Mi pareja y yo nos conocimos mientras cursábamos el bachillerato. Mientras los dos estábamos alfabetizando ambos llevábamos comida para salir de la jornada y poder hacer mas horas y terminar mas rápido, solo para poder seguir nuestros encuentros de sexo en la tarde que eran casi diario; cuando conseguíamos tener algo de tiempo nos escondíamos en los salones para una tener esos momentos a solas, tan excitantes, donde nos estimulábamos mutuamente, pero el miedo de que nos cogieran con las manos debajo de la falda.
Siempre nos deteníamos ya en su punto, cuando mi vagina se ahogaba en sus propios líquidos, y su pene estaba ya tan grande y palpitante llamándome para que lo lamiera y chupara aunque fuera por cinco minutos antes de tener que separarnos para seguir con nuestros deberes.
Una tarde de esas, termino la jornada, y nos sentamos fuera de un salón que no era utilizado en la jornada contraria, terminamos de comer, y nos sentamos a hablar sobre el puesto del profesor, nos empezamos a besar y las cosas tomaron otro rumbo, empezamos a tocarnos cada vez con menos discreción hasta que termine rosando su pene que ya estaba bien durito en mi; vigilamos que nadie nos pudiera ver, nos aseguramos de estar bien escondidos, y terminamos en una esquina del salón; yo llevaba mi uniforme de educación física, desabroché su pantalón y yo baje el mío, atábamos muy excitados, yo estaba muy mojada, el muy ansioso, corrí un poco mis tangas hacia un lado y me penetre, por fin cumplí una de mis fantasías mas anheladas, aunque no pudimos durar mucho por la gran cantidad de adrenalina que corría por nosotros, el placer de ese momento fue increíble y cuando se vino dentro de mi fue el clímax.
En ese momento sentía como entraba todo su liquido caliente y luego como comenzaba a bajar lentamente por mi vagina y a salir de mi, fue realmente delicioso, dejamos un lindo parche en el piso del salón, y lo limpiamos con unas hojas abandonadas en el escritorio del profesor.
Me volví adicta a este placer, tanto que después de eso comencé a masturbarme en clases con todos a mí alrededor, desabrochando mi uniforme y metiendo mi mano dentro; sin que nadie sospechara nada comenzaba a estimularme, a tocarme, y meterme uno por uno de mis dedos, lentamente mientras me iba mojando, al terminar en el descanso, descaradamente, le daba a lamer mis dedos a mi pareja sencillamente para que se diera cuenta de lo que estaba aprendiendo en clase y como sabia que esto lo excitaba mas lo hacia.
En los descansos, simplemente nos sentabamos frente a todos disimulando muy mal lo que haciamos, mientras el me tocaba los pechos, metia sus manos en mi falda hasta alcanzar mi clitoris y mi ano, se que muchos nos veian pero francamente no importaba, eso aprendiamos...
Despues de la jornada llegabamos a su casa, donde mientras descansabamos y/o esperabamos almorzar, mientras su padre se encontraba en la habitacion continua, él levantaba mi falda, corría para un lado mis interiores, o simplemente me despojaba de ellos, me lamia todo, desde mi ano hasta mi clitoris, metia su lengua dentro de la vagina, pero sobretodo lame mucho mi ano.
Lo llegamos a hacer pocas veces asi, con ropa, con uniforme colegial, y ante la presencia de sus dos padres, que constantemente pasaban de un lado a otro, viendonos acostados y con el miedo en la cara, seguro lo saben, que nos tocamos, y tocamos, y tocamos...








Comentarios
1 comentario
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login Entrarque delicia asi es rico una mujer con picardia ,que le guste hacer cositas ricas sin importarle al mundo,claro que tambien hay que llevarla a pasar toda una tarde bien delicioso,con sexo prolongado y con mucha satisfaccion,cuando quieras me tienes encuenta y te llevo a hacer locuras mucho mas excitantes