Esa Noche
Relato de comunidad Fantasíasschedule 15 min de lectura calendar_today Diciembre de 2012

Esa Noche

Generalmente mis noches de jueves suelen ser tranquilas, en compañía de una bebida charlando con amigos, o disfrutando de algún programa de televisión o de un buen libro que me haya cautivado, pero ayer fue distinto; recuerdo su llamada, ella estaba emocionada porque había conseguido las....

dyego

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Generalmente mis noches de jueves suelen ser tranquilas, en compañía de una bebida charlando con amigos, o disfrutando de algún programa de televisión o de un buen libro que me haya cautivado, pero ayer fue distinto; recuerdo su llamada, ella estaba emocionada porque había conseguido las entradas para ver al maestro André Rieu en vivo y me ha considerado como su pareja para disfrutar de este concierto único ¡que honor! No solo por el evento en si sino porque lo disfrutaré en la que a mi perecer es la mejor compañía posible.

La noche trae consigo cierta magia en el aire, todo es perfecto, mientras disfruto del concierto al aire libre es inevitable mirar el cielo estrellado y ver a la mismísima Afrodita opacada por la belleza de la mujer que ahora se sienta a mi diestra, lleva un vestido blanco, largo hasta los pies que deja entre ver sus tacones que hacen juego, es de corte sencillo de amarrar al cuello y con un escote discreto, aunque aun así ruboriza a los hombres que la miran y también a algunas mujeres que al verla tratan de acomodar sus cuerpos con cierta envidia, la espalda descubierta hasta la parte baja de la espalda que deja ver su sensual figura esbelta, sin más adornos que la mujer que lo llena y que más adornos necesitaría, a mis ojos es perfecta; no es una chica tipo modelo de revista (no me gustaría como me gusta si así fuera, en lo personal prefiero a las mujeres de belleza natural, que no necesitan maquillaje ni vestir de finas marcas para verse bien, esta belleza suele venir acompañada por mentes intrigantes y profundas lo que despierta en mí múltiples y profundas sensaciones).

Esta noche es la Diosa del lugar, hermosa sería un insulto para lo que representa, no es voluptuosa ni tampoco sufre en los gimnasios para cumplir las expectativas de las modas actuales, pero físicamente posee proporciones perfectas, todo en su lugar por decirlo así, pero lo que más me gusta, lo que verdaderamente me seduce es lo único que realmente seduce, su mente. Disfruta de la literatura y las bellas artes, disfruta del buen comer y del buen beber, es sencilla y al mismo tiempo de gustos refinados, divertida, sincera, trabajadora, responsable y entregada, pero lo más exquisito, es una soñadora como pocos seres humanos llegan a ser, algún día el mundo conocerá su existencia. Me siento en compañía de un ángel y yo mientras haciendo mi mejor esfuerzo para lucir a la altura decidí alquilar un esmoquin.

- Te vez bien – me susurra al oído mientras toca mi pierna, ha descubierto que la observo y que la admiro con todo mi ser.

¡Y que importa eso! Grita una voz en mi interior, ha dicho que luces bien; quedo en silencio mental un momento y me siento como el hombre más afortunado del planeta, durante el resto de la noche no puedo sacarme esa frase de la cabeza ‘piensa que me veo bien’, mis meses de ejercitarme parecen estar dando sus primeros frutos pienso con egolatría para mí mismo; el concierto es sublime y la noche transcurre ágilmente.

El concierto terminó a las 10 de la noche y de ahí acudimos por sugerencia mía a un bar que conocía del sector, a continuar la velada lo más que pudiera, estaba disfrutando demasiado su compañía como para terminarla así nada más; el sitio elegido es una casita que compró un amigo mío y que ha remodelado para convertirla en el mejor bar que he visitado, no es muy opulento pero el ambiente que se respira es de tranquilidad y paz, y la música que suena es siempre tan acertada y atrayente que invita por si sola a quedarse hasta que cierren, esa noche pedí algo especial, vino por supuesto no vengo con cualquier compañía.

