Noche. Me encontraste en las sombrasahí, perdido en la poca luz de la calle;noche era y te acercaste a pasos de tortuga:lenta, sigilosa.
Como quien no quiere estropear un momentoy prefiere aguardar el instante.Noche era, te conocí.
Frío. Y sin embargo subimos, solitarios, a la montaña.La ciudad quería dormir,nosotros con frío.Frío romántico, frío alentador, frío.
Empatía. Mi erección fue prominenteal escuchar tus deseos sexuales.Te invité a descubrir con tu mano;y descubriste mi sexo afuera de mis ropas.Te acercaste, lenta, sigilosa.Lo apreciaste, sigilosa.De repente sentí el calor de tu boca.
Sin afanes, así estemos visibles, así me enseñaste: se disfruta del sexo. Solo hay que ir lento, sigiloso a paso de tortuga.
Fue suficiente el calor de tu boca para que mi sexo endureciera completo.Te desnudaste, frágil; y el frío no importó. Era romántico.Intenté entrar en ti, frágil, pero estabas cerrada.Frágil, tus manos, tus piernas, tus pies.
De nuevo a la sombra, a la noche, cómplice, te penetré.Oh calor. Tu pierna enredada en mi brazo para abrir por completo tu sexo.Recostado estaba tu dócil cuerpo sobre el árbol, que también temblaba de alegría.Y me dejé llevar del placer al oírte gemir, sigilosa aún, en medio de la lujuria.Nos escapamos de este mundo y túfiel a tu pensamiento: lenta, sigilosa, a paso de tortuga… tuvimos placer.
Post: se que lo vas a leer. Solo ten la seguridad que lo quiero repetir.








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