante y atrás, adelante y atrás, adelante y atrás...No era fácil llegar hasta el fondo porqué ella cerraba mucho sus piernas, pero daba muchísimo placer, además ella cada vez gemía más y más fuerte. Ella me rodeó con sus piernas y me apretaba contra ella, entonces yo levanté las rodillas de la cama para poder empujar con más fuerza. Se oía un chasquido cada vez que la penetraba porqué chocaban mis huevos con sus nalgas con fuerza. Entonces su coño empezó a palpitar y me dijo: -¡¡OOohhh, cielo. Me corrooooooo!!!- y luego soltó un grito apasionado. Yo me tumbé encima de ella y nos abrazamos fuertemente. Su cuerpo se estremecía y temblaba,y su coño seguía palpitando todavía más fuerte con mi polla dentro. Yo no paraba de hacer el mete y saca, mientras ella me decía: -Sigue, sigue...¡No te pares!!!- Sin parar ni un segundo, alenté el ritmo para besarla y hacerle arrumacos. Ella me sonrió y me dijo que era increíble. Su cuerpo dejó de estremecerse y yo volví a incorporarme para poder metérsela mejor.Ahora mi verga se deslizaba muy suavemente por dentro de ella y yo me moría de placer. Notaba que no aguantaría mucho más y aceleré de nuevo el ritmo condicionado por mi excitación. La agarraba por la cintura y la empujaba fuertemente contra mi, entonces Amalia volvió a resoplar y a gemir mientras decía: -¡¡Más, más rápido...Más rápido!!!!! Seguidamente cerró los ojos y soltó un gemido eterno y profundo mientras su coño volvía a palpitar enérgicamente -AAAAAaaaaaaaaaaaaagggghhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh...- yo empujaba fuertemente entre sus paredes cavernosas que se contraían fuertemente para correrme a la vez que ella, y lo hice. En medio de su orgasmo yo derramé todo mi semen dentro de ella. Me tumbé encima de ella y nos abrazamos fuertemente mientras nos revolcábamos hacia un lado y otro de la cama inmersos de placer.Nos pasamos algunos minutos tumbados en la cama haciéndonos arrumacos y caricias. Los dos coincidimos en que había estado genial, y después ella me confesó que la primera vez, a pesar de haber estado muy bien, ella no había llegado, pero que había disfrutado mucho, pero que la segunda vez era, con creces, el mejor polvo de su vida, o al menos que ella pudiera recordar.Yo también admití que no había sentido lo mismo con ninguna de mis novias.En las navidades del 2011 Amalia y su marido se fueron a vivir a cali cerca de ciudad jardin y no sé si nos volveremos a ver (por eso he decidido relatar algunas de mis experiencias con ella y compartirlo con todos de una forma anónima), pero durante estos dos últimos años Amalia y yo nos hicimos amantes y lo pasamos en grande siempre en una relación de respeto, pasión y cariño.Y si una cosa me enseñó Amalia, es que el sexo entre una mujer madura y un chico joven es genial eela te trsmite experiencia y uno buena energia y picardia mi amalia tiene por hay 55 bien puestos como una hermosa morenza que es

— angel-o-demonio

26 de julio de 2012

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angel-o-demonio

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • angel-o-demonio
    angel-o-demonio · 26 de jul de 2012

    espero les guste aventura en mkis viajes de trabajo

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