Suena al fondo Michael Bublé y en nuestra mesa yacen solitarias nuestra tabla de quesos a punto de la desnudez y la botella del merlot de Concha y Toro casi vacía mientras hablamos de cine y música aleatoriamente, mi cerebro se ha dividido en 2, una parte sigue la conversación entre risas y conceptos y la otra se pierde en las sensaciones que despierta en mí su amplia sonrisa y sus profundos e intrigantes ojos, Dios como he llegado e este estado de sumisión mental por esta mujer. Ya son las 3 de la mañana - 5 horas vuelan cuando uno se divierte digo para cerrar la velada, ella me responde con una sonrisa pícara y una afirmativa – es verdad, no pude pedir mejor compañía- yo me ruborizo.

El taxi nos deja en mi casa pago la cuenta mientras ella afectada por el frio inclemente de la madrugada se tambalea por el licor en su cuerpo. Entramos y ella no muy sutilmente al ver mi cama me empuja y grita enérgicamente ¡Me la pido! Como decirle que no a su imagen tumbada sobre mi lecho, yo en silencio me dirijo al sofá que no se ve tan cómodo.

- con una camiseta será suficiente, gracias- escucho en mi habitación cuando veo salir a mi madre de ahí con su pijama en la mano perfectamente doblada diciéndome- ha caído profundamente dormida no hagas ruido-, mi imaginación vuela al sonido de esa frase, ella está en tu cama “con una camiseta nada más” grita mi subconsciente malvadamente yo en silencio me hago a la imagen y me reprimo enseguida, me acomodo como puedo y me dispongo a dormir.

Ya es de mañana, bueno si a las 12 del medio día se le puede decir “mañana”, mis padres han salido temprano y me han dejado una nota que dice ‘ tendrás que preparar el desayuno para los 2 regresamos en la noche.’

-bueno tendré la oportunidad de cocinarle pienso con una sonrisa, puedo jactarme de hacerlo muy bien. Serán huevos rancheros con chocolate y arepa, jugo de naranja recién hecho y fruta fresca picada y por supuesto una roza en el florero pequeño en el medio de la mesa, espero le guste el detalle de la rosa; pensé en llevarle el desayuno a la cama pero no, deseo verla levantarse y caminar “solo con una camiseta” hasta el comedor y disfrutar un buen desayuno.

Parece un ángel susurra mi mente en silencio mientras observo su pierna que sale por entre la cobija tímidamente buscando algo de frio, igual que todos supongo. Debo despertarla es casi medio día, pero no deseo interrumpir su letargo, sería pecado hacerlo se ve hermosa justo así, despeinada con maquillaje corrido de anoche y por supuesto usando una camiseta mía, sé que es solo mi imaginación pero mis ojos parecen ver a través de las sabanas y veo sus piernas torneadas y suaves perderse en una camiseta e imagino su ropa íntima –es la sensualidad encarnada- pienso; una idea brillante cruza mi mente

Enciendo el equipo de sonido, la música suena a buen volumen no muy fuerte no quiero asustarla, mi lista de reproducción favorita con los clásicos de Frank Sinatra, Nat King cole y otros más modernos como Alicia Keys suenan para eliminar el silencio que inunda la casa. Me acerco a la puerta de mi habitación Estoy ahí de pie esperando que alguna fuerza mágica la haga despertar, increíblemente sucede; abre sus hermosos y profundos ojos que buscan adecuarse a la luz.

