Carmen, la nueva compañera de trabajo resultó ser miembro Cereza
Saludos mis Amig@s Cereza
Hoy quiero recordar con ustedes un hecho sucedido hace unos cuantos meses.
Todo ocurrió en un mes de mayo en la empresa donde trabajo, generalmente allí no ocurre nada extraordinario, es más, diría yo que a veces se vuelve un tanto jarta la rutina, pero bueno, hay que trabajar…
A raíz de unos nuevos contratos que la empresa había conseguido, hubo la necesidad de contratar a un profesional mas, con el fin de que nos ayudara a los abogados que ya estábamos, y que no dábamos abasto con tantas cosas que hacer, es así, como cuando se ofrece una vacante, que desfilaron un sinnúmero de hojas de vidas, varias personas tuvieron su entrevista, y llegaba el momento de decidir a quién llamar para ocupar el cargo. El comité de selección estaba conformado por el “jefe pluma blanca”, la muchacha de administrativa y yo, como el coordinador del área, como lo pueden notar, nada del otro mundo. Al final se seleccionaron dos personas, un hombre y Carmen, a los que se les hizo la respectiva prueba psicotécnica y psicológica, dando como resultado que la persona idónea para ocupar el cargo, era Carmen; pasaron los días, Carmen había firmado contrato, y estaba como todos cuando somos los recién llegados, tímida, reservada, con lo mejor de su vestuario y que hasta a la señora de los tintos la trataba de doctora… (Por lo menos a mí nunca me ha gustado que me den tal calificativo, Dr. Se le dice a cualquier…… bueno…)
Pasó el mes de prueba, le asignaron su lugar de trabajo, el cual coincidencialmente quedó al frente de la puerta de mi oficina, por lo cual podía verla en todo momento, incluso, aunque borroso por mi visión que no es precisamente 20/20, todo lo que hacía en su computador.
Pero bueno, ¿donde está la historia? Se preguntarán ustedes, para lo cual, como es costumbre, procedo a hacer una pequeña descripción de Carmen, la protagonista de esta historia.
Carmen, según la información de su hoja de vida, tiene 25 años recién cumplidos, es alta, más alta que yo, para darles una idea yo mido 175cm, trigueña, cabello negrito, acuerpada, con unos muy buenos atributos, unos labios carnuditos al estilo Angelina, pero tampoco tanto, en fin, si de otra forma me preguntan, “aguanta pa´hacerle la vuelta”
Finalizaba el mes de junio, estábamos todos corriendo base con un trabajo urgente que casualmente debía entregarse en Bogotá, razón por la cual durante toda esa semana, doblábamos turno y nos quedábamos hasta las 8, 9pm solos en la oficina.
Al principio nada del otro mundo, hasta que una noche, desde mi oficina, tiré la ojeada para ver que hacia Carmen, y vaya sorpresa la mía, tenía abierta una página, que por sus colores y las fotos que veía, inmediatamente me di cuenta que era Guía Cereza, así que muy despacio me asomé y ya más de cerca, constate que el perfil y las fotos que veía, eran las mías…
Se dio cuenta que la estaba viendo, al principio medio sorprendida, pero después sonrió y me dijo “Doctor, sabía que ese lunar en la mano lo había visto en algún lado, acabé de recordarlo, ¿le puedo decir de confianza –donki?”.
Ante tal sorpresa, pues, no sabía que decir, por un momento callé, medio apenado, pues al igual que muchos, estar en Guía es casi un secreto de estado, un medio de desahogo para poder sacar todo eso que en la cotidianidad por una cosa u otra no se puede o no se hace, y verme descubierto pues... se imaginarán ustedes.
