NUESTRO VIAJE A CARTAGENA: UNA AVENTURA MUY SENSUAL
Un día llegó mi esposa al apartamento con un sobre de regalo y me lo ha entregado, a lo que le conteste: ¿y eso a que se debe? Y ella respondió: Una sorpresita que te tengo. Lo he destapado y ahí estaban 2 tiquetes a Cartagena, para salir el siguiente fin de semana. Me conto que se había ganado una estadía por 2 noches en un hotel colonial en Cartagena y que en la agencia de viajes donde ella trabaja, le habían regalado los tiquetes.
Ha llegado el tan esperado viernes y viajamos en un vuelo al final de la tarde hacia la perla del caribe colombiano. Nos registramos en el Hotel, el cual nos pareció muy lindo, está ubicado dentro la ciudad amurallada y ha sido restaurado muy bien. El mismo gerente del hotel salió a atendernos, y nos invitó a cenar. Una vez nos acomodamos en la habitación y nos refrescamos, bajamos a cenar y luego de la cena el gerente nos llevó por un recorrido por el hotel enseñándonos las diferentes tipos de habitación.
Esa noche salimos a dar un pequeño paseo por la ciudad amurallada, y en un pequeño bar decidimos tomarnos unas coctelitos, la idea era irnos a acostar temprano. Esa noche mi esposa se había colocado una minifalda (que más bien era culi falda), que le permitía exhibir sus hermosas piernas, y una blusita un tanto transparente, bastante escotada donde se resaltaban muy bien sus senos, haciéndola ver muy apetecible a cualquier hombre.
En el bar quien nos atendió ha sido el propietario, un hombre moreno, alto, bastante fornido y muy amable, llamado Juan, que al ver a mi esposa no podía dejar de mirarla, notándosele mucha lujuria en esa mirada. Llego un momento en la noche que el ambiente se puso muy bueno y nos pusimos a bailar. Mi esposa y yo bailamos varias piezas. Juan se acercado a la mesa y nos invito a una mesa donde estaba él con unas amigas, quienes eran bastante atractivas y tenían una pinta muy sexi.
En un regreso a la mesa después de bailar, Juan se me acerco y me dijo que si le permitía bailar una pieza con mi esposa, a lo que dije por supuesto, mirándola a ella. Pues salieron a bailar y Juan se la ha llevado al otro extremo de la pista, yo trataba de mirarlos, pero ante tanta gente no era fácil, solo por un pequeño momento los alcance a distinguir y pude ver que estaban bailando muy pegadito y que él tenía sus manos en las nalgas de mi esposa. Acá en la mesa sus amigas me tenían muy entretenido, y creo que esa era su objetivo, distraerme mientras Juan aprovechaba a mi esposa.
Sin darme cuenta que había pasado un poco más de una hora, llego mi esposa con Juan y me pidió que nos fuéramos, porque estaba muy cansada y al otro día ella debía hacer unas visitas comerciales. En el camino al hotel, me conto lo que había pasado durante ese rato que no estuvieron en la mesa. Después de bailar dos piezas Juan la había llevado a un cuarto en la parte de atrás del Bar, para mostrarle algo. Cuando entraron al cuarto, el cual era una mezcla de oficina y bodega, había un pequeño sofacama y un escritorio, él se acercó a ella y le cogió una mano y la metió dentro de sus pantalones, diciéndole: mira como me tienes. Efectivamente ella noto un pene de tal tamaño y dureza, que se lo saco y se arrodillo para darle una muy buena mamada.
Luego de la mamada el la levanto y cargo hasta el sofá, el cual por su estado era testigo de otras faenas. La coloco en cuatro y empezó a penetrarla frenéticamente hasta hacerla llegar a un espectacular orgasmo. Sin dejar que ella se recuperara le introdujo ese gran pene por el ano, produciéndole un doloroso desgarro, que sin embargo tolero por la gran satisfacción que estaba sintiendo, y de igual manera empezó a penetrarlo hasta venirse adentro y haciéndola llegar a otro orgasmo. Una vez terminaron ella se fue al baño de esa cuarto a limpiarse para salir a buscarme.
Una vez llegamos al hotel, al cual llegue con mucha calentura por su relato, ambos nos pegamos una pequeña ducha e hicimos el amor con mucha pasión. Al otro día nos tocó levantarnos temprano para hacer las visitas que debía hacer. Hacia mediodía ella recibió una llamada a su celular y era Juan que le estaba preguntando como había amanecido y que nos invitaba esa noche a una fiesta en su casa, a lo cual aceptamos e imaginándonos que tipo de fiesta sería, dado lo que había pasado entre él y mí esposa la noche anterior.
En la noche, Juan nos recogió en nuestro hotel y nos fuimos directo a su casa, y pasamos a la parte trasera donde había un gran patio con una pequeña piscina y donde estaban solo 7 parejas. Estaban colocando muy buena música y algunas parejas estaban bailando. Juan nos ubico en una mesa con otra pareja y donde estaba una de sus amigas, llamada Natalia. Nos sirvió un ron y nos dijo están en su casa. Nos pusimos a bailar y a charlar con los que estaban en la mesa, a Juan se le notaban las ganas por mi esposa, no la dejaba de mirar y ella para darle gusto se había colocado un vestido que le daba a la mitad de los muslos, bastante escotado, y que previendo cualquier actividad esa noche no se había colocado ropa interior.
Ya pasada la medianoche, varias de las mujeres que estaban ahí decidieron quitarse la ropa y tirarse a la piscina, a lo cual sus parejas las siguieron. Nuestro anfitrión nos buscó y nos preguntó de porque no nos refrescamos como lo hacían los demás. A lo que mi esposa le dijo que ella no estaba acostumbrada a eso. Él le dijo ven y ella lo siguió hasta el borde de la piscina la ha levantado y sin pedirle permiso alguno le levanto el vestido y se lo quito, la cargo en sus brazos se lanzó con ella a la piscina. A mí se me acerco Natalia y me quito la ropa, a lo que accedí al ver a todos ya sin ropa, y me llevo a la piscina. Ahí estuvimos por un rato disfrutando.
El ambiente ya se estaba calentando bastante y varias parejas empezaron a salir de la piscina y a tener sexo. Juan y mi esposa se había salido y se ubicaron en una silla de bronceo, donde él le abrió sus piernas y bajando su cabeza empezó a pegarle una maravillosa chupada a su cuca, mientras yo la veía como se retorcía de placer. Natalia empezó a darme una espectacular mamada, la cual disfruté viendo como mi esposa disfrutaba de la de ella. Luego ella se posó encima de mí y empezó a cabalgarme de tal forma, que me hizo llegar. Ya Juan había colocado mi esposa en cuatro y la estaba penetrando de manera frenética y ella lo estaba disfrutando como nunca.
Esa faena la repetimos como dos veces más y mi esposa como yo lo disfrutamos mucho. Ya muy en la madrugada Juan nos llevó al hotel, nos acostamos a dormir inmediatamente, que dormimos hasta el mediodía. Una llamada de la recepción nos despertó, alertándonos que el check-out debía hacerse a más a tardar a la una, por lo que nos levantamos, nos vestimos y nos fuimos al aeropuerto a tomar el vuelo de regreso a Cali.








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