Verga y leche en la oficina caleña
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Corriente, ansiedad, deseo, y muchas cosas indescriptibles sentí cuando la verga de Eduardo ( mi amigo-novio de hace dos años) rozo su mis labios vaginales. Faltaba poco para que entrara y me abriera la panocha su cabezota, pero en esas pocas decimas de segundo mi cuerpo recordó la delicia de sentir esa verga adentro, en el fondo de mi concha.
Estaba en la oficina, todos habían salido, eran casi las siete de la noche, desde la portería me avisaron de su llegada, autorice su ingreso, lo fue a recibir, entramos, un beso, le di la espalda para sentarme a cerrar la sesión de trabajo, me tomo de la cintura y empezó a lamerme el cuello, mordisquearme y besarme la nuca y a mimarme las orejitas.
Me tomo de sorpresa, la idea era ir al apartamento, conversar, cocinar, ver una peli y.... Sus caricias me calentaron, la arrechera subió cuando me dijo "perrita ayer te pensé, seguro te dejaron la panochita roja, Julián no debió perdonarte y te dio verga". Él sabe de mis aventuras, le gustan, yo apoyo las suyas. Los recuerdos llegaron a mi mente, el día anterior, el lunes que fue fiesta en Colombia, fui a un asado que termino en una rumbita, y me culeo un paisita, juliancho se emborracho y perdió su oportunidad.
Sus caricias me seguían calentando, sus manos empezaron a tocar mi culo, subió la falda, sentí sus dedos en mis nalgas, los deslizo por la entrepierno, paso el del corazón por toda mi raja, la dibujo contra la ropa interior que tenia puesta, salte de la emoción. Sus manos llegaron a mis tetas las amaso por encima del vestido, las apretó con fuerza.
De nuevos sus palabras en el oído, suaves y ardientes, "te dio rico el Julián", mientras sus dedos volvían a pasar por mi raja que ganaba en húmeda y la otra mano seguía amasándome las tetas. quise responderle, no pude el placer me desbordaba, pensé en el asado, el paisa, sus palabras, el baile, sus rastrilladas, su mano en la nalga. Recordé mi seducción, baile sensual, rastrillarle la cola y mi concha contra su instrumento, las frases de doble de doble sentido, rozarle la verga y su glúteos.
Por fin unos de sus dedos abrió mi ropa interior y se deslizo en mi chocho., "estas mojadita perrita, dime son mis caricias o el recuerdo de Julían". Cerré los ojos, suspire, el placer era enorme, mi hombre me estaba comiendo e a poquitos y en mi oficina. El placer no me dejaba responderle, si supiera que era por él y por el paisa, si pero el paisa regreso a mi mente por sus palabras. Sus dedos seguían entrando y saliendo, sentía un infierno en mi chocho, pronto le pediría que me la clavara, era la única forma que tenía para apagar semejante fuego que me abrazaba, que me devoraba desde el coño.
"Te metió los dedos", maldito porque preguntaba, por qué no me follaba y ya, era mi hombre, el único que me coge sin condón, por el único que siento amor, tenía poco tiempo, en unos minutos el encargado del aseo llegaría y terminaría todo, quería ser pichada contra el escritorio y él indagando por otras culeadas. "Te puso a mamar", moví la cabeza diciéndole que no, regrese al recuerdo del paisa, ya calientes le dije que culiaramos, que fuera al cuarto de atrás de la cocina y estuviera listo, termino la pieza y salió, los demás conversaban y bailaban, salí hacia el baño, una vez quede fuera de foco me dirigí a su encuentro, abrí la puerta, estaba poniéndose el condón.
Dos dedos de Eduardo entraron en mi ser, otro me empezó a rozar el culito, quería su verga, el se demoraba en dármela. "Donde te picho" otra pregunta, no respondí, gemí de placer, quería grita pero no podía, la imagen del paisa poniéndose el condón regreso a mi mente, tenía una verga larga pero delgada, me miro, me subí el vestido, me quite la ropa interior y me puse en cuatro sobre la cama. El entendió el mensaje, me la clavo, me abrió, fue una penetración fuerte, me gusto, la tenia dura y por larga sentí como abría mi concha y se iba hasta el fondo, me siguió dando con fuerza, no hablaba, solo me la metía, me embestía con todo. Mordí una almohada para no gritar, afuera la música seguía, cambie de posición y me senté en ella, la cabalgue, era delicioso sentir a dentro hasta el fondo, me corrí. me bajo me puso de lado y de nuevo me agarró a pollazos, sentía cada embate, cuando estaba a punto de sacarme otro orgasmo cuando me lleno de leche, mientras su polla disparaba semen me dijo tómala puta, perra come vergas, me la saco, se quito el preservativo y salió del cuarto. No recuerdo cuanto duramos pero fue un polvo largo, lleno de vergazos sin compasión.
Sentí que Eduardo se bajo el pantalón, su verga rozo mis glúteos, me abrió con su manos, la escupió, me dijo que la tenía roja, paso su cabezota por los labios y me clavo. Que sensación tan agradable, de nuevo me abrían era mi macho, la verga que amaba, gruesa y cabezona. Me metió los dedos a la boca para que no gritara y empezó a bombearme con fuerza.
Me solté de sus mano y me acomode mejo, el metió un lápiz en mi boca, lo mordí con fuerza cuando me agarro de la cadera y me ensarto su verga con violencia. Puje y recibí el siguiente vergazo, sus palabras cambiaron, ahora me decía flaquita linda, muñeca preciosa, mientras me daba polla y polla. Mire por entre mis piernas, observe sus pantalones abajo, sus piernas velludas, sus huevos, el movimiento de su cadera cada que me clavaba, me daba pene, me pichaba. Me eleve, me sentí surfeando en las nueves con sus palabras, con su forma de comerme, de darme verga y decirme amor te quiero, te adoro, te deseo, me gusta culearte.
Eduardo seguía detrás metiéndome su verga con fuerza, sabía que estaba mirando como mi chocho se llenaba con cada vergazo, que observaba mi culo que se abría con cada pollazo, que esa visión lo arrechaba y le daban más ganas de cogerme. Le cerré un poco el coño, me dio con más fuerza, lo seguí cerrando, el me clavaba más duro, se lo deje cerrado, el me la metía sin piedad, sabía que estaba gozando, que su polla se tallaba con mi vagina, que la traía placer, mucho placer, tanto como el que yo estaba sintiendo en ese momento.
Me tomo más fuerte de las caderas, me ensarto con más fuerza, resoplo, saque el lápiz de mi boca y le pedí la leche. Encanto lléneme la chochita de leche caliente, quiero que mes la leche, dame mi leche... no se pudo contener, se corrió, sentí los lechazos en mi ser, mucha leche, estaba muy cargado, me corrí en un semi silencio prolongado.
Nos vestimos y salimos de la oficina, en el ascensos nos encontramos al chico del aseo, nos miro, saludo y siguió. regresamos a casa, en el carro su lecha me bajo y empapo mi interior, me meti los dedos, los saque y se los deje oler.








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