Me mira se sienta en la cama y su cabello alborotado rompe con todo orden establecido, maldita sea como me encanta, me sonríe y bosteza al mismo tiempo –buen día- dice, -buen día- contesto

-está listo el desayuno, sigue a la mesa- Ella se levanta y mis ojos ven por un segundo una prenda blanca asomándose tímidamente por debajo de mi camiseta ¡Dios santo un cachetero! Que sexy, mis ojos parecen revelar lo que pienso porque ella me reclama –que miras, nada digo torpemente, como si pudiera engañarla. Se acomoda la camiseta, se echa el cabello hacia atrás y se levanta, sus piernas son bellísimas, camina pavoneando su figura hasta el comedor que he preparado solo para ella; Come sin decir mucho, apenas menciona que la música le gusta y que disfrutó nuestra velada, yo desayuno frente a ella perdido en sus ojos y respondiendo monosilábicamente a sus comentarios. ¿Puedo bañarme? Pregunta, -claro, creo que puedo hacer tu baño más placentero, espérame un segundo contesto. Ella alza una ceja en señal de intriga, no digo nada más y me dirijo al baño.

En mi baño hay una tina grande la pongo a llenar con agua caliente mientras ubico velas aromáticas, aceites y los ingredientes para un baño de espuma.

-Está listo- anuncio

-pareces mayordomo- se burla ella

Su expresión lo dice todo, sus ojos se abren y brillan como diamantes ¡esto es bellísimo, gracias! Dice con ternura, le ofrezco unas toallas limpias y salgo, la música aun suena y yo me dispongo a hacer algo de aseo para que la casa se vea presentable, voy y vengo por toda la casa barriendo y alzando cosas cuando de pronto paso frente a la puerta del baño y la canción que sonaba termina… 2 segundos de silencio, y en ese lapso de tiempo me parece escuchar lo que parece ser un gemido. Me inmovilizo ¿será posible? Pienso emocionado; y la música suena de nuevo me dirijo al equipo de sonido, bajo el volumen de la música y vuelvo a la puerta del baño, espero… escucho sonidos entrecortados desde el interior del baño

Escucho y ahí está de nuevo, el gemido; pienso un momento y al escucharlo una segunda vez mi mente se entra en un éxtasis hormonal y resuelvo subirle nuevamente a la música y entrar sin hacer ruido.

El vaho es denso y me permite entrar sin ser visto, me acerco a la tina y justo como la imagen mental que había fabricado momentos antes ahí está una hermosa mujer desnuda acariciando sus pechos con una mano mientras la otra mano oculta por las burbujas sobre el agua explora otro otros lugares con destreza… me quedo en silencio un momento, parado justo ahí mirándola, no sé qué hacer si me muevo me ve, si no lo hago eventualmente también me verá en ambos casos estoy muerto, sé que apenas me vea se pondrá furiosa me golpeará y se ira de mi casa para nunca más volver a hablarme.

¡Soy un idiota! Me grito en silencio a mí mismo, por curioso voy a perder a la mujer que adoro.

Mientras estoy sumido en mi autoflagelación vuelvo en mí y mi vista busca su rostro, ella está mirándome fijamente, paralizada, cierro mis ojos esperando la inminente cachetada, el posterior grito y su salida furiosa de mi casa y de mi vida, una lagrima rueda por mi mejilla de solo pensarlo.

No sucede nada ¿Qué pasó? ¿Y el golpe?, abro mis ojos y ella está de pie frente a mí solo cubierta por las escasas burbujas de jabón que se han adherido a su cuerpo; espero un golpe pero en cambio recibo su gentil mano en mi mejilla, quedo petrificado.

-Ya que estas aquí – dice descaradamente como si fuera lo más normal del mundo

-¿deseas ayudarme?- mi mente ha sufrido un corto circuido con esas palabras, ¿estaré soñando?, me muerdo el labio para probar lo contrario, auch, ¡no, es verdad! Esto en verdad está sucediendo digo para mis adentros.

