Fui a una fiesta de disfraces con amigo con que me gusta muchísimo, y con el cual ya había tenido un par de encuentros. Yo no tenía disfraz pero lucia un vestido negro corto y ceñido al cuerpo y medias veladas. Al verme mi chico me devoraba con la mirada; durante la fiesta en medio de la oscuridad y el licor los besos y abrazos se fueron convirtiendo en caricias por debajo de la ropa. A la media noche la fiesta terminaba y nuestros cuerpos ardían de deseo.
Un amigo de él nos ofreció la casa para dormir y apenas quedamos solos en la habitación nos arrancamos la ropa el uno al otro, nos besamos locamente; pero teníamos que ser silenciosos y movernos muy suavecito para no despertar a nadie. Me puse de espaldas a él para que me penetrara de lado, yo agarraba fuerte sus nalgas para demostrarle mi placer, mas no pude evitar gemir y me tapo la boca con sus manos, eso me hizo sentir dominada y mi vagina se humedecía cada vez más y más, tanto que mi lechita había mojado mi culito; de repente pasó sus dedos por mi ano y me susurró: “quiero meterlo aquí” empezó despacio metiéndome sola punta mientras me jalaba el cabello y besaba y mordía mi cuello, lo metía y sacaba suavemente solo un poco, hasta que ya estaba totalmente lista y le dije: “lo quiero todo adentro” y sentí por primera vez todo su delicioso pene dentro mi culito, después de un rato, me gire para quedar de espaldas sobre él sin sacar su pene de mi, mi éxtasis era cada vez mayor y empecé a meterme los dedos en la vagina y tocarme los senos, al tiempo que él me tocaba el clítoris… de un momento a otro salió un chorro mi. Pensé que me había orinado (él también), pero pasé mis dedos por el charquito que había quedado, y oh sorpresa era mi lechita, nunca antes había tenido un orgasmo así, se la di a probar a él y se excitó aun más, me puso boca abajo y penetro mi ano nuevamente, cada vez más rápido, hasta dejarlo llenito de su leche.








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