Lo cierto fue que el trabajo quedó a un lado, comenzamos a hablar del mundo cereza, de cuál era su Nick, cuánto tiempo llevaba en la comunidad, de lo que hacía, lo que escribía, me enteré que tengo una fans de mis relatos, y bueno, como ya era tarde, salimos de la oficina, a unas cuantas cuadras hay un barcito, pequeño, pero caro el hijuemadre, nos tomamos un par de cervezas, hablamos y al final, la acompañé a su casa y yo a la mía, esa noche no pasó absolutamente nada.
Al llegar a mi casa lo primero que hice fue entrar a Guía Cereza, abrí su perfil, habían unas fotos muy provocativas, y recordé que hace un tiempo nos habíamos mandado un par de mensajes, yo le decía que me había gustado su perfil, que excelente que éramos colegas, que el mensaje que tenía publicado era atrevido y candente para venir de una mujer y que por sus fotos deseaba tener la oportunidad de conocerla.- Ella decía que le sonaba interesante mi mensaje de perfil también, preguntó que tan dispuesto estaba a hacer alguna locura, que le gustaba mucho lo que había visto en mis fotos, y me dejó su msn… al parecer yo ese mensaje no le preste atención, porque apenas fue esa noche que la agregué.
Al día siguiente a la oficina, ella me saludo como si nada, “Buenos días doctor, como amanece”, me causó curiosidad, pues, por lo de la noche anterior, pensé que iba a ser diferente, pero aja, seguí a la rutina de siempre.
Prendo el Pc, reviso el correo institucional, la agenda, hago un par de llamadas y abro mi correo personal, como todos los días, a excepción de que apenas lo abrí, me llegó un mensaje de Carmen
“Carmen: hola Dr. Donki, veo que por fin leyó mi mensaje”
“YO: ahh sí, es que tenía ratos que no abría ese correo”
“Carmen: anoche como q quedaste con curiosidad?”
“YO: Si, no sabía que debajo de tus vestidos encontraría todo eso que me tenía loco”
“Carmen: aaa y es q ya no?”
“Carmen: me tienen una pregunta sin resolver”
Se imaginarán cual era la pregunta, esa de que tan dispuesto estaba para hacer una locura…
Salí con mi hecho pensado, le pedí a la asistente que por favor adecuara el salón de juntas, que colocara el PC y el Video beam, porque iba a revisar un tema con Carmen.
De vuelta llego donde ella, le pedí el favor que tomará unos documentos y los llevará a la sala de juntas y me esperara para revisarlos, mientras, yo para hacer el plante, me lleve mi portátil; ya adentro, cerré la puerta, pedí que apagaran la luz de la sala para que la imagen se viera mejor y me puse a la espalda de Carmen, quien no se sospechó nada hasta que la llame por su Nick de guía, y le dije, “me acabe de volver loco, ¿a qué te atreves tu?”, baje mis manos hasta sus senos, mientras le decía al oído todo lo que sentía y me imaginaba cada vez que veía sus fotos; en un instante sus picos ya estaban erectos y sus manos, acompañando las mías, acariciando sus senos.
Abrió los botones de su camisa, se levantó, fue hacia el sofá, se desabrochó el sostén y me dijo, “desde que me di cuenta que eras tú, deseaba este momento, pero como me dijiste atrevida, esperé que tomaras la iniciativa”.
Me acerque, seguí acariciando sus senos, que cada vez se hacían más duros, mientras que ella iba desabrochando mi pantalón, metió su mano, saco mi miembro, lo acariciaba, manipulándolo para que despertara y se pusiera erecto, cosa que consiguió en un par de segundos, “en realidad se ve mejor que en la foto, tienes medidas perfectas”, a lo que respondí que como así, “si, ni muy grande y grueso, ni muy pequeño y flaco, como me gusta”, inmediatamente se lo metió a la boca y comenzó a lamer, chupar, saborear.
