Suma y sigue de dos cuerpos hallándose, sin sombras.
Conjuntos, no vacíos,
que eternizan igualdades,
Resultados ocultos de la suma del anhelo y del ahora,
desvelados por los astros
que surcan
horizontes calculados
sin límites ni explicaciones.
Así son,
Irrefutables,
las manos que amasan el delirio
y fabrican en la piel
intersecciones.
Así son,
destilados sumatorios,
martillos de caricias
que derrumban
el conjunto vacío
de la eterna soledad con que restamos
el hoy de los recuerdos olvidados.








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