Hace tiempo quería comentar esta historia… Y se llegó la hora. Recuerdo que en esa época estaba más joven y tremendamente despechado por una experiencia que tuve muy dolorosa y tensa. Tenía 22 años y ella me llevaba 9 de ventaja y experiencia, cosa curiosa por que siempre tuve curiosidad por esa mujer y más por tener sexo con ella.
María*, es una amiga de mi mamá, la verdad es una de esas viejas buenas con cara de picara que siempre te despiertan lo peor de tu cabeza, y en verdad siempre la quise coger pero nunca lo llegue a planear por que no lo veía lograble.
Después de unos meses y de llegar de un viaje largo que hice por cuestiones de estudio, la volví a ver, esta vez hubo algo diferente y caliente, esa mirada de “vení cómeme” me puso en alerta pero a la vez algo temeroso, sin embargo, como estaba con mi mamá al lado evité al máximo que ella volviera a intimidarme. Me encantó ese momento, pero entre más sutil sea la cosa, mejor saldrá.
No dude mucho en conseguir su número celular, y después de hablar varios días con ella me dijo que yo le gustaba, que era su fantasía y que además deseaba sacarme de esa tusa tan maluca que yo había tenido. En verdad me sorprendió pero a la vez me marcó el inicio de una serie de encuentros privados que me marcaron para siempre.
La primera salida fue a Sabaneta, la verdad, no estaba acostumbrado a esos ambientes pero la pasé rico, entre los rones de ella y mi infaltable vodka se logró tener mi primera vez con ella. Luego de bailar y tomarnos unos buenos tragos nos fuimos en su carro para La Estrella a un motel. En verdad ella y yo íbamos a comernos con toda la gana y yo debía estar a la altura de semejante espectáculo de mujer.
Entramos, me siento en la cama, ella pone música, camina en círculos, baja la intensidad de la luz, entra al baño, se cambia y sale con un tremendo conjunto de ropa interior que me puso caliente en seguida. No lo creía, era María* y yo en un motel con ganas de matar las ganas. Me toma por la mano, me levanta, me besa, la beso, la caricio, le toco su espalda y ella me quita la camisa, después el pantalón y me muerde suave mi verga dura solo para ella.
Jugamos un rato hasta que quedamos desnudos, luego, empiezo a besar sus senos, sus curvas, su espalda, las nalgas, sus piernas y terminé en su vagina, jugosa, suave, rica y pequeña, la besé hasta que se vino, nunca había visto un orgasmo como ese, sigo, meto mis dedos, me toma por la cara, me sube, me besa la boca y me pide que me acueste, que me relaje.
Empieza a bajar por el cuello, el pecho, el abdomen y llega a mi verga… me dice que quiere mi leche en su boca, que me quiere probar, que ese es su premio. Empieza a bajar de una forma única, rápida, pero suave, sutil pero fuerte, con círculos, y caricias. Después de un rato, me dice que no la aguante, que la deje salir que la quiere toda… no demoré mucho en dejarla salir y llené su boca con toda la leche que salió de mi verga con una potencia única que ninguna otra mujer me había sacado. Se la tragó toda, le encantó, me dijo que era lo más deseado por ella en ese momento y que quería más…
Volví a besarla mientras acariciaba su cuerpo, su cuello, su espalda, sus curvas y su pelo… no demoré en estar listo para continuar la acción. Me toca las bolas y quiere más, se acuesta, se relaja, toca su vagina, me mira, me acerco, la beso, meto mi verga y siento ese calor de locura que casi me quema y me da más cuerda para seguir.
La cabalgo una y otra vez, la caricio, la beso, me aprieta las nalgas con fuerza, me pide más velocidad, me esmero por darla, siento más calor y me para. Se voltea, se pone en 4 y comprime su vagina, la penetro y sigo, con más fuerza y mientras ella gime, pide más, me toca las pelotas, pide más, me dice que quiere mi leche en su espalda, sigo cabalgando, le agarro el pelo, la halo, le digo que quiero su culo, se ríe y me para.
Yo estaba enloquecido, excitado al 200%... se levanta de la cama, saca una pequeña cartera, y me entrega un sobre de lubricante. Me dice, debes ser gentil, solo deja que suceda, no te afanes. Lo tomo, se pone boca arriba, abre sus piernas y las sube como en posición fetal, tomo el lubricante, lo echo en su ano, juego con mi dedo índice, lo meto en su culo y se empieza a mover con suavidad, ella me dice que es el momento. No lo creía, pero era mi momento, la penetro con suavidad y con ayuda de ella, más lubricante, más suavidad, hago movimientos suaves, lentos y profundos… ella me dice que quiere más rápido, más fuerte, se lo doy con todo lo que me queda de energía… la cabalgo más fuerte, me empuja con violencia para que sea más fuerte y rápido, lo logro, de repente un grito de locura que me tomó por sorpresa, era su orgasmo, único, volátil, explosivo, deseado y rudo.
Me apretó con locura, se para, se pone en cuatro, pone mi verga en su culo, la penetro de nuevo, gime de nuevo, me dice que con fuerza, lo hago. Luego siento enloquecer, siento que me voy a partir y la saco de su culo, quito el condón, y casi que de inmediato sale mi leche y cae en su espalda, una cantidad enorme, era mi leche en su cuerpo, era mi orgasmo, era mi primera vez con la amiga de mi mamá. Cosa más loca.
Descansamos, nos bañamos, me hizo la mejor paja en el baño, nos vestimos, eran las 4 am, salimos de La Estrella para Laureles, se parquea, me besa, me deja en mi casa, y se marcha. A los 10 minutos me pone un mensaje de texto donde me dice “gracias por esta noche, nos vemos el sábado, recuerda, es KY el que uso. Besos”.
Después de esa experiencia, hubo 6 encuentros más, los disfruté, los gocé. María* es cosa loca y hoy en día sigue siendo amiga de mi mamá, pero ahora ella tiene a su esposo y yo a la mía. Cada vez que nos vemos con pocas palabras recordamos esos momentos y quedamos en volver a vernos pronto, no sé cuándo, pero de esa vez a hoy en día han pasado varios años y aún hablamos de volver a ser amantes.








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