-Que pasa ¿no quieres? Pregunta ella con una mirada coqueta y tierna a la vez que jamás le había visto. Mi cerebro tarda un par de segundos en reaccionar

Me acerco a ella y la tomo por los brazos, la beso tiernamente. Ella me responde el beso y me abraza, siento su desnudez contra mi cuerpo, sus formas, la suavidad de su piel, su penetrante y delicioso olor; su sabor es dulce, electrizante y muy profundo, llevo aun un pantalón de pijama y una camiseta, el beso y el abrazo se prolongan y su manos juguetean con mi espalda mientras mi camiseta sale de mi cuerpo, sus uñas dejarán marcas en mi espalda, exploramos nuestros cuerpos y de pronto siento como acerca su mano a mi miembro que ha empezado a reaccionar a la situación,

- se te nota la emoción en todo tu cuerpo – dice mirándome a los ojos y moviendo su mano traviesamente, me saca rápidamente el pantalón con todo y bóxer dejando al aire mi pene avivado que ahora está justo frente a su hermoso rostro húmedo por el agua. Su rostro cambia de expresión intempestivamente y veo como esboza una traviesa sonrisa y sube su mirada hasta encontrar la mía, siento su mano húmeda tomar con decisión mi virilidad y sin decir nada siento sus labios unirse a él; que sensación tan más placentera, mi pene en su boca se siente tan bien, tan húmedo, tan cálido y maravillosamente extraño… Me he dejado llevar por el momento y ahora mi mano acaricia su cabeza, es momento de dejarse ir y jugar un poco, así que halo ligeramente su cabello obligándola a ir hacia atrás un poco, ella empuja hacia adelante y su lengua apenas me toca, juega conmigo utilizando su respiración, su lengua y sus dientes explorando toda el área y yo muero de placer.

-levántate- digo luego de un rato.

Ella obedece, estamos frente a frente desnudos y nos besamos apasionadamente, nuestras lenguas se encuentran en una danza desenfrenada y muy agradable, la tomo por la cintura y la alzo ella reacciona abrazándome alrededor de mi cintura con sus piernas mientras la pared nos sirve de apoyo, se me ocurre bajarla y pedirle que se gire y que apoye sus manos en la pared, con mis piernas abro las suyas y me dispongo a hacerla mía; gira su cabeza y dice -Hazlo-, en un tono que incita al desenfreno. El acto inicia con movimientos suaves, deseo que sienta como invado su interior y disfrutar cada centímetro de su ser, gradualmente aumento el ritmo de mis envestidas suaves pero firmes y ella empieza a gemir.

El deseo fluye en el aire, y el sonido de la música es opacado por el rítmico golpeteo de la pasión, disfruto enormemente de la situación que se ha dado y parece que ella también lo hace; me pide que pare, nos separamos y tomamos las toallas, las extendemos en piso y ella se acuesta boca arriba, la sigo.

-Ahora me toca a mí – le susurro en el oído mientras empiezo un recorrido descendente de besos, por su oreja, el cuello, sus hombros que me encantan y sus pechos, ahí me detengo; mi lengua juega con sus pezones mientras mis manos acarician sus caderas y se dirigen por la parte interna de sus muslos al paraíso; siento sus músculos tensarse y su gemir me excita cada vez más, continuo mi recorrido por debajo de sus senos, mi lengua juega con su anatomía beso su abdomen y su ombligo haciendo círculos, sigo bajando hasta encontrarme con mis manos que traviesas han empezado a explorar su interior. El clítoris está al alcance y mi boca lo desea.

Se retuerce mi amante con el movimiento circular de mi lengua por todas partes de su sexo, un par de mis dedos entran y salen de ella suavemente haciendo círculos y su cuerpo se contrae con graciosos griticos y unas manos sin saber dónde posarse han encontrado su lugar en mi cabeza evitando que me retire, mi respiración parece afectarle también y parece disfrutarlo mucho así que sigo durante un rato más hasta que de pronto en un segundo siento tensa su vagina y despide un grito placentero que retumba en las paredes, el anhelado orgasmo la invade, me retira de mi cómoda posición recorre con sus manos toda su silueta, apretándose los senos y apretando las piernas una contra la otra mientras una mano se posa junto entre ellas como queriendo guardar la sensación que acaba de invadirla, nos arrodillamos y me besa –que bien lo haces – exclama, yo sonrío pícaramente y replico –y aun no termino-, la tomo por la cintura y le pido que se dé vuelta, ella lo hace sin dudar, tomo posición detrás de ella y beso sus nalgas, las acaricio mientras mi miembro busca su morada dentro suyo nuevamente, ella me ayuda y lo introduzco; empiezo a moverme más rápidamente que la primera vez ya que me encuentro más cómodo así, la escucho gemir y siento como una de sus manos frota su clítoris mientras la penetro, mi respiración es fuerte y jadeante igual que la suya, me tumbo sobre ella para besarle la nuca y la espalda, sus caderas se mueven también hacia mí creando una sensación de éxtasis mutuo. Luego de un rato siento una explosión picante dentro de mí, y ella se tensa, embisto con más fuerza y me pide que lo saque.

