Un encuentro con alguien de guía…
Entré a guía buscando algo de sexo casual, nada de llamadas a deshoras, ni de largas conversaciones sobre lo divino o lo humano. Estaré en una fase de la vida muy egoísta o lo que sea pero no tengo ganas de lazos emocionales ahora. Eso parece que lo busca mucha gente en la página, un contacto, un encuentro, sexo del bueno, bye bye. Claro los detalles son los que complican todo.
Un buen día me dije que sin correr algunos riesgos no podía pasar nada. Siempre habrá que encontrarse con alguien que uno no conoce y hay riesgos. Así que decidí que mi la próxima respuesta iba a llevarla lo más rápido que pudiera hasta donde llegara sin mediar enredos. Y tal cual, una mujer me contestó uno de mis mensajes. Su perfil decía que quería sexo, que no quería que hubiera historias. Excelente. Nos caímos bien y chateamos por msn un rato… pero mi propósito no era sexo virtual ni carreta, ni mimos, ni fingir que me importaba mucho nada. Nos pusimos una cita para un miércoles temprano. Ella tenía la tarde libre y yo pedí permiso con cualquier disculpa.
Nos vimos y nos íbamos quedando sin mucho tema, ella algo nerviosa y eso lo pone a uno a pensar de qué hablar que es lo peor cuando uno no sabe de qué hablar. Esto fue en Unicentro y dada la hora y como iban las cosas le dije que porqué no entrábamos a cine, que de pronto eso nos relajaba. Con cierta duda en la cara aceptó. En la desconfianza que esto genera pude ver que calculó que un cine es oscuro pero no inseguro del todo. En fin, escogimos cualquier película que empezaba casi ahí mismo y entramos. Obvio, crispetas y coca-cola, ni más faltaba. Todo más o menos bien, el cine estaba casi vacío, habían otras dos personas en otro rincón (la hora y día) y alguien solitario en otro lado.
Fiel a mi propósito me pregunté qué hacer para volver esto algo distinto a un encuentro social… nada se venía a la mente. Le hice un comentario sobre una escena medio erótica y no contestó nada o yo no escuché… no podíamos ir peor. Me acerqué al oído; Esto está vací, le dije en voz baja. Ajá – contestó y la miré. Decidí no perder ese contacto visual y mi mirada de forma obvia bajó primero a su boca, tenía unos labios rojos por el brillo que usaba y que con la luz del cine se veían mucho más llamativos que afuera. Los miré un instante antes de deslizar mi mirada hacia sus senos. No tenía mucho escote pero su blusa tenía un botón desabrochado, lo suficiente para dejar ver una piel blanca que se perdía dentro de un bra que me gustaba como se las hacía parar, luego de su escote le miré la punta de sus senos por encima de su ropa. En cine no había nada que notar… pero ella se dio cuenta de todo el recorrido de mis ojos y eso lo noté porque de nuevo la miré y vi un brillo que no había visto antes.
No necesitaba más pistas… le puse la mano sobre su muslo, como a la mitad, sin presionar demasiado solo con un desliz. Y evité mirarla en ese instante. Se podía parar e irse pero no, no se movió un dedo. Dejé la mano que se atemperara y los sustos pasaran, el mio en especial pues esperaba una palmada en la cara. Nada. Yo ya sabía que ella estaba dispuesta a esto y que lo único era saber hasta donde. Pasados unos pocos segundos moví la mano, en actitud de acariciar su pierna… deslizando despacio pero con firmeza la movía hacia su rodilla. Lenin aconsejaba en todo ataque la jugada maestra “dos pasos adelante y uno atrás”. Mi mano hacia su rodilla era un pasito atrás antes de dos adelante. La volví hacia arriba de su muslo y esta vez llegue casi hasta la base, a su entrepierna… ella tenia un pantalón delgado, seguro su traje de oficina, y un bolsito que con nervios puso en sus rodillas como por si alguien miraba no viera donde andaban mis manos.
