De las situaciones extremas,
La obscuridad es la que pone a prueba tus sentidos,
Provocando para cada cuerpo, una sensación de malestar y alivio.
Obnubilado en una penumbra perpetua, propicia para la imaginación,
Fui adentrándome en mis pensamientos poniendo algunos en acción.
Las imágenes que recorren mi mente,
Hacen que, dentro de mi, circulen hormonas suficientes que me han de llevar al placer.
Después que mis ojos se acostumbran a la obscuridad,
Apareces tú, reconozco tu aroma y gracias a ella puedo verte,
Pareces reconocerme y luego, el beso…
Cálido, suave, profundo; que proporciona las más dulces y alocadas fantasías,
Mientras, mis manos vuelan hacia ti, como queriendo escaparse de mi
Y es allí donde te recorren, una y otra vez y tú grácil figura, en virtud de estas virtuosas manos
Queda con el mejor atuendo que puedes vestir: tu piel desnuda.
Esta sensación de tenerte así, provoca que mi boca, mi lengua,
Mis manos recorran cada poro de tu piel, cada pliegue,
Cada centímetro mientras exhalas tú embriagante aroma;
Que no es más que esa misma ambrosia que embriaga y me deja prendado de ti.
Beso tus labios de rojo escarlata encendido que embriagan con su dulce elixir,
Bajo por tu cuello cual poderosa torre que sostiene tu cabeza, tu intelecto alucinante,
Continuo en tu torso y encuentro tus senos, que cual colinas majestuosas que se hierguen mostrando su majestuosidad,
Desciendo por tu vientre, plano y con el color de pan tostado a las brasas,
Bajo a tus piernas, perfectas, majestuosas, firmes que se desprenden de tus perfectas caderas llegando a los maravillosos pies de princesa, donde me dedico a jugar con tus dedos: este dedito compró un….
Inicio mi camino de regreso y asciendo en medio de tus piernas.
Pasando por tus pantorrillas y la perfección de tus muslos
Para quedar embriagado en el delicioso aroma y el embriagante elixir que reside en ese cáliz que se encuentra en medio de ellos.
Mientras tu respiración agitada, se vuelve dificultosa y entrecortada, y me tomas los cabellos ofreciéndome mas de ese rico elixir que al ser extraido te ofrece mucho placer; cuando en medio de todo este placer, te liberas en un profundo gemido y una gran exhalación.
Sigo mi camino de ascenso, vuelvo a pasar por tu vientre, por tus senos hasta llegar a tu boca y allí, como minero camino a su trabajo, comienzo a socavarte, internándome en tus profundidades, extrayendo del interior de ti las mas deliciosas y maravillosas expresiones de placer.
Luego en medio de la penumbra y embriagados de tanto placer, agotados en medio de esta lucha cuerpo a cuerpo, dormimos profundamente con la promesa de repetir una vez las fuerzas de nuestros cuerpos vuelvan a acompañarnos.
Alejandro Ceballos Pizarro, Ing.








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