Ambos estábamos conscientes de lo que estaba pasando, podía llegar alguien, tocar la puerta y nosotros no tener excusas para demorarnos en abrir… pero a la vez, esa sensación de ser descubiertos nos excitaba aún mas; me recosté en el sofá, levante su falda, estaba totalmente empapada, baje su panti, le pedí que se arrodillara en el mueble justo con su cuca en mi cara, es grande, sus labios gruesos, limpiecita, depilada, mojada, ese olor, alborotó mas la arrechera por así decirlo, y comencé a lamer su vagina, dándole cuponcitos a esos labios, pasando mi lengua por su interior, tratando en cada momento ir mas adentro, eso sí con repentinos cambios de velocidad, lo que le hacía a ella erizarse.
Llegó el momento, me puse de pie, ella se recostó, alzó más su falta, levanté su pierna izquierda hasta ubicarla en mi hombro e inicie la penetración, al principio suave, a los compas de su respiración, a medida que se excitaba, igualmente su respiración era más rápida, igualmente la embestida lo era… era un frenesí, cada vez que la penetraba, la excitación subía, casi que ya ni podíamos respirar, yo ya había llegado al máximo de velocidad que mi no tan atlético cuerpo me lo permitía, cuando le escucho decir entre cortado, que lo quería todo adentro y duro, que le diera más duro, literalmente “que la rompiera”, se imaginarán los efectos de esas palabras en mi, baje un poco la velocidad, pero penetraba con más fuerza y tratando de meterlo todo, algo que casi nunca hago, pues me gusta tratar bien a las mujeres, pero se sentía excelente, sentía sus contracciones, sentía como cada vez que sacaba para volver a meter, se hacía más difícil, la fuerza con que apretaba y chupaba mi pene con su vagina era enorme, estaba como dicen por ahí, “ya casi listo pa´la foto”, cuando de un momento a otro, no pude mas, embestí por última vez, con todas las fuerzas que me quedaban, la abrace, soltando su pierna y me corrí, la sentí desvanecer, como si se hubiese quedado sin fuerzas, después entendí que le había regalado un rico orgasmo.
Casi ni podíamos hablar por la respiración aún alterada, solo nos miramos a los ojos y pude sentir una enorme satisfacción mutua, nos calmamos, nos secamos el sudor y cualquier otra sustancia con toallitas húmedas que ella tenía en su bolso (Los bolsos de las mujeres son como aquella navaja multipropósito de MCGIVER) y nos vestimos.
Yo, supuestamente para despistar al enemigo, mandé unas impresiones a la impresora que estaba en el puesto de la asistente, para cuando ella me las fue a entregar, la puerta ya no tenía seguro y ambos estábamos sentados como si nada hubiese pasado.
Llegó el medio día, con él, la hora de almuerzo, salí un poco apresurado, pues quería darme un baño y cambiarme de ropa, al menos interior, y sabia que el tiempo no me iba a alcanzar, al parar el ascensor conmigo entró Maria* la asistente, quien me dijo que habían llegado unos documentos pero que al verme tan ocupado no quiso interrumpir y me los daba en la tarde, finalizando con esta frase que será el inicio de otro relato que después les contaré “Dr. La próxima vez que vaya a estar así tan ocupado con la Dra. Carmen como lo vi hoy, me avisa, yo puedo ayudarle, tal vez entre los tres la cosa se pone más interesante”
Bueno, se que el relato estuvo un poquito largo, les pido disculpas, pero lo ameritaba… El perfil de Carmen, pues me pidió que no lo publique, les recomiendo que estén pendientes a los comentarios, seguro comenta y por la descripción que les di se darán cuenta quien es…
Con Carmen han seguido Pasando cosas, con María también, pero eso se los cuento en otra ocasión.








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1 comentario
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login EntrarCon unas compañeras de trabajo asi uno no desea salir de la oficina. Algo asi me pasó con una amiga que me descubrió justo cuando seleccionaba fotos de mis sumisas para subir a mi perfil y solo atino a decir - Disculpe señor, pero a mi me gusta eso. - Giró y salio de mi oficina dejando mis ojos y boca bien abiertos jajajajaj.