Mi miembro se puso durísimo, me tocó con la otra mano moverlo para acomodarlo y ella se lo quedó mirando por encima de mi jean. No hizo nada, solo apartó un poco las piernas mirando fijamente hacia adelante y yo empecé a acariciarle su entre pierna con mi dedo meñique pegado al lugar donde debajito estaría su sexo, que para entonces me lo imagina suculento. Eso duró un par de minutos, le abrí un poco más las piernas y le puse la mano ya de lleno, mis dedos presionando sobre el lugar que yo esperaba contenían un clítoris rico y jugoso. Ella se echó para atrás un poquito…
No quería soltar su sexo pero quería ensayar otras cosas… con un masajito más lo solté y me acomodé mejor en la silla y puse mi mano izquierda en sus tetas que se izaron brevemente como con susto. Pero se relajó y mi mano pudo desabrochar un botón más y agarrar uno de sus pechos, le metí la mano por debajo del sostén y sentí entre mis dedos por fin un pezón duro y cálido, un seno firme… en su perfil decía que tenía 36, lo apreté entre mis dedos y luego saqué la mano pero solo para liberarle el seno por completo del bra. Lo pude ver y en esa iluminación de alguna escena de la película lo vi parado y rojo… no aguanté las ganas y sin mucho disimulo me agaché y lo metí entre mis labios. Ella suspiró al sentir mi lengua y mis labios comiéndome sus pechos, tragándome su pezoncito que se puso mucho más grande y rojo. Lo dejé ir, tenía otros planes. Mi mano derecha la pasé por su espalda y ella entendió. Se reclinó hacia mi. Y su cuerpo se despegó del espaldar.
Era petite y eso ayudaba mucho. Al reclinarse hacia mi sus manos dejaron de sostener el bolso y sentí una de ellas acariciando mi pene a punto de estallar. Me lo sobaba delicioso por encima del jean. Mi mano derecha estaba en su espalda y sin esperar invitaciones mi mano izquierda me sirvió para dos cosas, una moverla un poco para desabrochar su pantalón y dos volver a tomar sus pechos deliciosos entre mis dedos, presionarlos dejando su pezón grande y duro, pellizcarlo un poco. Ella murmuró “duro” y yo le obedecí, le pellizque su pezón más duro mientras con el resto de la mano apretaba una de sus tetas maravillosas.
Mi otra mano no se quedó quieta y la de ella tampoco. La mia se metió entre su pantalón y pude sentir unos panties suaves, me devolví y metí la mano entre los mismos. Sentía una piel suave de culo entre mis dedos, estaba en el séptimo círculo del cielo… ella se reclinó más para dejarme más espacio y llegué hasta su chochito caliente. Estaba mojada y sentirlo me hizo casi venir en el instante pero lo logré controlar. No fue fácil porque ella me estaba sobando y mi pene andaba palpitando al mismo ritmo del corazón… mis dedos pudieron sentir su raja abierta y suave, llena de ricos jugos que me sirvieron para poder empezar a acariciarla, adelante y atrás, dedicando siempre unos segundos a pasar mis dedos por su clítoris que se sentía delicado pero firme y cada que se lo sobaba brincaba un poco. La sentía respirando fuerte… deslicé un dedo dentro de ella. Eso era lo más suave que había tocado en mucho rato, estaba abierta, jugosa, mullida y aproveché. Le metía y le sacaba el dedo más grande y luego le masajeaba su clítoris en círculo. Volvía a metérselo y ella suspiraba mientras me acariciaba mi verga en su mano. La sentí tensarse y aumenté en ritmo… de nuevo me dijo que le hiciera más duro. Sin pereza le empecé a dar dedo todavía más duro. Su pantalón estaba tan desacomodado que daba espacio. A veces le acariciaba su culito pero luego volvía a su conchita jugosa y caliente. Le puse dos dedos encima de su clítoris y lo empecé a acariciar más duro ella intentaba abrir más las piernas pero no podía, en realidad yo no necesitaba más espacio pero ella claramente quería abrirlas para mi y que se lo metiera allí mismo.
En un instante la noté jadeando más fuerte y sin que lo anticipara le metí dos dedos de una sola, duro y hasta lo profundo…. Se vino en ese momento, se puso tensa y sus manos agarraron mi verga hasta que me dolía. Luego se relajó. Le saqué la mano con cierto pesar, pero necesitaba moverme, quería sacar mi verga y eso fue lo que hice. Ella me devolvió el favor, yo la tenía mojada y dura y eso fue cuestión de minutos. Al final se inclinó y me la chupó los últimos segundos. No recuerdo más por unos minutos. El olor a sexo era violento y mis dedos quedaron oliendo a gloria.
Noté que el tipo solitario en el cine se había movido para tener vista… qué importa, en dos días el tipo no recordaría mi rostro. Nos organizamos y salimos. No nos volvimos a contactar y no sé por qué. Le escribí pero no contestó y no le insistí, obtuve algo que quería.








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login EntrarSimplemente, delicioso!