Como todas las noches, salí a la superficie a buscar un alimento.
La luna estaba en todo su esplendor y la noche con su lujurioso misterio presagiaba cosas buenas.
Comencé mi canto intentando atraer algún mortal…
Y allí estaba, un solitario caminante que avanzaba hacia mí, atraído hasta aquel callejón, oscuro, sin salida…yo parada contra el muro, lo esperaba ansiosa, hambrienta.. y mientras caminaba hacia mi, embrujado, temeroso, comencé a desabotonar mi transparente blusa…que permitía ver mis rosados pezones, duros, perfectos.
La blusa cayó…
Cuando estuvo a mi alcance, le tome su mano y lo apreté contra mi cuerpo, su respiración era fuerte, temblaba; acerque lentamente mis labios a los suyos y le susurré al oído: “no temas”... mi lengua comenzó a jugar dentro de su boca, lleve sus manos lentamente a mis senos y pude sentir su excitación dentro del pantalón.
Necesitaba sentir su piel, así que desabroche su cinturón, baje lentamente su cremallera y comencé a bajar lentamente…sentí su falo grueso, duro, delicioso… lo lamí, una y otra vez, lo introduje en mi boca..mamándolo despacio, luego rápido, hasta mi garganta, el no decía una palabra solo se apoyaba en aquel muro y miraba a nuestra único testigo, la luna…
Pude sentir la humedad dentro mis piernas, como se contraía mi sexo.. deseaba tener aquel falo muy adentro…así que subí nuevamente hasta su oído y le susurre “ métemelo” . Di la vuelta, levante mi corta falta hasta la cintura y me incline un poco esperando su llegada…sentí sus grandes manos en mi cintura , su punta brillante, a punto de estallar en mi inundado orificio, y de un tirón me llevo hacia su cuerpo, metiéndomelo hasta el fondo, y salía y entraba.. allí estaba aquel mortal cegado de pasión dándome con todas sus fuerzas.. su respiración paso a hacer gemido, que a la vez se confundían con los míos…
dame más le gritaba, duro, duro, maldito mortal!!!… de repente el silencio de aquella noche se interrumpió con su grito de placer y sentí corre su leche entre mis piernas, le ordene que no se detuviera y no lo hizo, siguió dándome yo estaba a punto de estallar…así le dije, así..así..así… y untorrente de mi liquido se mezclo con el suyo… quedamos los dos allí, yo contra el muro, el contra mi espalda, un minuto…
Me di la vuelta, bese sus labios, le susurre a su oído: “duerme mi querido mortal” ... y me aleje.








Comentarios
1 comentario
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login EntrarMuy buen relato, que peligro que lo atrape a uno en la calle jajaja