-no te vengas aun, deseo tu esencia en mis pechos- dice

Obedezco y al sacarlo ella se gira, toma mi ser entre sus manos y al moverlo rápidamente no puedo más y me corro, aquel líquido blancuzco y viscoso cae primero a chorros entre sus perfectamente formados pechos descendiendo por todo su cuerpo y luego gotea, ella se acerca y toma con sus dedos esas ultimas gotas provenientes de mí, me mira a los ojos y las chupa, que morbo da esa imagen, no la creía posible de hacer eso pero me gusta que lo haga.

La escena es perturbadoramente excitante y decido que una pudo dar un poco más, la tumbo sobre la toalla y me poso sobre ella, nuestros sexos se encuentran y la penetro, me muevo con buen ritmo ella hunde sus uñas en la parte baja de mi espalda apretándome más hacia su cuerpo la miro a los ojos y con la voz entrecortada dice –siento que llegaré pronto, asique me muevo lo más rápido que puedo y unos segundos más tarde siento como sus músculos se tensan atrapándome en su interior momentáneamente, arquea su cuerpo sensualmente y la humedad proveniente de su cuerpo nos inunda.

Me tumbo junto a ella estamos placenteramente agotados mirándonos y riéndonos de no sé qué, me incorporo y la tomo por la mano la llevo nuevamente a la bañera, nos metemos y me dispongo a relajarla, a abrazarla y a quererla, la brazo por detrás y le beso el cuello mientras ella me toma las manos y las besa tiernamente.

-Ha sido genial- le digo al oído

-así es- responde ella, el agua se enfría así que nos terminamos de bañar, de limpiar y de secar. Ya en la sala. Vestidos y abrazados disfrutamos de unos últimos momentos juntos comiéndonos la fruta que había quedado del desayuno, hablamos un rato largo no sé exactamente cuánto y no me importaba, para mí el tiempo estaba congelado y me encantaba esas sensación. El timbre sonó ruidosamente nos dirigimos hacia la puerta, el taxi la espera para llevarla a su casa; la acompaño a la salida lo más lentamente que puedo, no quiero que se marche y ahí bajo el marco de la puerta se gira y me da un pequeño beso en los labios, nos abrazamos y me susurra con su voz encantadora

-Hasta la próxima vez mi amigo… mi amante- nos separamos y yo toco su cuerpo hasta el último segundo sintiendo como su brazo se desliza por entre mis dedos hasta que el contacto con el último de los suyos termina y se aleja hasta desaparecer dentro del taxi que con el ruido del motor y una nube de humo y polvo la aleja de mí aunque sé que no será la última vez, y por eso tengo el valor de decir el voz baja como si ella pudiese escuchar.

Hasta la siguiente ocasión.

— dyego

13 de diciembre de 2012

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dyego

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • sexoralrico
    sexoralrico · 13 de dic de 2012

    escribes  muy  bien  pero  centrate  en  lo erotico  en las  emociones,en lo que se dice  a  una  mujer  para  convencerla de  llevarla  a  la   cama, en lo que se le  hace  a  ella  para  hacerle sentir  varios  orgasmos,aprendamos  que  es  el  HOMBRE   quien  complace  a  la   MUJER     NO  la  mujer  al  hombre 

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